La actualidad marca la agenda del calendario. Tenemos muchas fechas para celebrar en común todo tipo de acontecimientos: el día del padre, el día de la madre, el día de la paz. También hay citas que pasan desapercibidas y sin embargo nos enseñan a ser solidarios y agradecidos. Hoy puede ser uno de esos días, porque es el día Mundial del Refugiado. Vale la pena detenernos un instante y pensar en el número de conflictos que asolan este planeta. Seguro que sobrepasan la decena. Y todos ellos llevan añadidos el drama de los desplazados. Campos de refugiados a los que llegan miles de seres que huyen espantados de la pólvora y la muerte, para caer en tierra de nadie. No dejen de visualizar el video al final del post.
Una de las cosas que nos permite nuestro siglo, es precisamente conocer en directo los conflictos bélicos de todo el mundo. Bastan unas cuantas escenas para que todos tomemos conciencia que frente a nuestra cotidianidad programada, existe una humanidad dolorida y que nosotros debemos a la providencia no estar en su lugar.
El libro más bélico que he llegado a leer ha sido Guerra y Paz de Tolstói, la epopeya al alcance de la vista. Ahora ya no se narran las batallas, se reproducen en el cine. Y frente a la violencia de los ejércitos, algunas veces podemos encontrar escenas memorables que recuerdan el drama de la población civil. Porque nuestra avanzada tecnología ha cambiado el rumbo de las guerras. Las trincheras se perdieron en el último conflicto mundial, avanzando hacia las ciudades, que fueron cruelmente masacradas, y con ellas mujeres y niños inocentes. Pero mejor que les haga partícipes del comunicado de ACNUR:
Podemos observar diariamente el increíble valor y la perseverancia de los refugiados que lo han perdido todo. Cada día que ellos pasan huyendo o en el exilio es un largo día. Es por ello que para todos nosotros el Día Mundial del Refugiado debe ser un momento para reflexionar. Si los refugiados se niegan a perder la esperanza, ¿cómo podemos perderla nosotros?
Este 20 de junio te pedimos que recuerdes a los millones de refugiados a quienes ayudamos en África, Asia, Europa y Latinoamérica que sobrellevan una vida de privaciones y restricciones en los campamentos. Recuerda también a aquellos que han regresado a sus hogares para tratar de recoger los pedazos de lo que alguna vez fue una vida pacífica. Y también a aquellos que no podrán regresar nunca y que se verán obligados a labrarse un futuro incierto en una comunidad extraña y no siempre acogedora.
A pesar de sus diferencias, todas estas personas (desde una mujer africana que huye de la persecución, hasta un profesor universitario cuyas opiniones políticas le suponen una sentencia de muerte) tienen algo en común: la esperanza de un futuro mejor y la oportunidad de restablecer la paz duradera en sus vidas.
Ayúdanos a mantener viva la llama, no únicamente en el Día Mundial del Refugiado, sino todos los días. Por favor, ponte en contacto con tu organización nacional, local o comunitaria que trabaja ayudando a los refugiados.
No podemos ayudar a todo el mundo. Pero si podemos dar a conocer las historias de esas vidas marcadas por la tragedia de una guerra. Pensemos en la desgracia de miles de personas que deben abandonar casa, trabajo y país. No olvidemos los campos de refugiados donde sobreviven gracias a la ayuda internacional.
Demos gracias a Dios por tener la dicha de gozar del don de la paz en nuestro país y elevemos una plegaria por todos los seres humanos que sufren las penurias de la guerra. Esto también es actualidad.
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Carmen, totalmente de acuerdo contigo.
En cuanto a las tonterias de Montesinos no hay nada que decir, si no tiene fe es muy libre de pensar como quiera pero al igual que se debe respetar a los que no creen también los que no creen deben respetar la fe cristiana y no soltar tonterias a la ligera.
Montesinos:
Se ve que no tiene mucha idea de lo que es ser cristiano. No se trata de masoquismo. Sino de amor a los demás. Mientras exista un hermano necesitado, nosotros estamos llamados a ayudarle, con nuestra generosidad y nuestras oraciones.
En cualquier caso si le sirve de orientación le diré que Jesucristo exclamó, "cualquier cosa que hagáis a los demás a mí me la hacéis". La solidaridad, el amor y la comunión entre hermanos es la regla de oro del cristianismo.
Respecto a quienes sufren en esta tierra, estamos llamados a ayudarles. Y es bastante sádica su postura, aunque sé que es una "boutade" sin sentido, le respondo por cortesía
¿Y cual es la alternativa?
¿Ponernos nerviosos?
Que yo sepa el cristianismo lleva pregonando el cuento del paraíso en el más allá desde tiempos inmemoriales y asegurando que las miserias de este mundo carecen de importancia ante la maravilla de una vida eterna de lo más guay.
Por tanto no veo congruencia en estas manifestaciones derrotistas sobre los refugiados. Antes bien - y desde un punto de vista ortodoxamente cristiano - veo en ello motivo de gozo y satisfación. A más pobres y a más calamidades en este penoso mundo más vida eterna guay en el más allá. Esta es la regla de tres del cristienismo judaico. ¿O es que ha cambiado?
No nos damos cuenta hasta que punto somos afortunados de vivir en el llamado estado del bienestar, no damos día a día importancia a lo que es comer todos los días, tener bonitas casas, coche, agua, luz, teléfono, etc. Son cosas a las que no damos importancia pues las tenemos pero quizá nos ayudaría a ser más solidarios si nos faltasen aunque solo fuese por un día.
El cine y la televisión ha hecho que nos acostumbremos a ver imágenes espantosas de guerras, crímenes, hambrunas casi sin espantarnos como si fuese una pelicula y no nos damos cuenta que por esas jugadas de la vida algún día (Dios no lo quiera) nosotros podríamos ser protagonistas de esas imágenes que hoy vemos como películas, como observadores lejanos.
Lunes, 28 de mayo
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