Diálogo sin fronteras

Los menores agreden a sus padres

07.10.08 | 16:13. Archivado en Educación
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Que la violencia aumenta en proporción directa al egoísmo de quienes la ocasionan es un hecho constatado. En Valencia las agresiones de hijos menores de 14 años a sus propios padres se dispara. Y si analizamos el origen de las mismas puede ser la pataleta por comprarse el último modelo de móvil, la moto más guay, el vaquero de marca, la hora de llegada tras la juerga semanal. Motivos hay a cientos y cada día los “niños burbuja” piden más y si no lo consiguen son capaces de todo.

Algo falla en la educación y va en proporción directa a lo que se vive dentro del hogar. Si hay bronca familiar, es mucho más fácil encontrar a un hijo que devuelva con la misma moneda sus propias frustraciones. Si todo se consigue satisfaciendo sus caprichos, que nadie espere un trato de agradecidos. La permisividad sólo ocasiona más y mayor egoísmo. Es como una adición, “comprame lo que quiero y te hago caso”. Ese es el resultado de la educación condescendiente que aumenta en proporción a las actividades laborales de los padres.

Somos conscientes que los hijos necesitan un referente estable. Pero los hay que nunca consiguen hablar con sus progenitores porque cuando éstos llegan a casa ya están saturados de actividades extraescolares y duermen plácidamente. Un padre que no habla con su hijo puede estar incubando el virus de la violencia. El primer reproche que la harán es “tú nunca me has hecho ni puñetero caso”. No es necesario ser un mal padre, le puede suceder al que está pluriempleado para que sus niños acudan a los mejores colegios y se relaciones con la mejor sociedad.

Y es que la afectividad del menor requiere unas dosis de compromiso personal y de implicación diaria que no se consigue estando fuera de casa, sino a su lado ayudándole a hacer los deberes, acudiendo a sus partidos de fútbol en el equipo escolar, relacionándose entre las familias de los amigos de sus hijos. La afectividad es el poso donde se forja el carácter en los primeros años. Si todo es permisividad, la indolencia y la abulia serán el resultado más probable y la marca de identidad de esos niños.

Creo que se debe volver a valorar el esfuerzo personal. Al fin y al cabo cualquiera puede y debe sentirse orgulloso de lo que tienen porque ha luchado por conseguirlo. Eso forma parte de un sano equilibrio personal. Cuando nada te cuesta ningún sacrificio la vida se convierte en vacío personal. Y curiosamente quienes tienen una formación religiosa y una fe que sustenta cada día sus actos, superan mejor la capacidad de frustración y de esfuerzo personal. De manera que la religión cobra un papel muy importante en la educación. Saber que hay que respetar la propiedad del otro evitaría cientos de robos que los menores están llevando a cabo para satisfacer sus caprichos.

La realidad en la Comunidad Valenciana es que han crecido en un 25 % las infracciones de menores que no llegan a los 14 años de edad. Algo va mal en nuestra sociedad, donde la violencia y la satisfacción de todo tipo de caprichos se promueve desde esa ventana educadora que es la televisión y con todo tipo de concesiones por parte de los progenitores que consideran suficiente llevar a sus hijos a escuela y matricularlos en actividades extraescolares para sentir que están llevando a cabo una buena educación.

Alguien debe advertir a los padres que el carácter se forja en los primeros años. La fuerza de voluntad para nadar contracorriente cuando las cosas no son como nos gustaría que fuesen se lleva a cabo a lo largo de toda la vida, pero sus bases se establecen en los primeros años de infancia y adolescencia.

Si la delincuencia juvenil cada día se manifiesta en edades más tempranas la sociedad deberá llevar a cabo un análisis sobre sus causas y consecuencias. No toda la responsabilidad es de los padres o de la escuela, los modelos que los jóvenes desean imitar trasmiten unos valores. Y ahí es donde toda la sociedad debiera tener un exquisito cuidado en no airear aquello que perjudica seriamente a la infancia y la juventud.

