Ya se pueden empeñar en imitar todos los sacramentos con su equivalente laico. Lo más que van a conseguir es volver a los ritos de nuestros ancestros. Daban la bienvenida con el tam tam en un tronco y reían y bailaban cuando una pareja decidía aparearse, luego lloraban y gimoteaban en sus cantos fúnebres para despedir a un ser querido.
La historia es madre de la humanidad, por eso hay muy pocas cosas que sean nuevas bajo el sol, salvo las tecnológicas. Esas si que les resultarían extrañas a nuestros ancestros, pero que se celebre un bautizo civil, pues no. Lo malo es que le llamen bautizo, cuando éste es un sacramento religioso que tiene otras connotaciones ajenas a esa bienvenida de la comunidad al recién nacido. El bautismo nos hace miembros de la Iglesia, recibimos la fe y la vida nueva en Cristo. Según el catecismo 168, en el Ritual Romano, el ministro del bautismo pregunta al catecúmeno_ “¿Qué pides a la Iglesia de Dios?” . Y la respuesta es “La fe”, “¿Qué te da la fe?”. “La vida eterna”.
Hay por tanto una distinción que va más allá del acto folclórico en el que se han convertido algunos bautizos, no por el sacramento, sino por la irreflexión de quienes deciden bautizar al niño sin intención de educarlo en la fe. Los ayuntamientos inician ahora al recién llegado a la comunidad en una ceremonia de la que debieran omitir la palabra bautizo. De la misma manera que debieran celebrarse uniones civiles que no pueden confundirse con un matrimonio, palabra que vuelve a tratarse de un sacramento de la Iglesia. El mismo obispo de Segovia habla en una carta pastoral de la necesidad de evitar la ceremonia religiosa si no se tiene fe en el sacramento.
Volviendo a esos ritos que toda sociedad humana establece deberíamos dejar claro el matiz laico de algunas despedidas que nada tiene que ver con el funeral católico donde se elevan plegarias por el difunto. Y así seguiríamos la senda de muchas otras actividades que siguen relacionadas con la tradición católica de esta tierra. Y con una civilización cristiana que algunos se empeñan en enterrar.
Ahora la ONU y los derechos humanos se convierten en dogma de fe laico para toda población. Lo malo es que entran en conflicto y nadie protesta. Porque mientras la ONU prepara un artículo para considerar un derecho el aborto, los derechos humanos garantizan el respeto a la vida y la actividad religiosa. De modo que vamos a encontrarnos con una especie de dictadura civil de usos y costumbres que llegarán a los jóvenes por medio de asignaturas como EpC y sus equivalentes.
No es un panorama atrayente ver un futuro donde la eutanasia, el aborto, la manipulación de embriones, las familias del mismo sexo con derecho a adopción y tantas y tantas otras novedades, van a realizarse bajo una Alianza de Civilizaciones que nos lleva directos a la destrucción del ser humano. Bajo el paraguas de la libertad y la tolerancia, nos estamos empeñando en autodestruirnos, en perder el respeto a lo más sagrado que es la vida y la familia, y en dar de lado a lo que da sentido a la existencia que es Dios.
Como es natural no vamos a quemar herejes, cada época tiene sus peculiaridades, en la nuestra es a los católicos a quienes queman en la India y en los países islamistas que no admiten la conversión a ninguna otra religión. De modo que mientras unos dan paso franco a cualquier tipo de nacionalidad sin distinción de credo, raza o religión. Otros se empeñan en hacer desaparecer del mapa a quienes no piensan como ellos.
Visto el desplome del mercado capitalista, y la desidia moral de sus habitantes, creo que a nadie se le escapa que vivimos la agonía de una civilización que dará paso a otra cosa. No me pregunte que, puesto que no lo sé. Pero me temo que hay un empeño especial por hacer desaparecer el cristianismo y promover alguna extraña doctrina común a todos, por parte de esos organismos que en teoría deberían velar por el bien de la humanidad.
De una cosa estoy segura, la fe cristiana no va a desaparecer aunque nos reduzcan a la clandestinidad. Así sobrevivió en sus inicios durante varios siglos y nadie pudo con ella. Porque Cristo nos ha asegurado que la Iglesia prevalecerá hasta el final de los tiempos.
Los comentarios para este post están cerrados.
