Aunque es sabido que muchos varones ya sienten el peso de la discriminación positiva. No hay que olvidar la escalofriante realidad de la violencia de género que ya roza las dos decenas de víctimas en lo que va de año. Es un tema candente, en el que la mujer siempre está en inferioridad. Los problemas de su origen y sus causas son múltiples. Pero a mí me vale la visión de un joven de segundo de Bachillerato que ha realizado un ejercicio literario impactante que vale la pena leer. Les dejo con su relato que ha ganado el premio del II Concurso Nacional, convocado por la Asociación Juntos contra la violencia doméstica:
Para ti, cabrón: Porque lo eres, porque la has humillado, porque la has menospreciado, porque la has golpeado, abofeteado, escupido, insultado... porque la has maltratado. ¿Por qué la maltratas? Dices que es su culpa, ¿verdad? Que es ella la que te saca de tus casillas, siempre contradiciendo y exigiendo dinero para cosas innecesarias o que detestas: detergente, bayetas, verduras... Es entonces, en medio de una discusión cuando tú, con tu 'método de disciplina' intentas educarla, para que aprenda. Encima lloriquea, si además vive de tu sueldo y tiene tanta suerte contigo, un hombre de ideas claras, respetable.. ¿De qué se queja?
Te lo diré: Se queja porque no vive, porque vive, pero muerta. Haces que se sienta fea, bruta, inferior, torpe... La acobardas, la empujas, le das patadas..., patadas que yo también sufría..
Hasta aquel último día. Eran las once de la mañana y mamá estaba sentada en el sofá, la mirada dispersa, la cara pálida, con ojeras. No había dormido en toda la noche, como otras muchas, por miedo a que llegaras, por pánico a que aparecieses y te apeteciera follarla (hacer el amor dirías) o darle una paliza con la que solías esconder la impotencia de tu borrachera. Ella seguía guapa a pesar de todo y yo me había quedado tranquilo y confortable con mis piernecitas dobladas. Ya había hecho la casa, fregado el suelo y planchado tu ropa. De repente, suena la cerradura, su mirada se dirige hacia la puerta y apareces tú: la camisa por fuera, sin corbata y ebrio. Como tantas veces. Mamá temblaba. Yo también. Ocurría casi cada día, pero no nos acostumbrábamos. En ocasiones ella se había preguntado: ¿y si hoy se le va la mano y me mata? La pobre creía que tenía que aguantar, en el fondo pensaba en parte era culpa suya, que tú eras bueno, le dabas un hogar y una vida y en cambio ella no conseguía hacer siempre bien lo que tú querías. Yo intentaba que ella viera cómo eres en realidad. Se lo explicaba porque quería huir de allí, irnos los dos...Mas, desafortunadamente, no conseguí hacerme entender.
Te acercaste y sudabas, todavía tenías ganas de fiesta. Mamá dijo que no era el momento ni la situación, suplicó que te acostases, estarías cansado. Pero tu realidad era otra. Crees que siempre puedes hacer lo que quieres. La forzaste, le agarraste las muñecas, la empujaste y la empotraste contra la pared.. Como siempre, al final ella terminaba cediendo. Yo, a mi manera gritaba, decía: mamá no, no lo permitas. De repente me oyó. ¡Esta vez sí que no!-dijo para adentro-, sujetó tus manos, te propinó un buen codazo y logró escapar. Recuerdo cómo cambió tu cara en ese momento. Sorprendido, confuso, claro, porque ella jamás se había negado a nada.
Me puse contento antes de tiempo.
Porque tú no lo ibas a consentir. Era necesario el castigo para educarla. Cuando una mujer hace algo mal hay que enseñarla. Y lo que funciona mejor es la fuerza: puñetazo por la boca y patada por la barriga una y otra vez...
Y sucedió.
Mamá empezó a sangrar. Con cada golpe, yo tropezaba contra sus paredes. Agarraba su útero con mis manitas tan pequeñas todavía porque quería vivir. Salía la sangre y yo me debilitaba. Me dolía todo y me dolía también el cuerpo de mamá. Creo que sufrí alguna rotura mientras ella caía desmayada en un charco de sangre.
Por ti nunca llegué a nacer. Nunca pude pronunciar la palabra mamá. Maltrataste a mi madre y me asesinaste a mí.
Y ahora me dirijo a ti. Esta carta es para ti, cabrón: por ella, por la que debió ser mi madre y nunca tuvo un hijo. También por mí que sólo fui un feto a quien negaste el derecho a la vida.
Pero en el fondo, ¿sabes?, algo me alegra. Mamá se fue. Muy triste, pero serenamente, sin violencia, te denunció y dejó que la justicia decidiera tu destino. Y otra cosa: nunca tuve que llevar tu nombre ni llamarte papá. Ni saber que otros hijos felices de padres humanos señalaban al mío porque en el barrio todos sabían que tú eres un maltratador. Y como todos ellos, un hombre débil. Una alimaña. Un cabrón.
Fuente: La Gaceta Extremeña de la Educación
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meda mucha lastima del niño i de la mujer llo soi la policia i lo meto cadena perpetua al mastratador
Creo, que mientras, al maltratedor, se le tenga oculto, no seterminara,los malos trato, quisiera que salieran publico, todo hombre, que sean altratadodes, grasia
Creo que en latinoamerica el machismo y feminismo son enfermedades cronicas, sin maltrato el maltratador no se siente bien, simplemente es como una necesidad que tiene de hacerlo, es enfermo, porque me doy cuenta que a esas personas les falta la libertad, son esclavos de su odio, lo digo por mis padres, siempre seran unos enfermos odiadores, o por mi parte, aun trato de recuperarme de haber crecido con ellos, tuve la suerte de que no fueran muy constantes en su forma de ser, de otro modo estuviera muerto supongo, pero bueno, asi nos toca la vida a algunos.
