No sé si la gente le interesa ser o no ser buena persona. Tampoco se entiende muy bien en qué consiste ser buena persona. Para unos es sencillamente no robar ni matar a nadie. Para otros, ser solidarios y compasivos con todos. Para quienes fuimos educados en la religión católica, ser buena persona era algo más: tener palabra; ser veraz, no mentir; esforzarse en el cumplimiento de las tareas diarias, bien fuera estudiar o trabajar. Aquello de ser un hombre o una mujer de palabra tenía mucha importancia. Ahora, me temo que esas cosas no se llevan.
Pero a mí me consta que sigue habiendo muy buenas personas, de esas que se desviven por hacer la vida agradable a los demás. Supongo que esa es la mejor de las fórmulas para la felicidad. Vale más una persona positiva y dispuesta a ayudarte cuando le necesitas, que ciento y una promesas de quien nunca te echa una mano en nada. Y esto les guste o no a alguno de mis lectores, se da más cuando se recibe una educación con valores que van más allá de ser buenos ciudadanos.
Si, si, estoy hablando de que el Evangelio y el cristianismo tiene unos valores que superan con mucho a Educación para la Ciudadanía. Me atrevo a afirmar que sin el concepto del pecado, pero con la muletilla de lo que está bien y mal, esa asignatura adoctrinadora que se nos viene encima, no es capaz de explicar miles de detalles que hoy por hoy se les escapan a los educadores bien sean padres o profesores.
Pongamos sobre el papel unas cuantas de esas normas del catecismo de la Iglesia católica que no se tratan de cumplir como un código de circulación, sino que emanan del mismo Evangelio y son refundidas para que se entiendan mejor por todos.
2504. “No darás falso testimonio contra tu prójimo” (EX 20,16. “Los discípulos de Cristo se han revestido del Hombre Nuevo, creado según Dios, en la justicia y santidad de la verdad”.
No digo que todos los creyentes dicen siempre la verdad. Afirmo que si desean vivir según la fe que profesan están obligados a ser veraces, aunque a veces puedan ocultar por prudencia datos que no es conveniente revelar. Como ahora la confesión tampoco se lleva, pues nadie pide perdón por esos engaños con doble intención que se van esparciendo alrededor de los demás. Hasta que nadie confía en nadie, porque no te puedes fiar ni de los tuyos. Esa triste realidad, en nuestras relaciones con los demás, al menos no debiera suceder entre los cristianos.
2505 La verdad o veracidad es la virtud que consiste en mostrarse verdadero en sus actos y en sus palabras, evitando la duplicidad, la simulación y la hipocresía.
A veces una se da cuenta que muchos comentarios llevan doble intención. Y resulta difícil distinguir entre quien lo realiza sin malicia y quien lleva dobleces bajo la manga desde el principio. ¿No les parece que es muy triste vivir unas relaciones humanas llenas de desconfianza hacia el prójimo?. Sigamos con el catecismo:
2507 El respeto de la reputación y del honor de las personas prohíbe toda actitud y toda palabra de maledicencia o de calumnia.
Pues va a ser que nuestras páginas de los medios de comunicación van llenas de estas tristes maledicencias o calumnias, porque se dice o se repite lo que se ha oído sin que sepamos a ciencia cierta qué hay de veracidad. Y así rumor tras rumor llegamos a fomentar unas relaciones falsas. ¿A cuántos políticos creyentes les podemos atribuir la siguiente perla:
2508 La mentira consiste en decir algo falso con intención de engañar al prójimo que tiene derecho a la verdad.
Y vamos más lejos todavía. Una vez descubierto el engaño, ¿debemos al menos tomar alguna medida?. Así parece indicarlo la propia legislación civil, pero antes que ella encontramos la normativa en el catecismo:
2509 Una falta cometida contra la verdad exige reparación.
No alargo más el tema, porque me parece que a quien más y quien menos le sube cierto rubor si se analiza con detenimiento. Me parece que de estas cosas se habla poco en EpC y no me atrevo a afirmar que son de cumplimiento en todos los creyentes. Pero ahí están para que lo tengamos en cuenta, sin ánimo de sermonear, más bien de dar a conocer nuestra fe.
Por cierto, que nadie se sienta aludido, he abierto el catecismo y ha salido esta página. Otro día el tema será diferente. Con Dios.
Los comentarios para este post están cerrados.
SARUCE. Ya me parecía que era yo quien había interpretado mal. Pero es que, a veces, cuando se hacen afirmaciones sin matizar, pueden resultar ambiguas y llevar a la confusión.
Jamás he dudado de tu sinceridad y rectitud (y, lógicamente, de tu "madurez" no solamente biológica).
