Lo he leído, no me pregunten dónde, no lo recuerdo. Los religiosos también recurren a psicólogos. Vamos que la vida religiosa no evita los trastornos de personalidad, ni las fases depresivas, ni las neurosis obsesivas. No lo evita, pero permite sobrellevar el peso de nuestra propia miseria, aunque se recurra a otro para pedir ayuda.
Y digo que permite sobrellevar el peso de nuestra propia miseria, porque la fe es un ancla que sostiene nuestra barca. Puede que no podamos evitar el oleaje furioso de una tormenta, el vaivén suave de la brisa, lo que está claro es que si la barca está firmemente sujeta no zozobra. Esto puede ser considerado una explicación infantil para quien vive encerrado en una crisis personal a la que no le encuentra solución. Pero lo cierto es que la fe nos abre también a los demás, nos reviste de cierta humildad que hoy por hoy es más necesaria que nunca, viendo la prepotencia con la que algunos actúan.
Esa ventana educadora de la sociedad que son los medios de comunicación, presenta con demasiada facilidad personalidades que arroyan al contrario basándose en epítetos malsonantes. Esa falta de respeto cuando llega a los hogares, rompe la buena relación que nos debemos los unos a los otros. Los insultos y los gritos, nunca solucionan los problemas, son vías de escape en falso. En esos momentos debemos recurrir a la lectura del Evangelio, especialmente a la carta del apóstol de los gentiles: "La caridad es paciente, es servicial; la caridad no es envidiosa, no es jactanciosa, no se engríe; es decorosa; no busca su interés; no se irrita; no toma en cuenta el mal; no se alegra de la injusticia; se alegra con la verdad. Todo lo excusa. Todo lo cree. Todo lo espera. Todo lo soporta" (1 Co 13, 4-8).
Lo que sucede es que cuando no se puede hablar con el hermano, hay que dar media vuelta y sacudirse el polvo de los zapatos. Esa es la receta de la sana psicología, intentar solucionar los problemas, pero si no tienen solución aceptarlos y eso no supone decir aguanta la situación. Que es lo que mucha tradición sobre la ascesis personal nos ha enseñado en la historia de la Iglesia. Las relaciones con los demás son sagradas, pero a veces no siempre se puede dialogar con el hermano, no siempre tenemos la puerta abierta a la receptividad. En esas situaciones por salud mental, lo mejor es alejar la fuente del problema de nosotros.
Por eso el tiempo de reflexión personal es siempre necesaria, y la ayuda de buenos expertos en relaciones interpersonales viene bien, cuando el hilo que nos une al otro se rompe tras una discusión, tras un conflicto. Una cosa es cierta, el perdón no significa la sumisión a una situación humillante o prepotente. El perdón es la gracia que nos otorga Dios para no desear mal al otro, para querer lo mejor. Eso no significa que debamos renunciar a nuestras propias opiniones y criterios.
Me ha parecido que hoy, cuando el Evangelio nos habla de cuidar la hacienda del Señor, pero no sintiéndonos sus dueños, sino solo sus administradores, era preciso hacer una reflexión sobre aquellos que se obstinan en si mismos, en sus intereses egoístas, y que son incapaces de acoger, de compartir, de llevar adelante el plan de Dios.
Y esas personas nos rodean durante toda nuestra existencia, incluso podemos ser uno de ellos. Por eso es necesario acudir a la oración al pozo de la Misericordia divina: Señor haz que cambie aquello que deba cambiar, que acepte aquello que deba aceptar y que olvide aquello que deba olvidar. ¡Feliz día del Señor!.
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Mi comentario iba a ser una repetición del de Isaías, así que me sumo a todo lo que dice, palabra por palabra.
Saludos cordiales.
Estoy, Carmen, de acuerdo contigo. Hay situaciones en las que lo mejor es desaparecer. El masoquista estaría encantado recibiendo más y más bofetadas. El amor es paciente, pero no tonto. Se puede cambiar de táctica, dejando de hacer más de lo mismo. Pero empeñarse en dar coces contra el aguijón que no cesa de picotear tu vida es, cuando menos, ingenuo. ¿Más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer?
Jean Guitton tiene una teoría que me hizo ruido durante mucho tiempo: que la religion del futuro sería más pura, dado que en la medida en que se van superando las contingencias negativas (enfermedades, desastres, catástrofes), el hombre no va a acercarse a Dios por problemas materialistas, sino sólo por Dios mismo.
Pues es falso:
1) Porque nunca superaremos todas las rémoras de nuestra mortalidad, por lo que siempre tendremos que pedir "el pan nuestro", de una u otra forma.
2) Porque Dios ha hecho nuestra estructura humana contingente, y por ende, necesitada ontologicamente. Por eso, pedir es la forma de manifestar en forma concreta nuestra dependencia real del Unico Necesario.
