Diálogo sin fronteras

La nueva ley del aborto y el ejemplo de un rey íntegro

11.09.08 | 17:04. Archivado en Pro-vida
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Hoy tengo previsto un tema que no sé si suscitará algún interés. Pero se corresponde con un católico íntegro, que supo anteponer su fe a sus deberes como rey. Ahora que tenemos presente una supuesta reforma de la Ley para la interrupción del embarazo, viene bien recordar a todos los españoles como se comportó Balduino de Bélgica cuando su parlamento le solicitó refrendar la despenalización del aborto.

Digo que viene bien, porque aquí también tenemos unos reyes católicos y Juan Carlos I sigue estampando su firma cuando surge una nueva Ley o alguna queda modificada. Por otra parte, tenemos un excelente grupo de parlamentarios que se dicen católicos y viven su fe, sin que les produzca ningún conflicto de conciencia la penosa situación de los miles de fetos abortados en España.

La historia me la hace llegar un comentarista habitual que firma como Fernando. Yo recuerdo perfectamente como se llenaron las páginas de los periódicos con la abdicación de Balduino de Bégica, un rey que antepuso siempre dedicarse a Dios aunque se vió obligado a gobernar su país, cuyos deberes asumió con responsabilidad durante toda su vida. He aquí como me ha llegado el relato de aquellos días en los que Bélgica quedó sin rey. Es un poco largo pero vale la pena conocer lo que ya es un hecho histórico.

Estimadísimo Amigo de la Abadía San José:
«El anuncio del Reino de Dios es el anuncio de un Dios presente, de un Dios que nos conoce y nos escucha, de un Dios que entra en la historia para hacer justicia. Esta predicación es también el anuncio del juicio, el anuncio de nuestra responsabilidad. El hombre no tiene derecho, a su antojo, a hacer lo que le plazca. Será juzgado y deberá rendir cuentas. Esta evidencia vale tanto para los poderosos como para los sencillos y, cuando es respetada, se trazan los límites de cualquier poder en este mundo» (Conferencia del cardenal Ratzinger, 10 de diciembre de 2000). San Benito recuerda con frecuencia, en su Regla, la realidad futura del juicio de Dios. Se trata de una idea saludable, conveniente para iluminar nuestros corazones y guiar nuestras vidas. El rey de los belgas, Balduino I, creía en esa verdad fundamental. Tras haberse negado a firmar la ley del aborto votada por el Parlamento, escribía lo siguiente en su diario: «Me he embarcado solo, con mi conciencia y Dios».

Balduino nace el 7 de septiembre de 1930; es el segundo hijo de Leopoldo, que será rey en 1934, y de su esposa, Astrid de Suecia. El 29 de agosto de 1935, la reina Astrid fallece en un accidente de automóvil, y Balduino quedará profundamente afectado por esa desaparición; conservará siempre la foto de su madre en la mesilla de noche. Leopoldo III confía la educación de sus tres hijos (Josefina Carlota, nacida en 1927, Balduino y Alberto, nacido en 1934) a una joven holandesa; Balduino siente gran apego por ella. En su etapa escolar, da muestras de ser un niño como los demás.

Grabado en el corazón
En 1940, a comienzos de la guerra, la familia real, excepto el rey Leopoldo, se refugia en Francia, pero, tras la capitulación de los ejércitos belgas, regresa a Bélgica, donde es prisionera de los alemanes. En 1944, éstos la deportan a Alemania y, luego, a Austria. Tras el final del conflicto mundial, el clima político no permite a Leopoldo retomar sus funciones y, en septiembre de 1945, se traslada a Suiza, donde permanece con sus hijos hasta 1950. A su regreso a Bélgica, un referéndum le confiere una amplia mayoría favorable a la recuperación de sus funciones como rey. Sin embargo, ante las sangrientas revueltas que se organizan contra él, prefiere noblemente abdicar a favor de su hijo antes que ser testigo de enfrentamientos entre belgas a causa de su persona.

Ese ejemplo admirable de un rey que se sacrifica por su pueblo, quedará grabado durante largo tiempo en el corazón de Balduino. Con objeto de asegurar la transición, Leopoldo III continúa reinando durante un año y, el 16 de julio de 1951, Balduino se convierte en rey, aceptando el cargo en cumplimiento del deber. Es de carácter tímido y carece de experiencia, lo que, en toda circunstancia, le hace mostrarse imperturbablemente serio; además, le disgusta ejercer la independencia que necesitaría. Esos defectos del principio de su reinado no se deben a una falta de carácter, ya que Balduino tiene temperamento y no duda en manifestar sus convicciones. No obstante, necesita descubrir poco a poco su «oficio» de rey.

Su primer viaje al Congo, por entonces colonia belga, en mayo-junio de 1955, resulta revelador. La acogida por parte de una muchedumbre exuberante y desbordante de entusiasmo le mueve a abandonar su discreción habitual, y no duda en exponerse a todo. A su regreso a Bélgica, más confiado en sus propias capacidades, enarbola una sonrisa que conquista a sus compatriotas. Cuatro años más tarde, viaja a los Estados Unidos, donde los norteamericanos quedan prendados de su juventud y encanto, por lo que el éxito del viaje es total.

