Diálogo sin fronteras

Por qué vamos a misa los cristianos

14.01.09 | 17:55. Archivado en Catecismo
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En su momento hice saber que trataría algunos puntos del catecismo. Y hoy he querido retomar el tema, he abierto el catecismo al azar. La emoción me ha embargado, allí en letras mayúsculas y rojas quedaba reflejado EL BANQUETE PASCUAL. A quienes no les suene nada el tema les recuerdo que forma parte esencial de nuestra fe. Pero mejor que lo lean; por si no disponen del catecismo aquí les dejo el texto:

1382 La misa, es a la vez e inseparablemente, el memorial sacrificial en que se perpetúa el sacrificio de la cruz, y el banquete sagrado de la comunión en el Cuerpo y la Sangre del Señor. Pero la celebración del sacrificio eucarístico está totalmente orientada hacia la unión íntima de los fieles con Cristo por medio de la comunión. Comulgar es recibir a Cristo mismo que se ofrece por nosotros.

Seguro que no les queda nada claro. Así que voy a lanzarme al ruedo y dar mi particular visión que, con toda probabilidad gustosamente rectificaré si fuera errónea en algún sentido. Cada vez que escucho: “Tomad y comed, este es mi cuerpo”. “Tomad y bebed esta es mi sangre”. Sé que Cristo se une a mí de manera que suple mis debilidades; pero además me pide que yo también me dé en cuerpo y sangre a los demás, es decir totalmente. De manera que ya no soy yo la que obra, sino que es Cristo quien obra en mí. ¿Un poco complicado, verdad?. Pues reparemos en la anáfora que acompaña a este grandísimo misterio:

“Te pedimos humildemente, Dios todopoderoso, que esta ofrenda sea llevada a tu presencia hasta el altar del cielo, y por manos de tu ángel, para que cuantos recibimos el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, al participar aquí de este altar, seamos colmados de gracia y bendición”.

Después de leerlo se entiende la necesidad de comulgar de manera frecuente. No porque nos consideremos mejor que quienes no acuden a misa, sino por la grandeza de este sacramento nos devuelve la noción de nuestra condición pecadora, necesitada del auxilio de la gracia.

1368 Ante la grandeza de este sacramento, el fiel sólo puede repetir humildemente y con fe ardiente las palabras del Centurión (Mt 8,8): “Señor no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarme”.

¿No les parece grandioso?. Cristo nos salva y nos da el auxilio de su gracia, todo aquello que realizamos de bueno, es mérito suyo, lo malo en cambio es completamente nuestra responsabilidad. De modo que cuando se dice la consabida frase: “por sus frutos los conoceréis”. No nos estamos refiriendo a los frutos propios, hechos a fuerza de pura voluntad, sino a esos frutos de la gracia en la que Cristo opera dentro de nosotros.

Si estoy equivocada, me gustaría que alguien lo aclarase, de manera diáfana, sin demasiados circunloquios. Porque yo tengo cada día más clara la certeza de que lo bueno que hay en mí no es obra propia, sino que es obra de esa unión mística que produce la Eucaristía. De ahí que no sea exactamente cierto que baste hacer el bien, por eso la Iglesia pide que una vez a la semana acudamos a la oración común y celebremos la Cena del Señor.

1389 La Iglesia obliga a los fieles “a participar los domingos y días de fiesta en la divina liturgia” y a recibir al menos una vez al año la Eucaristía, si es posible en tiempo pascual, preparados por el sacramento de la Reconciliación. Pero la Iglesia recomienda vivamente a los fieles recibir la santa Eucaristía los domingos y los días de fiesta, o con más frecuencia aún, incluso todos los días.

Como en la regla benedictina el "ora et labora" van unidos de la mano, no se puede amar al hermano sino se ama la Eucaristía. Porque la perfección de ese amor lo produce la unión con Cristo, es Él quien nos enseña a amar como debemos a los demás. Por tanto aquellos cientos de miles de personas que no gozan de este Sacramento, pueden obrar el bien, pero no tienen el fruto de la gracia que produce la Eucaristía.

