Diálogo sin fronteras

Los pobres siguen pagando la crisis

08.02.09 | 13:52. Archivado en Sociedad
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Monseñor Hédel Cámara el obispo de Brasil más universal hubiera cumplido cien años ayer día 7 de febrero. Sus palabras siguen presentes entre los fieles: «Si doy comida a un pobre, me llaman santo, pero si pregunto por qué es pobre, me llaman comunista». Las voces de la Teología de la Liberación y sus seguidores, lo recuerdan con nostalgia. Eran los tiempos del Concilio Vaticano II y el compromiso con los más desfavorecidos.

Hoy también la Iglesia se compromete con los más necesitados. Y es tanto el trabajo que lleva a cabo mediante su red de voluntarios, religiosos y religiosas comprometidos, que todos reconocer la enorme labor social de la Iglesia. Una vez desaparecido del mapa el peligro comunista ya no se hacen las comparaciones odiosas que tuvo que sufrir monseñor Cámara. Por ello esperamos con ansiedad la nueva Encíclica del Papa sobre la doctrina social de la iglesia. Porque aplicar su contenido íntegramente, supondría otro tipo de relaciones en el mercado capitalista.

No hay nada más revolucionario que el mensaje de Cristo, aunque si nos ceñimos exclusivamente a la labor de la justicia social, perdemos de vista el horizonte y la meta de nuestra existencia, que consiste en proclamar el Evangelio de Jesucristo y la liberación a todos los oprimidos.

Lo que sucede es que el proceder de Jesús de Nazaret fue siempre más exigente con la conversión interior que con las medidas paliativas hacia el exterior. Lo cierto es que no se dedicó a la beneficencia, sino a atender a quienes se acercaban a él con esperanza y fe. Esa dimensión olvidada de transformar los corazones de piedra en corazones de carne, es la que tenía don Hédel Cámara. Un obispo bueno, consciente de que defender a los más necesitados supone muchas veces elegir entre el César y Dios.

La mezcla resulta explosiva, puesto que Jesús nunca cuestionó la autoridad de la jerarquía de su tiempo. Como mucho exclamó: “Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”. (Mt. 22, 15-21), llegó más lejos todavía: “haced y observad todo lo que os digan. Pero no imitéis su conducta, porque dicen y no hacen!” (Mateo 23,4-7: )“. Desde entonces la tensión entre lo divino y lo terreno ha permanecido dentro de la Iglesia.

Viene bien recordar que hoy celebramos la campaña contra el hambre y Manos Unidas lleva cincuenta años trabajando por los más necesitados. Esta organización católica declaró abiertamente la guerra al hambre, en un manifiesto histórico de 1955 que recomiendo leer íntegramente. Desde entonces algunos países han logrado salir de la miseria y ahora se consideran economías emergentes. Pero el sistema utilizado para despegar, ha sido el capitalismo salvaje y la ley del mercado. Una ley basada en un consumismo feroz, que beneficia a unos en perjuicio de otros.

Sin embargo, el Evangelio muestra el camino de la autogestión, de la cooperación, del reparto equitativo y la voluntad de no derrochar ni consumir bienes superfluos. Adherirse al estilo de vida de Jesús, es mucho más difícil que proclamar día a día su palabra desde el púlpito. Porque supone dejar de vivir para tener, pasando a vivir para compartir. ¿Estamos preparados?. Personalmente, creo que no. Lo más entregados son los religiosos y religiosas con sus tres votos. Y sin embargo, su vida también puede ser de una comodidad pasmosa, donde todas sus necesidades son cubiertas por la orden.

Creo que hoy debemos leer detenidamente la segunda lectura, porque en ella nos encontramos con lo que debe ser la actitud de cada cristiano:

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 9, 16-19. 22-23

Hermanos: El hecho de predicar no es para mí motivo de orgullo. No tengo más remedio y, ¡ay de mí si no anuncio el Evangelio! Si yo lo hiciera por mi propio gusto, eso mismo sería mi paga. Pero, si lo hago a pesar mío, es que me han encargado este oficio. Entonces, ¿cuál es la paga? Precisamente dar a conocer el Evangelio, anunciándolo de balde, sin usar el derecho que me da la predicación del Evangelio. Porque, siendo libre como soy, me he hecho esclavo de todos para ganar a los más posibles. Me he hecho débil con los débiles, para ganar a los débiles; me he hecho todo a todos, para ganar, sea como sea, a algunos. Y hago todo esto por el Evangelio, para participar yo también de sus bienes.

