Cada día nos volvemos un poco más escépticos con respecto a las grandes organizaciones mundiales. La cumbre de la FAO de cuya decisión dependían 854 millones de hambrientos se reunió en Roma para poner freno a la crisis alimentaria mundial, y todo ha finalizado en “agua de borrajas”. Cada uno a su casa dándose palmaditas a la espalda, y siguiendo la práctica de parchear problemas cuando suceden tragedias puntuales. Pero ningún interés por parte de este organismo de Naciones Unidas, ni de otros grupos decisorios, para cambiar la situación mundial.
El caso es que aparte de levantar la voz contra las multinacionales que manejan los graneros de la humanidad, poco más se puede hacer. Por eso acudo a una fuente que esperaba algo de esta cumbre y que hoy estará tan desanimada como otros muchos. Esto es la crónica de un desastre anunciado:
Comenzó la Conferencia de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) sobre Seguridad Alimentaria, Cambios Climáticos y Bioenergía, que está siendo realizada en Roma, Italia. El evento cuenta con la participación de jefes de Estado y de Gobierno de más de 30 países.
Agricultores de Vía Campesina de todo el mundo están siguiendo desde afuera el encuentro. En un comunicado, la entidad reclamó que no es posible que no tenga presencia la sociedad civil en el evento. Los agricultores y otros representantes de movimientos sociales van a realizar una ceremonia simbólica ante el templo romano de Ceres, la diosa de los cereales y de la agricultura.
El movimiento campesino recuerda a los gobiernos y a las instituciones internacionales que la actual crisis de alimentos y de cambios climáticos no es el resultado de ningún desastre natural inesperado. "Son el fruto de décadas de ‘liberalización’ del comercio y de la integración vertical de la producción, del procesamiento y de la distribución por las grandes empresas agrícolas. Por lo tanto, los gobiernos deben asumir toda la responsabilidad y tomar medidas radicales para resolverla", afirman en nota.
Vía Campesina cree que la mercantilización de los alimentos, sujetos a la ambición de lucros y a juegos financieros, es una de las causas del alza de los precios de los alimentos básicos. "Ahora la producción de alimentos compite con la de agrocombustibles, lo que empeora la crisis. Los gobiernos están desmantelando las políticas agrarias que apoyaban la producción de alimentos y ahora apoyan a las transnacionales que produzem semillas, pesticidas, fertilizantes y alimentos, para que sigan fortaleciendo su control sobre la cadena alimenticia".
Los pequeños productores de alimentos también critican la "Nueva Revolución Verde" y las semillas genéticamente modificadas. Defienden también una producción sustentable de alimentos en pequeña escala y en los mercados locales: "Esto permitirá que los suelos se regeneren, al mismo tiempo que economizará combustible y reducirá el calentamiento global. Además, dará empleo a millones de agricultores, pescadores, pequeños criadores de ganado y a todos los que están alimentando a la población del mundo".
En un discurso, el presidente Lula reafirmó que el alza de los precios de los alimentos no es causa de la política de apoyo a los biocombustibles que el país viene implementando. Según el presidente, esta crisis "es el resultado de una combinación de factores: el alza del petróleo, que afecta los costos de los fertilizantes y de los fletes; las modificaciones de los tipos de cambio y la especulación en los mercados financieros; las caídas de las reservas mundiales; el aumento del consumo de alimentos en países en desarrollo como China, India, Brasil y tantos otros y, sobre todo, el mantenimiento de absurdas políticas proteccionistas de la agricultura de los países ricos".
El presidente critica la política de subsidios agrícolas y da como ejemplo lo que ocurrió en Haití. El país que llegó a ser uno de los mayores productores de arroz de la región caribeña, sufrió las políticas impuestas desde afuera que privilegiaban el aspecto monetario. Los subsidios practicados en otros países también provocaron el abandono de la siembra de arroz. El presidente también censura la producción de biocombustibles a partir de alimentos como el maíz. "No creo que alguien vaya a querer llenar el tanque de su automóvil con combustible, si para ello tuviera que quedarse con el estómago vacío", ironiza.
Las notas sobre Seguridad Alimentaria son producidas con el apoyo del Banco del Nordeste de Brasil.
Fuente: Ciudad Redonda
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Y a todos los factores citados, súmenle la superpoblación del planeta...
Lamentablemente la foto del buitre esperando la muerte del niño sigue siendo actual.
Entre un capitalismo salvaje y un socialismo corrupto , mal vamos
Estoy con Sofía. Esto es totalmente desmoralizador.
Un cordial saludo.
Lunes, 28 de mayo
Asoc. Humanismo sin Credos
Peio Sánchez Rodríguez
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