Se aproxima la fecha en la que el cardenal Rouco ha convocado a las familias cristianas en Madrid. Un acto público, pero litúrgico. Una manifestación de fe a la que se sumarán otros obispos y gente de toda España. Creo que la convocatoria está bien planteada. La fecha es la adecuada, coincide con la Sagrada Familia. Y si algo tenemos claro los cristianos es que celebrar la familia en Navidad, precisamente es dar gracias por todo lo bueno que de ella recibimos.
La familia cristiana cuando se vive el matrimonio como Sacramento, tiene unas connotaciones que la hacen diferente a esa crisis actual en la que vive cualquier familia. Donde las separaciones y las nuevas uniones afectan a los más indefensos que son los hijos. Es frecuente encontrar hermanos de diferentes progenitores en una nueva familia. Y al final, la crisis de los padres les pasa factura a los más pequeños.
Los problemas son los mismos en cualquier familia, pero la actitud es diferente, porque también son diferentes los valores. Lo que ponemos en primer lugar siempre es el bienestar de los nuestros. De esa manera, podemos ofrecer los pequeños disgustos y malentendidos a Dios y orarlos en comunión. También nos abrimos al diálogo y al compromiso de unión que es para siempre, por eso hay que luchar por ello día a día.
No es un sueño, es la realidad que viven muchas familias en la oscuridad de la vida cotidiana. Por eso hacer público un acto a favor de la familia, es dar luz a la sociedad. Naturalmente se va a politizar el tema, seguirán jugando a colocar la moral de la Iglesia como fuerza negativa para el progreso y las uniones del mismo sexo, tal y como lo hicieron hace un año. Es de esperar.
¿Qué sucede para que unos obispos se sumen al acto y otros disimulen convocando asambleas en sus respectivas diócesis?. Pués más allá de la intencionalidad de desmarcarse del acto por motivos personales, puede que incluso este juego a varias bandas sea muy positivo para el acto en sí mismo. La familia importa a todos los obispos de manera que ninguno va a ser ajeno a esa celebración festiva y religiosa que se verá coronada por una convocatoria multitudinaria. Se va a dar testimonio de la fe cristiana, donde se vive o debe vivirse con unos valores determinados, bastante alejados de lo que vemos a nuestro alrededor.
No es que se quiera moralizar a la sociedad, es sencillamente que se quiere reivindicar que la unión entre un hombre y una mujer a la luz del evangelio es un Sacramento y la única célula familiar posible. Las otras uniones y concubinatos varios, irán en aumento pero están heridos en su raíz. Porque se realizan sin una base sólida donde la unión supone crecer en comunión.
Como no puede ser de otro modo, los obispos que acudan serán evaluados afines a la línea de Rouco, la línea dura y tradicional. Así que sería muy provechoso que quienes se desmarcan del acto, dejen clara la unión pastoral con este acto. Que será bendecido por el Santo Padre. La finalidad está clara. Frente a una sociedad secularizada y hedonista, reivindicar los valores cristianos como célula de la sociedad cooperadora en su cabal desarrollo.
Las rupturas, las violencias, los divorcios, son un cáncer en la sociedad, no un mero trámite judicial. Las consecuencias de estos hechos afectan profundamente a los menores y, como es obvio, son el fruto del fracaso de sus progenitores incapaces de superar los propios egoísmos y sus diferencias. De manera que puestos a analizar el acto, más que buscar una orientación política lo que se tiene que destacar es un componente moral muy claro. Y a él deben sumarse otras confesiones dispuestas a defender los valores de la familia cristiana. Espero que sea un éxito y que produzca frutos espirituales, que son los que más nos importan.
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Saruce:
Gracias por la aclaración. Sin embargo, creo que un cristiano no debe temer al enfrentamiento, cuando es por causa del Evangelio. Es lo que dijo Cristo: "No he venido a traer la paz, sino la espada..."
Un saludo.
No podemos (no debemos) achacar los desórdenes familiares a las creencias de las personas, sino a esas personas.
Siempre he considerado que la fe es un regalo, y cada uno "digiere" ese regalo de forma particular y exclusiva.
