Como amante de las letras, hay veces que me escapo hacia otros rincones. Es como volver a revivir los años de estudios en la Facultad de Letras. Por eso vuelvo una y otra vez al blog de Guillermo Urbizu. Lean y comprenderán qué es lo que me lleva periódicamente hacia sus preciosas críticas literarias. Es un estilo de hacer, muy diferente al que me tenían acostumbrada revistas como Urogallo o Quimera, donde aprendí a conocer lo mejor de la literatura mundial.Precisamente hoy celebramos la memoria de un insigne poeta y místico, San Juan de la Cruz, de manera que entre poetas anda el juego.
No pueden pasar muchos días sin que hable o escriba sobre literatura. Dejando aparte el tiempo dedicado a la lectura. Supongo que es una pasión, y la pasión tiene que ver con el amor. Y el amor tiende a expandirse, a decirse, a propagarse… No puedo evitar dejar de hablar sobre ello. Comunicar todo lo que puedo de ese cúmulo de emociones. Y hago mis pinitos y escribo unos versos o un relato -sin pretensiones de modelo en un desfile de brocados y pedrerías-, e intento poner por escrito el lenguaje de mis sentimientos, de mi fe, de mis razones. Y no conformándome con eso, quiero llevar a otros mis lecturas. Y escribo reseñas de decenas de libros que pasan por mis manos y que leo dejando de lado quizá tantas otras cosas. Pero en esos libros está mi vida, no puedo disimularlo. En sus páginas me cobijo, me distraigo, pienso. Aprendo a ajustar la existencia y la imagen de lo que siento.
Oigo hablar de los hombres de letras. Y la expresión me deja frío. Más bien mujeres y hombres de alma. Lo prefiero. Personas que toman la pluma, o teclean en su ordenador, esas cuantas palabras indispensables. Esas palabras que manan de esa inspiración vigorosa llamada trabajo. Personas que muy de mañana o de madrugada o a media tarde abren más los ojos, o los cierran por unos momentos; y toman notas de su mirada. Y borran y pulen o vuelven a comenzar desde el principio. Con más o menos ánimo, con más o menos ideas, con más o menos genio. Y el sentido va cobrando forma. Y una extraña alegría. ¡Qué oficio éste! Hacer arte de lo de cada día, o vislumbrar con la imaginación personajes y hazañas insospechadas. Elegías, metáforas, dramas. Aventuras y belleza.
Y en el centro de todo ¿qué hay? ¿Qué hay en medio de todas esas novelas, odas, cuentos y palabras? Unos responderán que en ese centro está la literatura y la maravilla de su don, otros que un laberinto que no lleva a nada, otros que el hombre mondo y lirondo, y quizá unos pocos piensen que en ese centro está Dios, y el alma. Habrá quien pernocte una larga temporada en el laberinto de su propia caligrafía y logre al fin hallar la salida de tanto afán y tantos días. Habrá quien asfixiado de palabras busque desesperadamente otra meta, o quizá esperanza. Habrá quien prefiera el silencio después de probar suerte durante demasiado tiempo. O habrá quien haya dado con las palabras precisas una vez en su vida y desde entonces ya nada ha resultado ser lo mismo. ¡Hay tantos tipos de escritores y tantas formas de acercarse a las palabras del ser y al ser de las palabras!
Y para muestra traigo aquí, conmigo, un par de extraordinarios libros. Libros que nos pueden servir de guía de lectura, de conocimiento, de curiosidad, de canon; o de atlas donde encontrar el dato que buscamos, o contemplar el relieve exacto de tal obra o de tal escritor. Dos libros que se complementan necesariamente. Uno trata sobre los 100 escritores del siglo XX del ámbito hispánico, apadrinados justamente en portada por Jorge Luis Borges, tal vez el mejor de todos. El otro volumen trata de los 100 escritores del siglo XX del ámbito internacional. En este caso la portada es para James Joyce. Algo que estoy seguro sería muy del gusto de Vladimir Nabokov y otros muchos admiradores del autor del Ulises. La editorial Ariel y el coordinador Domingo Ródenas han hecho un esfuerzo verdaderamente encomiable por el que les felicito.
Son libros que, como todos aquellos que vienen determinados por una cifra, van a ser objeto de dimes y diretes, más que nada por las ausencias. Pero es lo que hay. Y lo que hay es encomiable. A mí personalmente me ha alegrado muchísimo la inclusión de Giovanni Papini, un escritor cien por cien recomendable y que en España merece una reedición en condiciones de su obra. Así como Elias Canetti. Pero que no estén Gilbert Keith Chesterton o María Zambrano o Simenon es un desliz que merece reparación. Y que Pedro Gimferrer merece estar, nadie con dos dedos de frente poética lo duda, pero falta el mejor poeta de su generación, que no es otro que Jaime Siles. Aunque hay quien opina que lo es Antonio Colinas. O quizá los dos sean indispensables. ¿Y dónde está el mejicano Jaime Sabines, o sus compatriotas Xavier Villaurrutia o José Gorostiza? ¿Y el narrador peruano José María Arguedas, autor de Los ríos profundos? Ródenas tiene su criterio y es consciente de todo esto, como indica exhaustivamente en su Prólogo . Aunque hubiera incluido el doble de escritores hubiéramos encontrado fallas. De todas formas me reafirmo en que deberían estar los que he dicho. Y otros más.