Desde aquí me sumo una vez más al control de la programación de televisión, a que no se abuse de la misma en los hogares y, por supuesto a que se ponga interés en elaborar series que favorezcan la adquisición de valores. Un repaso a las series de actualidad que son vistas por niños de diez años, puede darnos la idea de lo que están recibiendo como modelo de familia y sociedad.

18 comentarios


Los comentarios para este post están cerrados.

Comentarios
  • Comentario por Carmen Bellver [Blogger] 08.10.08 | 18:52

    Gramático:
    Le aseguro que puede consultar la RAL, en la conjugación correcta para el verbo agredir.

    http://buscon.rae.es/draeI/SrvltConsulta?TIPO_BUS=3&LEMA=agredir
    Tercera persona del plural del Presente de Indicativo
    Que lo disfrute.

  • Comentario por Gramático 08.10.08 | 17:42

    La autora seguramente no ha estudiado por la LOGSE, pero conoce mal la lengua oficial del Reino. El verbo AGREDIR no usa la forma *agreden.

  • Comentario por José Carlos Enríquez Díaz 07.10.08 | 21:41


    Y las feministas radicales no vacilan en concluir que el matrimonio y la familia, tal como los entendió y vivió siempre la humanidad son inventos culturales, sin base natural, montados para imponer los dominios del varón sobre la mujer.
    La familia y el matrimonio -añaden- y la nueva morfología familiar son meros asuntos privados, sin trascendencia social ni pública. No interesan a la sociedad. Y el matrimonio es una simple agrupación bipersonal, igual que cualquier contrato bilateral sometido por entero a la voluntad de las partes y por eso resoluble en cualquier momento.
    Un cordial saludo.

  • Comentario por José Carlos Enríquez Díaz 07.10.08 | 21:40


    Suprimamos por su matiz peyorativo el sustantivo aborto y digamos simplemente interrupción voluntaria del embarazo para centrar la atención en un pretendido derecho de la mujer y apartar la mirada del ser indefenso asesinado en el seno materno.
    Continúan los corifeos de la antifamilia con su letanía de despropósitos. Para ellos, la familia no es un bien, si no un mal, porque coarta la omnímoda libertad del hombre y somete a este a obligaciones perpetúas.

  • Comentario por José Carlos Enríquez Díaz 07.10.08 | 21:36


    En consecuencia, los referidos mentores propugnan y están imponiendo un nuevo vocabulario, una terminología ajustada a sus pretensiones.
    Ni en el Cairo ni en Pekín se menciono aquel término sacro. Ya no hay cónyuges o esposos, simplemente compañeros, cualificados con el adjetivo lábil de sentimentales. El sustantivo igualmente sagrado de madre y su derivado maternidad desaparecieron. Sólo debe hablarse de mujer. Nada de sexos debe prevalecer, y se impuso ya en documentos políticos el término “orientación sexual”, abierto a todas las especies de unión que la nueva morfología familiar abarca.
    El vocablo humano, generación o gestación, se va suplantando por la palabra reproducción, término común en los manuales de zoología.

  • Comentario por José Carlos Enríquez Díaz 07.10.08 | 21:35


    Esta familia fundada en el matrimonio es objeto hoy en día de un poderoso y organizado ataque, que debe de calificarse de feroz en la triple acepción de este adjetivo,
    La familia se encuentra hoy en el punto crítico de la gran lucha entre el bien y el mal, que nos presenta el mundo contemporáneo en el punto focal de la lucha entre la cultura de la vida y la cultura de la muerte.
    Afirman los mentores de la nueva concepción paganizante de la vida que esa familia tradicional, consagrada por los siglos, paso y debe pasar a la historia. Y tiene que ser sustituida. ¿Cómo? Negando la singularidad de la misma e imponiendo la pluralidad de nuevas formas familiares. De la morfología unitaria y exclusiva hay que ir a una morfología plural permisivista. Todo tipo de uniones deben albergarse bajo el manto protector de esa morfología nueva. También todas las uniones de hecho, incluso las de los homosexuales.

