La frase no es mía. Esa expresión se ha creado para definir el horror del Holocausto y está dicha en boca de católicos como Benedicto XVI. Es obvio que a los creyentes también nos interpela. Dios estaba allí, aunque las víctimas padeciesen la más absoluta soledad. El silencio de Dios nos lleva a la increpación de Jesús en la cruz, una oración milenaria en boca de cualquier afligido ¡Dios mío, Dios mío!, ¿por qué me has abandonado?. Supongo que en las cárceles clandestinas de todo el mundo los creyentes siguen musitando la misma oración, las mismas palabras.
Es un insulto para la conciencia creyente que sigan sucediendo crímenes en todo el mundo. Es un insulto que no se denuncie la corrupción, que no clamemos por la vida, ahora que la ministra Bibiana se atreve a afirmar que “un feto de 13 semanas es un ser vivo pero no es humano”. Yo creo que hay situaciones donde se nos exige tomar partido y el no hacerlo ya nos hace cómplices. Europa está perdiendo las raíces cristianas, bajo los eufemismos creados por la modernidad. Y Dios no está callado, sigue clamando en cada una de sus víctimas. En este caso los fetos no nacidos exigen el derecho a la vida que está protegido por la misma Constitución. Y que las personas de bien elevemos la voz en su nombre, esa voz hoy es la de la Iglesia y sus fieles.
Así que no hay silencio de Dios, aunque a alguno le pueda parecer lo contrario a la vista de cualquier aborto con las extremidades desmembradas de su tronco. De manera que nos toca a los ciudadanos de a pie manifestar la opinión y denunciar la sutil cadena de desaciertos que la máquina socialista ha puesto en marcha, con la esperanza de permanecer en el poder, a costa de un par de reformas que tocan la fibra sensible de todos los ciudadanos y separan la supuesta progresía del pensamiento conservador.
Si por el camino asocian conservador con Iglesia católica y levantan el fantasma anticlerical soterrado durante generaciones en esta tierra, pues mil sobre hojuelas, objetivo conseguido. Pero no quiero hablar de política, sino de Dios, de su voz que resuena todos los días en la Palabra y sigue presente en la cadena de oraciones que miles de fieles realizan a diario. Dios es vida y amor, y donde esté presente un gesto de vida y de amor, se manifiesta algo de lo divino. No en vano dijo que nos había hecho “a su imagen y semejanza”.
Tenemos la seguridad de que Cristo permanecerá junto a nosotros hasta el final de los tiempos. De manera que incluso en las guerras y cataclismos el rostro de Dios se puede hallar en mil pequeños gestos cotidianos. Y es que a veces un pequeño detalle puede hacer mucho más que cualquier frase grandilocuente. Por eso se nos advierte “No todo el que dice Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino quien cumple su voluntad”. Mateo 7, 21-27. ¿Y cuál es su voluntad?. Desde luego que respetemos la vida del ser más débil, que abramos los brazos a la solidaridad y construyamos un mundo más fraterno y justo. Donde la riqueza de unos no grave la vida de otros.
Todo esos se realiza en cada tiempo y lugar. Hoy como ayer, el soplo divino sigue presente en cada uno de los acontecimientos. Cuando se pide una Alianza de Civilizaciones, estamos cimentando la base para la pluralidad y la convivencia, pero no caigamos en el error de considerar que todas las religiones son iguales, porque se ha abierto la espita a cualquier secta que esté ávida de subvenciones estatales. Hay una historia universal que habla de la fe en el mundo. Del arraigo en determinadas civilizaciones, y el cristianismo forma parte de la historia Europea y de América.
De modo que hoy, las voces de cada ciudadano pueden y deben alzarse en la defensa de cada hermano necesitado. Si posicionarse a favor de la vida se considera política, también lo será el pedir una justa distribución de la riqueza. El construir un mundo más fraterno y solidario. Eso en cada tiempo y lugar exige una opción personal. El cómo se haga ya es otro cantar. Por lo pronto la política como negocio está llegando a su fin, no hay mentira que no se descubra, ni escándalo que no de la vuelta al mundo.
La propuesta cristiana es una opción de vida, siempre lo ha sido. Y durante miles de años ha estado del lado de los más necesitados. Por eso hoy se manifiesta a favor del ser humano y el peligro nada ficticio de que su esencia divina se manipule en el laboratorio.
No, no hay silencio de Dios, mientras los fieles sigan clamando noche y día.