Es un recurso retórico impactante escribir como un feto que percibe las agresiones del padre maltratador a su madre, se entera de todo lo que ha ocurrido y muere antes de nacer.
¿Por qué en la literatura "de género" el agresor siempre es el padre?.
Por mi trabajo, conocí, ingresada en la sala de psiquiatría del hospital a una chica con graves problemas.
Nada más verme me contó que ella ya había sido maltratada por su padre antes de nacer. Cuando le pregunté cómo era eso posible, me respondió que porque su padre ya le daba patadas cuando estaba en el vientre de su madre. Cuando le pregunté cómo se había enterado de eso me respondió que porque se lo había contado su madre. La chica jamás había conocido a su padre. Y emocionalmete, siguiendo la conversación, lo echaba en falta de manera ostentosa.
¿Cuál había sido su realidad?
Voy a permitirme un consejo: Estudien las estadísticas sobre infanticidios en el entorno familiar y podrán ver cuando el asesino ...
"no me cabe en la cabeza que alguien que ha puesto por principio en su vida amar a Dios y a los demás, pueda llegar al maltrato. Es incompatible"
Es incompatible hacerlo a la vez. Pero hacer una cosa y dentro de 15 hacer otra no. Ningún cristiano es infalible, que yo sepa.
Gallego:
Se peca, claro que se peca. Y pides perdón y vuelves a levantarte. Pero insisto, no me cabe en la cabeza que alguien que ha puesto por principio en su vida amar a Dios y a los demás, pueda llegar al maltrato. Es incompatible.
No me ha respondido a la pregunta.
Yo no niego que un sacramento sea un estilo de vida para quien lo decida así. Pero eso no implica que el estilo pueda cambiar en un futuro, por circunstancias X. Todos los cristianos pecan, que yo sepa, y no veo por qué un cristiano que se compromete en amor y cariño hacia su pareja no pueda "caer" en el futuro y portarse mal.
Ya me lo leí. Y no dice nada de alguien que se case esté libre de pecar en el futuro....
Gallego:
Sí, sí que hay una gran diferencia. Un sacramento no es un contrato. Es un estilo de vida.
Y si quiere profundizar en el tema, lea el Evangelio
"cuando un matrimonio es contraído sabiendo que es un sacramento, el maltrato nunca llega"
Por? La gente no puede cambiar? Hay algo esencial en casarse sabiendo que es un sacramento que impida a la gente pecar o maltratar a la mujer 15 años después?
No tengo palabras, Carmen, se me ha puesto un nudo en la garganta. Realmente estremecedor.
ya...pero:
Yo creo que la Iglesia defiende el matrimonio y busca las soluciones para el bien común. Hay una gran diferencia entre una discusión y el maltrato sistemático.
Habría mucho que hablar sobre este tema. Pero realmente cuando un matrimonio es contraído sabiendo que es un sacramento, el maltrato nunca llega, porque en comunión las cosas nunca se ven como sometimiento o sumisión de uno al otro.
Respecto a la EpC, tendríamos mucho de qué hablar. En principio como bien puede observar por la carta, sin esa asignatura obligatoria, los temas transversales tocaban la igualdad y los derechos humanos. Mire por donde, a ser ciudadanos ya enseñaba la LOGSE, con los resultados que todos conocemos y que no cambiarán con una asignatura. Porque el problema es más profundo. Sin que se necesite entrar en terrenos que no son competencia de la escuela.
Un saludo
Muy bonito, Doña carmen, pero la Iglesia sigue sin considerar el maltrato a las mujeres como motivo de nulidad matrimonial. Su respuesta, poco evangélica, es la de "te ha tocado sufrir y compartir las llagas de Cristo". la misma respuesta que se da a los homosexuales a los que usted denigra.
callar ante eso es compartir la maldad del maltratador. Y los obispos ahí tienen mucha responsabilidad. ¿Para cuándo una carta pastoral específica sobre el tema?
Yo se lo digo: NUNCA, porque el machismo heterosexual no permite disidencias. Mire por donde este tema esta en la famosa EPC que usted combate.
Gracias a quienes han pasado por aquí.
El lenguaje del joven, es el lenguaje de hoy en la calle. De manera que aunque no sea una carta con estilo literario, tiene ese impacto directo de la palabra hablaba.
Viene bien para reflexionar y para hablar sobre el tema, por desgracia demasiado actual de la violencia doméstica.
Buenas noches.
Ufff... muchas gracias, Carmen, por hacernos llegar este estremecedor relato. Hay que seguir sembrando estas semillas, para que crezcan entre la cizaña, y terminen por arrancarla de raíz de nuestra sociedad. Este tipo de ejemplos dejan claro la necesidad de un cambio radical en la educación...
Un abrazo fuerte
¡Impactante...! verdaderamente impresionante lo que ha escrito este muchacho del bachillerato, quien sin duda, debió haber sufrido y presenciado, de alguna manera, el abuso y maltrato hacia su madre.
No hace gala de un espléndido o relevante estilo literario , pero hay un fondo emotivo, sincero, que sale del corazón y de los más profundos sentimientos. Es un retrato de una realidad que se da a diario en cualquier parte del mundo, especialmente entre las clases marginadas, donde hombres sin educación, presos del alchol y otras drogas, desencadenan su furor en las pobres víctimas: su mujer o compañera.
Me encantó y lo divulgaré en mi país.
Lunes, 28 de mayo
Asoc. Humanismo sin Credos
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