Si alguien tiene duda de que el mal existe agazapado en el interior del ser humano, le propongo una suscripción a Amnistía Internacional. Cuando le lleguen las denuncias desde todos los rincones del mundo y conozca de primera mano las torturas infringidas al ser humano en las cárceles clandestinas de cientos de países, recibirá tal shock emocional, que probablemente se dé de baja de la asociación porque no pueda resistir tanto daño moral esparcido por el mundo.
En los años setenta y ochenta eran las dictaduras sudamericanas las que nos ponían los pelos de punta. Hoy todavía colea Guantánamo para vergüenza de un país que se precia en defender los derechos humanos. Pero también están impunes los genocidios de la antigua Yugoslavia. La última guerra civil del siglo XX en esta Europa cuna de la civilización occidental.
Y descubrir como un culto psiquiatra elaboró una limpieza étnica que nos recuerda a las purgas estalinistas o las masacres nazis, hace siempre reflexionar sobre el mal. Así en mayúsculas, el mal puede agazaparse dentro de cualquier individuo que acaricia con ternura a sus hijos y a su esposa, y a continuación pasa a humillar y torturar a otro ser humano sin ninguna compasión y con saña patológica.
Estos días atrás se ha detenido a Radovan Karadzic, oculto desde que finalizase el conflicto de la antigua Yugoslavia, e ideólogo de la masacre de Serbenica. Se pone de manifiesto que un asesino puede ser educado, cortés, carismático y vivir con otra personalidad con pleno reconocimiento de la sociedad. Radovan Karadzic tiene algo de patológico, no intentó pasar desapercibido sino hacer de su nueva identidad una carrera hacia el éxito. Nada más absurdo para quien estaba en búsqueda y captura por el Tribunal Internacional de la Haya por delitos de genocidio.
Su personaje oculto bajo el nombre de Dragan Dabic, era simpático, cortés e identificado con el apelativo de Papa Noel por los inocentes ojos de los niños, que le veían sonreír detrás de una poblada barba. Pero lo cierto es que al igual que los genocidas nazis que escaparon de la justicia y rehicieron su vida escondidos en cualquier país de América Latina, Radovan Karadzic se ocultó para ejercer su profesión con una sangre fría propia de una leyenda urbana, como vamos conociendo ahora en todos los medios de comunicación.
Este individuo oculta el mal en su interior. Y nos hace estremecer a cualquiera temblando ante la posibilidad de caer en esa locura en la que otros muchos han bebido a lo largo de la dilatada historia de la humanidad. Asombra que seamos capaces de la ternura y el sadismo a partes iguales. Me gustaría que algún especialista explicase como se puede llegar a esos extremos de refinada perversión. Y aquí no caben disculpas respecto a si son o no creyentes. Porque ya sabemos para vergüenza nuestra que los torturadores también creen en Dios.
El error de Radovan ha sido el de todos los criminales patológicos, volver al escenario del crimen. Porque nadie hubiera podido sospechar de él en cualquier remoto país. Pero este psiquiatra vivía en un barrio del nuevo Belgrado y realizaba conferencias públicas sobre las técnicas milagrosas que prometían solución a cualquier problema psíquico o médico.
Quienes haya recibido sus famosos collares para anular la energía negativa, harían bien en arrojarlos al cubo de la basura. Quien se los vendió es un hombre cuya energía negativa sometió al ultraje y abuso al pueblo bosnio. La historia reciente de esta barbarie que trascurrió frente a los ojos de occidente durante el conflicto de la antigua Yugoslavia, es el último episodio de guerra incivil en tierras de Europa. Y estaría bien que reflexionásemos sobre ello porque demuestra que la historia vuelve a repetirse en diferentes tiempos y lugares.
Después vendría bien recordar a todos los héroes anónimos que supieron estar por encima de las circunstancias a favor del ser humano. Sobre todo para volver a tener esperanza de que es posible convivir con diferentes étnias y religiones.
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"¿Es catolico Karadzic?"
SUpongo que será ortodoxo. Los católicos eran los croatas, quien también cometieron unos cuantos crímenes en nombre de la religión.
Y los bosnios musulmanes. Estos creo que recibieron de todos lados....
O como decía el pobre Oscar Wilde, "un caballero defiende siempre las causas perdidas. Las victoriosas son para los patanes"
Saruce, coincido con el peligro de la moral del entorno y la necesidad del amor. Y te voy a decir una receta secreta mía, que te imaginarás no soy un hombre de izquierdas: en toda situacion de persecusión, más vale estar del lado de los que reciben las piedras que del de los que las arrojan. Por lo menos como presunción "iuris tantum"
Saruce, sí, me lo propuse, por eso cambié el nick. Fuera bromas, la Inquisición mandó a la hoguera unos cuantos curas "solicitantes" y pedófilos, eran jurisdicción reservada a la Iglesia.