¿No sería éste motivo suficiente para irradiar en los demás los deseos de conversión?. ¿Por qué tememos tanto el predicar y dar testimonio, si de lo que se trata es de llevar la salvación a los demás?. No dejemos que sean exclusivamente sacerdotes y religiosos quienes lleven el mensaje de este misterio a los demás, también los laicos en la medida de nuestras posibilidades estamos llamados a dar testimonio de la fe. Que así sea, para mayor gloria y honra de Dios nuestro Señor.

29 comentarios


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Comentarios
  • Comentario por ruso 15.01.09 | 23:00

    Saruce, cada vez te aprecio mas viejo "guerrero", un combatiente que ha mantenido su fe contra viento y marea.
    De acuerdo con casi todos, hay que organizar de una vez las catequesis y lo demas, enseñar que Dios es un padre amoroso y no alguien que te castiga si desobedeces.
    Contigo no Pablo, aunque muchos estamos influidos, la mayoria no estan radicalizados, pero tambien hay muchos dormidos, algunos estan convencidos de que pronto se admitiran cosas como el matrimonio gay e incluso(no quiero poner al mismo nivel una que otra, aunque no sean legitimas) el aborto.

  • Comentario por Carmen Bellver [Blogger] 15.01.09 | 22:55

    Winston:
    La verdad es que la justicia muchas veces es injusta. Y eso lo sabe bien el juez, que ha sido sancionado por ser fiel a su conciencia y a su profesión.

    Es un tema muy difícil, que mucho antes de salir a la luz pública ya tocamos en este blog: "Dios bendiga a los gays y que la jurisprudencia defienda a los niños". Ahí está para quien desee saber mi opinión.

    PAS:
    Le honra que abandonase su estidios eclesiásticos. Yo creo que el sacerdocio como funcionario sagrado, es un mal a combatir. Aunque mucho más debemos orar por ellos que lo tienen todo en contra.

    Pablo:
    Los laicos podemos estar llamados a dar testimonio, pero la formación y la predicación corresponde específicamente a los presbíteros y a quienes estén preparados. Este blog sólo es un espacio de opinión que desde el humanismo cristiano trata de aportar su visión. Con mejor o peor fortuna.

  • Comentario por pablo 15.01.09 | 22:22

    Carmen creo que somos los laicos quienes hoy en dia tenemos mas posibilidades de llevar el evangelio a los demas. Los sacerdotes que son pocos los veo tan atareados en sus obligaciones que no los veo con tantas posibilidades como los laicos.

  • Comentario por sofía 15.01.09 | 22:13

    Buen post que ha generado comentarios muy interesantes.

  • Comentario por Winston Smith 15.01.09 | 21:40

    Cont.
    ... Pero volvió a Él: necesitaba sus palabras de vida eterna, ya no podía vivir sin ellas. Esto es querer creer y también pretende la coherencia, aún dentro de una espiral de ansiedad y decepción.

    Por cierto y hablando de coherencia. Os pido que visitéis la página del juez Ferrín Calamita en http://www.juezcalamita.com/ el juez que ha sido inhabilitado por más de dos años por retrasar intencionadamente el procedimiento de adopción del hijo de una mujer por su pareja lesbiana. Este juez de familia defiende su idea moral de que los adultos pueden elegir un modo de sexualidad distinto del natural, pero no a sustituir o eliminar al padre y/o madre del niño. En la medida en que pudiera evitarse no debería haber niño sin padre y madre. Debería ser reconocido un derecho fundamental del niño. Carmen, esto podría ser tema para un Post.

    Saludos.