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Saruce: Preciosa y valiosa tu intervención. Quiero pensar que es eso, "que no saben lo que hacen". Por muy crítico que soy, no entiendo cómo se pueden despachar así los asuntos, y me estoy refiriendo a la ley en cuestión y a las manifestaciones de ministras y presidente del gobierno incluido. Leo, releo lo que suelen afirmar Masiá y Julián sobre el embrión humano antes de su implantación en el útero de la mujer. No creo que yo tenga prejuicios. Pero es que no puedo convenir con ellos en este tema. No quiero ser hipócrita tampoco. No sé por qué procedo con precaución y sensibilidad en este tema, pero algo me dice que el respeto por la vida humana debe ser desde el principio hasta el final. Mientras la ciencia no diga una palabra concluyente, prefiero fiarme de mi intuición y de lo que siento.
Ana_MS:
Gracias por dirigirte a mí.
La cuestión moral del asunto “aborto”, por lo que veo en todos los lugares que visito y todo lo que estoy leyendo y estudiando sigue estando en el “aire”, quiero decir que es tema sin aclarar, por lo tanto yo lo someto a la “autoridad de mi Iglesia” y a mi conciencia.
La cuestión civil y/o penal la deben decidir las autoridades civiles.
Yo abogo porque ninguna mujer termine en la cárcel por tener que tomar una decisión que además le va a suponer una dura carga, posiblemente, de por vida.
Insisto: nada que ver con los campos de exterminio nazi, ni con la carrera de armamentos, ni con otras cuestiones con la que tiene muy poco que ver.
Opiniones sobre opiniones = la Babel!
Desentendimiento, desbarajuste. desbandada, peleas y guerras a troche y moche!
Del nascituro aún nadie a mejorado el dictamen de Papiano: "homo non recte dicitur". Sobre asuntos de imposible aclaración mejor es no ponerse divinos.
Miguel Ángel:
No es lo mismo, en eso estoy de acuerdo, pero si se le niega al feto humano, al embrión humano, etc...su pertenencia a la especie humana, entonces se dan las mismas bases sobre las que se sustentó Auschwitz; para los nazis y sus ideólogos -y también para parte de la sociedad alemana de la época-, los judíos tampoco eran seres humanos. Negarle esa pertenencia al ser humano, esté en la fase que esté o en el momento de su vida en la que se encuentre, es un paso muy, pero que muy peligroso. Si se excluye de la especie humana, entonces el acto de matar a lo que no es humano no constituye asesinato y así se puede hacer cualquier cosa, por aberrante que sea, con total tranquilidad. ¡Por favor...Si es que los seres humanos somos únicos para encontrar justificaciones a nuestros actos, por horribles que estos sean!. ¡Qué ya llueve sobre mojado...!.
Un cordial saludo.
...A los creyentes nos parece más importante una vida humana, que la de un colibrí, y un feto humano, también más importante que un huevo de un águila real.
A mi me da pena que sean dos mujeres del gobierno quienes abanderen la lucha por sacar adelante esa ley tan desmadrada.
Carmen, ¿sigues preguntando dóde estaba Dios?. Aquí con todos nosotros.
Con los que "no saben lo que hacen".
...Esta iglesia católica del siglo XXI tiene pocos asuntos de los que avergonzarse.
Tenemos, eso sí, que retomar temas muy importantes, como la situación de la mujer en el seno de la iglesia, los grupos marginados por su sexualidad, el voto de castidad, en los religiosos, la eliminación de la calificación de de "guerra justa", a cualquier conflicto armado, la reunificación de las iglesias, y el trabajo continuado para establecer un nuevo orden social, donde primen la justicia y la solidaridad.
Pero la iglesia no puede renunciar a principios básicos como el respeto a la vida, a cualquier tipo de vida.
...
¡Que vengan a decirle a una blogger lo que "debe" escribir en el post de un blog de su propiedad, manda narices!.
La jerarquía de la iglesia católica casi siempre ha sido renuente a los cambios sociales, y ha confundido, en ocasiones, su obligación de enseñar el cristianismo, con la imposición de una moral poco acorde con el mensaje cristiano.
Pero a pesar de ciertos malos ejemplos, basados en personalismos muy estrechos de miras, Dios no la ha abandonado.
La iglesia actual ha crecido en humanismo, en sociabilidad, en civismo, aceptando no codirigir la sociedad junto a los poderosos terrenales, sino más bien orientar y alentar a sus fieles, sobre los beneficios espirituales de una buena ciudadanía.
...
