Un habitual en el blog me hace llegar su reflexión sobre la grave situación financiera del mundo, tras la caída de las bolsas, que ha llevado a la intervención de todos los gobiernos. Es curioso que cuando salen los beneficios de la banca el contribuyente no se beneficie, mientras si entran en crisis, el Estado que somos "todos los ciudadanos" tengamos que aportar los euros correspondientes, que perderemos en prestaciones como educación y sanidad, donde habrá que apretarse el cinturón. Lo que a continuación viene es su propio análisis de los hechos que en cierto modo comparto.
Como la mayor parte de los españoles, desconozco el verdadero alcance y las proporciones reales de la crisis económica; supongo que el tiempo irá dejando al descubierto las fauces de este lobo que amenaza con devorar nuestros bienes para después acariciarse la barriga mientras expele un eructo de proporciones cósmicas. Para mí, a día de hoy, y dejando a salvo la subida del precio de los combustibles, la crisis es, principalmente, mediática. Todas las páginas webs de actualidad, todas las emisoras de radio y todos los canales de televisión parecen no tener otra noticia de primera página sino ésa: dinero, dinero y dinero...
Como escribo en jueves, les copio los titulares de apertura de mis webs de referencia: “Las medidas adoptadas por EEUU y Europa no dan tregua a los mercados” (elmundo.es), “No hay crisis para la corte faraónica de ZP” (Periodista Digital), “La banca pidió 100.000 millones a Zapatero para evitar el colapso en 2009” (ABC.es), “Zapatero pide apoyo ‘incondicional’ a su plan sin aclarar cómo usará el dinero” (Libertad Digital), “La bajada de tipos no evita un descenso en la Bolsa” (La Razón), “El plan rescate de Dexia, en la cuerda floja” (El País), “La recesión llama a la puerta” (elconfidencial.com)... Suma y sigue.
La verdad: nos están metiendo miedo.Y, sin embargo, una vez más, la prensa nos engaña. La visión que obtenemos de la realidad a través de los medios de comunicación es sesgada, distorsionada y falsa. Vaya por delante que soy un adicto a la prensa; me parece el mejor termómetro para tomar la temperatura de una sociedad. Pero nuestra sociedad tiene fiebre, y la prensa delira. La verdadera crisis de Europa, y de todo el mundo occidental, es la crisis de valores. Y esa enfermedad, esa recesión moral, ese desmoronamiento espiritual, lo llevamos padeciendo, no meses ni años, sino más de un siglo.
Si Occidente se desploma, no habrá sido de un golpe ni de un infarto, sino a causa de una enfermedad lenta y prolongada, cuyo último episodio es esta crisis económica. Y el síntoma, a mi entender, más preocupante, no es el que las bolsas se vengan abajo, sino el que la noticia monopolice los titulares de todos los medios de comunicación. Con permiso de mis lectores más sensibles: Europa está "acojonadita". He ahí nuestra principal enfermedad: no sabemos ser pobres.
Cuando subimos a un avión, la azafata de turno nos explica, con toda suerte de gestos y muecas, el modo de actuar en caso de accidente para intentar salvar la vida. Pero nadie nos dice que lo más probable, en caso de accidente, es que muramos todos. Ninguna azafata nos explica dónde está el rosario de emergencia o dónde viaja el capellán del avión, ni nos recuerda que deberíamos viajar confesados en previsión de accidentes, porque ni hay rosario, ni hay capellán, ni la idea de confesar antes del viaje nos provoca más que risas. Se nos enseña inútilmente a sobrevivir, pero nadie nos enseña a morir. No sabemos morir.
Desde que un niño nace, se le va cubriendo de regalos. Los Reyes Magos de nuestros días necesitan acorazados en lugar de camellos. Los cumpleaños de los colegiales son la versión infantil de las bodas de Camacho... Pero nadie soporta ver llorar a un niño. Le damos lo que sea para que se calme, porque -decimos- queremos que el niño tenga lo que no tuvimos nosotros... A estas alturas, los niños saben cómo obtener cosas, pero no les hemos enseñado a privarse de cosas. No sabemos sacrificarnos. Proliferan en los hospitales las unidades del dolor; los partos se realizan con anestesia epidural, y si la perspectiva de vida de un enfermo no puede vislumbrarse sin dolor, preferimos la eutanasia como alivio “humanitario”. Sabemos, hasta cierto punto, cómo evitar el dolor, pero nadie nos enseña a padecerlo. No sabemos sufrir.