  • Comentario por Winston Smith 15.01.09 | 21:39

    Pues, por muchas veces, y ésta sirve de precedente, estoy de acuerdo con PAS: La coherencia es una de las cualidades que más dignifican a una persona. Pero hay coherencia con lo que se cree y con lo que se elige, no sólo con lo que se sabe. Hasta que resucitemos, después de morir, la Fe será creer y no saber. O mejor, un querer creer salpicado de dudas. “El que come mi carne y bebe mi sangre, en mí mora y Yo en él…Muchos de sus discípulos, al oírlo dijeron:¡Dura es esta doctrina! Y ¿quién aguanta oírla?... Jesús les dijo… ¿Esto os escandaliza?... Desde entonces muchos de sus discípulos se volvieron atrás y ya no andaban con Él. Luego dijo Jesús a los doce: ¿Acaso también vosotros queréis marcharos? Simón Pedro le respondió: Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna.” (Evangelio de Juan, cap. 6). El pobre Pedro encontraba en su corazón el motivo para creer que la cabeza no le daba. Y ésa fue su opción, pero con dudas. No tardaría mucho tiempo en negar a Jesús. Pero volvi...

  • Comentario por Isaias 15.01.09 | 21:35

    Si, coincide plenamente con Manuel_RH en que sería muy conveniente la catequización de adultos.
    Pero sigo insistiendo que es necesario poner orden dentro de la Iglesia y desautorizar tantos errores contra la fe por parte de muchos sacerdotes, religiosos y teólogos.

  • Comentario por pablo 15.01.09 | 20:59

    Me llama la atencion el comentario de manuel. Yo acababa de venir del extranjero y el catolicismo espanol me sorprendia, no era igual que en el pais del cual venia. Mucha autoridad en los curas, y en la poblacion un cristianismo superficial (entonces lo veia raro pero no entendia que pasaba, no tenia aun capacidad de analisis). Es ahora y poco a poco cuando estoy viendo las causas, algunas de ellas como dice manuel. Ahora estoy viendo cambios, estoy viendo cristianos mas autenticos, mas participacion, mas fe. Tambien es verdad que algunos se han separado bastante de Jesucristo y siguen llamandose cristianos, pero enseguida se les ve el plumero y no pueden meter los goles que ellos quisieran.
    Se esta radicalizando mas las posturas, los cristianos que viven a Cristo y los que no lo viven.

  • Comentario por saruce 15.01.09 | 20:15

    Ni la iglesia es un ministerio de dios en la tierra, donde se gestionan los salvoconductos a la vida eterna, ni tampoco se instituyó para poner piedras en lel camino de los creyentes, atiborrándoles de tabúes y verdaes a medias.
    Catequizar es hablar a los seres humanos de que Dios ama a todas las personas, ateos incluídos, y que no nos ama por pertenecer a una u otra iglesia, sino por ser sus criaturas.
    Soy consciente de que lo que digo no es políticamente correcto, pero creo que la presencia de Jesucristo entre nosotros, es una de las verdades más ocultas del cristianismo oficial.
    Un abrazo.

  • Comentario por saruce 15.01.09 | 20:05

    Creo que pocos creyentes han tenido la oportunidad de recibir una verdadera prédica cristiana, desde la niñez a la madurez.
    Con gran dolor de mi corazón he escuchado a personas muy queridas, decir que en las catequesis (hablo de colegios religiosos, y de preparación para comunión y confirmación), el mensaje cristiano quedaba oculto tras la actitud de los catequistas (seglares y religiosos).
    El conocimiento del cristianismo no ha de hacerse con amenazas, ni con cuentos de terror, ni Dios es un desalmado que está esperando a que nos equivoquemos, para "condenarnos eternamente".

  • Comentario por saruce 15.01.09 | 19:58

    Habláis de catequización, y no sabéis la alegría que me dáis.
    Pero si decimos "catequización cristiana", hay que hablar de la verdad, de la única verdad del cristianismo, es decir, del amor, de la paz, del perdón, y de sus hermanos "menores", la caridad, la justicia, la solidaridad, la bondad, la misericordia, la amistad, la generosidad...
    Si algo ha fallado comúnmente en nuestra iglesia, ha sido la labor de las catequesis, y no por sus respectivas culpas, sino porque no conocían bien el mensaje de Jesucristo, o no lo sabían divulgar, o por "vaya usted a saber".

