Una de las situaciones más espantosas que me pueda imaginar es la de la fama. Me pongo a pensar en esas personalidades que son analizadas con lupa, por sus zapatos, sus vestidos, sus palabras, sus ademanes, sus amistades. Nada escapa al ojo crítico y despiadado de los medios. Y lo curioso es que mientras algunos viven en el olimpo de la fama, adulados por la prensa, a otros se les machaca sin piedad.
Hay personajes que pasan épocas tortuosas con los medios y en otras viven una idílica luna de miel. Estoy pensando en su Santidad Benedicto XVI, no le han dado respiro desde que se pronunció su nombre como sucesor en la cátedra de Pedro. Ya arrastraba tras de sí la incómoda posición de censor del Vaticano. Tener que vigilar la pureza de la doctrina es por sí mismo un encargo que no produce amigos, más bien lo contrario.
Lunes, 28 de mayo
Manuel Mandianes
Francisco Margallo
José Antonio Pagola
Guillermo Gazanini Espinoza
Juan Fernandez Krohn
Isabel Gómez Acebo
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Peio Sánchez Rodríguez
Carlos Corral