Ya está bien. Hasta aquí hemos llegado. Esas son las expresiones más frecuentes en Baleares, en Cataluña, en el País Vasco, en Galicia; no se puede dar la espalda al castellano y despreciar la lengua que nos representa en todo el mundo. El nacionalismo excluyente, ese que ha prohibido en Baleares y Cataluña rotular en español, exigiendo el dominio de la lengua autóctona incluso en las iglesias, están haciendo un daño irreparable al país.
Me parece estupendo que florezca una literatura en lengua autóctona, que se respete y mantenga, pero si para pervivir tiene que atacar lo que nos une, mejor que se pudra en los archivos para siempre. La vida evoluciona, las lenguas también, y no se puede jugar con los símbolos porque al final arde Troya.
Me da igual lo que digan, llevo años observando como se deteriora la lengua por simbiosis y adherencias. Cada día se escribe y redacta peor. Normalmente los escolares bilingües salen sin saber manejar ninguno de los dos idiomas, tendrán que optar por pulir la lengua en uno de los dos. Y es un hecho incuestionable que hoy por hoy el castellano gana territorio porque lo hablan millones de seres. Mientras esas virguerías locales están reducidas a unos kilómetros cuadrados.
En Valencia, tenemos además que soportar el imperio catalán reivindicando a nuestros poetas como propios. Ya sabemos cual es el origen del valenciano, no hace falta que nos lo recuerden, pero estamos a años luz de convertirnos en unos sectarios con la gente de fuera. Aquí la inmersión lingüística se ha llevado con sensatez. Dificultades hay y muchas, porque cada día son más los emigrantes que llegan a nuestras aulas. Y desde luego prefieren escolarizarse en castellano.
Lo que ha sucedió en Baleares y Cataluña tiene que ser reconsiderado porque es anticonstitucional. Es bochornoso que en nombre de una minoría se segregue a la mayoría. Y eso está sucediendo en esos búnkeres nacionalistas que cada día tienen menos tolerancia y mayor dosis de totalitarismo. Lo que fue una aventura de libertad y consenso lo están trasformando en una pesadilla.
Pasé varios meses en Estrasburgo y supe que allí se hablaba el alsaciano, una mezcla de francés y alemán, pero eso no interrumpía el diálogo con sus ciudadanos que se expresaban en francés. No había rótulos ni tiendas donde al hablar no pudieses entender qué te vendían o qué te decían. Hoy por hoy un extranjero que aterrice en algunos rincones de España puede quedar desconcertado.
Se ha creado toda una industria alrededor de unas lenguas minorizadas, que busca justificar su negocio imponiéndose contra el sentido común. Querer cambiar la dirección de los acontecimientos puede llevar a gestos de boicot hacia determinadas zonas geográficas. Y si eso sucede se lo habrán buscado a pulso, solo por su prepotencia y su autosuficiencia cegadora que les está trasformando en inciviles.
Los ghettos nacionalistas son una sangría. Y no se puede ahorrar costes eliminando a la lengua oficial del país. Supongo que eso beneficia a unas cuantas industrias locales, pero examinado con detenimiento es una verdadera locura, que traerá más problemas que soluciones. Y me paro a detenerme en Baleares porque un estupendo post del blog , San Francisco de Asís, el Evangelio vivo, protestaba frente a esta medida arbitraria que incluía la obligación de oficiar en la lengua autóctona.
Les puedo decir que mi experiencia no es favorable. Aunque mi lengua materna sea el valenciano no me aclaro con las misas en esa lengua. Y tengo entendido que en Cataluña supuso el abandono de los fieles, mosqueados con los clérigos nacionalistas. Hasta hoy lo que mejor ha funcionado es el bilingüismo, eso es lo oficial. Lo otro es ganas de crear malestar y posiblemente conflictos a largo plazo.
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Lo justo sería que aprendieran las dos lenguas, pero resulta que impiden que hablen castellano, por muy cooficial que sea.