Saruce, me parece desproporcionado que la alterntiva a los sacramentos sea el botellón. De lo que mi hija se arrepiente es de haber perdido el tiempo con historias que no se creia ni la misma catequista, de ver como se manipula a los niños para realizar actos sociales que economicamente repercuten mucho. No vivió ningún año en ninguna religión porque no tenía edad para entender de salvaciones, redenciones, sacramentos ni nada de todo eso. Ella solo quería vivir su gran día, luego volvió el dia del Corpus y la tercera vez para la procesion de la imagen de la patrona y ahí afortunadamente ha terminado su experiencia religiosa.
No siempre estoy de acuerdo con Saruce o Juambi, pero me gusta lo que han puesto hoy aqui.
Juambi:
No creo que el escrito sea pesimista. Se hace una análisis a "vuela tecla" de una situación de la que todo el mundo habla.Actualidad candente también en el Sínodo de la Palabra.
Pero finalizo con esa frase evangélica de Jesús que nos devuelve siempre la esperanza.
Le agradezco sus consejos, pero no estaba haciendo catequesis, de manera que el artículo no debiera molestar a los no creyentes. Mis saludos a todos ellos, les agradezco su interés.
Una de las viencias expuestas me ha hecho pensar en la poca importancia, o el escaso conocimeinto que se tiene de los sacramentos.
Hijo/a mío/a, "te concedo el sacramento tal, porque yo te quiero mucho". Y colorín colorado.
¿Arrepentirse de qué?. ¿de haber creído ser hijo de Dios, por unos años?. ¿Por hacerse temporalmente seguidor de una doctrina de amor, compendio de solidaridad, paz y amor humanos?.
Quizás sea más "progre" autorizar a los hijos para ir al botellón, y que se "curtan" en el alcohol y las drogas.
Es que hay ejemplos que...
Creo que con tanta exaltación de lo negativo se minimizan los logros conseguidos. Tras ellos, los creyentes, podemos "ver" al Espíritu de Dios obrando los signos del Reino, como fuerza preñada de vitalidad, de vida y de optimismo. No es un triunfalismo lo que exponemos, pues la cruz seguirá presente (el Resucitado, el Aparecido sigue conservando las llagas). Es preciso distinguir entre los intereses y derechos de las instituciones eclesiásticas y los derechos del Pueblo de Dios, de la comunidad de fe (dentro de la cual se ubican, claro está, los ministerios). Debiera usted, en mi opinión, engarzar con su antigua experiencia y militancia en un cristianismo de mediación y no remitirse meramente a un cristianismo de sola presencia.
Dª Carmen: la veo profundamente desencantada con el rumbo de esta sociedad nuestra. Se mezclan tan variopintos temas que da la impresión que el futuro que nos aguarda es peor que incierto. Discrepo de usted en la sentencia que aplica. Una ética de mínimos deviene necesaria en una sociedad tan plural como es la que vivimos. No creo que de ello pudiera desprenderse la convicción de un complot para acabar con el cristianismo. Pues lo mismo podrían pensar otras confesiones religiosas, humanistas o de cualquier otro tipo. Para "animarla" le diría que ya en el contexto de las primeras comunidades los cristianos y otros habían de vérselas con el infanticidio, la esclavitud, etc. Creo que sería bueno dejar a Dios ser Dios. De lo contrario devendría la tentación del fanatismo y la irracionalidad.
Respecto del comentario de PAS: Lamento que su hija y usted tengan esa "idea" de lo que es un sacramento cristiano. Los sacramentos son de fe y para la fe. Lo que para usted o para su hija son "cuentos de hadas", para el creyente constituyen expresión de vida, momentos de especial "densidad" humana en la historia y en la experiencia de la persona y la comunidad de fe. Manipulaciones las hay y las habrá. No obstante, la responsabilidad es únicamente de usted, pues su hija, por entonces, era una menor. El proceso de la iniciación cristiana queda desvirtuado fuera de un contexto de fe. Supuesto que usted no es creyente debiera haber dirimido esta cuestión hacia un momento de mayor madurez de su hija. Si ya de antemano la cuestión está viciada de raíz, la queja queda muy atenuada. El uso de la libertad acarrea en igual modo el ejercicio de la responsabilidad.
No estoy a favor de los sacramentos "civiles", pero si no se deja de manipular a niños que no tienen aun edad para decidir veo tan ridicula la celebración de unos y de otros.