A falta de un análisis más profundo, este artículo no quiere hablar sino de religión, y empieza y termina hablando de política. Yo pediría un poco más de seriedad, de respeto y de coherencia.
Si cada blog va a tener un clac y su oposición, lo mejor será no volver a entrar, ni siquiera leer, más que nada para que las propias tripas no se le rebelen a uno, que eso fastidia mucho.
No sólo es desmesura, es mucho más comparar los campos de exterminio nazis con una ley despenalizadora de la interrupción voluntaria de la procreación, llámese o no aborto, que esto está aún discutido por los especialistas.
Desde la fe utilizar como insulto la palabra “asesinos”, y hacerlo alineados a grupos de significancia política y partidista es dejar a un lado el mismo Evangelio.
De todas formas, y partiendo desde ese mismo punto de vista, el ser humano, que es devenir, nunca es un Es permanente, por lo que situar el nacimiento como momento para otorgarle una serie de derechos es tan falso y convencional como si se la sitúa a los 14 años o a los 60, o no otorgárselos; es decir, se reconoce lo que conviene y cuando conviene a los que le conviene. Contra esto el cristianismo siempre ha defendido al más débil, y en este caso, a ese ser humano, en los momentos más indefensos de ese devenir. Pero no existe un momento en el que se pueda decir cuando se es de modo permanente, definitivo, ser humano (pues sería fijar, detener, el devenir en un instante -y eso sería hacerlo eterno-), ya que siempre lo somos -desde la concepción- y siempre estamos cambiando. "Somos y no somos el mismo rio".
Un cordial saludo.
lo más peligroso, es que con una facilidad pasmosa, el pensamiento débil puede dar "argumentos" para "justificar" cualquier cosa.
Un cordial saludo
Carmen:
A mi también me parece una auténtica barbaridad lo dicho por la ministra; diga lo que diga esa ignorante, desde luego un feto humano de 13 semanas sí pertenece a la especie humana, es un ser humano que se está formando. Otra cosa es el concepto de persona, que ya sé que en el catolicismo ser humano y persona humana son sinónimos, pero eso no es así en la filosofía, aunque ya hemos hablado de este tema en otros posts. De todas formas, todo este tipo de "pensamiento" de la ministra no es producto de la modernidad, sino de la postmodernidad; es decir, no existen conceptos universales, por lo que el mismo concepto de especie es una creación nuestra y, por lo tanto, convencional. Por esta razón, se puede llamar matrimonio a cualquier tipo de unión, no considerar al feto como un ser humano, etc...Ni que decir tiene que yo no estoy de acuerdo con todo esto pero, que yo sepa, la filosofía aún no ha salido de ese pozo, y lo más peligroso, es que con una facilidad pasmosa, e...
Carmen:
¿Cuándo dejará de decir incongruencias?
Para tener derecho a la vida antes hay que haber nacido: el nacimiento es el origen de todos los derechos desde el punto de vista jurídico-político. Y también de la práctica católica: la IGlesia no celebra misas de difuntos por el alma de los abortos, sean éstos espontáneos o provocados. No creo que nadie pueda explicar por qué no lo hace si cree que un feto es una persona.
Carmen:
Su fervor católico es muy dado a exageraciones: la propuesta cristiana no tiene miles de años, ni siquiera ha cumplido los dos mil. Y no engaña a nadie es protesta de que no escribe de política, porque sus artículos son mezcla de religión e ideología. Señóra, la fe no dispensa de la honradez intelectual, antes bien la exige.
Gran articulo Carmen, has estado sembrada.
Sinnerman:
Aquí esos comentarios no son bien recibidos.
Probablemente, los fieles no clamen, ni exijan, ni estén concienciados.
Quienes de verdad claman, a veces en silencio, son los necesitados de amor y de justicia, o lo que es lo mismo, de la mínima porción de recursos que precisa el ser humano, para mostrar su dignidad.
Y me refiero a libertad, cultura, medios de supervivencia, y esperanza de presente y de futuro.
Cuando hayamos acabado con la miseria, moral y material del mundo, quizás podamos preguntarle a Dios, dónde está.
De momento, hay que trabajar y orar, orar y trabajar.
Y exigir a los políticos, que son quienes manejan los recursos del país. No basta con votarles.
Lunes, 28 de mayo
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Peio Sánchez Rodríguez
Carlos Corral
Jose Luis Cortés
Josemari Lorenzo Amelibia
JC Rodríguez, A Eisman
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo
Sor Gemma Morató