Torquemada, me has arrancado una sonrisa, quizás sin proponértelo. Honor al apellido.
Ya en plan serio, me agrada que la sensatez asome a este blog, con los comentarios tan atinados (a mi parecer) de los colaboradores.
Creo, también, que los seres humanos somos capaces de cometer las mayores canalladas, así como grandes heroicidades.
Poseemos una mente muy acomodable a las exigencias o llamadas del entorno, cuando damos de lado a la conciencia.
Existen las individualidades dañinas, pero el mayor peligro procede de los grupos de poder, organizados en torno a una ideología criminal.
Como única medicina a estas maldades, ofrecer amor a grandes dosis.
No creo. La mayor parte de los servios son ortodoxos.
Nada, dejemos que solo opinen los partidos comunistas y socialistas, siempre han sido unos angelitos y sus mas de 100 millones de victimas solo fueron colaterales, pecadillos si los comparamos con los 3000 muertos a manos de la inquisicion española, tambien da igual que esta desapareciera hace mas de 200 años y a los actuales catolicos nos parezca lamentable como actuaba la inquisicion, mientras ellos siguen alabando a Marx, Lenin, Trosky, Castro, al Che Guevara e incluso a Stalin.
El numero de policias peredastas, es mucho mayor que el de sacerdotes, no veo ninguna critica que diga que la policia carece de fuerza moral para perseguir la peredastia.
PD; ¿Es catolico Karadzic?, no se como pedira la absolucion si no....
Lucía, justamente una de las actividades principales del Santo Oficio de la Inquisición era reprimir desarreglos como la pederastia y la violación, quemando a los abusadores, curas o no, como debe ser.
Lástima que la Congregacion hoy no sea tan contundente
Si conoce a quien denunciar hágalo. Verá como nadie esconde a nadie. Sólo hay que tener lo necesario para denunciarlo a la justicia.
Su email le acredita para ello. Respecto a la Santa Inquisición es de manual de aprendices. Hágaselo mirar.
La Iglesia Católica es una institución humana que tolera en su seno a asesinos y a pederastas. Asesinos como los que torturaban y mataban a las víctimas de la Santa Inquisición. Pederastas como los de Los Angeles o Sidney, Brasil o México, España...etc...etc... Mucho rasgarse las vestiduras pero siguen ahí diciendo sus misas y rezando su oraciones. Por tanto ningún derecho a opinar sobre Karadzic. En todo caso para absolverle y perdonarle sus pecados en nombre de la inmensa misericordia divina.
Que la verdad escueza no es motivo para censurarla.
Totalmente de acuerdo, Carmen. La conciencia moral es una planta exótica en cualquier época. Es muy fàcil vivir con la moral de tu tiempo y tu lugar, mucho más difícil darse cuenta que ante tus narices está habiendo un genocidio legal como el aborto.
Pero es posible, y de allí el error del relativismo moral. Se puede, pagando el precio ("os entregarán a los tribunales, os perseguirán...los que os persigan creerán que están dando gloria a Dios..." El Maestro lo previno).
Yo todavía tengo presentes las imágenes de la soldado que torturaba a los presos en las cárceles de Irak.
De manera que algo sucede dentro de la persona en determinadas situaciones que hace a unos sacar lo peor de sí mismo. Y por el contrario, a otros les sale lo mejor del ser humano.
Pero como dice gallego, todos podemos caer en el absurdo de encontrar normal cosas que luego nos reprocharán otras generaciones. Estoy pensando en el aborto y la eutanasia.
El tema, fuera de la clave cristiana, fue analizado en el texto clásico de Ana Harendt, "Eichmann en Jerusalen, o la banalidad del mal". También en los ejercicios que se hicieron en USA con individuos sometidos a situaciones límite.
El caso es que el hombre, inserto en un "sistema" que legaliza aberraciones, tiende a ampararse en la "obediencia debida". Y para ello, no deben ser genios satánicos, basta grises funcionarios como Eichmann, que amaba a Mozart y era incapaz de matar directamente una mosca.
Se requiere un gran espíritu crítico y una voluntad heroica para negarse a obedecer órdenes inmorales, no digamos nada en situaciones límite como guerras o revoluciones.