Pues yo intenté celebrar una comunión "civil". Por supuesto que toda la familia se me hechó encima. y entonces opté por consultar a la protagonista: mi hija. Me dijo que no era lo mismo, que ella en realidad quería recibir la comunión, así que no me quedó otra que ir a visitar al párroco para ponerle en antecedentes de que yo no era creyente, por lo que dificilmente podría colaborar en la catequesis. Visité a la catequista con igual fin y ademas le pedí los temas que les iba a impartir la los niños. Tras comprobar que todo era tierra que mana leche y miel di mi consentimiento (es de agradecer que ya no azucen el fuego del infierno y el azufre a los niños). Pasados unos años, digamos que cuando la niña pudo pensar por si misma, me comentó un dia el tremendo error de haber hecho la primera comunión. No porque le hubiera hecho ningún daño, sino por como la habian manipulado con cuentos de hadas.
No estoy a favor de los sacramentos "civiles", pero si no se deja de manipular a niños q...
sigue:
A mi los insultos del Ireneo no me afectan, pero creo que no debes consentir los insultos a Pikaza.
Un cordial saludo
José Carlos
Estimada Carmen: me parece bien que si los comentarios de Lucía no son de tu agrado los borres, pero los insultos a compañeros del blog entonces también deberías borrarlos:
Escribe sin reposo, ni piedad alguna y jamás utilizando su propio cerebro o "caletre". No te enfades, pero es verdad.
Sé todos los Blogs que estás parasitando inmisericordemente.
Vienes rebotado del INFAME Pikaza.
Saludos.
Comentario por Ireneo 07.10.08 @ 22:09
En el sacramento cristiano la fe es condición indispensable, si bien, como sabemos, es momento segundo, pues la iniciativa la tiene Dios. Sin fe no hay "encuentro". Si esto es así, ¿por qué, entonces, preocuparnos por signos civiles que expresen realidades humanas (momentos importantes en la historia de los individuos y de las sociedades)? No debiera importar esto, ni mucho menos contemplarlo como amenaza.
No debiera, desde mi punto de vista, ridiculizarse el valor de los derechos humanos. Para un creyente estos son una expresión de la dignidad humana como hijos de Dios y hermanos en Cristo Jesús. Por el contrario, lo que bien debiera preocupar es cuando las instituciones eclesiásticas se "saltan" estos derechos usando cualquier pretexto.
No comparto ese espíritu catastrofista. Y no porque crea ingenuamente en una supuesta bondad apriori de todo lo humano. Ni porque manifieste convicciones pelagianas creyendo que las solas fuerzas justifican y redimen al hombre. La sociedad civil tiene derecho a crear o usar signos y símbolos que expresen la realidad humana desde un punto de vista laico. Dentro de esa sociedad, la comunidad de fe le da un contenido propio, con una valencia singular que le es propia. El sacramento cristiano es signo de la gracia y de la fe. A veces se olvida esto último: el ser signo y símbolo de la fe.
Sra. Bellver: Es tal la mezcolanza (y,a la postre, confusión) de temas, que son cosidas de una forma harto artificial para terminar donde siempre: en la supuesta "persecución". La tesis parece siempre la misma: justificar el estatus quo eclesiástico. No hallo argumentos serios, ni un hilo conductor medianamente razonable en su discurso. Aunque, por supuesto, no arrojo dudas sobre determinados hechos graves que pudieran inquietar a cualquier persona de bien.
El proceso agigantado de secularización es un hecho incuestionable. En sí mismo no tendría por qué ser algo necesariamente negativo. Cosa distinta sería la violencia que, desde el poder político, se arroja sobre la persona de fe y la comunidad de fe desde un "secularismo" irrespetuoso y manifiestamente combativo y rencoroso.
José carlos: A parte de ser un caradura y un vulgar copión, das verdadero ASCO.
Que pena¡¡¡.
José Carlos Enríquez Díaz:
Desde luego, copias que da ASCO, pero NO TE DA VERGüENZA ¡¡¡¡¡.:
" Pío XII es un Papa moderno que ya se preocupa de la organizaci6n de comunidades de Estados.
En un discurso del 6 de diciembre de 1953 consagrado a esa cuestión, recuerda una vez más los principios tradicionales: "Ante todo es preciso afirmar claramente que ninguna autoridad humana, ningún Estado, ninguna Comunidad de Estados, sea cual fuere su carácter religioso, pueden dar un mandato positivo o una positiva autorización de enseñar o de hacer lo que sería contrario a la verdad religiosa o al bien moral" (8) Como León XIII, reconoce que el ideal no es siempre realizable; por lo tanto, a menudo es necesario ser tolerante; pero para determinar lo que hay que hacer en la práctica, hay que: " ...guiarse por las dañosas consecuencias que surgen de la tolerancia, comparadas con aquellas que, mediante la aceptación de la fórmula de la tolerancia, serán evit...