  • Comentario por José Carlos Enríquez Díaz 07.10.08 | 21:34

    Para ireneo

    El testimonio plurimilenario y culturalmente multiforme que la historia aporta demuestra que la familia basada en el matrimonio es la constante expresión primaria de la sociedad humana.
    Por ser expresión originaria de la sociedad humana, la familia constituye la primera unidad básica de toda sociedad civil y de la consiguiente comunidad política en todas las formas elementales o desarrolladas que esta fue adquiriendo.
    No es una simple entidad intermedia, ni creación de la autoridad, si no realidad social antecedente y condicionadota de la autoridad pública.
    Constituye por lo tanto la familia primera, insustituible e inigualable escuela humana y ciudadana de los hijos.

  • Comentario por Ireneo 07.10.08 | 21:31

    Dice:.. tan criminales y horrendas cosas.

  • Comentario por Ireneo 07.10.08 | 21:30

    Dice: tan criminales y horrendas cosas.

  • Comentario por Ireneo 07.10.08 | 21:29

    Para José Carlos: NO ES EL MUNDO CRISTIANO.
    Felizmente los cristianos no hacemos esas tan criminales y horrendas.
    Es el mundo MATERIALISTA descreído y relativista e inhumano el que hace lo que nos cuentas..
    Cristo está donde siempre: colgado en la CRUZ. Y dando ejemplo de amor a los hombres.
    Y la familia es la célula básica de la sociedad. Su pilar fundamental.Y por eso se la ataca vilmente y sin piedad. Es crisol de AMOR donde se perpetua y manteiene la vida y las generaciones.
    Hay que EDUCAR, NO malcriar. El árbol debe nacer recto y mirando al cielo.
    Si se tuerce, ES UN DESASTRE ( mejor arrancarlo).Jamás he puedo la mano en ninguno de mis 5 hijos. Han tenido, gracias a Dios, de todo. Pero jamás caprichos. Y ahora, gracias a Dios, a mi mujer y a la buena y religiosa educación recibida, están todos casados con excelentes personas y voy a por el octavo nieto. De momento, NO me pegan.
    Cordiales saludos.

  • Comentario por saruce 07.10.08 | 18:26

    Una exposición de lo que debe ser la educación de los hijos, muy completa, y contra la que poco se puede oponer.
    Imagino que hasta los "progres" actualen la aceptarían, en casi todos sus términos.
    Pero yendo a la práctica de vidas normales, en familias normales, las mentes no suelen estar tan bien dotadas, ni obtienen las mismas conclusiones, en el duro día a día.
    Puede que el diagnóstico esté acertado, José Carlos, pero el tratamiento para ese problema, ha de ser individual.
    Gracias por tu brillante aportación.

  • Comentario por José Carlos Enríquez Díaz 07.10.08 | 13:07

    Un montón de posesiones materiales innecesarias puede aplastarnos, distorsionar nuestras prioridades y sofocar nuestra fuerzza de voluntad y nuestro intelecto. Por ello, las familias más pobres suelen educar a sus hijos más fuertes. Las personas que viajan por la vida sin mucho equipaje disfrutan de un mayor sentido de la aventura. Una fe solida, una voluntad fuerte, tenerse confianza y respeto a sí mismos, todo eso vale mucho más que armarios llenos de ropa y de instrumentos electrónicos. El caracter es lo que queda si alguna vez hay que declararse en bancarrota. Quienes necesitan poco siempre son relativamente ricos.

  • Comentario por José Carlos Enríquez Díaz 07.10.08 | 13:01

    Aquellos padres que resuelven todos los problemas de los hijos les privan de ejercitar su fortaleza y, en último termino, de la felicidad que nace de la confianza en sí mismo. al hacerle la vida un poco más difícil a nuestro hijo, le estamos haciendo más fuerte. Cuanto más aprenda a resolver los problemas, o a vivir con ellos, antes se convertirá en un adulto responsable.
    algunos ven los problemas solo como dificultades, algo que hay que evitar a toda costa. Otros los ven como oportunidades de crecer en conocimientos, en fortaleza personal y en servicio a los demás.

