Monseñor Hédel Cámara el obispo de Brasil más universal hubiera cumplido cien años ayer día 7 de febrero. Sus palabras siguen presentes entre los fieles: «Si doy comida a un pobre, me llaman santo, pero si pregunto por qué es pobre, me llaman comunista». Las voces de la Teología de la Liberación y sus seguidores, lo recuerdan con nostalgia. Eran los tiempos del Concilio Vaticano II y el compromiso con los más desfavorecidos.
Hoy también la Iglesia se compromete con los más necesitados. Y es tanto el trabajo que lleva a cabo mediante su red de voluntarios, religiosos y religiosas comprometidos, que todos reconocer la enorme labor social de la Iglesia. Una vez desaparecido del mapa el peligro comunista ya no se hacen las comparaciones odiosas que tuvo que sufrir monseñor Cámara.
Lunes, 28 de mayo
Manuel Mandianes
Francisco Margallo
José Antonio Pagola
Guillermo Gazanini Espinoza
Juan Fernandez Krohn
Isabel Gómez Acebo
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Peio Sánchez Rodríguez
Carlos Corral