Diálogo sin fronteras

Todos necesitamos confiar en alguien

12.11.08 | 20:02. Archivado en Sociedad, Otros
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A veces las palabras sobran. No podemos tirar piedras sobre nuestro propio tejado sin que nos caiga alguna teja a la cabeza. Y en eso algunos son maestros, otros tan sólo aprendices. Pero en la Iglesia se está convirtiendo en habitual desde diferentes fronteras. El oficio de escribir requiere perder cierto pudor, descubrirse opinando y pensando sobre muchas cosas. Es casi una pasión que se adquiere en determinada época y ya nunca nos deja. Pero tenemos mucha responsabilidad al exponer lo que opinamos.

Nos enredamos con las palabras, los que somos amantes de las mismas. Lee aquel que gusta de saborear las opiniones ajenas. Todos formamos la opinión pública. Tener una tribuna desde donde opinar y reflexionar en voz alta conlleva una responsabilidad y es también una grata labor, en la medida que otros se preocupan o interesan por lo que puedas decir. Aunque siempre recuerdo la exclamación de una religiosa cuando le comenté que me habían invitado a colaborar en un periódico: “Eso no lo lee nadie”, dijo sin cortarse un pelo. Fue una cura de humildad.

Hoy me he lanzado a la aventura de escribir para templar ánimos. Abro un paréntesis y doy la voz a otro. También es una manera de presentar algo que nos hace falta en la vida para caminar. Algo que los jóvenes valoran mucho: la confianza. Y hay que saberla ganar a fuerza de mantener en pie un mínimo de coherencia personal.

La confianza es esa seguridad que tenemos de la rectitud y de las buenas intenciones de los demás. Lo sano es que en nuestras relaciones con los demás supongamos la buena fe de todos. Esa confianza sostiene nuestra esperanza de recibir de los demás un trato que corresponda al nuestro.

Cuando tenemos la oportunidad de escoger a los amigos que forman nuestro círculo social, esa confianza se ejerce de un modo sano. Cuesta más trabajo mantenerla cuando los que nos rodean no han sido escogidos por nosotros y les damos tan sólo un trato circunstancial. Si nos conocemos y nos queremos hay mayor confianza.

Vivir rodeados de personas en las que no podemos confiar nos hace herméticos, reservados, temerosos, incapaces de entablar una relación más íntima. Por no tener confianza nos encerramos en nuestra casa y vivimos la vida de otros en las telenovelas porque no tenemos una vida propia. Si vivimos buscando el mal, encontraremos el mal.

El miedo a las malas intenciones de los demás nos lleva a ser obsesivamente precavidos, de tal modo que sufrimos un verdadero tormento suponiendo que la persona que está junto a nosotros tiene malas intenciones. Decía un patrón con muchos empleados, que él prefería que lo robaran a estar pensando mal de aquellos que colaboraban con él. Curiosamente aquellos empleados sin vigilancia sabían corresponder a la confianza de su jefe.

También hay que decir que un exceso de confianza nos hace pecar de ingenuos y vale la pena recordar aquí que “en arca abierta, el justo peca” y que no es correcto poner tentaciones que puedan hacer caer al inocente.

La delincuencia creciente y omnipresente nos hace dar a los niños normas para comportarse ante desconocidos. Pero también tenemos que enseñarles a confiar sanamente en los demás. Y aquí como siempre, los enseñamos a confiar teniendo confianza en ellos. Confiamos en ellos cuando les creemos y les hacemos caso. Pero como están en formación, debemos comprender que cuando fallen, no por eso les retiraremos nuestra confianza. Ellos también deben confiar en sus padres y en las personas mayores, por eso procuremos no defraudarlos ni prometerles cosas que no cumpliremos, porque a nosotros fácilmente se nos olvidan, pero ellos las recordarán toda su vida.

Una de las definiciones de la fe es: confiar en Dios. Ponemos nuestra confianza en la veracidad y en la bondad de Dios. Pero también aquí hay exageraciones, como cuando el diablo tentó a Jesús y le pidió que se arrojara del pináculo del templo y que los ángeles lo sostendrían para que no se hiciera daño. Jesús le recordó a Satanás que no hay que tentar a Dios. (Mt 4, 7) Tentar a Dios es exponernos imprudentemente a un mal o a un peligro confiando en que Dios nos salvará. Eso es abuso de confianza.

Fuente: Catholic.net
Pbro. Sergio G. Román

11 comentarios


Los comentarios para este post están cerrados.

Comentarios
  • Comentario por Hugo Alberto 08.07.09 | 15:10

    Existen numerosas opiniones en las que concuerdo y creo son las mas numerosas.Negar que confiar en alguien en este mundo es algo imposible es de ecepticos que no ven siquiera lo que hacen en su vida diari porque hasta en los casos mas insospechados uno ellos debe de confiar en alguien en esta vida.Son numerosos los temas que de aca se derivan pero por ahora me enmarcare en esta parte, nadie puede enfrentar este mundo tan maltrecho cada vez solo y sin confiar en en alguien aunque tambien se cae de ingenuo cuando se confia en todos,eso no, no digo eso.Ayer hablaba con un compañero y el decia que la humanidad era mala y yo discrepaba pero tampoco decia que era buena porque no es asi.Existe una contraposicion entre el bien y el mal, la prevalencia del uno sobre el otro repercute pero creo que debe de existir dicha contraposicion.Tambien hay gente buena en la que si se puede confiar,y hay gente en la que se confia pero fallan alguna vez, nada que el humano tampoco es perfecto.........es que...

