No se aprende a orar a base de raciocinios ni se adentra uno en la vida de oración porque esté convencido de que es más perfecto, sino porque algún día se ha notado el soplo del Espíritu que, desde el bautismo vive en el interior esperando el momento de expresarse.
El cristiano debe liberar dentro de sí esta fuerza que puede invadirle como a bocanadas en medio de la monotonía, y vivir la experiencia de los discípulos de Emaús que sentían arder su corazón o la de Pablo, obsesionado no tanto por encontrar a Dios como por aguantar hasta el día de la visita.
Jean Lafrance opina con experiencia que, para llegar a descubrir el rostro del Resucitado, hay que andar unos pasos que van desde la conversión hasta el verdadero amor al prójimo pasando por la oración ininterrumpida; etapas que explica en “La oración del corazón” de Editorial Narcea.
Esta es la sugerente contraportada del libro que hoy he querido traer al blog. Cuando se tiene sed de conocer a Dios, de hablarle, hay un camino seguro, la oración. Escuchemos la voz experta que nos guía con la sabiduría recogida en la propia experiencia:
Hagámonos en este sentido una pregunta: ¿cuándo nos acaece una pena, una tentación, una prueba o una alegría, nuestro primer movimiento es pensar en salir de ella, o nos ponemos de rodillas para alabar a Dios o para suplicarle que mueva nuestro espíritu y nuestro corazón de acuerdo con su voluntad?. ¿Oramos por todos los rostros que encontramos?. En otras palabras, ¿sabemos transformar en oración nuestras impresiones, nuestros sufrimientos y toda nuestra vida?.
Llegar a tocar fondo es a veces el camino más recto para orar con fe desnuda. Por eso no hay que cansarse nunca de orar, de buscar momentos de silencio interior, de reflejar la bondad de Dios que ofrece un rostro transfigurado por la oración. Hoy me acuerdo de todos los amigos del blog, algunos pasando dificultades, y he cogido de nuevo este libro entre las manos. Es más he pensado hacer llegar al blog esos libros que me han conducido durante años, que siguen apilados en los estantes esperando pacientemente que los vuelva a abrir y releer.
La gracia de la conversión, no es en principio una gracia de fuerza, sino de luz; una luz que no podemos fabricar nosotros mismos. Dios no nos pide que la fabriquemos sino que la aceptemos y nos dispongamos a recibirla esperándola con deseo; ésta es la fidelidad de los que velan esperando la visita del maestro.
Así se expresa en este breve libro, apenas cien hojas. Vale la pena entrar en su rumor plácido y sabio, dejar mecer el corazón con las palabras que nos guían por el sendero de la oración ininterrumpida.
Todo sería mucho más sencillo, nuestras miserias, nuestros sufrimientos, nuestros defectos, nuestros mismos pecados, esos días en los que tenemos la impresión de haber fracasado, si pudiésemos comprender que el problema no está en funcionar bien sino en ofrecer. La materia de un sacrificio no hace falta que sea noble, basta que sea ofrecida. En vez de ofrecer un día perfecto, ofrecemos un día lamentable, ¿qué importa, con tal que se ofrezca?. Dios puede hacer lo que quiera del menos instante de nuestra vida si nosotros estamos decidido a ofrecérselo como es.
La fe supone humildad, pues los actos de confianza son privilegio de los humildes. Mediremos nuestra humildad por nuestra confianza porque, para tener confianza, es preciso no mirarse a uno mismo, sino únicamente a Dios y a lo que él quiere hacer.
Les dejo estas perlas de sabiduría para que mediten o sugieran nuevas experiencias más personales que podamos compartir entre todos. Yo hoy he vuelto a la lectura orante de este libro. Y a recordar que el blog es un espacio de encuentro para dar testimonio del humanismo cristiano, con las luces y las sombras que su editora lleva a cuestas. Pero con la mejor de las voluntades.
Los comentarios para este post están cerrados.
Antonine,ANTONIO:
Realmente sus comentarios no hay por donde cogerlos. Le ruego que piense antes de teclear.
Yo no he dicho a nadie como debe rezar. He hablado de un libro que enseña la oración del corazón, un camino de oración que heredamos de los padres de Oriente. Nada nuevo, por otra parte.
Antes de ir a votar, también viene bien una oración.
Buen domingo
"Hagámonos en este sentido una pregunta: ¿cuándo nos acaece una pena, una tentación, una prueba o una alegría, nuestro primer movimiento es"
¡Malaje !
¿qué está pasando aquí?
¡que bien que fué que nos salió!
SIEMPRE.