Un día de febrero de 1960, Balduino pasea por el parque del palacio real de Laeken, cerca de Bruselas, en compañía de monseñor Suenens, que llegará a ser arzobispo de Malines y cardenal. Su conversación es familiar, intrascendente, sin protocolo alguno. En el transcurso del paseo, la casualidad hace que se evoque la ciudad de Lourdes. El prelado sugiere entonces al rey que vaya un día de incógnito y que se mezcle entre el gentío de los peregrinos. El rey responde: «Precisamente, acabo de venir de allí; he pasado la noche rezando en las inmediaciones de la gruta, y he dejado en manos de Nuestra Señora de Lourdes la resolución del problema de mi matrimonio».

En ese intercambio de confidencias, el cardenal le cuenta lo que Lourdes significa para él, como consecuencia de su encuentro con una personalidad fuera de lo común: Verónica O'Brien. La reacción del rey es inmediata: «¿Podría conocerla?». Miss O'Brien, irlandesa, dirige la Legión de María. El rey le hace llegar una invitación protocolaria para el 18 de marzo de 1960, cuya audiencia dura cinco horas. Verónica O'Brien dirige después al rey una carta en inglés: «23 de marzo de 1960. Dear King« Me permito regalarle, en esta hermosa festividad de la Anunciación, estos preciosos libritos de los que hablamos (El secreto de María y el Tratado de la verdadera devoción, de san Luis María Grignion de Montfort). Se los mando cargados de gracia, pues desde la festividad de san José, he rezado fielmente por usted todos los días« María está muchísimo más interesada en su futuro de lo que usted mismo podría estarlo».

Compartir lo esencial

En el transcurso de un segundo encuentro, el rey confiesa a Verónica que desearía casarse con una mujer que compartiera sus profundas convicciones religiosas. Según cree, podría hallar una esposa así en España, donde la religión ha permanecido arraigada en muchas conciencias. Durante la noche siguiente, Verónica percibe «una voz interior», una llamada del Señor: «Proponle al rey que vaya a España, a fin de prepararle el terreno». Por la mañana, durante la oración, comprende que esa llamada procede directamente de Dios. Sorprendido y emocionado, el rey le concede plenos poderes, en el mayor de los secretos. Aunque trastorna todos sus proyectos, Verónica se consagra sin demora a esa misión tan especial. En una de sus misivas, escribe al rey: «De hecho, será usted quien realice la dura tarea de ser santo al cien por cien, en cada respiración. Eso significa amar a cada uno de los hijos de su gran familia. Y «amar» significa ir a su encuentro, hablarles, darse compartiendo».

Tras contactar con el nuncio en Madrid, que le entrega una carta de recomendación, Verónica comienza una encuesta sobre el apostolado entre la aristocracia española. Muy pronto, la remiten a una joven de treinta y dos años, Fabiola de Mora y Aragón, desbordante de vida, inteligencia, garbo, rectitud y lucidez. Es graciosa y generosa, y se ocupa de los enfermos y de los pobres. En su primer encuentro, Verónica intuye haber encontrado a la persona que busca, y le pregunta: «¿Cómo es que ha evitado el matrimonio hasta ahora? – ¿Pues ya ve, hasta ahora nunca me he enamorado. He dejado mi vida en manos de Dios, en Él me abandono; quizás tenga preparado algo para mí». Cuando Fabiola enseña su apartamento a Verónica, ésta se sobrecoge al reconocer, colgado de una pared, un cuadro que ha visto en sueños la noche anterior.

Previo consentimiento del rey, Verónica revela a Fabiola el motivo de su presencia en España y el deseo del rey de encontrarse con ella oficiosamente. La joven cree ser objeto de una inverosímil burla, y es necesaria la intervención personal del nuncio para que se decida a aceptar esa proposición. El compromiso oficioso entre el rey Balduino y Fabiola tiene lugar en Lourdes el 8 de julio de 1960. «Lo que más me agrada de ella –dirá el rey– es su humildad, su confianza en la Santísima Virgen y su transparencia« Sé que será siempre un gran estímulo para amar cada vez más a Dios». El matrimonio se celebra el 15 de diciembre siguiente. Durante varios años, la esperanza de tener hijos permanece viva en el corazón de los esposos reales. Sin embargo, el tiempo les hará comprender que no tendrán descendencia.

«Nos hemos preguntado muchas veces por el significado de este sufrimiento ]confiesa en una ocasión el rey–; poco a poco hemos comprendido que nuestro corazón se hallaba más libre para amar a todos los niños, absolutamente a todos los niños».
Con motivo del vigésimo quinto aniversario de su ascensión al trono, en 1976, el rey crea la «Fundación Rey Balduino», cuyo cometido es asumir «todas las iniciativas encaminadas a la mejora de las condiciones de vida de la población, teniendo en cuenta los factores económicos, sociales, científicos y culturales que influirán en la evolución del país en los próximos años». Él mismo requerirá a esa fundación que aborde cuestiones como la trata de blancas, los problemas carcelarios, el acceso a la justicia, los abusos sexuales a menores, etc.

