Un día del orgullo cristiano, también en vacaciones
17.07.07 @ 16:44:52. Archivado en Sociedad, Otros
Queridos amigos, voy a intentar relajarme sin perder la costumbre de escribir algo. Hoy no tengo ninguna noticia interesante. He recorrido unos cuantos kilómetros tras las ansiadas vacaciones y me encuentro a pocos metros de una maravillosa playa mediterránea. No es mi intención poner los dientes largos a nadie. Tiempo tendrá cada uno para el solaz. En mi caso, cambio el tipo de navegación. Mis entradas serán menos frecuentes y, los temas irán un poco al hilo de lo que vaya saliendo.
Os propongo la lectura de un artículo interesante, relativo al orgullo cristiano. Espero que os guste:
¿Por qué no? Elijamos un día. Un día cualquiera, porque para un cristiano todos los días del año son una constante fuente de gracia y se viven con un muy consciente orgullo. Escojamos pues. No podemos quedarnos atrás. Ya puestos en el mare mágnum mediático habrá que espabilar rápido. Un día en el que sin subvenciones ni mascaradas salgamos a la calle sin vergüenza de ser lo que somos. El estrambote lo dejamos para la ministra. Un día en el que reivindiquemos el estatus de gente normal, de padres y madres de familia que viven, aman, se reproducen y mueren como lo han hecho los seres humanos desde Adán y Eva. Lo otro es lo extraño, no lo habitual. Pero a base de una muy bien estudiada propaganda se ha producido la inversión: lo raro es ser normal. Tener hijos es un escándalo propio de una derecha vaticanista. Porque hay expertos -cada tontería requiere del asociado experto- que demuestran científicamente el esperpento como carnaza de telediario. Y a base de repetir una y otra vez las mismas soflamas hay quienes se lo creen y asienten.
Nada, hay que escoger un día. Las familias somos gente de orden. Pero será un día festivo cargado de emotividad. Nos comeremos unos bocatas y habrá un concierto por todo lo alto. Pop, rock, hip hop, soul, jazz y hasta canción española. Discursos pocos, y de políticos menos. Y testimonios de personas que nos harán llorar con su entrega heroica a los demás. Reivindiquemos nuestra forma de vida. Ya está bien de complejos y de pedir perdón. Porque aquí, a la hora de la verdad, los únicos que respetamos somos nosotros, los cristianos. El mundo llamado progresista está plagado de inquina y conciliábulos de interés. Toda una fachada que se sostiene en la mentira, en un exhibicionismo hueco. Y se apoyan unos a otros para seguir papando del presupuesto.
El día del orgullo cristiano es la manifestación de nuestra felicidad. Por lo tanto las cosas de cada día: el biberón de los niños, los abuelos, la tertulia familiar… Es decir, esa solidaridad evangélica que la revolución francesa y otros hitos anticristianos convirtieron en la coartada más cínica para el asesinato. Basta leer la historia, y los testimonios de muchas personas (algunas mártires). Pero la rutina de las portadas de los periódicos nos deja en el alma el poso de un mundo que a fuerza de hedonismo materialista y de un mal entendido pragmatismo político ha dejado de creer en Dios, y por lo tanto en el hombre. Se cree en el placer inmediato. Exclusivamente.
Desde hace años estamos en guerra, porque entre otras cosas hemos perdido la paz de espíritu. Hay un terrorismo espiritual que se manifiesta en sacrilegios tales como el aborto, la eutanasia, el tráfico de mujeres, de niños o de órganos, la ablación, la manipulación genética, etcétera. Este terrorismo espiritual requiere de los cristianos no ya un día de orgullo, requiere de toda una vida comprometida.
Pero por algo hay que empezar. Tengamos también nuestro día del orgullo cristiano. Sin desprecios ni gestos obscenos. Nuestra divisa es la caridad. Aunque eso no quita para que no pequemos de ingenuos, de paletos piadosos. El asunto es claro: nos quieren relegar a las catacumbas, mientras legalmente van aprobando sus leyes laicistas y se ríen en nuestras barbas. No será por más tiempo. Que alguien coja el relevo. Que el día del orgullo cristiano sea un acicate más para la esperanza.
Una precisión: todo esto no significa ir contra nadie. Muy al contrario. Pero desde luego yo no estoy dispuesto a retroceder ni un paso más. Y otro matiz: la verdadera alegría -la profunda, la que no se agota en una astracanada- es cristiana. Y lo saben.
Guillermo Urbizu
guillermourbizu.blogspot.com
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.. detecto algo que me chirría. Un "día del orgullo" cristiano en plan festivo y familiar es una forma de imitar alos demás... lo propío del "orgullo cristiano" debería ser radicalmente distitno. Por ejemplo Para mí el mayor orgullo de los cristianso son los empobrecidos en la Iglesia, son los mártires.
Si es cristiana su tono tampoco es muy reconciliador. Yo admito otras posturas, pero el descrédito vergonzoso sin argumentos, me parece fuera de lugar.
Sea bienvenida al blog, pero con otra actitud, la del diálogo sin atribuirse el monopolio de la verdad. Y sin descafeinar el Evangelio, es la mejor de las actitudes.
La fiesta de San Bruno, fundador de los cartujos, es el 6 de octubre.
Los documentos de los primeros cristianos que extracté en mi blog, la Didajé y la Carta a Diogneto, ya mostraban a los cristianos luchando contra el aborto admitido socialmente hace casi 2.000 años. Parece que la ética posmoderna ha reinventado la rueda.
Nadie ha hecho más autocrítica que la Iglesia. De hecho, ha pedido perdón por sus errores. Pero no vamos a estar toda la vida centrados en nuestros fallos, eso quieren los que abominan de la Iglesia.
Por cierto, menos autocrítica ha hecho la modernidad de sus presupuestos, que han llevado a las mayores aberraciones que la historia ha conocido. Las mayores matanzas se hicieron en nombre de dos ideologías hijas de la modernidad.
Y sobre moral, cuando se defiende el asesinato de los no nacidos, práctica en la que se han retrocedido 2000, mejor no hablar. Siempre me sorprende que a retroceder dos milenios se le llame avanzar.
Montaraz, ya dije en su día que lo del orgullo católico o cristiano si se quiere, es un dato a tener en cuenta. Cuando tantos orgullos salen de desfile, nosotros tenemos las procesiones y yo personalmente, no me llevo bien con ellas. En fín es todo un reto lucir palmito en nombre de alguna festividad.
Mª Pilar, gracias. Y sí, hay que tomar ánimo porque vamos a ser minoría dentro de muy poco. Es cuestión de una o dos generaciones. Que al menos quede la coherencia de quienes nos consideramos creyentes.
Buenas vacaciones, Carmen.
Me ha encantado lo de "yo no estoy dispuesto a retroceder ni un paso más" Es bonito que se vaya tomando conciencia de la situación.
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Carmen Bellver
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