Feliz. día del Señor

9 comentarios


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Comentarios
  • Comentario por saruce 09.02.09 | 21:05

    Es hermosa esa frase, Carmen.
    "Vivir para compartir, en lugar de vivir para poseer".
    Considero que ahí estriba la dificultad de ser cristiano, y no en pequeñas cosas que se usan para justificar el desapego a la iglesia, como el exceso de normas, la supuesta arrogancia del clero, o mil y una excusas mundanas.
    Y ES QUE unos de los efectos del amor es el de compartir vida y "hacienda" con los demás. Y hacerlo de buen grado.
    Cada uno entiende su compromiso con Dios y con el prójimo, de una forma diferente, pero el compromiso existe, junto a la "marca de cristiano".
    Un abrazo.

  • Comentario por Jovi 09.02.09 | 17:08

    la meta de nuestra existencia es la vida eterna. el camino es el seguimiento de Cristo.

  • Comentario por ruso 08.02.09 | 23:01

    Perdon, la gente es mas creyente en los paises menos desarrollados.

  • Comentario por ruso 08.02.09 | 22:59

    Te equivocas al 100% PAS, es en el mundo menos desarrollado, donde la gente es menos creyente, no hay mas que ver a los inmigrantes y hablar con ellos, sean catolicos, protestantes o musulmanes, venidos de Africa o Iberoamerica, algunos me han preguntado por que se aqui meten con Dios, un musulman me pregunto directamente; ¿Como podeis soportar los creyentes de aqui, que se metan con Dios?.
    Pero ser cristiano no te hace especial, solo te indica que tienes un camino por delante, muy dificil que recorrer.

  • Comentario por Inmaculada 08.02.09 | 22:42

    Efectivamente, PAS, cuando digo lo que hace la Iglesia, no me estoy refiriendo a los religiosos, sino a la Iglesia, o sea, yo también. Y repito que hacemos (hago) poco, pero ten por seguro que si hay algo que tengo claro es que no me puedo quedar impasible mientras el Tercer Mundo muere de hambre. Yo tampoco juzgo a nadie, pero sé cómo trato de vivir con un poco de coherencia y cómo tratan de vivir con esa misma coherencia el grupo de personas con las que comparto la fe en la parroquia.

  • Comentario por Nicolás de la Carrera [Blogger] 08.02.09 | 22:29

    Qué interesante haber accedido al manifiesto primero de Manos Unidas. Las mujeres de acción católica hablan de hambre de pan, cultura y Dios... Me vienen a la memoria versos de Gloria Fuertes, en el poema "Otros Pobres":
    "Hoy me entristecen otros pobres.
    Dan pena los mendigos,
    los mendigos de letras,
    los mendigos de duda,
    los mendigos de ciencia,
    esos sí que dan pena..."
    Que así termina:
    "Mendigo es el que dice:
    ¿Y si Dios no existiera?"

  • Comentario por PAS 08.02.09 | 21:27

    Inmaculada. No he dicho que seais SOLO los creyentes los que vivivs en la opulencia, he dicho que COMPARTIMOS (yo tambien) solo de boquita.
    ¿De que le importa a usted lo que un religioso haga o deje de hacer en Africa? Seguro que usted al igual que yo vivimos con mas de lo necesario, y el papa, y los curas, y lo frailes, y los seglares, y os ateos, y... Pero los otros se MUEREN. No podemos confortar nuestra conciencia con lo que hacen los otros. Es usted, segun sus creencias la que es Iglesia, no mire lo que hacen los religiosos, mire lo que hace usted y sabrá lo que hace la Iglesia, o sea usted. No tome esto como que yo digo que no hace usted nada (DIOS ME LIBRE), no soy quien para juzgarla a usted ni a madie, solo apunto el hecho de que vivimos muy bien mientras otros mueren de hambre solo para que no se dispare el precio del café.

  • Comentario por Inmaculada 08.02.09 | 20:38

    Extraído de un post del 16 de enero del blog "En clve de África":
    "...únicamente los laicistas más radicales podrían ver un hospital o una escuela de un misión y decir que el mundo sería mejor sin estas instituciones." El artículo se titula:
    "Yo, un ateo, creo firmemente que áfrica necesita a Dios".
    Es evidente que vivimos en el mundo que nos ha tocado, pero te aseguro que si hay alguien que está moviéndose por los desheredados de la tierra, ese es el mundo creyente.
    Que hacemos poco: de acuerdo. Pero creo que en vez de criticar al mundo creyente convendría mirarse uno a sí mismo y pensar qué hace el mundo no creyente.

  • Comentario por PAS 08.02.09 | 12:04

    Es curio observar como el mundo creyente vive en la opulencia y el mundo a evangelizar muere de hambre y de miseria. Parece que compartimos solo de boquita.

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