Una de las situaciones más espantosas que me pueda imaginar es la de la fama. Me pongo a pensar en esas personalidades que son analizadas con lupa, por sus zapatos, sus vestidos, sus palabras, sus ademanes, sus amistades. Nada escapa al ojo crítico y despiadado de los medios. Y lo curioso es que mientras algunos viven en el olimpo de la fama, adulados por la prensa, a otros se les machaca sin piedad.
Hay personajes que pasan épocas tortuosas con los medios y en otras viven una idílica luna de miel. Estoy pensando en su Santidad Benedicto XVI, no le han dado respiro desde que se pronunció su nombre como sucesor en la cátedra de Pedro. Ya arrastraba tras de sí la incómoda posición de censor del Vaticano. Tener que vigilar la pureza de la doctrina es por sí mismo un encargo que no produce amigos, más bien lo contrario. Y si en el mismo cargo se sitúa una persona durante décadas, la envidia, el odio y la difamación le acompañan hasta el final.
Benedicto XVI tiene mala prensa y algunos le ajustan cuentas sin piedad. Basta cualquier declaración sin matizar para que le saquen punta y afilen las plumas. Sucedió en Ratisbona con un discurso del que no se desdijo sino que ratificó con mayor énfasis si cabe en todos los puntos. Luego siguieron otros pequeños pasos también cuestionados por quienes no perdonan el largo pontificado de Juan Pablo II y la sombra de Joseph Ratzinguer. Por eso el Motu Proprio escoció a muchos al sospechar la aproximación a los lefebvrianos, como finalmente ha sucedido.
Este paso le sigue costando dar nuevas explicaciones. Matizar que no se vuelve atrás en el tiempo sino que se busca la unidad y la comunión con los hermanos separados. Pero lo curioso es que esa aproximación siga la ruta hacia el pasado, mientras que no se avanza en otros caminos más próximos a las tesis progresistas. No cabe duda que se ha dado una total involución que nos aproxima más a una Iglesia dogmática cuyo diálogo es un escenario sin actores.
Basta conocer los nombres de los censurados en el pontificado de Juan Pablo II para entender por donde navega la barca de Pedro. El resultado del aggiornamiento supuso una quiebra global de la doctrina de la Iglesia, donde muchos teólogos, tal vez los más representativos de la modernidad, se situaron al margen del Catecismo oficial. No se discute que el estudio y el diálogo estén presentes en las cátedras de la Iglesia, pero efectivamente hay un punto sin retorno que muchos cruzaron para escándalo de los sencillos.
Llama ahora la atención que la opinión de un obispo sobre la shoah salpique a toda la Iglesia por medio de los voceros habituales. Y de nuevo sin ningún tipo de discernimiento se acuse al conjunto por una sola pieza. Los escándalos de la Iglesia llevan siempre una penosa cruz para cualquier cristiano. Nos sentimos heridos por el pecado de muchos hermanos. Ahora es noticia la aproximación de Benedicto hacia un grupo ultraconservador que deja de lado a muchos otros grupos de la Iglesia que sin apartarse de la misma, postulan la revisión de algunos puntos de la doctrina oficial de la Santa Sede.
Ha llegado el momento de descubrir las cartas y la partida le ha salido movida al Vaticano. Pero como la Iglesia es maestra en el arte de la diplomacia seguirá capeando el temporal hasta el siguiente envite. No cabe duda que nuestra madre en la fe es plural y bicéfala. Por eso mira tanto a oriente como a occidente. Pero Benedicto pasará, como pasó Juan Pablo II, mientras que la Iglesia permanece. Sigamos orando para que el Espíritu la guíe.
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Carmen, si he dado esa impresión, retiro el tono de mis palabras.
Quizás sea debido a la edad (la mía, por supuesto), pero no me agrada entrar en descalificaciones, o en exposiciones difusas de todo aquello que quiero y respeto.
Yo también suelo ser crítico, y a veces radical, defendiendo mis principios.
Pero creo que me "comprendo" bastante bien, y conociendo mis propias intenciones, se que no tengo mala disposición. Por eso mismo me perdono, y sigo en mis trece.
Un abrazo, y gracias por escribir.
Saruce:
Te leo enfadado. No veo el motivo. ¿Es por lo de la Iglesia bicéfala?. Es una imagen, lamento que se malinterprete. La Iglesia mira hacia todos los lados, en todas direcciones.
En cuanto a dirigir a la Iglesia desde un foro de opinión. No será este desde luego. Por otra parte, creo la reprecusión mediática le trae muy fresco a Benedicto XVI. Si meditase en la repercusión de sus decisiones, se quedaría paralizado. Se mueve por otros impulsos.
En fín, pelillos a la mar.
...y la barca de Pedro "no navega", ni se deja agitar por los vientos, ni por las tempestades.
Esa iglesia que muchos amamos, no es el papa, ni los cardenales, ni el Estado Vaticano, sino el conjunto de todos cuantos creemos en Dios y en su hijo, Jesús de Nazaret, el Cristo.
Dejémonos de politiqueos, y apliquemos el mensaje cristiano a nuestras vidas.
Flaco favor hacemos a nuestro prójimo, tratando de dirigir la iglesia católica desde cualquier foro de opinión.
Y ES QUE sobran opiniones y falta amor.
Y a quien no le guste "el rostro" de nuestro Papa, que mire hacia otro lado.
...Con respecto al papa BXVI, es cierto que su elección fue polémica, y que ha tenido algunos "deslices diplomáticos", pero sabe desdecirse en lo terrenal, cuando considera que ha fallado, y parece lucirse en lo apostólico.
Esa dedicación a la unión de las iglesias cristianas, a pesar de la mala prensa que tiene en los foros ultraconservadores, habla, por sí solo de su espíritu de caridad y de entendimiento.
Un cristiano no "puede consentir la separación entre hermanos", como se da en las diferentes iglesias cristianas.
...
Creo, carmen, que la bicefalia no va con nuestra iglesia.
Con una sola cabeza bien ágil y operativa, se puede mirar a oriente, occidente, norte y sur, y a cualquiera de los puntos de la rosa de los vientos, sin necesidad de multiplicar cabezas, ni modificar el mensaje cristiano.
Es posible que algunos cristianos no estemos de acuerdo con las actitudes de ciertos jerarcas eclesiásticos, papa incluído, Pero no deberíamos olvidar que nuestra iglesia es "una, santa, católica y apostólica".
Y por supuesto, no se trata e un monstruo de dos cabezas.
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Lunes, 28 de mayo
Manuel Mandianes
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Juan Fernandez Krohn
Isabel Gómez Acebo
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
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