Resumiendo:
Las personas y grupos que prescinden del rito religioso, necesitan su propio rito, cosa que es del todo admisible y conveniente.
Ritualizar los momentos y situaciones de la existencia es propio del ser humano. Nada que objetar.
Otra cosa es hacer "malas copias" del rito religioso, al faltar el modelo propio del rito civil.
Confio que poco a poco consigan crear los ritos propios, sin que ello tenga que suponer confrontación o rivalidad con los ritos de cualquier religión.
(Sigue Emérito)
Si pisamos tierra (hay gente que sólo aspira aires celestiales), vemos que la ceremonia sacramental se ha convertido en un "acto social" celebrado en la iglesia. La mayoría de los padres que "bautizan" a sus hijos no tienen ni idea de lo que ello significa. Es más, los hay que ni siquiera han pasado por la "vicaría". Lo hacen por costumbre y algunos (¡ridículo!) "por si acaso"... Dígase lo mismo de las bodas. Entonces, ¿para qué?
¿Qué se vuelve a lo “pagano”? Por algo será. A lo mejor es que nos estamos “civilizando”: bautismo civil, matrimonio civil, entierro civil, la guerra civil, la guardia civil…
Que conste que yo también considero ridícula la denominación de “bautismo civil” o “primera comunión civil”. Pero que conste también (aunque acepto la ironía) que el celebrar el nacimiento y la acogida en la comunidad “civil” a un neonato o cualquier otro rito social no significa regresar a los tiempos del tam-tam.
Pero ¡por favor!..si yo lo único que hago es manifestar las apreciaciones de grandes analistas de la cultura como Levi Straus, Einstein o Fernando Vallejo. Lo que ocurre es que estos reputados analistas del pensamiento sostienen sobre la razón,la inteligencia y la lógica ,como herramienta de estudio y análisis de la realidad, visiones muy diferentes de sus visiones y alucinaciones. La prueba está en que no necesitan ni bautismos, ri revelaciones ni gaitas en vinagre.
Ustedes cuando se quedan con el culo al aire recurren a todas esas entelaquias y lo que se sale de ahí ya entra en el terreno de la blasfemia. Son tan intolerantes y cerriles como cualquier integrista de cualquier religión. Están incapacitados para ver fuera de sus creencias. Y ni aún se paran a pensar lo que esta palabra- creencia- significa.
La Historia ha venido demostrando suficientemente que la Iglesia cristiana, desde los primeros tiempos, ha "abducido" los ritos profanos, no sólo "sacralizándolos", que ya encerraban todos algo de "mistérico", (por tanto, sagrado); sino que, para evitar magias y nigromancias, los "divinizó". Por eso, quien mezclaba lo "profano" con lo "sagrado" cometía una profanación, un "sacrilegio". La Iglesia "divinizó" los ritos profanos de la mayoría de las civilizaciones que marcaban las diferentes etapas de la vida de una persona: nacimiento, mayoría de edad, bodas, ritos curativos, muerte...
Pero digo yo que una cosa es aceptar los "ritos" como "expresión externa" o exteriorización de una creencia o de la "dignificación" de un hecho significativo de la vida (aspecto pagano), y otra es "creer a pie juntillas" (bajo amenaza de herejía y condenación) que unos "gestos o palabras arcanas" concretas realizan tal o cual "efecto", como "magia potagia".
Si pisamos tierra (hay gente que sól...
Carmen, Magnifico artículo. FELICITACIONES de todo corazón.
Que Dios te siga bendiciendo.
Lucia:
No te molestes en visitarme para dejar tu spam anti Iglesia. Ya ves lo poco que cuesta borrar tus delirios.
Seguiré encomendándote a ese Dios que tanto te molesta
Paz y bien
sigue:
El bautismo es fundamental para la cultura del pueblo. Sin él nos quedamos en el mundo de los animales y de los paganos, no se acaba de nacer humanamente, ni se nace divinamente. Negar el bautismo por cualquier exigencia significa una suprema ofensa. Equivale a negar la dignidad, la humanidad y la divinidad de la criatura.
Un cordial saludo.