No obstante, convendrás conmigo en que una creencia que predica el amor a Dios, y el amor al prójimo, puede ser un magnífico semillero donde se desarrolle una familia, un grupo, una sociedad, y toda la humanidad.
No soy tan radical como para pensar que el amor es una exclusiva de los católicos, de los cristianos, ni de ningún otro grupo religioso, pero permíteme que piense y crea que la fuente del amor es Dios.
Hay quien cree que es el big ban, y duerme tan tranquilo.
Un abrazo.
PAS, ya he vuelto. No deseaba dejar en el tintero algo que considero fundamental, Y ES QUE no creo que la fe vaya en los genes.
Completamente de acuerdo en lo que dices, al considerar que el catolicismo no es un escudo o vacuna para evitar divorcios, o incluso violencia familiar y abortos.
Cualquier creencia, religión o iglesia, se fundamenta en conocimientos, aptitudes y actitudes, aceptadas individualmente, y llevadas a la práctica con similar individualidad.
Por lo tanto, ni podemos achacar los desórdenes familiares ...
Bruno, mi comentario estaba en relación con las convocatorias multitudinarias que, en España, y según en que lugares, provocan más discordias que concordia. Hablar de Sagrada Familia, para mí, es hablar de amor, y no de confrontación, ni de "estadística de simpatizantes". Y no preciso más, porque me encanta la prudencia.
PAS, enhorabuena por ese matrimonio tan feliz, y por esa familia tan unida. Es lo que buscamos los cristianos.
Te llevo ventaja en años de casados. Cuarenta en el 2.009. Pero en mi caso, creo que Dios nos ayudó a continuar enamorados.
Vuelvo luego. Un abrazo.
PAS:
Estoy segura que a todos los que vienen por aquí les encatará saber que tu familia goza de una estabilidad sólida y a prueba de "crisis".
Me parece que cuando hablas de las familias católicas apuntas a discreción. Y así, a bulto, como que no.
Aquí hablamos de familias con espíritu cristiano de base, viviendo el sacramento de la común-unión. Aunque eso no niegue que de todo hay en la viña del Señor.
Saludos y que dure por siempre esa unión.
Se me olvidaba, el seguir juntos por narices, per pebrots que decimos los valencianos, tambien traumatiza y afecta a los hijos. Cuantos y cuantos niños han vivido su infancia, adolescencia y juventud, incluso la madurez instalados en la crsipación, la bronca, las peleas continuas... el odio. Pero no había divorcio, habia que aceptar resignadamente la cruz que Dios nos enviara. Pues para eso prefiero el divorcio.
Como digo cuando miro a mis hermanos católicos no veo lo mismo, veo que casi todos sus hijos están catolicamente casados y casi todos civilmente divorciados y muchos civilmente vueltos a casar con el beneplacito de sus catoliquisimos papás, y otras cosejas, pero con esto creo que bsta para que quede claro que si la familia católica está en peligro no es por agresiones externas sino por su ancestral mal funcionamiento (negación de la igualdad hombre-mujer, imposición a los hijos porqueyolodigo, maltrato y abandono de los ancianos...
Saludos..
-Saruce, esa familia católica en la que no existe el desamor, la tradicional es la que hizo que nacieran las hermanitas de la caridad para acoger a los ancianos padres de esos católicos, cuyos hijos los echaban a la calle. El mal comportamiento con nuestros ancestros no es cuestión de ser católico o no sino de ser una persona de bien o no.
-Cuando miro hacia atras y veo los resultados familiares de mi católica familia no puedo menos que sentirme moderadamente satisfecho. No soy catolico ya pero sigo enamorado de mi esposa despues de 29 de matrimonio. Juntos hemos pasado carros y carretas pero aqui estamos hombro con hombro, y si miro el resultado de improvisación que es educar a nuestra hija tambien me siento razonablemente satisfecho y muy orgulloso. A sus 20 años es una mujer madura, sensata, trabajadora, emprendedora, servicial... rebosa vida y alegría por todas partes. Como digo cuando miro a mis hermanos católicos no veo lo mismo, veo que casi todos sus hijos están ca...
