
Antes que nada gracias a todos por vuestros buenos deseos para estos días en que quiero dejar la tecla tranquila. Me han gustado muchos vuestros comentarios en el post anterior. Creo que la santidad sólo es posible si Dios está presente. Pero os confieso que a mí me dieron a leer algunas biografías en mis años escolares. ¡Por todos los santos, cómo hay que sufrir!. Desde ese momento un sano sentimiento de mi propia condición de pecadora me llevó a no querer emular a ninguno de aquellos gigantes de la fe. ¡Imposible llegar a esas cimas de santidad!. Sistema, no pensar en ello. Si los santos lo son por la gracia de Dios, deben de ser millones los que quedan sin subir a los altares. Por eso sigo apostando por el día de todos los Santos.
De aquellas lecturas aprendí que ser paciente con los defectos del prójimo hoy se considera masoquismo. Si hablamos de perdonar las injurias nos arriesgamos a la idiotez. De manera que la mera voluntad personal no basta, podría incluso ser más perjudicial que beneficiosa. ¿Además dónde queda el derecho a defenderse?. Es un tema tremendamente confuso. Seguro que nuestro amigo Luis sabrá dejar claras las líneas entre lo que es bondad estúpida y santidad con carácter. Porque lo cierto es que los santos tenían su temperamento que queda siempre desdibujados en su biografía. Pero seguro que más de una contestación impropia tuvieron que tener.
Pues nada, os dejo pensando sobre el tema. Yo también seguiré reflexionando. Libro que me han dejado: “Mis dilemas con el Islam” autora Irshad Manji. Ya os contaré. Por lo pronto ya tengo material. Hasta pronto. Os dejo unas imágenes refrescantes. Creo haber descubierto el secreto para subir vídeos.
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Yo he conocido, mejor dicho, conozco a una santa. No una santa de las que la Iglesia reconoce (entre otras cosas, porque sigue viva), sino una de aquellas personas que, necesariamente, pasarán a formar parte del número tan alto de santos anónimos que debe existir.
Ella sí ha sufrido mucho físicamente, a causa de un accidente en Zambia, donde estaba destinada como misionera, pero este sufrimiento no creo que aporte ni un ápice a su santidad, que reside en su entrega total y sin reservas al Señor.
Y por supuesto que tendrá defectos, aunque yo no se los conozco, pero su bondad y entrega son tales, que cualquiera que la conoce coincide con esta afirmación: Quien conoce a Mercedes está viendo reflejado un pedacito de Dios.
Siempre digo respecto a los Santos que no están todos los que son, ni son todos los que están.
Y éste por nuestros compatriotas:
http://es.youtube.com/watch?v=UPadw9cxlF4
Un cordial saludo.
Carmen:
Precisamente llevo algún tiempo pensando (y preparando) una nueva serie dedicada a los heroes de nuestro tiempo, que también hace falta sobre todo para la gente joven, cuyos modelos, desgraciadamente, se reduce a futbolistas, pendejos, Marios Condes y semejantes.
Falcone, Borsellino, Carmen Tagle, los voluntarios que murieron en el 11-S, Max Kolbe, Monseñor Romero y muchos más...Por encima de creencias, lo que les une es el haber dado la vida por los demás y la justicia. Si algunos eran ateos y no creían en Dios, parece que Dios sí creía en ellos.
Aquí pongo como adelanto un par de vídeos de homenaje:
http://es.youtube.com/watch?v=Xwb5Ai7LN3c
http://es.youtube.com/watch?v=gw_YygU-sSo&watch_response
y estas dos fotos:
http://www.dmatfl2.org/images/WTC%20CROSS.JPG
http://www.newscopy.org/images/manhattancross_2.jpg
Un cordial saludo a todos.
Y esa forma de acogida a la gracia, es voluntad de Dios que se conozca por parte del pueblo fiel: he ahí el "odor sanctitatis", la fama. Como si dijéramos, el esplendor del Espíritu Santo derramado entre el pueblo.
No sabemos por qué la volunta de Dios es ésta, como no sabemos por qué Jesús quiso canonizar sobre la cruz al Ladron.
El Cielo no tiene otra cosa que santos, y ha de tener miríadas de millones, que serán "canonizados", revelados a la Iglesia en el Juicio Final. En cierta forma, la canonizacion es el adelantar el Juicio sobre el santo y sobre el mundo en el que ha vivido, un extenderse de la Potencia de Dios sobre el mundo sublunar que todavía "yace en el poder del Maligno", como dice Pablo. Es la exteorizacion del juicio de Dios sobre una generación. Y tiene un indudable contenido escatológico, un retumbar de las prodigiosas palabras: "en verdad te digo, hoy estarás conmigo en el Paraíso"
La otra pista es el "odor sanctitatis". El santo reconocido como tal, a diferencia de muchos santos anónimos, recibe un reconocimiento en su muerte de los contemporáneos. Al igual que la exclamación del centurión ("éste era el Hijo de Dios"), los verdugos del mártir, los perseguidores del confesor, los testigos de la vida de los santos, reconocen en éstos la "scintilla", la reverberación de la vida de la Trinidad. A veces, en contraste con sus defectos personales. No de una forma tan marcada como en los carismas que son establecidos por el Espíritu para bien de la comunidad y por tanto independientes de la acogida a la gracia de quien los recibe (como Caifás profetizando). De una forma intermedia: la santidad esplende gratuitamente en el santo a pesar de sus deficiencias, y hay una acogida medular a la gracia por parte de éste.
Esas hagiografías que nos daban a leer, precisamente, adolecían de lo que he llamado "atletismo moral". En la idea de "heroicidad en el ejercicio de la virtud", requerida por el proceso canónico, la noción de "heroe" era, equivocadamente, tributaria del imaginario griego, es decir, quien realizaba una proeza o un "trabajo" extraordinario, al modo de Hércules, y por ende recibía el premio de la "divinizacion" o "apoteosis".
El santo es otra cosa. Ya en los comienzos del cristianismo, nos encontramos con santos "gratuitos" puramente, que no han hecho "nada" heroico, por lo menos por propia voluntad: los Santos Inocentes. Es una pista de que la esencia de la santidad está en otro lado.
Carmen,
como dijo Chesterton, los hagiógrafos, salvo raras excepciones, son los peores enemigos del santo. El mismo era hagiógrafo (probablemente santo también, tiene el proceso en curso), pero Tomas de Aquino y Francisco de Asís salieron bien librados de sus biografías. La de Francisco, estupenda y recomendable.
Recomiendo también el monumental Teresa de Lisieux, de Von Balthasar. Una de esas hagiografías críticas que a pesar de todo la hacen ganar a la santa, a partir de sus deficiencias.
El tema de la santidad está muy poco explorado, desde la ortodoxia catolica, y sin embargo, es clave en la comprensión de la Iglesia. Me han dado deseos de escribir sobre el tema, es una de las cosas buenas de este blog, te despierta el "apetito".
Desde la nieve, cordiales saludos
Luis
Me despido de ti agradeciéndote este video refrescante y esperando que no olvides refrescarte las ideas, o al menos que no te conviertas al motu proprio, que te veo muy encaminada en la dirección a Trento.
Ya comprobaré los daños a final de verano.
Paz y bien.
Lunes, 28 de mayo
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