El Supremo sentencia: no se puede objetar a Educación para la Ciudadanía. La asignatura no es incompatible con la educación moral y religiosa conforme a las convicciones de sus padres. Me creo cualquier cosa que provenga de un juzgado. Es decir, creo que la Justicia española viene a parecerse mucho a una gresca en un patio de vecinos. Aquí se puede matar y salir antes a la calle que quien ha hurtado una bicicleta. Por algún extraño motivo los pederastas andan sueltos y sus causas se pudren apiladas en cualquier despacho hasta que cae una nueva víctima. Se pudo en su tiempo objetar al servicio militar, que era un servicio a la patria, pero ahora tienes que comerte el marrón que te venda cualquier editorial, para formar en un espíritu ciudadano que se parece horrores a la sociedad del Gran Hermano.
Por si queda alguna duda tenemos el ejemplo reciente de unos jueces que invierten su tiempo en cotos privados con monterías de alto copete para pasmo del pueblo llano y vergüenza de sus compañeros. Dando lugar a que todo “el campo sea orégano” y la vida una fiesta para el más espabilado, mientras el país se pudre en una crisis moral y económica donde se junta el hambre y las ganas de comer. Que alguien ponga un poco de sensatez a tanto entuerto porque de verdad que dan gana de exiliarse.
Para terminar de redondear la faena nuestro flamante portavoz de la Santa Sede suelta un discurso lleno de buenas intenciones con los medios, diciéndoles a la cara que no se puede mentir, ni venderse por un cuartillo de miles de euros. Que todo se sabe y los chorizos llevan ahora corbata y zapato de suela. Pero reconociendo que el oficio de informar además de peligroso requiere unas dosis de ética que dignifique la profesión.
Una ética que yo haría extensible a todas las capas sociales. Porque les vuelvo a insistir que la educación no es competencia exclusiva de los profesores. Donde de verdad se cuece el asunto es en la familia y en la misma sociedad. Yo respeto mucho los Tribunales, pero estoy convencida que no tienen la verdad absoluta. Las sentencias que se resuelven por presión mediática no son buenas, aunque sean en las instancias del Supremo.
Por eso creo que la batalla no está perdida. Los romanos inventaron el derecho y se basaba en el sentido común. Y son muchos quienes creen que hay un interés concreto por moldear la conciencia de los más jóvenes. De un modo que vulnera las convicciones de los padres. Pero es cierto que la asignatura es de diseño y además está libre de sospecha en colegios concertados, donde se adapta al ideario del centro.
Sin embargo, siguiendo la sinuosa senda de la LOE, puede que exista un momento que de lugar a interpretaciones que choquen frontalmente con la educación que los padres desean para sus hijos. Como es natural, no les molestará que sean educados en la solidaridad y el respeto a los diferentes. Pero si ese respeto conlleva un relativismo moral y una educación sexual del póntelo y pónselo, alguno que otro le puede sonar a educación en la promiscuidad y la falta de responsabilidad personal.
Como doctores tiene la Iglesia que saben más de este tema que una servidora. Dejaremos que las cosas sigan su cauce por las diversas instancias civiles del Estado. Pero que no se diga que estuvimos callados e impasibles mientras la cohorte política hacia de las suyas cambiando aquello que nos es más preciado, la juventud que significa el futuro de un país. En definitiva un poco más de cuidado con lo que escupen las televisiones públicas, porque de las privadas te puedes esperar cualquier cosa. Y mucho más inversión en investigación y desarrollo. Lo demás será como los melones, sólo lo podremos saber al abrirlos.
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Anomalías
No veo qué quiere decir con el embudo, querrá decir dar una opinión sobre unos hechos sin acusar a todas las personas de la misma profesión de aquella de la que se está hablando.
Su opinión tal como yo la leo acusa a todos los que son sacerdotes por el hecho de serlo y sus obispos por la misma razón.
Ha habido profesores pederastas y eso no es motivo para sospechar de todos los profesores.
La ley del embudo: ustedes pueden decir lo que les venga en gana contra quien les parezca y con los argumentos que les salga de las narices, pero si alguien señala una contradicción entonces se ponen como fieras y empiezan a insultar. Les ha dolido mucho que el TS no abonara sus ideas, pero no piensan un minuto por qué no le quedaba otro remedio que hacerlo.
Es verdad que no es razonable culpar de lo hecho por unas personas a todos los demás. Es una pena que la nueva asignatura no esté destinada a enseñar a evitar prejuicios como los emitidos por Anomalías.
Anomalías:
Eso es lo único que se le ocurre. Hay que tener mala leche para sacar punta de esa manera.
Muchos pederastas no andan sueltos "por algún extraño motivo", sino un motivo muy conocido: son sacerdotes y tienen unos superiores que los encubren (se llaman obispos, palabra que para más inri quiere decir en griego vigilantes). Plumerín de Oliva, libro de caballerías cristianas.
Viernes, 17 de febrero
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