  • Comentario por sofía 15.11.08 | 20:37

    Máximo suele estar bajo mínimos.
    Yo estoy de acuerdo con la actitud de Ana.

  • Comentario por Carmen Bellver [Blogger] 13.11.08 | 19:03

    Máximo:
    Yo no entro nunca en la página de Humanismo sin Credo. Me consta que hacen muy bien su labor. Pero ya ves, lo mío no va por ahí. Sin embargo, me consta que al menos una persona de allí, es respetuosa con los creyentes. El resto parece por los títulos que publica no tener otro afán que quemar las iglesias.

    Es muy normal que alguien que se considera afín a HsC venga a acusarme a mí de proclamar no sé qué cosas.

    Salud.

  • Comentario por Máximo 13.11.08 | 18:44

    Por lo que veo o no lo has leído o te importa un carajo, pero después de que tú calificaras tan bajo a Humanismo sin Credos, éste te ha contestado de manera condigna aunque con argumentos de peso.
    No se puede ir por la vida descalificando a los demás cuando apenas si se les conoce y esto parece que les pasa a Uds, los que están en posesión de la verdad. Conste que yo participo del pensamiento de HsC

  • Comentario por Ana_MS 13.11.08 | 11:21

    Yo prefiero confiar, pese a que igual que Isaías, he sufrido todo eso. Pero creo que una vez que se sabe lo que puede pasar, prefiero presuponer la bondad en los demás, aunque sepa que en algún caso me la pueden dar. Es casi un ejercicio de voluntad.

    Un cordial saludo.

  • Comentario por saruce 13.11.08 | 10:00

    La fe en sí misma es un acto de confianza. Me refiero a la fe cristiana. Creemos en Jesucristo, y confiamos plenamente en Él.
    Quizás por esa misma sencillez o simpleza, se ataca nuestra religión, nuestra iglesia, e incluso la ética y moral católicas.
    Y es que a los poderes laicos, les molesta que una iglesia dirija espiritualmente, a un gran número de personas, estableciendo criterios sociales y humanitarios, basados en el amor a Dios y al prójimo, y no dependientes de las cómodas connsignas materialistas.

  • Comentario por Isaías 13.11.08 | 02:42

    No corren buenos tiempos para la confianza, personalmente he tenido tantas desilusiones, desengaños y traiciones con algunos que se decían amigos que me cuesta confiar en nadie.
    Decía Ciceron: "Amicus certus in re incerta cernitur" El verdadero amigo se ve en las dificultades.

  • Comentario por Ireneo 12.11.08 | 23:03

    desde luego una grave equivocación.
    Saludos.

  • Comentario por Ireneo 12.11.08 | 23:00

    ¿Qué es la confianza ?.Tener confianza es la afirmación de poder creer a una persona incluso cuando sepamos que algunas otras nos pueden engañar.La confianza es como el buen humor se tiene y confiamos en él y tener confianza en el bien ajeno es quizá el testimonio no despreciable de nuestra propia y natural bondad. Cuando estamos tristes perdemos mucha confianza en los demás.
    Expresado de otra manera desconfiado es el que piensa mal de los demás. Piensa mal y acertarás. O como decía mi suegra no pienses mal y no pecarás. De otra manera la confianza es una de las fuerzas de la naturaleza sin la que sería imposible poder vivir.La confianza se genera en la sinceridad. A uno que miente aunque sea una sola vez, quizá no le creeremos nunca más en la vida. Y siempre habrá un recelo sobre su persona.Podemos estar equivocados y errados y entonces lloraremos esa equivocación y nuestra confianza en esa persona recuperada, será para siempre invulnerable y completa. Pasarse de listo es de l...

  • Comentario por luis 12.11.08 | 22:33

    El gran deficit de los países latinos es la falta de capital social, constituido básicamente por la confianza en las instituciones y la gente. La falta de confianza (muchas veces con buenas razones)corroe nuestros sistemas políticos y nuestra vida economica, y es posiblemente, la causa de nuestro retraso frente a la cultura anglosajona.

  • Comentario por Nicolás de la Carrera [Blogger] 12.11.08 | 20:30

    Carmen: siempre escribes sobre temas interesantes. Como el gesto de escribir para la gente en sitio público. ¿Nos leen? ("Esto nadie lo va a leer...") Realmente es una buena pregunta. Al principio me preocupaba mucho la duda sobre si tenía lectores en mi blog. Cuando descubrí que existe en Religión Digital un contador de visitas, me animé. Ayer setecientas personas se asomaron un momento por Nido de Poesía. Aunque no puedo contemplar su rostro, ni siquiera sé quiénes son, hay una presencia misteriosa que me está pidiendo que vuelva a escribir... Gracias por leerme, por leerte a ti, Carmen, en tu Diálogo sin fronteras...

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