Al parecer toda la blogosfera está detrás del Sr. Losantos y la decisión de la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal. Y miren por donde al rezar vísperas me ha surgido la necesidad de compartir una cita:
Procurad todos tener un mismo pensar y un mismo sentir: con afecto fraternal, con ternura, con humildad. No devolváis mal por mal o insulto por insulto; al contrario, responded con una bendición, porque para esto habéis sido llamados: para heredar una bendición. (1P 3,8-9)
No se le puede pedir peras al olmo, pero se podría aplicar aquello de quien tenga oídos que oiga, quien pueda leer que lea, y por último quien crea que Losantos es palabra de Dios, que se baje del burro. Con todos mis respetos para un comunicador que, si bien no es periodista, ha logrado llegar al público levantando la pasión de incondicionales
Ahora que nos felicitamos porque varias cadenas comerciales han retirado su publicidad de la SEXTA gracias a la iniciativa ciudadana, la misma plataforma pide firmas de solidaridad por Losantos, e incluso recaban fondos para pagar la multa judicial.
Miren que es bonito ser solidarios, que este invento de la red haga posible sacar a la calle a miles de personas a poco que alguien lo proponga. Pero de igual manera cabe advertir que “al timo de la estampita” siguen picando infelices. Yo desde luego solo tengo filiaciones muy claras, de las que nunca pueda arrepentirme. Un solo Señor y una sola fe, en cuestión de opinión tengo más independencia que el Sr. Losantos
No seré yo quien firme en apoyo de su causa. No es la mía. Él se gana las habichuelas en la COPE, y lo menos que se puede esperar es que no muerda la mano que le da de comer. Pero es tan insobornable, tan libre, tan original, que está por encima de cualquier otra consideración. Pues muy bien, quien quiera seguirle que lo haga.
Por principio me molestan los agitadores de masas. No es una comparación, ni voy a establecer ningún paralelismo. Sin embargo ¿recuerdan ustedes los discursos de Hitler y Mussolini?, enfervorizaban a las masas. Esta virtud la tiene el Sr. Losantos, pero no sirve de gran cosa si no es aplicada a algún fin. Se trata de que usted y yo, querido lector, que somos simples ciudadanos y estamos muy lejos de influir entre las bambalinas del poder, tomemos partido. Se trata de polarizar al país, de levantar las mentes durmientes por efecto de la intoxicación de otros medios. Esa es la virtud que le atribuyen al caballero en cuestión.
Pero siempre cabe preguntarse qué hay detrás. Porque nadie puede estar echando un pulso al poder si no tiene las espaldas bien guardadas. Solución, en el futuro inmediato, porque la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal sigue jugando a dos bandas y hablando de principios irrenunciables, mientras deja caer pistas, con diplomacia sibilina, de manera que unos y otros pueden leer el mensaje interpretando cosas muy diferentes.
El asunto parece aplazarse hasta el próximo día 27 de junio. Esto es como un culebrón y se vende por capítulos. Tenemos asegurados los dimes y diretes de los analistas políticos más solventes. La pasión en la gradería siguiendo cada uno a su equipo, confiemos que el árbitro sea un buen profesional y pite falta si es preciso.
Los comentarios para este post están cerrados.
Pues gracias a todos por participar. El tema estaba muy tratado en otros blogs. Pero me pareció oportuno dejar caer esa recogida de firmas que determinado colectivo está realizando.
Un saludo.
Yo tampoco lo escucho; lo intenté una vez y tardé poco en cambiar de emisora pues el estilo de este señor es completamente...¡en fin, sin comentarios!.
Un cordial saludo.
Jiménez Losantos es un excelente comunicador, muy inteligente y preparado. Una estrella de los medios. Pero lo echa a perder con el estilo hiriente, a veces chabacano y malévolo. No es así César Vidal. Dice verdades como puños con una pasmosa claridad y finura. Tampoco es así Cristina, una peso pesado de la radio. Lo malo de Losantos es que no va a cambiar y se va a radicalizar todavía más. Es su problema.
No voy a entrar a valorar la forma de ejercer el periodismo del sr. Los Santos, entre otras cosas porque no le escucho, conozco de él lo que oigo a unos y a otros, tanto defensores como detractores, lo que si creo que la Iglesia que siempre se preocupa tanto en tapar los escándalos aún a fuerza de pisar los derechos de las víctimas, no entiendo como mantiene en nómina a un señor que es motivo de escándalo día si y otro también.
Además como siempre he dicho no soy partidario que la Iglesia se mezcle en política, siempre le ha traído problemas a lo largo de su historia y además Jesucristo no lo hizo.
Inmaculada:
Termino de conectar un momento con la sexta. En ella se ridiculizaba a Federico, a la COPE y con segundas "a la religión católica".
Pues no me gusta. Por lo mismo tampoco apruebo que alguien cree escuela con un modo de comunicar que si bien no deja a nadie indiferente, traspasa las normas más elementales de caridad.
Puedo entender que ese sea el tipo expresión de un agnóstico, pero no que venga desde una cadena que tiene un ideario basado en el humanismo cristiano. Eso es todo.
No me gusta Federico y por lo tanto no lo escucho. Me parece una persona que habla con muy poca (o más bien ninguna)caridad hacia aquellos que no le gustan. Es irrespetuoso e insultante y logra levantar pasiones, tanto a favor como en contra, con su estilo.
Dicho esto tengo que reconocer que no es el único comunicador que insulta y molesta. Los hay similares y aún peores, solo que molestan menos porque insultan a personas o instituciones que gozan de poca opularidad, cmo es el caso de la Iglesia.
Me indigna oir comentarios hirientes hacia Federico, a personas que denigran a la Iglesia o a los obispos amparándose en la liertad de expresión.
Una cosa expresarse libremente, y aún criticar, y otra muy distinta es ofender gravemente de forma gratuíta, con el único propósito de crear polémica y atacar a quienes no son santos de su devoción.
Lunes, 28 de mayo
Asoc. Humanismo sin Credos
Peio Sánchez Rodríguez
Carlos Corral
Jose Luis Cortés
Josemari Lorenzo Amelibia
JC Rodríguez, A Eisman
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo
Sor Gemma Morató
José Manuel Bernal