  • Comentario por Manuel_RH 15.01.09 | 17:15

    Inmaculada: en los tiempos del Nacionalcatolicismo no todos los católicos eran creyentes de "motu propio"; había mucho respeto "al que dirán" e incluso miedo. Hoy nos queda la rémora de que muchos bautizados en realidad no saben en lo que tienen que creer. Por supuesto yo hablo de mi pueblo y de zonas similares, seguramente en los barrios céntricos de las grandes ciudades donde el nivel de la población es más alto, es distinto.Desde luego lo que dice Isaias me deja "de piedra". Yo soy partidario de que se organice una Catequésis como Dios manda, tambien para adultos.

  • Comentario por Inmaculada 15.01.09 | 15:50

    Efectivamente, Carmen tiene razón en que tenemos necesidad de comulgar de manera frecuente, si de verdad creemos. A ser posible, diariamente. ¿Cómo se puede participar en la eucaristía de forma ritual, por costumbre o para cumplir un mandamiento? si uno no cree, no tiene mandamiento que cumplir, pero si cree, es inherente a la fe el ver la eucaristía como el regalo más grande que tenemos los católicos.

  • Comentario por Isaias 15.01.09 | 15:46

    Pues si PAS, fuiste coherente y eso te honra, no se puede decir lo mismo de muchos sacerdotes que uno se pregunta en que creen.

    Pablo: Muchos disgustos y problemas me ha costado defender la fe verdadera y la justicia, pero pese a todo lo volvería a hacer.

  • Comentario por pablo 15.01.09 | 15:20

    Me parece honrada la postura que adopto PAS. No miente a nadie. Sin embargo, que tristeza me produce esa cantidad de sacerdotes sin fe y sin esperanza. Y son ellos los pastores que tienen que guiar a los fieles en la fe. Pues no se como lo haran. Y tal vez por eso tambien esta sufriendo tanto la iglesia. Sin fe es imposible agradar a Dios. Bonita la anecdota que nos ha contado saruce, yo ya la habia escuchado, y tiene razon, para volverse loco de alegria y agradecimiento de tenerle con nosotros escondido en el pan, como escondido estuvo hecho hombre y solo se dejo ver por fe. gracias isaias por tu fe verdadera y por defenderla. Siempre me causa admiracion y mucho respeto mis hermanos en la fe y si los veo fuertes y valientes me causan gozo.
    Un saludo.

  • Comentario por saruce 15.01.09 | 13:49

    Creo que la tarta sin guindas sigue siendo tarta, y cuanto más emperifollada la preparen, más apetitosa me parece. Soy muy dulcero.
    Pero la Eucaristía no precisa de adornos. Quien tenga fe suficiente, cree que allí está el cuerpo divino de Jesús, el hijo de Dios.
    Personalmente, siento compasión por los hermanos cristianos que no creen en la presencia divina en la Hostia consagrada.
    Un amigo mío, cristiano anglicano, me dijo una vez que si él creyese que Jesucristo estaba en el sagrario, en cuerpo y alma, se volvería loco de alegría.
    Muchos católicos deberíamos aprender de algunos incrédulos.

  • Comentario por JMS.- 15.01.09 | 12:33

    La presencia real de Cristo no se testimonia tanto por la aristotélica transusbstanciación, sino por el testimonio evangélico de que allí donde se reunen dos o más en nombre de Cristo, allé esta Cristo presente, realmente presente, sin inútiles filosofías de transubstanciaciones.