Cuando un matrimonio entra en crisis, nuestros sistemas jurídicos le dotan de todas las facilidades para su extinción a través del divorcio rápido. A Europa le han enseñado a divorciarse, pero nadie le enseña a ser fiel a su cónyuge. No sabemos ser fieles. Cuando el nacimiento de un niño supone una amenaza para el nivel de vida, la cantidad de medios anticonceptivos puestos al alcance de los ciudadanos y las campañas gubernamentales en favor de la planificación familiar han enseñado a los europeos a no comprometer su status sin renunciar al sexo. Y si, en último caso, la vida es concebida “por error”, se han abierto las puertas al asesinato legal del niño en el vientre de la madre. Se nos ha enseñado a evitar los hijos y a quitarlos de en medio. Pero nadie nos ha enseñado a sacrificarlo todo por un hijo más.
No sabemos ser generosos.Recapitulen: no sabemos ser pobres, no sabemos morir, no sabemos sacrificarnos, no sabemos sufrir, no sabemos ser fieles, no sabemos ser generosos... A una sociedad con semejantes niveles de defensas morales, con el sistema inmunológico espiritual completamente anulado y con ningún recurso ante las dificultades existenciales, basta un catarro para llevarla a la tumba. Y eso es la crisis económica, un catarro... Quizá el que lleve a Occidente a la tumba. Pero que nos engañen: la verdadera enfermedad no es ésa. Occidente no morirá por pobre, sino por burgués.
Fdo.: José Fernando Rey Ballesteros
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Malentendido zanjado. Gracias a Carmen y a Ireneo por vuestra disponibilidad.
Un cordial saludo a todos. :)
Para José Fernando Rey Ballesteros:
Casi somos tocayos.
La Blogger Carmen no tiene culpa de nada y es absolutamente inocente.
Su nombre figuraba en el correo enviado y no recibido en el e-mail por presumible problema de translación.
A cada uno lo suyo y nadie se lo discute: su trabajo es estupendo,lúcido, inteligente y coherente, yo mismo le he difundido por la red. Y me ha encantado.
Respetuosos saludos.
Tambien es lamentable que a estas alturas, los que dicen poseer valores auténticos tampoco pueden servir de tabla de salvación ó de referencia para esta sociedad en crisis, ya que, acomodados a la misma sociedad de consumo que criticamos nos hemos dedicado a vivir esos valores de forma individualizada en lugar de construir la auténtica familia cristiana que propone el Evangelio. Queremos mostrar como ejemplo a la familia cristiana; pero eso solo no sirve si esa familia no forma parte tambien de una sociedad cristianizada "que se vea". Vivimos nuestro critianismo exclusivamente dentro del Templo, y no se ve en la práctica qué distingue a uno que es cristiano del que no lo sea..
Saruce:
Ha puesto usted una nota de cordura en este mar de comentarios destemplados. Que Dios se lo pague. Los creyentes deben
sembrar semillas de esperanza, no pasarse
la vida lamentándose de que los demás no la vean y vivan como ellos. La tristeza no es cristiana.
Saruce:
Ha puesto usted una nota de cordura en este mar de comentarios destemplados. Que Dios se lo pague. Los creyentes deben
sembrar semillas de esperanza, no pasarse
la vida lamentándose de que los demás no la vean y vivan como ellos. La tristeza no es cristiana.
Y ya termino, no sin pedir perdón por la extensión de mis comentarios.
He hablado de amor como la única solución que yo percibo a los problemas individuales, de grupo y globales.
Hemos olvidado que el amor es el generador de la justicia humana (no la de los jueces y magistrados, sino la de la conciencia), de la ética, la solidaridad, el sacrificio por los demás, y la única cadena de transmisión de la alegría y de la felicidad con la que contamos los humanos.
Parece obsoleto, porque ya nadie habla de él, y algunos, hasta se avergüenzan de decir que han amado, por temor a que les acusen de débiles.
Abrazos a todos, y menos cabrearse, por favor.
Normalmente, la sociedad marca a sus ciudadanos, educándoles a base de consignas y cultura.
El ser humano que utiliza la facultad de pensar, y es lo suficientemente libre para decidir, elige de entre todo lo que encuentra en la "plaza", y elabora su propio yo, crea su familia, y se acopla al grupo con el que simpatiza, o con el que menos discondarcia encuentra.