En la época de Google parece difícil convencer a alguien no muy apasionado para que compre estos dos volúmenes, que a todas luces resultan un complemento ideal -que diría mi hija- para la Historia Universal de la literatura, de Martín de Riquer y José María Valverde, recientemente reeditada por la editorial Gredos, siempre atenta a lo importante. Al menos sí animo para que visiten su librería y hojeen un rato estos libros. Puede que alguien se anime para regalar(se) esta maravilla. Y se decidan a ello por determinado autor, por las ilustraciones, por el diseño o por los sabios colaboradores de este empeño digno de elogio y zambullida. Desde luego ha sido un placer. Lo está siendo todavía. Y no dejará de serlo.
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Lo que más me ha gustado: la descripción del proceso de expresión literaria... Tan variado de un escritor a otro, sin duda. Este post me ha parecido una maravilla. Y por supuesto, me asomaré, en cuanto me sea posible, a las dos antologías literarias. Mi enhorabuena por el trabajo y la información.
Antonino:
Me alegra que beba de las fuentes de la literatura del Siglo de Oro español.
Desconozco al autor de Maria. Pero seguiré su pista. Una nunca sabe a quién va a descubrir tras el título de una novela.
Un cordial saludo
De Lonardo Castellani solo he leido "El libro de la oraciones " muy bueno.
Desde principios de 2008 el escritor Juan Manuel de Prada comenzó con una serie de artículos de opinión sobre este religioso argentino y a finales de año editando un libro con una selección de textos ( que tengo pedido), haciéndose abanderado para rescatar su obra. En España es muy poco conocido y para mi, es el Cervantes argentino.
Has elegido muy bien tus lecturas para estos próximos días.
Cordiales saludos.
Blogeer Carmen:
Aciertas con Antonio Colinas. Este leonés de la Bañeza es un gran literato y excelente poeta muy premiado. Ha traducido al completo toda la obra de Giacomo Leopardi y la integral del premio Nobel Salvatore Quasimodo. Muy buen traductor. He leido con fruición son obras " Jardín de Orfeo", Sepulcro en Tarquinia" y " Libro de la mansedumbre ", que te recomiendo.
Del londinense G.K. Chesterton leí como todo el mundo, muchas apasionantes novelas policiacas del detective Padre Brown en mi juventud.Es el rey de las paradojas, muy humano y cordial. Su conversión fue un acontecimiento mundial y tiene comentarios a los evangelios muy buenos.
Los tengo en inglés. Y tambíen en esta lengua sus libros "El hombre que era Jueves" (1908)y "El hombre eterno" de dos tomos (1925),libro muy transcendente que significó la conversión al cristianismo de C.S, Lewis. En español he leído " La nueva Jerusalén " precioso.
Te gustará mucho es genial.
De Lonardo Castell...
Yo soy un enamorado de la buena Pesía y de la buena Literatura
La devoro. Tengo una biblioteca bastante completa.
Y suelo estar al día en casi todo lo que sale.
Estoy releyendo a Boscán y a Garcilaso.
Juan Boscan (1490-1542)
Quien dice que la ausencia causa olvido
merece ser de todos olvidado.
El verdadero y firme enamorado
está, cuando está ausente, más perdido.
Aviva la memoria su sentido;
la soledad levanta su cuidado;
hallarse de su bien tan apartado
hace su desear más encendido.
No sanan las heridas en él dadas,
aunque cese el mirar que las causó,
si quedan en el alma confirmadas.
Que si uno está con muchas cuchilladas,
porque huya de quien lo acuchilló,
no por eso serán mejor curadas.
* * *
Ahora estoy leyendo María, de Jorge Isaacs.
Antonino:
Para gustos colores. No es mal crítico, tiene un estilo propio. No le veo problema a Borges, en el relato corto es un maestro indiscutible. Que habrá otros, no lo dudo. Pero amigo, tienen como referente al maestro.
Yo abomino del Ulises, aunque Guillermo la considere una obra maestra, por lo mismo que no he terminado nunca de leer En busca del tiempo perdido de Marcel Proust. Son un tostón, libros para escritores.
Entre Guimferrer y Antonio Colinas, me decanto por el último. Y además, gracias a algunos bloggers he descubierto que los autores renacen según quien los lee. Chersterton no se estudiaba en mi época. Y es un clásico. Estas Navidades lo voy a descubir. Lo mismo que a Castellani.
Pues me he dado un paseo por el blog y no está mal, lo que pasa que son tantos los blogs y tan poco tiempo el que dispongo.
Como poeta pésimo. Y además con una cara como un zapato vende sus libros de poesía (?) por 23, 50 euros. Y sus comentarios, "un popurri" desilvanado y poco coherente. Como critico literario flojo y con poca intuición.
Lo siento mucho Blogeer, no me convence nada y además le apasiona Borges.
Conozco muchos mejores rincones por internet.
Siento ser sincero. Ya sé que sobre gustos no hay nada escrito.
Comprendo que le recomiendes, porque él también lo hace contigo: "La voz de la semilla" (Carmen Bellver).
Aquí nadie regala nada.
Saludos
Gracias por esta recomendación, Carmen.
Lunes, 28 de mayo
José Antonio Pagola
Guillermo Gazanini Espinoza
Juan Fernandez Krohn
Isabel Gómez Acebo
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Peio Sánchez Rodríguez
Carlos Corral
Jose Luis Cortés
Josemari Lorenzo Amelibia