Víctor Frankl, sin embargo, señala: aún en situaciones límite (y el estaba en Auschwitz), existen personas que resisten al mal,tanto por parte de los carceleros como de las vìctimas, que normalmente se sumían en la abyección.
Misteriosamente, surgen personas que dicen NO.
De la vida de los Padres del desierto, oración del abba Pacomio: "Dios mío, soy un hombre, y sin tu gracia y con mis propias fuerzas, hoy mismo puedo realizar todas las aberraciones de que soy capaz, todas los pecados que hoy cometerán todos los hombres. Dame, pues, tu gracia, y la gracia de responderte fielmente".
Tema impresionantemente actual y hondo. Por hablar de un punto concreto, pienso en el País Vasco y la ETA. Se mira, en general, para otro lado... Los que ponen bombas (por una buena causa, desde luego) luchan por sus ideales, y las víctimas siempre algo habrán hecho... Mientras tanto, algún partido político se aprovecha de la sangre ajena y arrapiñan lo que pueden para ellos y para su partido, y las migajas para Euskadi... Lo que más me indigna es que siempre las víctimas son los otros. Y siempre se intenta disculpar a los ejecutores...
Con ello no disculpo ni las animaladas de Yugoeslavia ni la de los nazis. Solo puntualizo un poco que no siempre es fácil de ver cuando uno está en el ajo.
"Sé que era el máximo responsable, pero estoy llamando la atención sobre el hecho de que las personas participan en barbaries, y después ellos no han sido."
En efecto, es uno de los peligros de las sociedades. Al estar uno inmerso en ellas es superdifícil salirse del pensamiento dominante y la gente tiende a ver como normal lo que pasa en ellas.
la fuerza de la masa, de la sociedad, de la cultura, es enorme.
Hace poco entrevistyaron a una germanóloga española y le preguntaban sobre la época nazi en Alemania, y dijo que no es tan difícil que la gente no fuese capaz de verlo y que cayese en esa depravación. Si, nosotros desde el siglo XXI lanzamos condenas morales a todo el mundo, pero no nosn damos cuenta que la sociedad avanzará y cosas que nosotros hacemos serán vistas como aberraciones dentro de algunos años. pero nostros las vemos lo más natural del mundo.
Con ello no disculpo ni las animaladas de Yugoeslavia ni la de los nazis. Solo puntualizo ...
Pues no creo que todo lo hiciera él solo. Sé que era el máximo responsable, pero estoy llamando la atención sobre el hecho de que las personas participan en barbaries, y después ellos no han sido. Se concentra todo sobre el que dirigía desde arriba -y con razón es el mayor culpable- pero se diluyen el resto de las responsabilidades. Y para mí los que realizaban los hechos son igual de culpables. No hay un monstruo y un montón de angelitos. La guerra además convierte a todos en monstruos. Y ya si nos enteramos de tropelías cometidas por los mismos cascos azules que se supone que son fuerzas de paz, entonces lo mejor es olvidarse de todo y pensar en otra cosa.
Lo cierto es que está irreconocible físicamente. Es otro anticristo más de la historia.
No hace mucho, leí un informe en el que se decía que cualquier persona podía llegar a ser un torturador, si se daban las condiciones necesarias. Parece ser que se hizo un experimento con personas normales y en él se daba la razón al informe.
A mí me cuesta trabajo creerlo: ¿Cómo puede un ser humano dañar a otro consciente de lo que hace y sintiéndose bien con ello? Por suerte, esto no es la norma, sino la excepción. Creo en la bondad del ser humano, aunque sé que es una bondad imperfecta, que muchas veces se revuelve. Pero si estamos hechos a imagen de Dios, hay sitio para la esperanza.
Y respecto a los monstruos que, de vez en cuando, aparecen por nuestro panorama, sólo nos queda rezar por ellos, para que algún día puedan vover los ojos a Dios, buscando esa imagen perdida.
En efecto, una de las mayores desgracias de finales del siglo pasado. Al menos, en Europa.
Y no olvidemos que fue una guerra con muchísimos tintes religiosos. El fanatismo está en ambos lados por igual, ateos y creyentes malos los hay a montones.
Es cierto que la cantidad de daño moral en el mundo es mucha. Afortunadamente, yo creo que abundan más los buenos actos y las buenas personas que los malos. Lo digo por poner un punto de optimismo en toda esta desgracia....
Lunes, 28 de mayo
Asoc. Humanismo sin Credos
Peio Sánchez Rodríguez
Carlos Corral
Jose Luis Cortés
Josemari Lorenzo Amelibia
JC Rodríguez, A Eisman
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo
Sor Gemma Morató
José Manuel Bernal