Pasmados

En 1979, los monarcas reciben a setecientos niños en Laeken. En un rincón se encuentra un grupo de niños discapacitados, algunos de ellos trisómicos. Sobre esa experiencia, el rey cuenta lo que sigue: «Acerco un plato lleno de caramelos a una pequeña que apenas sabía controlarse la mano. Con inmensas dificultades, consigue tomar un caramelo, pero, ante mi asombro, se lo da a otro niño. En un momento, sin pensar en sí misma, ha repartido esos caramelos a todos los niños sanos, que la miraban pasmados« ¡Cuánto misterio de amor hay en esos seres deformados físicamente«!».

Al final de la audiencia, el monarca pronuncia una corta alocución a sus jóvenes oyentes: «El mundo necesita amor y alegría, y vosotros sois capaces de dárselos. Pero aunque se diga muy pronto, es cosa muy difícil. Hay que ponerlo en práctica y volver a empezar todos los días. Cuando lo hagáis, comprobaréis de qué modo cambian las cosas a vuestro alrededor; por ejemplo, ayudando a vuestros padres, demostrándoles ternura, los haréis más felices y les daréis ganas de hacer lo mismo entre ellos y con otras personas. Y así, poco a poco, las relaciones entre las personas serán mejores. Intentadlo, perseverad en ese esfuerzo de amar con hechos. No os desaniméis nunca. Si actuáis como os digo, y os lo repito, veréis cómo cambia incluso la cara de las personas que tengáis a vuestro alrededor y, todas las noches, sentiréis una enorme alegría en vuestro corazón. Convertíos en constructores de amor».

La oración ocupa el primer lugar en la agenda del rey, entregándose a ella normalmente al principio de la jornada, aunque no puede evitar el desierto espiritual: «Casi siempre resultaba difícil –escribirá– quedarse inmóvil contemplando a Dios en medio del silencio y de la aridez de la fe». La Misa diaria es el momento privilegiado de la jornada. En todos los lugares del mundo donde le lleva su obligación, pide que haya un sacerdote para celebrarla. Su vida se desarrolla al ritmo de la liturgia, anotando en su agenda pensamientos entresacados de los textos de la Misa. También regularmente, se acerca al sacramento de la penitencia, y a menudo se va de retiro espiritual con la reina los fines de semana.

Existo para ti
La audiencia con el Señor que constituye la oración, le ayuda a estar atento hacia las personas que encuentra. Al respecto, escribe: «Hoy, intentaré estar especialmente atento hacia todos los que el Señor ponga en mi camino« Dios no nos pide que seamos expertos en los campos más diversos, desde la música a la política, sino que, guiados por su Espíritu, amemos a los hombres con su Amor, les miremos con sus ojos, les escuchemos con sus oídos y les hablemos con sus palabras. Señor, eso es lo que deseamos con todo nuestro corazón Fabiola y yo». Es así como concibe su oficio de rey. Para conocer la voluntad de Dios en su actividad diaria, invoca al Espíritu Santo: «¿Cómo debo actuar? Espíritu Santo, no me abandones ni un instante, te lo ruego. Sé mi fuerza, mi sabiduría, mi prudencia, mi humor, mi valentía, mi dialéctica. ¡Me siento tan desprovisto de lenguaje! Por otra parte, soy consciente de que necesitas mi debilidad para manifestar tu gloria« Pienso demasiado en la misión que me has confiando y por la cual nací. Olvido con demasiada frecuencia que, ante todo, existo para ti, para adorarte, para contemplarte, para amar a todos los que interpones en mi camino».

La vida espiritual sostiene y estimula al rey en sus funciones de gobierno, quien sigue desde muy cerca los asuntos del país. Consciente de los límites que la Constitución pone a su poder, la influencia que ejerce en la vida política procede más de sus consejos y advertencias que de sus decisiones. Para ello, se informa con precisión de todos los asuntos, preguntando directamente a personas competentes que recibe en audiencia, y apuntando metódicamente en un cuaderno lo fundamental de esas entrevistas. Por ello son tan apreciadas las opiniones que da a sus colaboradores: «Posee más informaciones que nosotros –confiesa uno de ellos. Por eso precisamente le escuchamos y, a menudo, seguimos sus consejos». El rey completa su información mediante numerosas visitas por el país, donde encuentra el más amplio abanico posible de personas: hombres y mujeres de todas las tendencias políticas e ideológicas. Cada uno de sus viajes, en Bélgica o en el extranjero, cada discurso, son objeto de una esmerada preparación. Lee las obras que sus colaboradores le aconsejan y estudia minuciosamente los informes que le presentan, no dejando nada al azar. Si bien posee el don de discernir lo esencial de lo accesorio, no por ello desatiende los detalles.

En la mañana del 4 de abril de 1990, la radio transmite una noticia inaudita: ¡Bélgica ya no tiene rey! Al negarse a firmar Balduino la ley que autoriza el aborto, el gobierno ha declarado su imposibilidad de reinar. El 29 de marzo, el Parlamento había aprobado una ley que liberalizaba el aborto, aceptada por el Senado el 6 de noviembre anterior. Según la Constitución belga, ninguna ley votada por ese procedimiento en las cámaras puede ser promulgada sin la firma del rey.