  • Comentario por Raffaelo 15.01.09 | 12:11

    La Eucarístía es vital claro que sí aunque no se entienda nada. Punto y seguido. La Eucarístía sin más puede ser vivida como una isla en la vida, inconexa sin sentido.
    Puede que alguien acabe creyendo que Dios, su religión es la Eucaristía y Dios está en la Eucaristía pero no es exclusivamente la Eucaristía.
    Nuestra religión nos invita a conocer al Señor y la Iglesia es mediadora. Es dificilísimo vivir la fe en solitario, quizá siempre lo fue. Conviene propiciar y buscar formas de vivencia y maduración en la fe, no tanto para defenderla sino para vivir la vida en plenitud y así ser sal en el mundo.
    Buscar el sentido a lo que hacemos siempre es bueno, felicidades Carmen por esta reflexión.

  • Comentario por Nicolás de la Carrera [Blogger] 15.01.09 | 10:03

    Yo siempre digo que no nos acercamos a la Eucaristía a comulgar como premio por haber sido buenos, sino porque queremos serlo. El problema es vencer la rutina y acercarse al altar cada semana como si fuera la última, como si se tratara de un viático. Felicidades por el vídeo: la calidad "full" es excelente.

  • Comentario por PAS 15.01.09 | 07:51

    Por una vez, y sin que sirva de precedente, estoy de acuerdo con Isaias. No en lo del maligno sino en la coherencia con lo que uno cree. Personalmente cuando llegó el gran momento de entrar en el teologado comprendí que había que tener muy buenas tragaderas para aceptar como verdades absolutas tanto y tanto dogma y que yo no las tenía. Mi decisión fué abandonar el seminario, yo no podía propagar aquello en lo que apenas creía.
    Por otra parte, y hablo desde el conocimiento desde dentro, muchos de los religiosos lo son por practicar la huida hacia delante, esperando que la fé llegará algún día, pero nunca les llega y viven en una espiral de ansiedad y decepción.

  • Comentario por Isaias 15.01.09 | 01:04

    sigue;
    sólo es explicable que el maligno esté detras, pero claro como ellos tampoco creen en el maligno, ¡como van a creer! si no creen en el Hijo de Dios menos en el hijo de las tinieblas. Pero desde luego que les guía hacia el abismo no hace falta tener muchos conocimientos teológicos para darse cuenta de ello. Ellos sabrán, nosotros los cristianos firmes en la verdadera Fe. ellos ante Dios tendrán que dar cuenta.

  • Comentario por Isaias 15.01.09 | 01:00

    El teólogo jesuita es Robert Haight y su libro "Jesús symbol of God" en el que niega la divinidad de Cristo así como la Resurrección. Ni que decir tiene que eminencias en la Teología y "grandes defensores de la fe católica" como Tamayo, han salido en su defensa poniendo a parir la decisión de Benedicto XVI.
    Jesuitas que niegan la divinidad de Cristo y la Resurrección, ¡si San Ignacio de Loyola levantase la cabeza!. Y encima acusan al Santo Padre de métodos nazis y contrarios a los derehos humanos y a la libertad de expresión por defender la fe católica.
    ¡Pero no se dan cuenta que sin Resurreccíón no hay Cristo y sin Cristo no hay religión Cristiana! Nadie les niega su derecho a creer en lo que quieran pero lo que no se les puede permitir es que utilicen su posición como religiosos para sembrar el error. Nunca podré entender que sacerdotes cristianos nieguen el pilar fundamental de la fe que es la Resurrección.

  • Comentario por Isaias 15.01.09 | 00:32

    Si, Carmen, si es una fuente católica, es un sacerdote jesuíta y ha sido reprobado por el Vaticano, por eso me pregunto por qué no lo ha sido Crossan que también es jesuíta y que tiene libro escritos y publicados por Sal Terrae que claman al cielo.

    Pablo, pues además de sacerdotes muchos son profesores de seminarios diocesanos asi que mira que panorama tenemos, por lo menos parece que poco a poco desde la Santa Sede se está empezando a poner orden, eso si a pasitos lentos, pero mejor algo que nada. Entre otras cosas porque antes se mantenía oculto y no se sabía, ahora gracias al "boom" de internet, ya todo se sabe y es muy dificil que ciertos "sucesores de los apostoles" campen a sus anchas. Por el bien de la fe y de la Iglesia, bueno es que la Santa Sede comience a despertar de su letargo.