Quisiera hacer algunas puntualizaciones.
-El año pasado la convocatoria partía de la premisa de que la familia estaba en peligro. Eso no era mas que una intromisión en lo que es normal en una sociedad normal y plural. A nadie se le obligaba a no casarse ni a no tener hijos ni se le negaba ninguna protección si decidía formar una familia. Otra cosa es que las ayudas sean insuficientes, cosa en la que estaremos siempre de acuerdo.
-Cualquier otra unión matrimonial no catolica está igualmente bendecida por Dios, ya que seguún ustedes Dios es amor y si la base de esa unión es el amor, la base de esa unión (segun ustedes, insisto) siempre será Dios.
- Hace unos dias me he enterado que una pareja ultracatolica que nos dió los cursillos prematrimoniales ha saltado por los aires y él se ha marchado con una jovencita. El matrimonio católico no es ninguna garantía de nada.
-Saruce, esa familia católica en la que no existe el desamor, la tradicional es la que hizo que naci...
Bruno:
Ya sé que la Sagrada Familia no es una celebración más. Pero creo que Saruce alude a como se está celebrando últimamente. Casi como algo extraordinario.
A mí me consta que la Iglesia la celebraba litúrgicamente todos los años. Unas veces cae en una fecha y otras veces en otra. Pero bueno, Saruce es tan cristiano como tú o yo, Bruno.
Saruce:
No entiendo muy bien tu comentario. La celebración de la Sagrada Familia es solemnidad para toda la Iglesia. No es una celebración "más", añadida a las "programadas para el rito católico general".
... Y que por ese sacramento, nosotros, los católicos, recibimos un premio adicional de nuestro padre Dios.
Y nos tomamos en serio nuestra familia, porque significa amor al cónyuge, a nuestros hijos, y ¿cómo no?, a los abuelos de nuestros hijos, y a los hijos de nuestros hijos.
Una piña de amor, donde no existe el desamor, porque no lo dejamos desarrollar, ni existe el aborto como medio de liberación de responsabilidades, ni existe el abandono de los mayores o de los niños, que nosotros consideramos como "bendición de Dios", y no como cargas insostenibles.
Busca, compara, y si encuentras algo mejor, cuéntalo.
Un abrazo.
Desde hace algún tiempo me he ido "despegando" de ciertas celebraciones anuales, que como cristiano, me parecen impropias, o escasas, o inoportunas, incluso.
Asumo las "programadas" para el rito católico general. Una más, ya me parece excesiva.
Y ES QUE en nuestros templos, en nuestras comunicaciones (siempre en sentido de arriba abajo), y en cualquier tipo de prédica, olvidamos el núcleo central del cristianismo, es decir, el amor "aprendido" de Dios.
Nos falta comunicar al prójimo, eso tan importante que aludes, Carmen, que nuestro matrimonio es un sacramento.
...
Julia:
¿De dónde sacas que soy caústica y poco amable?.
Te envio abrazos y besos. Y quédate tranquila Ireneo piensa en tí, no lo dudes.
Jovi:
El acto en cada diócesis se ha celebrado siempre. Tal vez sin darle mayor relieve.
Por eso me parece buena idea realizar las concentraciones en diferentes localidades cada año. Con lo que la Sagrada Familia sería bendecida por una convocatoria multitudinaria de creyentes.
No me parece mal esta celebración madrileña, pero creo que una celebración en cada diócesis sería estupenda.
Cierto. Está en mi corazón.
Eres caústica y nada amable.
Parece mentira que seas mujer.
Julia, creo que está muy cerca de tí.
Cuidado, no vayas a tropezar con él.
Blogeer Carmen:
¿ Sabes en que " orillas del mediterráneo" se encuentra Ireneo ?
Gracias adelantadas.
Lunes, 28 de mayo
José Antonio Pagola
Guillermo Gazanini Espinoza
Juan Fernandez Krohn
Isabel Gómez Acebo
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Peio Sánchez Rodríguez
Carlos Corral
Jose Luis Cortés
Josemari Lorenzo Amelibia