Opciones a veces dolorosas
Parece ser que, en nuestras sociedades, el voto de una mayoría no se discute y es suficiente para que una ley sea legítima. Sin embargo, en su encíclica Evangelium vitæ, publicada el 25 de marzo de 1995, el Papa Juan Pablo II recordará que el voto democrático no es incuestionable: «En la cultura democrática de nuestro tiempo se ha difundido ampliamente la opinión de que el ordenamiento jurídico de una sociedad debería limitarse a percibir y asumir las convicciones de la mayoría« En realidad, la democracia no puede mitificarse« Su carácter «moral» no es automático, sino que depende de su conformidad con la ley moral a la que, como cualquier otro comportamiento humano, debe someterse» (Evangelium vitæ, 69-70). El rey Balduino se encuentra en la situación que Juan Pablo II describirá en la misma encíclica: «La introducción de legislaciones injustas pone con frecuencia a los hombres moralmente rectos ante difíciles problemas de conciencia en materia de colaboración, debido a la obligatoria afirmación del propio derecho a no ser forzados a participar en acciones moralmente malas. A veces las opciones que se imponen son dolorosas y pueden exigir el sacrificio de posiciones profesionales consolidadas» (Ibíd., 74). Balduino sabe que, al negarse a firmar, se expone a la incomprensión de numerosos de sus conciudadanos de sentido moral débil, y se arriesga incluso a tener que abdicar.

Así pues, la ley del aborto aprobada por el Parlamento belga está en contradicción con el bien, expresado por la ley de Dios. «Entre todos los delitos que el hombre puede cometer contra la vida, el aborto procurado presenta características que lo hacen particularmente grave e ignominioso. El Concilio Vaticano II lo define, junto con el infanticidio, como «crímenes nefandos» (Gaudium et spes, 51).

Hoy, sin embargo, la percepción de su gravedad se ha ido debilitando progresivamente en la conciencia de muchos. La aceptación del aborto en la mentalidad, en las costumbres y en la misma ley es señal evidente de una peligrosísima crisis del sentido moral, que es cada vez más incapaz de distinguir entre el bien y el mal, incluso cuando está en juego el derecho fundamental a la vida« El aborto directo, es decir, querido como fin o como medio, es siempre un desorden moral grave, en cuanto eliminación deliberada de un ser humano inocente« Ninguna circunstancia, ninguna finalidad, ninguna ley del mundo podrá jamás hacer lícito un acto que es intrínsecamente ilícito, por ser contrario a la Ley de Dios, escrita en el corazón de cada hombre, reconocible por la misma razón, y proclamada por la Iglesia» (Evangelium vitæ, 58, 62).

El respeto a la vida del niño por nacer es un principio sagrado y universal: «El niño –había declarado el rey Balduino unos meses antes–, en razón de su falta de madurez física e intelectual, necesita una protección especial, unos cuidados especiales, principalmente una protección jurídica adecuada, tanto antes como después de nacer». Sabedor de que deberá rendir cuentas a Dios de sus decisiones, Balduino escribe a su primer ministro: «Este proyecto de ley me provoca un grave problema de conciencia« Si firmara ese proyecto de ley« considero que estaría asumiendo inevitablemente cierta corresponsabilidad. Es algo que no puedo hacer».

En busca de la verdad

Esa noble negativa es el fruto y la culminación de una larga ascensión, a menudo dolorosa, por el camino de la santidad. La fidelidad hacia sus deberes de estado en los actos normales ha preparado al rey para ese acto ejemplar que da testimonio de una conciencia recta, perfectamente dócil a la voz de Dios. «La conciencia –dice san Buenaventura– es como un heraldo de Dios y su mensajero, y lo que dice no lo manda por sí misma, sino que lo manda como venido de Dios, igual que un heraldo cuando proclama el edicto del rey» (Encíclica Veritatis splendor, 6 de agosto de 1993, 58). «Ciertamente, para tener una «conciencia recta» (1 Tim 1, 5), el hombre debe buscar la verdad y debe juzgar según esta misma verdad« La Iglesia se pone sólo y siempre al servicio de la conciencia, ayudándola a no ser zarandeada aquí y allá por cualquier viento de doctrina según el engaño de los hombres (cf. Ef 4, 14), a no desviarse de la verdad sobre el bien del hombre, sino a alcanzar con seguridad, especialmente en las cuestiones más difíciles, la verdad y a mantenerse en ella» (Ibid., 62, 64).

En respuesta a la carta del rey, y para salir del callejón sin salida en que se halla el gobierno, el primer ministro recurre a un artículo de la Constitución belga que contempla la contingencia de que, en casos extremos, el rey se vea en la imposibilidad de reinar. El 3 de abril, el Consejo de Ministros constata que, en esa situación, esa imposibilidad es real. Entonces, ese mismo Consejo actúa como si ya no existiera rey, promulgando la ley rehusada por Balduino. No obstante, para que el rey pueda ser restablecido en sus funciones, se necesita el voto favorable del Parlamento. El 5 de abril, el voto del Parlamento permite que Balduino recupere su puesto de Jefe del Estado.