Un cordial saludo.
Pues a mí me parece muy interesante esta idea de abrir el Catecismo y pensar un poco sobre lo que salga. Te animo a que lo hagas más veces.
Un saludo.
A Emérito Augusto.
A tu primera pregunta, no.
A tu segunda pregunta, sí.
Por favor, no te dejes impresionar por una lectura rápida, ni saques otras conclusiones que las que se pueden obtener de un escrito realizado sin mala fe, ni argucias.
Cada uno lee y oye lo que le llega y busca, y después lo "traduce" según su estado de ánimo, o sus intereses.
Hasta ahora, yo siempre he ido por derecho.
Quizás porque no me resulta atractivo, ni interesante, disimular.
Un abrazo.
Ireneo:
Creo conveniente aclarar algunos puntos. En el blog siempre que me han pedido publicar algo así lo he hecho. Pero tras un incidente creo conveniente que toda publicación lleve clara su autoría. El escrito en cuestión tendrá su hueco en su momento, cuando yo lo estime oportuno, con su nombre y dos apellidos. No quiero seudónimos ni nicks.
Este blog no es contradictorio, salvo para aquellas personas que resumen todo en estar con ellos o contra ellos. Yo no soy así, mantengo un criterio independiente. Quienes vienen por aquí saben a qué me refiero.
Un cordial saludo
SARUCE amigo. ¿Me quieres decir que esas actitudes y comportamientos, y "determinada línea de conducta solidaria, comprometida con los demás, y hasta altruísta, es decir, sin pedir nada a cambio, son los únicos que cumplen con ese perfil ideal", por ser evangélicos, sólo las desarrollan quien creen?
¿En los incrédulos no existe esa conducta solidaria y altruista, sin pedir nada a cambio?
Me extraña y me impresiona que pudieras pensar así. Debo haber entendido mal.
Y claro que no coincidimos en el "presumir de poseer la verdad", porque con frecuencia oímos o leemos declaraciones jerárquicas enarbolando la razón de la "verdad". Y menos coincidimos en el testimonio de muchísimos cristianos "convencidos".
CARMEN. La "falta de comentarios" no lo decía con intención "malévola", sino porque me parecía que tu exposición era de cajón de tabla de madera de pino. O sea, que no se presentaba polémico. Considero que tener que escribir todos los días es un reto; y reconozco yo no sería capaz de mantener esa tensión diaria. Ya, de por mí, soy hipertenso.
Estoy contigo en que a los "creyentes" se les tiene que notar que son creyentes. Pero, en términos generales, lamentablemente no es así. Y el "falso testimonio", incluidos destacados miembros que predican el catecismo, se percibe más que el verdadero.
En cuanto a los comentarios del blog, creo que es un blog bastante visitado, y los post cada vez alcanzan mayor número de comentarios, claro no como el de la Cigüeña, pero también es otro estilo de blog.
También a mi me ha pasado que a veces actúas con generosidad hacia personas que son tus amigos y esa generosidad es malinterpreta e incluso traicionada, por eso muchas veces le viene a uno a la mente aquel refrán castellano: "Quien da pan a perro ajeno ni tiene pan ni tiene perro". También le ocurrió a Jesús y ahí está la grandeza y la dificultad de su mensaje: saber y poder perdonar.
Bueno Carmen, hay de todo. Dentro de los que se dicen seguidores de Cristo incluso en ordenados sacerdotes y religiosos personalmente he sufrido de todo y he visto de todo, grandes faltas de caridad hay tanto dentro como fuera de la Iglesia.
Pienso que todos somos humanos y que como tal hay que aplicar el dicho de Juan XXIII: "Debilidades humanas"
En cuanto a esa Carmen que dice Ireneo que desprecia e ignora a sus amigos yo no la conozco, en casi dos años que llevo participando en el blog solo he recibido cariño y bondad por su parte.
Todos a veces cometemos errores y también se dan malentendidos por eso es bueno hablar las cosas como el titulo del blog "Diálogo sin fronteras"
El respeto de la reputación y del honor de las personas prohíbe toda actitud y toda palabra de maledicencia o de calumnia.
Pero cómo te atreves...
Quizás Carmen y Emérito Augusto, si hablamos de actitudes y no sólo de derechos y deberes, nos encontraríamos que quienes siguen una determinada línea de conducta solidaria, comprometida con los demás, y hasta altruísta, es decir, sin pedir nada a cambio, son los únicos que cumplen con ese perfil ideal.
Pero resulta que todos esos valores están predefinidos en el evangelio, y en el mensaje cristiano.
No se trata de presumir de poseer la verdad, sino de mostrarla y aplicarla.
