Diálogo sin fronteras

Una gran mujer entre las figuras del siglo XX

14.03.08 | 19:05. Archivado en Actualidad
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No sabría hacer un panegírico de la figura de Chiara Lubich, fundadora del movimiento de los Focolares, pero su óbito me ha traído a la memoria unos cuantos nombres de mujeres que formarán parte de la historia de la Iglesia del siglo XX. Y también la necesidad de dedicarle algunas líneas.

No deja de ser significativo el silencio de los medios. Ningún periódico digital ha dado la noticia del fallecimiento de una de las personas que más ha contribuido a poner en marcha una Economía de la Comunión que fundamentada en las raíces del Evangelio, ha dado sus frutos en Brasil y en otros países.

Sin embargo su labor la hizo acreedora de numerosos premios en todas las áreas Sociales. Participó como conferenciante ante numerosos organismos internacionales y universidades de diferentes países. Su trabajo a favor del ecumenismo y de la paz está cimentado en las propias raíces de los Focolares, mediante diferentes ramas de este movimiento.

Sin olvidar que debería glosarse su personalidad religiosa, como si se tratase de una Teresa de Calcuta o de una Santa Teresa Benedicta de la Cruz, Edith Stein en la vida civil, inmolada en el holocausto nazi. Tres mujeres con diferentes carismas, una contemplativa, una religiosa al servicio de las más pobres, y una laica consagrada al servicio de la Iglesia a través de un movimiento que empezó con un grupo de mujeres, para transformarse en una agrupación con más de 100.000 miembros y dos millones de simpatizantes.

Esta venerable anciana llegó a conocer a seis pontífices. Juan XXIII dio la primera aprobación de esta asociación presente en casi todos los continente. Y Juan Pablo II validó sus estatutos en 1990. Creo que toda su vida merece ser recordada por lo que representa, una entrega generosa a los demás.

Ella misma lo cuenta en su autobiografía:

“Un día, para protegernos de la guerra, nos encontramos en un refugio y a la luz de una vela abrimos el Evangelio. Era la solemne página de la oración de Jesús antes de morir: "Padre, que todos sean uno". Tuvimos la impresión de comprenderla, aunque es difícil, pero sobre todo nos quedó la neta sensación de que nosotras habíamos nacido para aquellas palabras, para la unidad, para contribuir a realizarla en el mundo.
El mandamiento nuevo, que nos esforzábamos en mantener siempre vivo entre nosotras, realizaba precisamente la unidad. Y la unidad es portadora de una realidad extraordinaria, excepcional, divina, del mismo Jesús: "Donde dos o tres están reunidos en mi nombre (es decir, en su amor), yo estoy en medio de ellos". Donde está la unidad está Jesús.”

Como no podía ser de otro modo ha sido noticia en los medios religiosos quienes han comunicado su fallecimiento con algunas pinceladas de su vida. No se nos escapa que su personalidad y lo que Dios le ayudó a crear, merecería mayor atención. Pero así son las cosas de la Iglesia, grandiosas y al mismo tiempo desconocidas para la inmensa mayoría.

Desde aquí me reconocimiento a su calidad humana y a su vocación cristiana. Una mujer que vivió los grandes cambios sociales del siglo XX y supo adentrarse en el nuevo milenio siempre con los ojos puestos en el amor de su vida. En Dios. Descanse en paz y que goce de las bienaventuranzas de los santos.

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3 comentarios


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Comentarios
  • Comentario por Carmen Bellver [Blogger] 15.03.08 | 09:07

    Sofia:
    Pongo el enlace con los focolares para que podáis conocer la economía de la comunión. También se puede pinchar focolares, para descubrir una biografía de Chiara con más detalle. Por supuesto si alguien nos puede aportar más datos sobre esa gran familia cristiana de los focolares, serán bien recibidos.

  • Comentario por Nicolás de la Carrera [Blogger] 14.03.08 | 21:46

    Conozco poco de Chiara Lubich. Pero me agrada el retrato espiritual que acabas de hacer. Evidentemente, los más importantes periódicos de nuestro país la ignorarán, o, a lo más, ofrecerán una superficial reseña en un rincón insignificante de la crónica de sucesos. Asi de silencioso y recoleto aconstumbra ser el evangelio...

  • Comentario por Marian 14.03.08 | 20:12

    Para que luego digan que no se pueden vivir los consejos evangelicos, esta gran mujer nos deja un gran textimonio, es un gran ejemplo a seguir siempre la he admirado, su gran Fe es una rica espiritualidad la que nos deja, seguro que su parcela en el cielo es tan esplendida como fue su vida. Gracias Karmen portransmitir estas cosas

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