  • Comentario por José Carlos Enríquez Díaz 07.10.08 | 12:56

    Perseguir el placer a toda costa y evitar el dolor lleva, a la larga, a una profunda infelicidad y desengaño para ti y para los demás. La preocupación excesiva por la satisfacción personal y por hacer demasiado caso a los sentimirntos tiene como resultado la frustracción. La gente más infeliz que podemos encontrarnos son aquellos que solo se preocupan de sí mismos. encontrar a lo largo de la historia una vida de comodidad, paz y seguridad es muy raro, lo mismo que en la mayor parte del mundoa ctual. La prosperidad que disfruta Occidente no es "normal" y no durará siempre.

  • Comentario por José Carlos Enríquez Díaz 07.10.08 | 12:37


    En consecuencia podemos considerar la familia cristiana como una “realidad penúltima”, es decir, dirigida al sentido último del cielo, concedida al mundo “sin ser del mundo” (Jn 17, 11.16). Utilizando las palabras de Jesús ante Pilatos, quisiéramos poder decir que “la familia cristiana no es de este mundo” (Jn 18,36). Existe como profecía para transformarlo, testimoniando “que ser de Cristo” significa convertirse en blanco de todas las contradicciones (Lc 2,34).
    Una familia cristiana que vive del Espíritu Santo no perderá nunca su coraje.


  • Comentario por José Carlos Enríquez Díaz 07.10.08 | 12:36


    Los Padres de la Iglesia definen a la familia cristiana como una comunidad de pacientes, es decir de creyentes que no se rinden frente al mal; y compartiendo con Cristo su fracaso terrenal, hacen de cada “cruz cotidiana” un anticipo del cielo, una profecía cumplida del triunfo de la resurrección. Mientras quede en la tierra, la familia cristiana estará siempre en empatía secreta con el sufrimiento humano; nunca ningún mal podrá ofuscar su rostro “sobrehumano” hasta el punto de que desaparezcan de el los rasgos de Cristo, el maravilloso perfil divino que la hace única.
    La familia cristiana es y seguirá siendo en el tiempo el mejor laboratorio de esperanza para la salvación de una humanidad que se desespera, porque está enferma de amor.

  • Comentario por José Carlos Enríquez Díaz 07.10.08 | 12:35


    Preguntémonos. ¿Dónde está Cristo? ¿Dónde hemos dejado la verdad de Cristo que siempre reclama el martirio social? El amor es donación no privación, ofrecimiento y no renuncia; es vida y no muerte, es diálogo y no rechazo preconcebido.
    La historia de la salvación es la historia de la ternura de Dios, que nos ha amado y ha dado su vida por nosotros (Gál 2,20). Este evangelio de la ternura revive en los padres: ellos que un día dieron la vida a sus hijos, se ven movidos cada día por el Espíritu a volver a dar la vida por sus hijos, en la medida en la que generan a Cristo, como afirmaba san Ambrosio.

  • Comentario por José Carlos Enríquez Díaz 07.10.08 | 12:34


    El primer mundo cristiano está a la cabeza del divorcio, aborto, contracepción, relaciones sexuales fuera del matrimonio, homosexualidad, materialismo y secularismo. Se está haciendo que lo que no es natural lo parezca. Está trabajando la ingienería social diabólica. Hace sólo una generación, el divorcio y el aborto eran inaceptables. Hoy el divorcio y el aborto son la corriente dominante.
    Actualmente existe gran confusión entre el amor de Dios y el amor del mundo.
    Hoy en día se considera un acto de amor justificar la supresión de la vida, por no ver sufrir a un familiar: ¡Legitimando así la eutanasia! Se considera un acto de amor la destrucción de un matrimonio, para acabar con el sufrimiento de la pareja: ¡Legitimando así el divorcio! Se considera un acto de amor justificar la interrupción del embarazo, cuando el recién nacido tuviera que enfrentarse a una vida difícil. ¡Legitimando así el aborto.

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