Las grandes crisis económicas suelen venir fabricadas por los diferentes poderes existentes en el planeta.
Las otras crisis, las de los valores, las fabricamos nosotros, día a día, porque somos imperfectos.
Nada de acusar a los demás, ni de pretender salvar al mundo con una idea distinta del amor.
¡Hasta ahí podíamos llegar!. El post no es de quien lo firma.
Pero no importa. Los diversos conceptos vertidos y entremezclados producen una sana controversia, y son lo suficientemente atractivos como para "picar".
Los humanos somos muy dados a exponer nuestras propias soluciones, a cualquier problema que enfoquemos, seamos o no especialistas en el tema que se trate.
Quizás he notado una cierta falta de humildad en los diagnósticos personales de la crisis. ¿O es que existen tantas crisis?.
Total, hablar es barato, y escribir en la Red, también.
Estimada Carmen:
a cada uno lo suyo. Y ese artículo lo he escrito yo, aunque no sé quién te lo habrá enviado. Lo tienes en http://www.analisisdigital.com/Noticias/Noticia.asp?id=34054&idNodo=-5 y en mi blog: http://www.jfernandorey.es/blog/?p=143
Se agradecería, al menos, la referencia a pie de artículo por parte del "habitual" que te lo haya enviado.
Saludos. :)
Ciertamente occidente vive una crisis espiritual que viene de lejos, totalmente de acuerdo pero no olvidemos que la Iglesia también tiene su parte de responsabilidad en esto. Si los que deben ser evangelizadores y "pescadores de hombres" se dedican a desevangelizar pues más tarde o más temprano se recoge lo que se siembra, por cierto que lo que se sigue sembrando no es precisamente para obtener mejor cosecha en años futuros.
En cuanto a la crisis, desde luego hay una fuerte recesión, solo hay que ver las cifras del paro.
Lo que ya no me creo para nada es la crisis bancaria, por lo menos en España donde los principales bancos trimestre a trimestre superan sus "records" de beneficios.
Y desde luego los medios de comunicación flaco favor están haciendo, al haber falta de noticias interesantes con algo hay que llenar los telediarios y programas especiales.
Gregorio:
Usted dice que no hay respeto ni educación, pero se permite tutearme ni me despide con un comentario perruno. Por mi parte, buenas noches.
Carmen:
Vale que el mundo esté falto de valores, pero le ruego que me conteste a esta
pregunta sin rodeos: ¿en qué época del pasado hubo en el mundo los valores que usted echa de menos en éste? Cierto que no vivimos en un paraíso, pero tampoco se puede decir que estemos en el infierno. Su retrato de la realidad es demasiado simple para ser acertado.
¿Es absolutamente necesario renunciar al ejercicio de la sexualidad para vivir el valor de la maternidad y la paternidad responsables? ¿Es la contracepción artificial no abortiva algo tan intrínsecamente pecaminoso? ¿Y todo el que la practica lo hace por una absoluta comodidad y por seguir disfrutando de un cierto estatus socioeconómico? Hay aquí demasiados juicios, demasiadas generalizaciones y mucha simplificación.
Distinta sería, en mi opinión, una llamada a la generosidad de una apertura a la fecundidad, pero de modo responsable.
Pues sí, estoy de acuerdo, no se trata de desear ser pobre, si no de saber disfrutar de la vida sin dinero; no es que quiera morir, pero más pronto o más tarde todos deberemos enfrentarlo; no es que desee sacrificarme, sin embargo deberé hacerlo en muchas ocasiones; no es que desee sufrir, pero me irá mucho mejor si soy capaz de soportarlo; sí que debemos ser fieles y efectivamente no sabemos ser generosos, ya que sólo damos de lo que nos sobra (y a veces ni eso)
Quien nos enseñe todo eso nos ayudará a ser felices, ya que lo contrario sólo trae desdicha.
Un saludo
Se confunde el dolor con el sufrimiento. En sí, el sufrimiento es psicológicamente patológico y humanamente una actitud no deseable. En cambio, el dolor es tan humano como la alegría (aunque parezca una exageración). ¿Me explican cómo se le dice a un enfermo terminal que acepte el dolor físico en cualquier dosis sin acudir a medidas paliativas? ¿O cómo se le insinúa a una persona con una enfermedad mental que acepte el dolor hasta reventar? La pseudomística del sufrimiento es tan inhumana como el propio sistema socioeconómico que padecemos. Personalmente no deseo aprender a sufrir, ni saber sufrir. Cosa bien distinta es aceptar el dolor "moral" desde el que aprender a crecer y madurar como persona en el sentido más amplio.