Para Lucia con todo cariño:
El ser humano necesita simbolizar que es más que un animalito de la naturaleza. Es humano. tiene trazos de divinidad. Ahí entra el bautismo como rito de paso. Por el bautismo pasamos del mundo natural al mundo humano. Se nos acepta, recibimos un nombre, somos presentados a la comunidad.para las personas religiosas no basta con pasar de lo natural a lo humano, de lo individual a lo social. Se necesita pasr también del paganismo al cristianismo. Es importante nacer también para la comunidad cristiana, para la Iglesia. Por el bautismo somos presentados a Dios como sus criaturas y Dios nos presenta como sus hijos e hijas
Hace unos cinco o seis años, una amiga mía, profesora de religión, me comentó que los padres de una alumna, que no recibía clases de religión, le habían preparado una "comunión civil".
Más que escandalizarnos, o mofarnos, deberíamos reflexionar sobre lo que es en sí mismo el sacramento de la Eucaristía, y en lo que vamos convirtiéndolo, los católicos.
Igual podemos decir del bautismo y del matrimonio.
Quizás deberíamos demostrar toda la alegría del mundo por el acto social, y la manifestación pública de fe, por el acto sacramental. No se...
Tercera: La presencia perpetúa. “Yo estoy con vosotros hasta el final de los tiempos” (Mt28,20). Presencia que no se limita a la asistencia individualizada, sino que se extiende también poderosamente divina a la sociedad, a los pueblos, a la historia, a la cultura y a las religiones, a la entera familia humana.
Cuarta: La promesa del Espíritu Santo (Lc 24,49). “yo os envío la promesa de mi padre a vosotros.
Promesa anticipada en el Cenáculo: “El espíritu Santo, que el padre enviará en mi nombre, Él os enseñará todas las cosas y os traerá a la memoria todo cuanto os he dicho” (Jn 14,26). “Estará con vosotros para siempre (Jn 14, 16-17). “ El os llevará a la plenitud de la verdad...porque tomará de lo mío y os lo anunciará” (Jn 16, 13-14).
8º
Primera advertencia: La permanencia de su palabra. “El cielo y la tierra pasarán; mis palabras no pasarán (Mc 13,31).
Todas las grandes palabras humanas de la historia están condenadas al olvido o al recuerdo meramente académico. Ostentan una insalvable transitoriedad. La palabra de Jesús no conoce ocaso, ni cesuras, ni hiatos de tiempo. Continúan resonando con la inmediatez y la fuerza con que fueron pronunciadas, inmunes a las distancias y espacio.
“las palabras que Yo os he dicho son espíritu y vida (Jn 6,63) “son palabras del padre”
(Jn 12, 48-50) “ Les he comunicado las palabras que tu me diste” (jn 17,8), las cuales serán la tabla de examen de todos, hombres y pueblos, en el último día.
Segunda sentencia: el poder de Cristo. (Mt 28,18) “Me ha sido dado por el Padre todo poder en el cielo y en la tierra”
7º
En el mundo de hoy, como en el mundo de ayer, se alzan poderosas estructuras de pecado y también se levantan consistentes estructuras de la virtud. Si la cizaña construye pirámides del vicio, el trigo edifica templos de la virtud. El valor santificador de lo diario puesto al servicio de Dios y del prójimo contrapesa con eficacia providencial los desórdenes convulsivos de las ideologías que niegan a Dios y con ello niegan también inexorablemente al hombre. No debe olvidarse la estima que Dios hace de la virtud incluso en situaciones generalizadas de pecado. El diálogo de Abraham con Yahave ante Sodoma es divinamente definitivo (Gn 18, 23-33)
Tenemos para ello las advertencias del Señor que siguen manteniendo toda su dinámica activa en la nueva evangelización.
6º
La crisis más peligrosa que puede afectar al hombre es la confusión entre el bien y el mal, la cual imposibilita el construir, el conservar el orden moral de las personas y de las instituciones y que llega con audacia insolente a convertir paradójicamente la conducta que es delito en derecho consagrado. “sed discípulos de la verdad hasta las últimas consecuencias, aun cuando debáis soportar la incomprensión y el aislamiento”. No cabe ceder ante las presiones demagógicas de grupos de presión, que no tienen en cuenta el bien de la sociedad.
Hay que evitar la sensación de impotencia, que la comparación entre las fuerzas humanamente poderosas del adversario y las fuerzas divinamente débiles de la evangelización puede suscitar. Débiles, pero también poderosas. Frente a los nuevos Goliat hay que recurrir a las energías de David.