Así pues, el rey se incorpora a sus funciones de servicio al país; pero, desde hace diez años, su salud ha ido empeorando, hasta el punto de que Balduino siente que se acerca su muerte. En 1991 y 1992, sufre dos intervenciones quirúrgicas, una de ellas a corazón abierto. El 21 de julio de 1993, día de la fiesta nacional, se dirige a sus conciudadanos y, poco después, deja Bélgica para descansar en España. El 31 de julio por la tarde, se acomoda en la terraza de su residencia. Hacia las 21 horas, la reina lo llama para cenar; al no hallar respuesta, se acerca a él y lo encuentra postrado en el sillón, fulminado por una crisis cardiaca. Con motivo de sus exequias, una multitud considerable acude a expresar su respeto por su persona, y los más pobres de entre los pobres dan testimonio de hasta qué punto el corazón fraterno del rey se había acercado a las mayores miserias humanas.

El rey Balduino «tenía un secreto: era su Dios, al que amaba con locura y que tanto le amaba. Bajo el follaje de sus actividades públicas y políticas, fluía un manantial sosegado y oculto: era su vida en Dios« Mientras el rey servía a los hombres, no dejaba de pensar en Dios, y en cada rostro humano que se presentaba ante él, discernía el rostro de Cristo» (Cardenal Danneels, Homilía de las exequias del rey, 7 de agosto de 1993). El Papa Juan Pablo II lo calificó de «rey ejemplar» y de «cristiano ferviente». Su ejemplo nos anima a trabajar por la gloria de Dios en nuestros actos cotidianos: «¡Oh, Dios mío!, para amarte en la tierra, sólo dispongo del día de hoy» –decía, con una expresión luminosa, santa Teresa de Lisieux (Poesía 5).

Cf. Léon Joseph Suenens (1998): Balduino, el secreto del rey, Madrid, Ed. Espasa-Calpe.

32 comentarios


Los comentarios para este post están cerrados.

Comentarios
  • Comentario por Carmen Sandoval 18.02.09 | 19:04

    El aborto legalizado es una pena de muerte para le no nacido.

  • Comentario por monaguillo 15.09.08 | 19:27

    Saruce, no nos metas a todos en el mismo saco, yo no defiendo el aborto; pero sé que de una manera u otra existirá, como existirá la prostitución, y no será la intolerancia lo que lo evite.
    ¿Cuánto de amor hay en un aborto?...te respondo con otra pregunta: ¿cuanto amor somos capaces de ofrecer a las mujeres que se ponen en esa disyuntiva?¿de verdad que sólo podemos oponernos a la ley del aborto? Yo creo que hará falta algo más aparte de patalear.
    Y por último creo que llamar chorradas a las opiniones de los demás no facilita el diálogo, ya no estamos en la edad media.Adios.

  • Comentario por saruce 14.09.08 | 13:24

    Jalon, Monaguillo, y otros de la misma onda, nada de cristiano hay en el aborto, lo diga quien lo diga. Huyo de los extremismos, y creo que en este asunto, es un tema de fe y de razón, ambas en concordancia.
    ¿Cuánto de amor hay en un aborto?.
    Es la pregunta que hay que hacerse, ante cualquier duda religiosa, y dejarse de chorradas de "corte cultural", con citas de famosos, famosillos y famosetes.
    Un abrazo.

  • Comentario por monaguillo 14.09.08 | 11:56

    Me parece fascinante la historia del rey Balduino, como creyente cristiano digo: Ojalá no hubiera ninguna ley de aborto en ninguna parte!
    Pero los que tienen la responsabilidad de gobernar no pueden esconder la cabeza en el suelo como las avestruces, e ignorar la realidad!: el aborto ha existido y existirá, legal o clandestinamente. La ley del aborto solo trata de regularizar un problema que existe en la sociedad.Por otro lado a nadie nos impiden clamar en contra del aborto ni ayudar para tratar de poner soluciones. Y ¿qué hacemos?
    Y las vidas que se pierden en el tercer mundo a causa de otras injusticias, ¿quien las defiende?. ¿No estaremos siendo un poco hipócritas?

  • Comentario por Tovical 12.09.08 | 23:15

    Unicef, en su estudio Progreso para la infancia, ha alertado de que aún hay 148 millones de niños desnutridos menores de cinco años en los países en vías de desarrollo y que en 2007 murieron más de nueve millones de niños antes de cumplir esa edad.( De PÚBLICO 12. 9. 08) -¿Estará aclarando esto por el Vaticano lo de Mt. XXV y lo de Ju. XIII,35? A ver si también lo sigue aclarando en la Iglesia entera, para que le vaya quedando aclarado a toda la HUMANIDAD.

  • Comentario por Ireneo 12.09.08 | 18:20

    Para Jalon:
    Dices: "El aborto de Francia es un aborto civilizado, de raíces cristianas, un derecho de la mujer".

