Hoy es obligado recordar a Juan Pablo II, a quien ya le han dado el calificativo de Magno y además Santo Subito. Su proceso de beatificación puede marcar un récord en considerar venerable a un contemporáneo. Porque este Papa ha sido testigo de los mayores acontecimientos del siglo XX y además, se permitió el lujo de llegar a otro siglo. Yo recuerdo la expectativa que levantó su nombramiento, tras el penoso deceso de Juan Pablo I. Romper la dinámica de nombrar un Papa no italiano parecía ya todo un éxito. Y si además este Papa venía de un país próximo al aparato comunista, todavía era más sorprendente su nombramiento.
La verdad es que por aquel entonces ya se hablaba del Sindicato Solidaridad y la fuerza espiritual de aquel pueblo eslavo que tuvo el enorme gozo de contar entre los suyos a Karol Wojtyla. Quien seguramente tuvo una influencia decisiva para hacer salir a su país del imperio comunista. Vio nacer y caer el régimen de Moscú, una hazaña impensable en época de guerra fría. Yo no voy a hacer un recorrido sobre su largo pontificado. Me parece que cabe de todo tras sus más de veinte años en activo. Cambió la imagen del Vaticano, pero fue incapaz de mover un solo peón de su estructura. Saltó a la palestra como viajero y carismático, dejando los aires de renovación del Concilio Vaticano II a los pies de los caballos.
Hay quien opina que le dio la estocada a la Teología de la Liberación. Por su admonición a Ernesto Cardenal, las llamadas al orden de cientos de teólogos, las visitas conflictivas a países con dictadores en el poder. Creo que será Magno por lo mucho que hizo y lo largo de su pontificado y seguramente también será santo y pecador, aunque desde luego no será un Papa cualquiera en la historia de la Iglesia.
Abrió el proceso de canonización de los mártires españoles y creó situaciones impensables como la reunión de Asís con las diferentes religiones del mundo. En su haber hay hechos muy contradictorios, probablemente fruto de los acontecimientos que le tocó vivir y de su fervor religioso. Como poeta está más próximo a los místicos que nuestro actual Papa Benedicto XVI, quien se encontraría entre los teóricos del hecho religioso. Sin embargo navegaron juntos durante muchos años y la influencia entre ambos se nota.
No hace mucho leía sobre el secuestro de la curia a los pontífices, incapaces de salir del entramado vaticano creado durante siglos bajo la imagen de una Iglesia imperial. Juan Pablo II mantuvo la tensión entre los renovadores y los inmovilistas, jugando con ambas piezas de manera magistral, con un estilo personal intransferible. Pero paralizó cualquier otra posible experiencia renovadora. Allí se quedaron congelados los paladines de “la Iglesia de los pobres”, que deseaban renunciar a la influencia social y las prerrogativas de un Estado minúsculo con observadores políticos en todos los foros.
La verdad es que el cambio se produjo muy a pesar del talante conservador de Juan Pablo II. Su herencia es innegable, la duda actual es si Benedicto XVI sabrá mantenerla o perecerá en el intento. Porque lo cierto es que el mundo que recibió a Juan Pablo II no se parece en nada al actual. Se necesita una nueva mirada, un salto en el vacío con el Evangelio en la mano y sin rodeos diplomáticos. Lo que es seguro es que el actual pontífice beatificará a su predecesor de cuya imagen sigue tirando el minúsculo Estado ubicado en Roma.
No les negaré que yo también lo considero santo. Lo vi reír como un niño en la representación de unos payasos y me vinieron a la imagen las palabras que tantas veces he escuchado: “Si no os hacéis como niños no entraréis en el Reino de los cielos”. (Mateo 18, 3). Juan Pablo II, rogad por nosotros.
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Los santos para mi son algunos seres humanos que todavia estan en la tierra, tal era el caso de Su Santidad Juan Pablo II, el cual irradiaba santidad por cada uno de los poros de su piel
¡que el señor lo tenga en us gloria!
957 La comunión con los santos. "No veneramos el recuerdo de los del cielo tan sólo como modelos nuestros, sino, sobre todo, para que la unión de toda la Iglesia en el Espíritu se vea reforzada por la práctica del amor fraterno. En efecto, así como la unión entre los cristianos todavía en camino nos lleva más cerca de Cristo, así la comunión con los santos nos une a Cristo, del que mana, como de Fuente y Cabeza, toda la gracia y la vida del Pueblo de Dios" (LG 50):
Nosotros adoramos a Cristo porque es el Hijo de Dios: en cuanto a los mártires, los amamos como discípulos e imitadores del Señor, y es justo, a causa de su devoción incomparable hacia su rey y maestro; que podamos nosotros, también nosotros, ser sus compañeros y sus condiscípulos (San Policarpo, mart. 17).