5º
Estamos llamados a una movilización general de los espíritus, a la que deben incorporarse en primera línea las nuevas minorías de choque para hacer frente a los ataques de las ideologías deshumanizantes. El laicismo ha levantado los nuevos becerros del oro y del placer. No cabe la abstención. El mal avanza. El bien no tiene porque retroceder. Todos y cada uno estamos llamados en primera persona. Ninguno puede escamotear su respuesta personal. Cada uno tiene ocasión de responder con su esfuerzo desde el estado de vida y desde la situación personal en que se encuentra. Pero cuantos pueden destacarse en este servicio de defensa y sobre todo de promoción del bien genuino del hombre amenazado y de la gloria de Dios debida, tienen que situarse en los puestos de vanguardia.
4º
Y es el gobernante, como gestor del bien común completo, quien tiene que decidir conforme a la moral objetiva. En esta objetividad está el quid del acierto en la decisión tolerante.
Cuando el sujeto decidor ante el caso concreto respeta el orden moral objetivo y mantiene el plenario sentido correcto del bien común, la tolerancia está moralmente justificada. Cuando el gobernante no reconoce ese orden moral objetivo y extiende indebidamente el área de la permisión, la tolerancia, la permisividad no son tales, han degenerado en lo permisivo.
¿puede la tolerancia ampliarse a todo? ¿Puede la permisividad cobijar, despenalizar, no reprimir cualquier conducta inmoral? Es la pregunta, grave, a la que hay que responder ahora. La elasticidad de la tolerancia es limitada.
3º
Un mandato o una autorización de este género no tendrían fuerza obligatoria y quedarían sin valor.
Por otro lado, la realidad enseña que el error y el pecado se encuentran en el mundo en amplia proporción. Dios los reprueba, y, sin embargo, los deja existir. Por consiguiente, la afirmación: el extravio religioso y moral debe ser siempre impedido, cuanto es posible, porque su tolerancia es en sí misma inmoral, no puede valer en su forma absoluta e incondicionada.
La quaestio facti consiste en examinar y decidir si en una situación determinada se debe soportar la presencia de un mal moral, ponderando los pros y los contras de su no castigo o de su prohibición. En esta ponderación, en el caso de la ley positiva, es el bien común, entendido en su total plenitud, el que tiene la palabra decisoria.
2º
En materia de tolerancia hay que distinguir dos planos: la quaestio iuris,o sea, la legitimidad radical del principio regulador; y la cuesto facti, es decir, aplicación particular, derivada, del principio a un caso o situación concretos
En el alto nivel de la quaestio iuris, operan dos criterios evidentes.
Primero: sólo el bien moral objetivo tiene derecho al reconocimiento expreso y al apoyo pleno por parte de la ley positiva. Segundo: La ley positiva no puede ordenar lo que es objetivamente malo, pero si puede no impedir, no castigar, no penalizar, o sea, tolerar, ciertos comportamientos inmorales y por tanto ilícitos.
Ninguna autoridad humana, ningún estado, ninguna comunidad de Estados, sea el que sea su carácter religioso, pueden dar un mandato positivo o una positiva autorización de enseñar o hacer algo contrario a la verdad religiosa o al orden moral.
1º
Tolerancia y permisivismo pueden parecer, a primera vista, sinónimos. No lo son. La tolerancia es permisiva, no permisivista. Y el permisivo no es tolerancia, sino hipertrofia, enfermedad de la tolerancia en exceso. En la tolerancia se da permisividad. En el permisivismo hay también permisividad. Pero con una diferencia cualitativa. En la tolerancia la permisividad está limitada. En el permisivismo carece de límites.
La permisividad es en sí misma moralmente lícita. El permisivismo, no.
La tolerancia, como norma moral genérica y como criterio aplicativo de conducta, es perfectamente legítima. Se da, o no puede darse, en todos los ámbitos de la vida humana. En el civil y en el eclesial. En lo personal y en lo comunitario. En la familia y en toda formación social. La parábola del trigo y la cizaña posee el valor de paradigma práctico también para la vida temporal en sociedad.
Lunes, 28 de mayo
José Antonio Pagola
Guillermo Gazanini Espinoza
Juan Fernandez Krohn
Isabel Gómez Acebo
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Peio Sánchez Rodríguez
Carlos Corral
Jose Luis Cortés
Josemari Lorenzo Amelibia