    Con todos los respetos, yo te digo, que jamás el aborto puede tener " raíces cristianas " y jamás puede ser " un derecho de la mujer ". La vida que lleva en sus entrañas la madre, es siempre un ser ÚNICO e irrepetible
    TOTALMENTE diferente de su madre y con código genético propio e intransferible y con derecho a la VIDA ( " Todos tienen derecho a la vida " Dice la Constitución Española y no se refiere a perros ni a gatos, sino a seres nacientes de raza humana ). Si respetamos los lagartos y las mariposas y hacemos carreteras ecológicas, más respeto se merece siempre una cría de homo sapiens. Se puede parir y dar la cría en adopción. NO HACE NINGUNA FALTA MATAR. y OFENDER GRAVISIMAMENTE A DIOS.


    El aborto es SIEMPRE un crimen abominable ( Juan Pablo II ).


    Queda con Dios, Jalon.

  • Comentario por POLVO 12.09.08 | 18:03

    Eso hizo Balduino. ¿Que hacemos nosotros?

  • Comentario por caarlos 12.09.08 | 14:08

    Nos la damos de civilizados y exterminamos bebes , los occidentales pagaran bien caro lo que estan haciendo

  • Comentario por jalon 12.09.08 | 14:00

    El aborto de Francia es un aborto civilizado, de raíces cristianas, un derecho de la mujer. No como otros abortos, el de Mexico, por ejemplo, que es un crimen. Sabrá el Papa que hay más de 200.000 abortos anuales en Francia?

  • Comentario por max kolbe 12.09.08 | 12:49

    Me refería al comentario de Saruce de las 12:28, sin que ello signifique que no pueda coincidir (con matices) en el de las 12:41.

  • Comentario por max kolbe 12.09.08 | 12:46

    Suscribo totalmente el comentario de Saruce. A mí también me chirría el que haya cristianos a favor del aborto, a favor de cualquier guerra, del liberalismo económico o de un trato desigual a mujeres o extranjeros.
    Saludos fraternales a todos.

  • Comentario por saruce 12.09.08 | 12:41

    No me gusta juzgar a nadie, porque para defectos, yo mismo.
    Pero sí tengo claro que Balduino vovió a ser rey de los belgas, cuando ya la ley del aborto había quedado aprobada en el parlamento. Los seres humanos somos bastante impredecibles, a veces.
    También en el seno de la iglesia tenemos grupos e individualidades, cuyos afectos e inclinaciones divergen del espíritu cristiano, y se autoproclaman santos, porque poseen gran número de simpatizantes.
    Ya lo dijo el torero, "hay gente pa tó".
    Abrazos.

  • Comentario por Tovical 12.09.08 | 12:32

    Comentario por Isaías 12.09.08 @ 03:24
    Como la fidelidad de una pieza la muestra su ajuste con la propia matriz, así la fidelidad del comportamiento cristiano lo da la referencia a Jesús. Nos falta capacidad para juzgar positiva o negativamente y se nos han dado pistas de sobra para observar coherencias e incoherencias: Ju, XIII,5-7 y 35 y Mt. XXV, ofrecen óptimos reflejos, Y algo que no falla es aquello de: "No es más el discípulo que su maestro, si a MÏ me han perseguido (en semejanzas circunstancias y perseguidores) también harán lo mismo con vosotros."¿Reaccionaron los "Poderes" actuales con el rey belga de modo parecido a como reaccionaron con Jesús de Nazaret y con el Jesús de los más pequeños de sus hermanos humanos con los que Él se identifica? Por que si "la sal" no sala y a la luz se la esconde bajo celemines de prudencias interesadas, la cosa queda clara, por oscura.

  • Comentario por saruce 12.09.08 | 12:28

    Queridos amigos, sería un fatuo presuntuoso, si pretendiera ser ejemplo de coherencia cristiana. Únicamente deseo no salirme del camino de mi fe en Jesucristo, aunque no lo consiga siempre.
    Ser cristiano practicante, implica seguir el mensaje de Jesús de Nazaret, contra viento y marea.
    Firmar (o simplemente aceptar en grupo político) una ley del aborto, una invasión militar a otro país, la expulsión de extranjeros sin derechos, o cualquier otra tropelía humanitaria, no es de cristianos.
    El apellido "cristiano" de ciertos partidos políticos, es un burla interesada al propio cristianismo.

  • Comentario por Isaías 12.09.08 | 03:24

    Balduino fue un excelente rey y con una vida muy coherente con sus creencias y totalmente ejemplar, ya quisieramos poder decir lo mismo del que nosotros tenemos.

  • Comentario por David 12.09.08 | 02:59

    Carmen:

    Disculpa que el motivo de entrar no sea comentar tu noticia; me dirijo para poner en tu conocimiento, algo que desgraciadamente se extiende cada día más, la persecución religiosa en España.
    No hay que ir muy lejos para verla, existe una tapadera camuflada cercana a este blog, un blog llamado: HUMANISMO SIN CREDOS, allí se práctica sin disimulo alguno una agitación social -dura- contra el cristianismo.