El catalán no corre ningún peligro, pero muchos de los que lo hablan sufren de un anticastellanismo preocupante. Es como si necesitaran eliminar el castellano. Bilingüismo es lo que queremos que haya. Monolingüismo anticastellano es lo que quieren algunos, no sé si es por una especie de envidia crónica por el número de hablantes de castellano que hay en el mundo, pero no soportan que se puedan hablar las dos cosas.
Ojalá pudiéramos ser todos quintilingües como mínimo, pero podríamos ser al menos bilingües y comunicarnos entre todos en castellano, gallegos, catalanes, vascos y todos los demás.
Carmen:
Con trampas dialécticas no se aclara nada. Si es obligatorio conocer el español, lo lógico es que también lo sea conocer las lenguas cooficiales donde las haya. ¿Por que habla de imposición solo en un caso? Resulta desmesurado que alguien se enfade porque en la escuela los niños aprendan las dos lenguas del país.
Erasmo:
Su corrección no era necesaria. Se ve en el escrito que sabe donde poner la diéresis. A eso se le llama errata, y las hay muy habituales en la prensa.
Lo justo es dar plena libertad para usar el castellano y las demás lenguas que se hablan en España.
También peligra la lengua española en manos de sus sedicentes defesores: ¿dónde está la diéresis en el titular en la palabra bilingüismo?
Por archisabido, el tema del monolingüismo por decreto es una desgracia para España pero, sobre todo, para los nacionalismos locales que lo fomentan. Obtienen privilegios, malgastan dinero y dinero a espuertas... que es lo que pretenden, seguir chupando del bote, mientras se lo permitan... ¿Hasta cuándo? Hasta que todos digamos BASTA. Pero ¡son tan pocos los que lo dicen! Luego les siguen votando... (Aunque me sospecho que en las próximas elecciones catalanas y mallorquinas, podría haber alguna sorpresa, como en Galicia. (La ilusión es lo último que se pierde.)
Esto si me parece gravisimo, el claudicar a las convicciones por xenofobia.
saludos.
Me gustaría que Débora dijera de donde es. Porque eso es muy atipico en la C. Valenciana. De entrada los libros en linena valenciana son mas caros que si se matricula en castellano. Yo personalmente vivo el bilingüismo de la forma mas normal. Leo libros indistintamente en catalan que en castellano sin ningun problema. En casa hablamos valenciano, salvo que haya alguien con dificultades en esa lengua.
Lo que si está ocurriendo en la escuela es una inmoralidad al margen del bilingüismo. Los partidarios de la linea de educación en valenciano siempre habiamos sido una minoría, digamos que uno de cada 4. Este año vi con estupor quejarse a un matrimonio castellanoparlante de que no habían podido matricular a su hijo en valenciano y con su explicación me dieron la causa del auge de las personas que solicitan la matricula en linea valenciana. La señora de marras vino a decir que ahora su hijo tendra que ir a estudiar con moros, sudacas, rumanos y demás chusma. Esto si me parece gravisimo...
No, me parece que no lo interpreta bien, cuando a alguien le obligan a escolarizarse en una lengua "autóctona", se está atentando contra la libertad a educar a su hijo en la lengua que desee. Y ambas son cooficiales.
El miedo a perder la lengua "autóctona" se produce porque la mayoría hablante predomina. De ahí que haya una inmersión salvaje desde la escuela y los medios de comunicación para evitar contaminarse lingüísticamente. Llegando a extremos como los que refiere Débora y otros que trata el blog aludido.
Carmen:
Su análisis de la situación no tiene base empírica, procede de un prejuicio.
Lo que está en peligro no es la lengua española, sino las cooficiales: las que algunos llaman despectivamente lenguas autóctonas.
Débora:
Gracias por la información.
En mi ciudad (cerca de Valencia) estan cambiando la nomenclatura de las calles del castellano al valenciano; si rotulas tu establecimiento en valenciano tienes ayudas; en los colegios el tener la línea en valenciano resulta beneficioso (al colegio) y hay algunos en los que no tienes opción de estudiar en castellano,... Todo gracias al BLOC.
Lunes, 28 de mayo
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Peio Sánchez Rodríguez
Carlos Corral
Jose Luis Cortés
Josemari Lorenzo Amelibia
JC Rodríguez, A Eisman
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo
Sor Gemma Morató