Los santos son mediadores pero el único y verdadero mediador ante Dios es Jesuccristo. Cada uno tiene una devoción a un santo distinto. Pero no todos debemos de tener, como obligación, devoción a todos los santos...es bueno tener devoción y pedir ayuda a los santos si ello no nos aparta del único Mediador el único que tiene la Verdad Plena. En cada santo hay situaciones dificiles de entender y otras que son ayuda para los fiele. En Juan Pablo II se buscará la ayuda espiritual y sobre todo tambien los milagros que haya podido "conseguir" para los fieles. Que cada cual sea devoto de su santo preferido. Para colores el arco iris.
Un saludo Carmen
...Y ES QUE no "veo" a mi prójimo en santo alguno. Todos ellos son, o nos los presentan, como seres excepcionales, ya sea por su bondad extraordinaria, su ascética elevada, o su misticismo aleccionador.
Es difícil llegar a santo de libro, pero es bastante más llevadero llegar a buen cristiano.
Creo que Jesús vino a este mundo para enseñarnos el camino de la salvación sin ser super héroes, sino gente de a pie que ama, perdona, es pacífica y misericordiosa.
Y a mí me gustaría que se apoyase al cristiano "normalito". A los otros, según parece, y por lo que cuentan de ellos, ya les ayudó Dios, suficientemente.
Feliz semana santa.
Gracias por haber atendido mi pregunta, que por lo visto, no es tan rara como yo pensaba, sino que todos la hemos tenido alguna vez en la mollera.
Mi visión del tiempo suele ser muy especial, precaria tal vez, desde poco más de dos años atrás. Tengo la impresión que soy capaz de notar hasta los instantes transcurridos, y debido a mi afición a los números, descontarlos del cómputo final que se me adjudicó al nacer.
El resultado es que quedan pocos de esos instantes. Y esos pocos hay que dedicarlos a lo nuclear, a lo más importante de nuestras vidas. En el caso de los creyentes, a Dios y al prójimo.
...
Saruce:
Esa pregunta yo también me la he hecho y cuando he preguntado, la respuesta es que los santos son ejemplos a seguir, modelos de los que se deberían imitar su vida, su espiritualidad.
Para lo otro de la mediación, te dejo aquí un link que espero te sirva:
http://www.corazones.org/diccionario/mediador.htm
Un cordial saludo.
Saruce, tu pregunta es muy profunda, y creo que toca el núcleo de lo que es el catolicismo. Radicalizando tu cuestionamiento:
¿Para qué los padres? ¿Para qué los ángeles? ¿Para qué la materia? ¿Para qué la vida terrena? ¿Para qué los sacramentos? ¿Para qué el sufrimiento?
Si Dios directamente nos podría crear, dar la gracia y ponernos en el Cielo...
Pues, no es fácil la respuesta. Me la vengo haciendo desde los cinco años, desde que me explicaron que hay una vida eterna. Me pregunté ¿por qué Dios no nos coloca allí directamente y nos deja aquí?
Parece que nuestro Dios es un Dios que ama las mediaciones, comunicarse a través de todo lo creado. Podría no hacer así las cosas, pero si lo piensas TODO lo hace así.
Estimado Saruce:
Sólo puede ofrecerte mi percepción sobre el tema. A través de los santos y como gracia de Dios se produce su intercesión. Si Dios no quisiera manifestarse a través de ellos, no lo haría, pero lo ha hecho durante generaciones y generaciones.
En las grandes conversiones sucede lo mismo, por gracia de Dios, se transforma una persona en otra completamente diferente.
Por otra parte, ellos siguen rogando por nosotros, ese es su cielo. Y yo así lo creo.
Por favor, que nadie se escandalice.
Soy cristiano católico, y lo asumo con todas sus consecuencias.
¿Habrá alguien en este foro que me pueda hablar de la "utilidad" para la iglesia católica o sus feligreses, de los santos?.
Si partimos de la base de que Dios nos ha ofrecido su paternidad, ¿por qué razón o razones necesito acudir al vecino de al lado, para pedirle algo a mi Padre?.
Y ES QUE creo que soy un padre bastante apañado, pero Dios lo es más.
No dejemos que los santos nos impidan hablar con Dios, directamente.
Un abrazo para todos.
Lunes, 28 de mayo
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
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