SI MAL O BIEN: LIBRANOS DE TODOS LOS MALES Y CONCEDENOS LA PAZ EN NUESTROS DIAS PARA QUE AYUDADOS POR TU MISERICORDIA VIVAMOS LIBRES DE PECADO Y PROTEGIDOS DE TODA PERTURBACIÓN. SEÑOR. AMEN.
SI BIEN:
HOY SEÑOR TE DAMOS GRACIAS, POR LA VIDA, LA TIERRA Y EL SOL, HOY SEÑOR QUEREMOS CANTAR, LAS GRANDEZAS DE TU AMOR.
ORAR:
-ANTOINE (haciendo las veces del Señor por mi cuenta y riesgo)
"Vosotros cuando oréis no seáis como Carmen, que se pasa de lista con citas de unas personas seguras, que ayudan a los demás a ...lo mejor a rezar mal. Vosotros, acordáos siempre de mi: "Padre bueno, que estás en el cielo...".Si es por la noche, dale las gracias por haberte permitido llegar hasta ahí. Si las cosas no te han salido como te convenian (según los deseos de tu corazón) dile que te lo explique mañana por la mañana. No insistas.
Si es por la mañana, Danos siempre el pan de todos los dias....(por si te olvidas un dia de rezar).
Gracias Carmen,. Y mañana a votar.
Pues sí,Epicteto, Jean Lafrance habla de manera elogiosa sobre el santo rosario.
Me alegra saber que otros conocen al autor. Hoy en día puede llegar a tus manos cualquier cosa sin que sepas si es fiel al Magisterio o mera elucubració mental.
Saludos.
" Con la oración conocemos nuestro puesto en presencia de Dios, quién es Dios y quiénes somos nosotros ". San Maximiliano Kolbe.
Saludos.
... De este modo, su amor maternal se concreta en su presencia a nuestro lado y sobre todo por el poder de su intercesión. Por nuestra parte, nuestro amor filial se expresa por una actitud vigilante para conservar la presencia de María, a través de nuestra acción y de nuestra oración, pero sobre todo por una incansable intercesión que nos mantiene colgados a ella. El amor es el lazo más profundo que tenemos con ella y que se concreta en la intercesión.
Una persona me hizo un día esta confidencia; había experimentado una gran conversión con la experiencia sensible de la presencia actuante de María durante algún tiempo. Luego todo se había esfumado, pero permanecía en el fondo de su corazón un apego de fe a María, que se traducía en la recitación continua del Rosario.
Al mirar nuestro rostro en el purísimo espejo de la Virgen, descubriremos lo que impide en nosotros la santidad de Dios " .
Libro muy aprovechable y digno de leer.
" Co...
....Poco importa que lo digamos bien o mal, que tengamos más o menos distracciones y que no sepamos ya donde estamos; desde el momento en que lo rezamos con María y en ella, estamos en el camino de la oración incesante.
Fue la Virgen la que obtuvo para los apóstoles en el Cenáculo la gracia de permanecer y perseverar en la oración, esperando la venida del Espíritu Santo. Es hacia ella donde tenemos que volvernos hoy para obtener el don de la súplica continua.
Pero lo que es más admirable en ella, es el acto de libertad que le ha llevado a fiarse de Dios y a creer en él.
María no sabe hacer más que esto: orar para abandonarse a la voluntad del padre en el silencio.
El amor maternal de María la hace estar atenta a los hermanos de su Hijo que continúan su peregrinación de fe y que se encuentran comprometidos en sus pruebas y luchas: ella intercede en su favor. De este modo, su amor maternal se concreta en su presencia a nuestro l...
Jean Lafrance. Ed. Narcea 3ª ed. 116 pg. ISBN, ( 8427708106 ):
" En cuanto a los que no han hecho la experiencia, que acepten no juzgar demasiado deprisa y se pongan a orar a la Virgen recitando con humildad el Rosario; no tardarán en experimentar la presencia de María en toda su vida. Pues esta es la paradoja que ha hecho nacer este libro: no hay ninguna proporción entre lo que podemos hacer: rezar sencillamente el Rosario - yo diría, recitarlo materialmente -, y lo que es una gracia del Espíritu: "que ella esté too el tiempo con nosotros".
Es un hecho de experiencia que cuando una persona reza el Rosario con confianza y perseverancia, pronto o tarde, siente nacer en su corazón la oración incesante del Espíritu,
Cuando no se puede hacer de la oración un asunto de calidad, dice Anthony Bloom, hay que hacer de ella un asunto de cantidad. Dios se encargará de darle forma; nosotros, encarguémonos de la materia.
Poco importa que lo...
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