Diálogo sin fronteras

Seguimos en la misma ruta

26.05.09 | 22:43. Archivado en Religión
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Estamos a la espera de Pentecostés y se hace necesario hablar del Espíritu. ¿Qué es el Espíritu?. Lo representan como una llama de fuego en la cabeza de los apóstoles, así se encuentra en diversas pinacotecas, así lo refiere el mismo Evangelio. Pero en la Biblia, el espíritu también es suave brisa que acompaña en las horas de silencio interior; agua que nos arrulla como el recodo de un río. Voz que suena una y otra vez solicitando respuesta. “Habla Señor, que tu siervo escucha”. Qué poco valoramos el don del Espíritu, cuando tantos y tantos han suplicado día y noche. Cada vez que invocamos a Dios, pedimos su Espíritu, cada vez que oramos frente a un Cristo doliente, estamos ante la presencia del Espíritu. Cada vez que nos juntamos en oración, nos convoca el mismo Espíritu.

No se piensen que voy a hacer un recorrido teológico sobre la esencia y presencia del Espíritu en la Iglesia y en cada creyente. Para nada. Lo mío es lanzarme en brazos de las palabras y dejar que surja la oración. Pero en este caso serán palabras de Pablo VI:

Ven, Espíritu Santo.
Tú eres el Dador de vida,
el Consolador,
el Fuego del alma.
la fuente interior viva.
Tú eres el Amor,
en el sentido divino de esta palabra.
Tenemos absoluta necesidad de Ti
Tú eres el Camino de nuestra vida.
Tú eres el Santificador
que hemos recibido
tantas veces en los sacramentos.
Tú eres el toque de Dios
que ha impreso en nuestras almas
el carácter cristiano.
Tú eres la dulzura y a la par
la fortaleza de la verdadera vida cristiana.
Tú eres dulce huésped de nuestra alma.
Tú eres el amigo para el que queremos tener
atención interior
servicio reverencial
escucha dócil
devoción afectuosa
amor fuerte.
Ven, Espíritu Santo renueva la faz de la tierra.

Dador de Vida, en mayúscula, de la Vida que nunca se acaba. Consolador, amigo por tanto que siempre nos acompaña. Fuego del Alma, la fuente interior viva; aquello que se remueve en el interior y que no sabemos explicar. Amor en el sentido divino de la palabra, se puede decir más en menos letras. Amor verdadero, no el amor egoísta y complaciente, sino el dispuesto a todo. Y aún dice que “tenemos absoluta necesidad de ti”. ¿No es para levantarse estos días próximos a su celebración, invocándole cada mañana, cada momento?.

“Tú eres el Santificador que hemos recibido tantas veces en los sacramentos”; es decir Dios, presente entre nosotros, accesible siempre. Conviene no olvidarlo. Y finaliza la oración invocando su presencia para pedir que renueve la faz de la tierra. ¿Podemos dudar de ello?. Por supuesto que no. Es más, todo se nos puede perdonar, pero a quien blasfeme sobre el Espíritu Santo, no se le perdonará. Mateo, 12, 31-32.

5 comentarios


Los comentarios para este post están cerrados.

Comentarios
  • Comentario por mosqueado 28.05.09 | 13:23

    Miguel Angel:
    A ver si va a ser que tiene usted la exclusiva del espíritu

  • Comentario por Miguel Ángel Velasco Serrano 27.05.09 | 19:12

    Desde que leí este artículo en la mañana ando dándole vueltas y más vueltas. Y es que se me hace una pizca raro. Al Espíritu se le invoca en los momentos solemnes; por supuesto en la apertura del concilio y del cónclave; pero también al comienzo de curso y hasta en una votación de curas para elegir al arcipreste. Y digo yo, ¿invocar al Espíritu para luego comadrear lo que interesa, lo que es políticamente correcto, lo que ya está decidido por la autoridad, lo que yo creo que me es más conveniente…? Para eso se pasa directamente a la votación o a la primera clase con programa decidido y no haya más zarandajas.

    Yo al Espíritu le tengo mucho respeto. Lo he vislumbrado en mi vida en diversas situaciones y no me atrevo a tentarlo, aunque, pecador de mí, lo haya pretendido en más de una ocasión.

    Ante el Espíritu creo que mejor silencio y dejarle hacer. Que el mayor pecado no es la blasfemia (que al menos implica fe), sino la resistencia, el quedarse sin Espíritu, qu...

  • Comentario por Carmen Bellver 27.05.09 | 14:09

    Antoine:
    Empieza a preocuparme, sospecho que le van los vinos espirituosos. ¡Cálmese se lo ruego!.

  • Comentario por antoine 27.05.09 | 10:28

    Hola Carmen:
    Acabo de dejar al Padre Fortea. Allí le dejé a Vd. una dedicatoria. ¡Era para Vd.!
    Hoy nos habló de la fé del camionero. ¿Sería la fé del carbonero?
    El momento oportuno
    "Hay un momento para todo y un tiempo para cada cosa bajo el sol:
    un tiempo para nacer y un tiempo para morir....
    un tiempo para plantar y un tiempo para arrancarlo plantado;
    un tiempo para matar y un tiempo para curar, un tiempo para demoler y un tiempo para edificar;
    un tiempo para llorar y un tiempo para reír.....
    un tiempo para lamentarse y un tiempo para bailar."
    Pero no hay un tiempo para bailar al sol que más calienta. Cuando toca luchar a brazo partido, pues a luchar.
    Pero retroalimentándose sin cesar.
    Porque la verdad, y solamente la Verdad, nos hará sufrir mucho.
    "Porque mucha sabiduría trae mucha aflicción,
    y el que acumula ciencia, acumula dolor."
    Alégrate, muchacho, Carmen, antonio, Fortea, mientra...

  • Comentario por antoine 27.05.09 | 09:06

    Hola Carmen: Me estoy entusiasmando con Vd. ¿Se lleva Vd. bien con el Padre Fortea? Yo puedo hasta con tres.
    Una cosa le voy a decir: Esa Persona está escondida en la Eucaristia. Suavidad. Alegria. El entorno en blanco y negro. ¡Cómo podrán vivir así!
    Siendo tan dulce y liberador -te quedas sin antecedentes penales, te descargas en el acto- ¿porque se hace anunciar con el ruido del viento? A su paso, deja paz. Se va. El ambiente que apaciguado. Lo del viento, que es verdad, no sé por qué es. Suena hasta mal. ¡qué malestar! luego, la paz.
    ¡qué juego más extraño!
    Le daría a Vd. un abrazo si me lo pudiera aclarar.

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