Hay un fondo que comparto, un diagnóstico más o menos acertado. Pero, asimismo, hay tal maraña de cosas tan entremezcladas que hacen desvariar al autor del post. En mi tierra se diría: confundir la velocidad con el tocino, o tomar el c*lo por las témporas. Ciertamente parece que al autor se le cae el mundo encima. También a un Padre de la Iglesia, a Cipriano de Cartago, se le caía su mundo romano encima. Pero él encontró en el cristianismo una razón para vivir, un sentido que iluminara la realidad toda, mas desde la positividad.
Martín Pescador:
Lo primero es no cambiar de nick, aunque si quiere ser César Augusto a mí tampoco me importa, pero por deferencia a los habituales, mejor entrar siempre con el mismo nick,
Respecto a ser o no catastrofista, vale una mirada por los titulares de los medios, mejor "apaga y vámonos". Por último, hay una cierta indolencia general que convierte nuestros actos en puro veneno para quienes nos rodean. Llámese egoismo, hipocresía, etc.
Las relaciones que se establecen entre los trabajadores y sus superiores inmediatos, han perdido calidad por buscar demasiadas veces el propio beneficio. Y así van las cosas, pero afortunadamente no en todos los sitios.
Completamente de acuerdo con tu diagnóstico. Ahora ya sólo nos faltaría ponernos todos de acuerdo en el remedio. Y ahí lo veo más "chungo".
Si al menos los católicos estuviesemos de acuerdo pero...
Algunos creen que la solución pasa por el falso matrimonio entre catolicismo y liberalismo, como si el capitalismo fuera inevitable (¿quien nos ha engañado?).
Otros, pese a creer en Dios y rezarle cada día Padre Nuestro, no ven al extranjero como un hermano y sí como un problema (¡que triste!).
Y casi todos nos lamentamos de nuestra crisis sin acordarnos que en este mismo momento hermanos nuestros mueren de hambre porque les falta lo que a nosotros nos sobra (incluso en crisis).
Y la solución la tenemos delante nuestro: vivir radicamente el Evangelio.
Va siendo hora que la radicalidad qu nos exigimos en cuestiones como la sexualidad nos la exijamos también en el amor al hermano.
Saludos fraternales a todos.
Para Martin Pescador:
No existe ningún catastrofismo es la cruda realidad. Y como a ti te pasa, en cuanto algo ps molesta, hay que quitarle de enmedio.
No hay, tolerancia, ni educación, ni debido respeto. Esto es una jungla de egoismo e impiedad.
Has hecho muy bien Carmen.
Ladrán luego cabalgas ¡¡¡¡.
Este comentario del día de hoy Blogger Carmen es muy cierto y atinado.
Tiene "mucha miga" y es muy profundo en el fondo y lleno de sabiduría.
La verdadera CRISIS es la de los valores espirituales: que hacen al hombre verdaderamente hombre y le dan fuerza para luchar y resistir DE VERDAD.
1º por su Dios.
2º por su familia.
3º por su patria.
4º por su comunidad.
5º Por todos los demás prójimos.
Pero la increencia, la poca moralidad, la frivolidad, la pérdida del sentido de la vida ( indiferencia, sincretismo, relativismo ), de la profunda honestidad,
del amor sincero a los demás ( egoísmo, pasotismo )..etc reinan por doquier. Solo nos mantiene algo de pié la familia, el sexo, el trabajo, alguna ocupación distractiva,un poco de cultura, la esperanza del fin de semana y las vacaciones; y el amor a unos colores deportivos, la quiniela o lotería o bingo y pare usted de contar. Y toda Europa está igual.
Vaya panorama que pinta su regañina de las 19:48 GMT. Recapitulando que es gerundio:
que para darle gusto a usted y cuatro catastrofistas más, estamos obligados a ser pobres, a aprender a sufrir y sacrificarse, a ser fieles a la pareja y por encima ser generosos siendo pobres.
Por favor, no me dé de alta.
Lunes, 28 de mayo
José Antonio Pagola
Guillermo Gazanini Espinoza
Juan Fernandez Krohn
Isabel Gómez Acebo
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Peio Sánchez Rodríguez
Carlos Corral
Jose Luis Cortés
Josemari Lorenzo Amelibia