¿que Anselm Grüm es de la linea de Freud? Ahora me entero, que en algunas de sus obras mencione citas de Freud no quiere decir que esté en la linea de éste. Por cierto alguno de los libros del benedictino alemán están muy bien y pueden ser de mucha ayuda.
Ciertamente Carmen la Fe es el ancla de nuestra vida, sobre todos en esos momentos por los que la "barca" parece que se tambalea por las embestidas de las tempestades de la vida. Tu y yo lo sabemos bien. Espero que tu hermano siga mejorando poco a poco.
Feliz día del Señor.
Quien tenga hijos entenderá perfectamente lo que voy a decir: un hijo es lo que más se quiere en el mundo y lo que a él le pase nos duele mucho más que si nos pasara a nosotros.
Pues bien, si yo no tuviera fe, no sé si habrÍa podido sobrellevar los tres primeros años de mi hija pequeña (tiene ahora 14 años).
Afortuandamente está viva y sana, pero qué duda cabe que la fe me dio en su día fortaleza, y, como dice Carmen, me sirvió para no zozobrar y hundirme en la desesperación.
Por eso digo que tengo una suerte inmensa de tener fe y que ésta me sirva de ancla cuando hay situaciones complicadas y dolorosas en mi vida.
Capitán Nemo:
No he leido la obra del benedictino, pero es que los batiburrillos no terminan de gustarme.
Lucia:
Como Ireneo le dedica algunas frases no suprimo su comentario, aunque se empeñe en hacer de spam anti iglesia. Creo que ya la conocen todos. Por cierto, aunque cambie de nick se sigue perfectamente su rastro.
¿Ha leído Vd, Carmen, alguna obra del benedictino alemán Anselm Grün, "teopsicólogo" de la línea Freud - Jung?
Todo un filón: la síntesis Psicoanálisis-Evangelios-Gnosticismo-Regla de San Benito.
(Cuidado: no es una recomendación, sino una información).
No siempre el mejor remedio en la tormenta es echar el ancla. Lo mejor puede ser sumergirse al fondo del mar (el yo o, si lo prefiere, el hondón del alma), donde no hay oleajes ni tormentas.
Para Lucia: lo de " que co.." es feo y suena mal.
Te respeto, pero No estoy de acuerdo contigo. Como siempre desde TODA su existencia, existe mucho mal en este mundo terrenal.No es de ahora, ni mucho menos.
Y también una extraordinaria sobreabundancia de bien. Más BIEN QUE NUNCA.
Lo que ocurre es que tu cegera NO TE LO DEJA VER.
Pero felizmente existe muchisimo BIEN aunque tu no quieras. Y generalmente producido por el Cristianismo y sus derivados y además el de otras religiones.
Hay mucha gente BUENA EN EL MUNDO.
Atentos saludos.
Y se puede decir TODO - "TODAS tus verdades" y sin hablar mal ni INSULTAR.
Capíto ?.
Yo considero como un gran privilegio indescriptible, el don otorgado por Dios, la FE transmitida por mis padres y enriquecida por la Iglesia Católica,que el objetivo de mi vida la Fe y la salvación en Cristo, y el de la iglesia a la que sirvo, sean el mismo. “Existimos para transmitir una pasión por la supremacía de Dios en todas las cosas, para el gozo inefable de todas las personas.” Esa es la misión de nuestra iglesia y el fin y objetivo de mi vida y de los mios. Estoy muy agradecido a Dios de tener FE ( que es lucha y pasión permanente. "HE mantenido la FE", pudo decir al final Pablo)de que sean idénticos mi FE y la santidad de la Iglesia.
Cordiales saludos.
Seguimos en el mundo y hay más asesinatos que nunca, más violaciones que nunca, mas vejaciones que nunca, más pobreza que nunca, más desigualdades que nunca, más injusticias que nunca.
Pero también hay cosas positivas. El papa vive con más opulencia que nunca haya vivido ningún papa en el Vaticano. Los ricos y dirigentes se solazan en su opulenta vida llena de coches lujosos, yates y aviones privados mientras los más modestos llenan los campos de fútbol y las iglesias.
Y el Señor allá arriba contemplando el panorama desde la Creación hasta ahora, de momento.
Me pregunto - como creyente- si no se cansará y aburrirá de contemplar siempre lo mismo y qué coño espera que ocurra. ¿No es un poco absurdo crear unos muñequitos y luego dedicarse a observar lo que hacen y a castigarlos o premiarlos según lo que hagan?
Lunes, 28 de mayo
José Antonio Pagola
Guillermo Gazanini Espinoza
Juan Fernandez Krohn
Isabel Gómez Acebo
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Peio Sánchez Rodríguez
Carlos Corral
Jose Luis Cortés
Josemari Lorenzo Amelibia