Ahí es donde no llegamos a entendernos, amigo Emérito Augusto.
Carmen:
También existe el caso contrario ( el que desconfía de la verdad ), y es, por lo que NO aparezco ya por este contradictorio Blog.Y es el caso de la desconfianza o de la sospecha.Es notorio que yo siempre te he defendido y ayudado.Pero eres MUY DESCONFIADA y rara.
Yo he actuado siempre limpio contigo, en la enfermedad de tu hermano y en las cosas que te he mandado para publicar ( y has publicado varias y con gran éxito de audiencia ). Te mandé un trabajo mío reciente y me contestaste via interna que: " que ya lo habías leído en otros lugares y blogs de internet". Lo cual es absolutamente mentira y falso, pues es algo de mi genuina y ÚNICA PROPIEDAD INTELECTUAL.
Y me molestó mucho tu actitud.
Si desconfías de tus amigos verdaderos,no les aprecias, no les crees y les ignoras o desprecias te quedarás sola. Pero que muy sola. Hay que creer en los demás, sobre todo cuando su comportamiento es el correcto.
Gracia y paz.
Carmen:
También existe el caso contrario ( el que desconfía de la verdad ), y es, por lo que NO aparezco ya por este contradictorio Blog.Y es el caso de la desconfianza o de la sospecha.Es notorio que yo siempre te he defendido y ayudado.Pero eres MUY DESCONFIADA y rara.
Yo he actuado siempre limpio contigo, en la enfermedad de tu hermano y en las cosas que te he mandado para publicar ( y has publicado varias y con gran éxito de audiencia ). Te mandé un trabajo mío reciente y me contestaste via interna que: " que ya lo habías leído en otros lugares y blogs de internet". Lo cual es absolutamente mentira y falso, pues es algo de mi genuina y ÚNICA PROPIEDAD INTELECTUAL.
Y me molestó mucho tu actitud.
Si desconfías de tus amigos verdaderos,no les aprecias, no les crees y les ignoras o desprecias te quedarás sola. Pero que muy sola. Hay que creer en los demás, sobre todo cuando su comportamiento es el correcto.
Gracia y paz.
Otra cosa Enérito:
Si escribiera sólo para tener comentarios, tendría que reconsiderar tener abierto el blog. Interesan más el número de visitas.
Esta tarde comprobaré ese dato. Aunque también podría ser que no he estado afortunada en el planteamiento. Escribir todos los días es un reto que cuesta lo suyo cuando se compagina con otras cosas.
Estimado Emérito:
Si extraigo punto del catecismo, lo hago porque en él se une el Evangelio y la doctrina de la Iglesia. No es frecuente leerlo por parte de quienes nos consideramos cristianos.
Doy por supuesto que nos queda mucho camino por recorrer a cada uno en particular. Pero sabemos que con Dios todo es posible.
Respecto a la Verdad absoluta, sólo le compete a Dios. Nosotros seguimos la Palabra de Dios y creemos que ella es Verdad y Vida. Sólo en ese punto podemos considerar que tenemos la Verdad Absoluta. En el resto de materias, somos tan lerdos como el que más.
Toda falta que afecta a otra persona, exige reparación. Sea el honor, los bienes, la vida, o lo que sea. Y los cristianos debemos acostumbrarnos a ello.
En definitiva se nos tiene que notar que somos creyentes.
y eso de que "la falta a la verdad exige una reparación" no es moneda muy corriente entre quienes se consideran poseedores de la verdad absoluta.
Yo sólo diría que "una cosa es predicar y otra dar trigo".
Saludos.
CARMEN. En principio me extraña un detalle. Has editado el post a las 20:36:17; y hasta ahora no has tenido ningún comentario. Me pregunto por qué será. Entiendo que por mera obviedad. Todos estamos de acuerdo, ¿cómo no?
Sin embargo, primero. Esas lecciones del catecismo, no son ni más ni menos que comportamientos "humanos" correctos. No es necesario acudir a la fe para establecer si una persona es "honrada", leal, veraz... o al contrario.
Segundo. He sufrido en mi propia piel todo lo contrario de lo que predica el catecismo de la Iglesia católica, por parte de algún sacerdote y seglares creyentes y practicantes a machamartillo. Y es que no han cumplido "ni una sola línea" de las propuestas. No voy a especificar. Si estás interesada, no me importaría contarte la "anécdota" en privado.
Dirás que puede ser un caso "aislado"; pero tú sabes que la hipocresía, la falta de verdad, (no me atrevo a decir la mentira) y eso de que "la falta a la verdad exige una reparación" no ...
Viernes, 17 de febrero
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