Es imposible distanciarse de las declaraciones del Papa sobre el uso del preservativo. Después de ojear decenas de estúpidas frases respecto al profiláctico me ha quedado la sensación de que es posible hacer una montaña de una mota de polvo. Y no se molesten las autoridades sanitarias por las palabras de Benedicto XVI. Han sido los medios quienes las han desvirtuado. Otros hemos querido interpretar lo que es el Magisterio de la Iglesia.
Benjamín Forcano y su trouppe de redes cristianas me proporcionan material para alejarme más, si cabe, de sus postulados. Lo que espanta a algunos es que se siga condenando el placer venéreo como pecado. Tendríamos que redefinir aquello de “no consentirás pensamientos ni deseos impuros”. No sé por qué me da que no se trata exclusivamente del sexo. Pero éste ha salido como hermano gemelo por el uso del preservativo. Y en un intento por ser compatibles con lo progre y moderno desbarran cantidad.
De verdad que las cuestiones de la entrepierna llevan por la calle de la amargura a los católicos. Parece que no exista otro pecado, es una obsesión. ¡Qué digo, lo que se trata es de abolir la noción de pecado!. ¡Sí, ese es el tema!. Así que ahora mismo me doy una vuelta por los meandros del espíritu para quitarme de encima el látex y sus consecuencias. Aquello de “haz el amor y no la guerra” se mantiene en el inconsciente colectivo. La revolución sexual forma parte de nuestra colectividad. Pero no ha hecho a la gente más feliz.
Volvemos como siempre a constatar nuestras ansias de amor, de amor completo. Y ahí no está exclusivamente nuestra pareja, ni la familia, ni los amigos. Se trata de una sed infinita que sólo puede calmar el descubrimiento de Dios en nuestra vida. ¡Pero como se explica eso!. Pues nada a resignarse con las parcelas de amor a trocitos que nos proporcionan nuestros seres queridos. “Amarás a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo!.
¿Así que era eso?. Los que dicen hacer el amor y no la guerra no aman al prójimo ni a Dios. Han sustituido las relaciones afectivas por el placer, como sea y con quien sea, les da igual si contagian o sino. De manera que las organizaciones médicas y sanitarias les venden el condón y creen estar a salvo del “yuyu”. Si vamos a comparar es tan inconsciente decir que se use el preservativo, como su contrario, explicar que el preservativo no soluciona el problema.
En definitiva de lo que se trata es de hacernos descubrir que más allá de nuestra entrepierna existe una relación plena. Y si no creen en ese Amor en mayúsculas no entenderán la fidelidad dentro del sacramento, ni el respeto al prójimo como norma de conducta. Pero mientras, ¡ah, mientras!. No hay más remedio que optar por el mal menor y ese lleva directo al uso del condón, incluso en el santuario del amor conyugal.
Y no me contradigo con lo que dije ayer. El Papa tiene razón. Es mucho más segura la abstinencia y la fidelidad. Así que las excursiones a paraísos sexuales y toda la milonga de dobles o triples XXX, no se solucionan con un condón. Naturalmente eso les avinagra la juerga, pero al menos por respeto a sus hijos y descendientes, dejen de fomentar la promiscuidad sexual. Que nada tiene que ver con la sana sexualidad.
Por el camino seguimos encontrándonos religiosos que han hecho de su profesión un consultorio de sexología. Mal debe andar en asunto cuando pierden su tiempo recalificando el decálogo para hacerlo accesible a las fiestas del fin de semana.
Deberían o deberíamos, como quieran, saber poner en primer lugar a Dios sin hacernos un lío con el cuerpo. Pero este tema ha venido a consecuencia de las declaraciones del Papa, cuya valoración parece reducirse exclusivamente a unas declaraciones efectuadas a los periodistas poco antes de iniciar su viaje.
Por el camino nos hemos olvidado la condena a la corrupción política y a la insolidaridad que azota el continente africano. Lástima que de eso no hablen redes cristianas.
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PAS: veo que usted le consiente a la blogger mucho más de lo tolerable por cualquiera que no tenga una paciencia infinita. Le advierto que a esta mujer le gusta airear lo más privado de sus coementaristas, sea real o inventado. Por lo pronto ha cuestionado a su esposa, y usted acaba contando si eran vírgenes o no antes del matrimonio. Tarde o temprano, créame, sus intimidades reales, más otras inventadas, aparecerán tecleando en google.
Trigo y cizaña: poner condón y aborto en el mismo saco resta credibilidad a la Iglesia. Y, por si fuera poco esto, la blogger se empeña en amplificar la estupidez oficial. No se etrañe nadie de ver en este blog aborto, masturbación, condón, matrimonio, derechos humanos de los homosexuales cuestionados, delincuencia, todo mezclado al mismo nivel de maldad.