  • Comentario por pablo 14.01.09 | 23:07

    Con respecto al comentario de isais, me sorprende que haya sacerdotes que no crean en la transubstanciacion pues junto con el papa y la veneracion a la virgen Maria, a grosso modo, es lo que diferencia al catolicismo del resto de denominaciones cristianas. Y me intriga el porque de esa falta de fe.
    Un saludo a todos.

  • Comentario por Carmen Bellver [Blogger] 14.01.09 | 22:34

    Isaías: No sé mucho del tema. En cuestión de teología lo dejo en manos expertas. Creo que no se puede deducir mucho más de lo que dice el Evangelio. Querer fabular sobre la vida de Jesús no tiene mucho sentido.

    El estudio antropológico de la época me parece muy interesante, pero tampoco de ello puede deducirse mucho más de lo que trasmiten los textos. De manera, que bueno, si hay que cortar se corta.

    En principio no parece que provenga de una fuente católica sino de estudiosos del Jesús histórico. Ya nos dices algo más sobre ello.

    Gracias a todos por vuestra aportación.

  • Comentario por Isaias 14.01.09 | 21:37

    Lo primero que tiene que hacer la Iglesia es poner orden dentro del clero, no es de recibo que muchos sacerdotes no crean en la transubstanciación, si ellos que deben ser los evangelizadores no creen en la presencia real de Cristo en el pan y el vino consagrados pues apaga y vámonos, asi vemos luego los espectáculos chiringuito-playero-festivos como Entrevías, etc, etc.
    La Iglesia debe poner orden dentro de sus ministros, pues se confunden y confunden. Hoy he leído que el Vaticano ha prohibido la enseñanza en centros católicos y la publicación de libros en editoriales católicas a un teólogo jesuíta norteamericano por sus errores contra la fe, lo que no entiendo es como no se ha actuado ya contra Crossan y su "Jesus Seminar"

  • Comentario por pablo 14.01.09 | 21:22

    Carmen me parece excelente tu comentario, sobre todo el final. Siempre he visto mal las personas que entraban en misa que eran muchas y despues seguian igual que antes. No habia cambios en ellas, yo no las veia mas felices, ni mas bondadosas, ni mas caritativas, ni hablaban con los demas de Jesus. Por lo cual empece a ver las misas como algo inutiles y superficiales.
    Tuvo que tocarme el Senor para que olvidara la imagen que tenia de la misa y la viera como el la queria.
    Es el momento cuando me reuno con los demas cristianos para alabar, dar gracias, pedir perdon, pedir por los demas, escuchar su palabra, cantar su gloria, y participar de su sangre y carne haciendo memoria de su muerte y resurreccion. Si se vive da vida y si no sales igual que entraste o peor.

  • Comentario por Ora et labora 14.01.09 | 20:54

    Vamos a Misa porque es una necesidad escuchar la Palabra de Dios, recibir el Cuerpo del Señor y encontrarnos con los demás cristianos.

  • Comentario por Manuel_RH 14.01.09 | 19:05

    Lamentablemente he de decir que me parece que son (o somos, me incluiré para no resultar pedante) muchos los que participan de la Eucaristía de forma ritual, por costumbre, o para cumplir un mandamiento; siendo poco conscientes de su importancia. Me entristece cuando sólo con que el sacerdote se alargue un poco en la homilía, ya es objeto de comentarios de queja ó de fastidio, aunque supongo que no en todos sitios será igual. Lo cual es síntoma de la poca preparación que tenemos la mayoría, por haber convertido en rutinaria una celebración que debería ser exultante de alegría y que nos debiera unir a Dios. Echo en falta una verdadera Catequésis, de calidad, para evitar esto; no puede ser que la gente salga de Misa exactamente igual que ha entrado; algo importante nos está fallando.

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