    El bloger ha publicado cosas como: Sogas y cadalsos, empujon social necesario o calificar a Lourdes como antro y un largo etc. de injurias y calumnias.
    Ayer se jacto de poner la foto fea de un cardenal y dijo se había fumado un porro.
    Por oponerme, estos 2 meses, se me dijo entre otras: "Esa ramera que usted toma como madre de usted" o que somos reos por apología del crimen.
    Me han bloqueado el acceso a los comentarios. Ya ves aquí al lado.

  • Comentario por Tovical 12.09.08 | 02:35

    Pero el problema está en que a las VIDAS de quienes necesitan los medios de SUPERVIVENCIA se los niegan LOS QUE PUEDEN y los TIENEN, sean madres, individuos particulares o instituciones. Los "ÚTEROS EN LOS QUE SE PRODUCEN AB-(O POST-) ORTOS" son muchos y diferentes (Individuales, colectivos, civiles y también eclesiales), pero el resultado, “idéntico”: INTERRUPCIÓN de LA VIDA. Y, para los cristianos:-(Mt. XXV), "-CONMIGO hacéis o dejáis de hacer LO QUE con uno cualquiera de estos mis más pequeños HERMANOS. ¿Qué pasó y como paso lo que sucedió en el llamado Congo Belga? ¿Y que siguió pasando, después de ese gesto de Balduino en el Reino del que él seguía siendo rey?

  • Comentario por Tovical 12.09.08 | 02:35

    Pero el problema está en que a las VIDAS de quienes necesitan los medios de SUPERVIVENCIA se los niegan LOS QUE PUEDEN y los TIENEN, sean madres, individuos particulares o instituciones. Los "ÚTEROS EN LOS QUE SE PRODUCEN AB-(O POST-) ORTOS" son muchos y diferentes (Individuales, colectivos, civiles y también eclesiales), pero el resultado, “idéntico”: INTERRUPCIÓN de LA VIDA. Y, para los cristianos:-(Mt. XXV), "-CONMIGO hacéis o dejáis de hacer LO QUE con uno cualquiera de estos mis más pequeños HERMANOS. ¿Qué pasó y como paso lo que sucedió en el llamado Congo Belga? ¿Y que siguió pasando, después de ese gesto de Balduino en el Reino del que él seguía siendo rey?

  • Comentario por luis 11.09.08 | 23:14

    No sé si voy a decir una barbaridad, y no quiero hablar mal de Balduino, que era una bellísima persona, pero lo que hizo es lo menos que ya no un catolico, una buena persona debe hacer.
    De lo contrario, hubiera sido un criminal, y evitar el crimen no constituye a nadie en un heroe o un santo. Menos cuando no te amenazan la vida.
    No le veo nada de extraordinario.
    En Nuremberg colgaron a varios de una soga por haber hecho eso que Balduino evito hacer: ser complice de homicidios masivos.


  • Comentario por Maria 11.09.08 | 22:58

    Ya lo he leido. IMPRESIONANTE.

    "Hoy, sin embargo, la percepción de su gravedad ( EL ABORTO )se ha ido debilitando progresivamente en la conciencia de muchos. La aceptación del aborto en la mentalidad, en las costumbres y en la misma ley es señal evidente de una peligrosísima crisis del sentido moral, que es cada vez más incapaz de distinguir entre el bien y el mal, incluso cuando está en juego el derecho fundamental a la vida« El aborto directo, es decir, querido como fin o como medio, es siempre un desorden moral grave, en cuanto eliminación deliberada de un ser humano inocente« Ninguna circunstancia, ninguna finalidad, ninguna ley del mundo podrá jamás hacer lícito un acto que es intrínsecamente ilícito, por ser contrario a la Ley de Dios, escrita en el corazón de cada hombre, reconocible por la misma razón, y proclamada por la Iglesia» (Evangelium vitæ, 58, 62)."

    Realmente demoledor para los que proclaman la cultura de la muerte.
    Que joya lo que escri...

  • Comentario por Sergio 11.09.08 | 21:47

    Acongojante. Que tio.
    ¡¡¡¡Dios antes que los hombres ¡¡¡¡. Me quito la boina y el sombrero.
    Y me descubro ante alguien de tanta categoria humana y divina.
    Voy a buscar cosas de este gran Rey en Internet.
    Es un gran ejemplo para todos.
    Descanse en PAZ.

  • Comentario por Mariano 11.09.08 | 21:44

    Impresionante testimonio Blogger Carmen.Muy bueno.
    Lo he devorado. Lo he impreso y voy a hacer fotocopias para mis amigas y amigos de Universidad.Soy muy joven.
    No sabía que existían gentes, sobre todo Reyes, tan consecuentes, con tanta conciencia y corazón.
    Desde luego este Balduino, ni pizca de parecido con el Borbón. "Este firma lo que le echen". Veremos si después de lo que escribes ( debes difundirlo mucho ) se atreve a firmar las leyes que vienen ( muertazos para ocultar la -crisis- palabra maldita en ZP). Y lo mismo los del PP, que se dicen católicos y están tragando cantidad.