Parece que no entra entero....
Poner condón y aborto en el mismo saco, es lo que entre otras muchas cuestiones, resta credibilidad a la Iglesia.
Mejor la prevención, mejor todavía la abstención; pero el que no pueda o no quiera contenerse, que use el condón.
El mal menor es preferible al mal mayor, porque el bien no es siempre posible. No olvidemos que el trigo y la cizaña crecen juntos.
Más nos vale conocer la cizaña para no tomarla por trigo, aunque crezca en los campos junto a él. Pero no tratemos de arrancarla, hemos de tener paciencia para convivir con ella, porque ya nos advirtió Jesús de las consecuencias de querer arrancar el mal de nuestras vidas. Nos llevaremos junto a él todo el bien que inevitablemente convive junto al mal.
Gran lección esta que no terminamos nunca de aprender.
Pues si el condón distrae de otros temas, ¿a qué traerlo a colación?.
Vamos a entrar a saco en esos otros temas (hambrunas, guerras, crisis, explotación sexual, invasiones, apropiación- expolio de materias primas del primer mundo al tercero, injusticia, incoherencia eclesial, pecados propios ... ), comenzando por el Papa y terminando con nosotros mismos. Vamos pues a lo esencial.
Y dejemos el condón en paz. Que lo use el que quiera, pues mejor es el condón que nada, Y esa nada es lo que emplean ahorita mismo millones de personas, promiscuas o no, y está llevando a la reducción de la esperanza de vida en África a niveles intolerables.
Es fácil predicar la continencia pero difícil llevarla a cabo. ¡Si lo sabrán ellos, que pagan cifras millonarias en indemnizaciones por abusos sexuales!.
Entre tanto mueren como chinches muchos desgraciados sin medios ni remedios.
Poner condón y aborto en el mismo saco, es lo que entre otras muchas cuestiones, resta cr...
Se pueden mantener relaciones con una menor, consentidas, pero eso no es legal ni está bien. En caso contrario no estaría penado por la ley.
Y por cierto el mantenerlas daña a la misma interesad@ que no tiene el nivel de madurez suficiente.
No me he pillado nada. Mantengo lo dicho. Si hay mutuo consentimiento y NO SE HACE DAÑO A TERCERAS PERSONAS. Ahi si entraría mi esposa, en lo del daño. Pero le voy a decir más, solo he mantenido relaciones sexuales con ella y como cuando la conocí era creyente, lo crea o no, ambos dos llegamos virgenen al matrimonio. Sigue usted malpensando y juzgando las actuaciones de los demás, insisto, muy a la ligera.
PAS:
Yo de su esposa empezaría a sospechar. Porque eso del consentimiento mutuo y demás detalles que me ahorro comentar, no deja en buen lugar a quien lo dice.
¿Quiere decir que si hay consentimiento todo el monte es oregano?. Uy....se ha pillado los dedos.
Sra Bellver, la veo muy cargada de preujuicios contra la moral de los no-creyentes.
Ciertamente como dice usted, parece que no hay mas pecado que el fornicio, pero ese debate lo tienen ustedes los católicos, en la calle es algo que está hace tiempo superado. Para nosotros no hay "pecado" mientras hay consentimiento mutuo y no se hace con ello daño a terceras personas. No somos tan insensibles que vamos utilizando a los demás para nuestro placer sin más. La mayoría de los no creyentes no somos como ciertos sacerdotes USA y no usa tambien.
Y por si le vienen dudas le prometo por mi honor que no le he faltado jamás a mi esposa como decian antes, ni con el pensamiento.
Saruce:
Hablar en nombre de Dios lo hacen quienes tienen esa prerrogativa.
El resto opinamos unas veces con más acierto que en otras. Pero es que es imposible agradar a todos.
Saludos.
Antes que el sexto mandamiento antiguo, están el primero, el segundo, tercero, cuarto y quinto.
Como bien dices, Carmen, el ser humano es algo más que sus entrepiernas.
Y "matar" es algo más que arrebatar la vida a otro y a otros.
Matar es lo opuesto a perdonar, a la solidaridad y al socorro de quienes sufren. Y de juzgar a los demás, mejor no hablamos.
En cuanto a no decir en vano el nombre de Dios, una de sus explicaciones consiste en que no debemos fabricar un dios a nuestro capricho, según en qué ocasiones. Y sobre todo, "no hablar en nombre de Dios", cuando ni sabemos lo que decimos.
Todavia estoy peleando con el guiputxi de Kepa.
Lunes, 28 de mayo
Pedro Tarquis
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