  • Comentario por Winston Smith 11.09.08 | 21:43

    Sugiero que no borres a Lucía, Carmen. Su juicio es muy duro contigo y con nosotros, pero con ellos se descalifica más a ella misma que a nadie. No sé porqué viene por aquí. Es posible que todo sea una farsa, pero también puede ser el remordimiento. Puede que esté buscando algo sin saberlo y recalando por aquí obtenga cierta paz.
    Lo que te (nos) llama es todavía un juicio de valor severo, no un insulto.
    Al menos lo que me ha dado tiempo a ver.

    Saludos.

  • Comentario por Maria 11.09.08 | 21:37

    He leído en la prensa que se cumplen estos días 15 años de la muerte de este gran Rey Belga. Y que en Motril con la presencia de la Reina Fabiola y la Reina de España Sofia el Cardenal Cañizares ha celebrado un funeral por su eterno descanso.Debía ser muy bueno, para tanta memoria.
    Cuando tenga tiempo voy a leer lo que escribes. Estoy muy intrigada.
    Chao.

  • Comentario por Winston Smith 11.09.08 | 21:34

    ¿Por qué odias tanto, Lucía? Ciertamente nadie sabe quién está detrás de un teclado. Puede que sólo te estés divirtiendo pretendiendo ridiculizar, insultar, fastidiar ... Puede ser todo teatro. Pero no sé, me da que no. Me da que detrás de Lucía hay un corazón herido...

    A lo mejor son tonterías mías. Perdona el atrevimiento. Deberías ser feliz...

    Saludos.

  • Comentario por Tomás 11.09.08 | 21:33

    Para Lucia:
    No sé que tipo de odio patológico te domina, pero hablas como los demonios.
    No mereces respeto alguno.
    Tu postura es abominable.
    De todos modos le pido a la Santísima Virgen María ( Lourdes )que pronto visitará Benedicto XVI, te acoja benevolente a partir de ahora mismo, te transforme para siempre y vacíe tu alma de todo mal.
    Se lo pido de todo corazón.
    Felicidades Carmen, Balbuino I es un grandisimo ejemplo para todos antes las leyes nefandas que se aproximan.
    El nos ayudara a poder evitarlas. Ya es demasiado con lo que tenemos. Saludos.

  • Comentario por Ireneo 11.09.08 | 20:43

    Estoy siguiendo por radio ( COPE) el Sagrado Funeral Católico que se está celebrando en la Santa Catedral de Nuestra Señora de la Almudena en Madrid, por el alma de todos los muertos del trágico y horroroso accidente de Barajas en presencia de los Reyes de España. Recemos por ellos.

    El Rey Bauldino es santo porque antepuso a Dios antes que a los hombres.
    "El que encuentre su vida, la perderá, y el que pierda su vida por mí, la encontrará".Mateo 10. 37-42.
    No quiso firmar la UNICUA ley del Aborto
    que ponía en peligro su alma.
    Se jugó el Trono Real de Bélgica por respeto a su conciencia y a su Dios.
    Su pueblo comprendió el gesto y fue reafirmado en el Trono. Pero NO FIRMO.
    Honor y gloria por siempre al Rey Balduino I de Bélgica, contrario al aborto y amante enérgico de la cultura de la VIDA. Amén.

  • Comentario por Carmen Bellver [Blogger] 11.09.08 | 20:41

    Vale, Lucia:
    A berrerar a otro lado. Aquí con esas poses no se entra.

    Por cierto, "la paciencia todo lo alcanza". Seguimos orando por la conversión de Lucia.

    Paz y bien.

  • Comentario por Winston Smith 11.09.08 | 19:16

    « Si firmara ese proyecto de ley considero que estaría asumiendo inevitablemente cierta corresponsabilidad. Es algo que no puedo hacer».

    Esto sí que es un certero dardo en la diana de nuestras conciencias, tan inclinadas habitualmente a mirar para otro lado. Porque cada uno de nosotros, individualmente hablando, tenemos una parcela de responsabilidad en el aborto si frente a él sólo mostramos nuestro silencio, inhibición e indiferencia.

    El rey Balduino es un ejemplo a seguir para todos, no sólo para los que sean reyes o se llamen Balduino.

    Carmen, estás "que te sales" y con las pilas cargadas. No hay más que echar un vistazo a tus posts y ver el número de comentarios.

    Saludos

  • Comentario por Inmaculada 11.09.08 | 19:11

    La actitud de este rey con respecto a este tema, como cristiano que era, contrasta fuertemente con la de otras personas que, diciéndose cristianos, creen que es necesaria una ley que regule el aborto. Y hacen malabarismos para justificar lo injustificable. Me estoy refiriendo concretamente a una persona que tiene un blog aquí.

  • Comentario por Viva el rey...de oros 11.09.08 | 17:44

    En España tenemos también un rey íntegro, honesto, honrado, capaz, ejemplar y admirable en todos los sentidos: el rey de oros.

  • Comentario por acolito 11.09.08 | 17:42

    maravilloso tema, carmen.segun tengo entendido,el rey queria abdicar al principio de su reinado e irse a un monasterio trapense.fue un monarca maravilloso.santo rey balduino,ruega por nosotros.-

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