>Una de las novedades más importantes de la Conferencia del Episcopado Latinoamericano (CELAM) en su reunión en Aparecida, ha consistido en su vertiente ecológica, remarcando que es necesario un desarrollo humano, económico sostenible, basado en la justicia y la solidaridad y en el bien común de toda la familia humana. A continuación propongo la lectura de una reflexión de la ecología o ecologismo. Y pueden estar seguros que el tema interesa, incluso en España, donde no es casualidad el reciente premio Principe de Asturias a Al Gore
Un buen número de autores creyentes han encontrado conexiones profundas entre las inquietudes ecológicas y los contenidos de nuestra fe. Ello ha sucedido en tres líneas principalmente. En primer lugar, si la Creación es obra de Dios, ningún creyente puede quedarse impasible ante la destrucción de lo que Dios ha hecho. En cada flor, en cada galaxia, en cada animalito hay un mensaje de sabiduría, de poder y de amor, que viene de Dios. Perder una especie, o peor aún, colaborar en su extinción, es como cerrar los ojos a las maravillas del Señor. Es algo equivalente a la ingratitud y la sordera. Por el contrario, como lo testificó sobre todo San Francisco de Asís, la contemplación respetuosa y amorosa de la Naturaleza es un camino real de encuentro con el Señor.
En segundo lugar, el libro del Génesis nos habla de cómo Dios encarga la creación al cuidado del Hombre. El ser humano, cada uno en particular y todos como familia de Dios, tenemos no el encargo de saquear a la naturaleza, como quien desocupa una cantera, sino de cuidarla, como quien cultiva un jardín. Tal es la visión bíblica. No es difícil ver las implicaciones que esto tiene en relación con algunos conceptos modernos como "desarrollo sostenible" o planeación urbana.
En tercer lugar, detrás de los desastres ecológicos hay siempre seres humanos afectados, y siempre los más afectados son los más pobres. La búsqueda de un mundo más apto para la vida coincide en buena parte con la búsqueda de una sociedad más abierta a la justicia. De hecho, cada "pecado" ecológico puede ser descrito en términos de una injusticia cometida contra la casa de todos. El que tiene la mentalidad de saquear a la naturaleza no parece que cambie de mentalidad cuando trata con seres humanos: en ambos casos priman el egoísmo, la miopía, el utilitarismo a corto plazo. Por estas y parecidas razones es evidente que quienes creemos en Cristo como Señor de todo lo creado tenemos buenas razones para comprender el lenguaje de la ecología y para apoyar, a nuestra propia forma, la causa de los ecologistas. Sobre esto, sin embargo, hay que añadir algunas precisiones.
La ecología es una cosa y los ecologistas son otra. Mientras que las perspectivas básicas de la ecología y sus propuestas fundamentales son no sólo razonables sino perfectamente compatibles con nuestra fe, uno no debe pensar que eso justifica o "canoniza" todo lo que venga bajo el rótulo de lo ecologista, o también lo "orgánico," lo "natural" o lo "verde." Recordemos que con alguna frecuencia las mismas personas que se horrorizan de que mueran focas no se espantan de que se aborten niños. Pasa lamentablemente que muchos quieren oponer los derechos de la madre, bajo el título de "derechos reproductivos de la mujer," contra los derechos del niño no-nacido; y en el contexto de tal oposición consideran que ser de izquierda, políticamente hablando, ser ecologista y ser feminista a ultranza, va todo junto.
En realidad ese es un coctel mal diseñado, que sólo superficialmente aparenta unidad. Dicho de otro modo: hay ecologistas y ecologistas, y uno no debe suponer que todo aquel que habla con ternura o con emoción sobre la naturaleza es en realidad un aliado del bien común real de la humanidad y de la creación misma. Como cristianos debemos recordar siempre que san Pablo vinculó el bien de la creación a la manifestación de los hijos de Dios (Romanos 8,19-21). Hay algo muy profundo ahí: si amamos la naturaleza, no la idolatramos, pues ningún bien es superior al bien humano, y ningún bien humano es permanente y profundo si no tiene raíz en el bien de la redención.
Otra cosa a tener en cuenta en el diálogo con los ecologistas es qué clase de medidas se quieren implantar. No faltan los que quieren ligar todos los males a la sobrepoblación humana y por eso son muchos ya los que opinan que los "primeros auxilios" para el planeta Tierra incluyen controles drásticos de las tasas de reproducción. Un paso más, y estaremos hablando de esterilizaciones masivas, que de hecho han sucedido ya.
Finalmente, no podemos cerrar los ojos ante un hecho: muchos tratan a las teorías y propuestas ecológicas como si se tratara de una religión, muy al estilo de la llamada Nueva Era (New Age). La razón es que, como la ecología busca conexiones entre seres vivos, hay gente que habla del planeta como de un solo ser vivo, y no están pensando en una metáfora. Luego dan otro paso: así como la vida "material" está tan interconectada, entonces, según ellos, toda vida debe estarlo, y eso implica la vida "espiritual." Por supuesto, como su concepto de espíritu es bastante confuso, ahí cabe por ejemplo decir cosas como que "en el fondo yo soy Dios, y tú eres Dios y todo es Dios." Semejante panteísmo es insostenible racionalmente y sobre todo es contrario e incompatible con nuestra fe.
Federico Nietzsche, uno de los pensadores más anticristianos de la Historia, dio como consigna a sus seguidores: "Permaneced fieles a la tierra." Con este lema Nietzsche quería que su gente no anhelara ni esperara un "cielo," sino que buscara todas sus preguntas y respuestas en el reino de lo visible y lo "natural." La suya fue una guerra contra lo "sobrenatural" porque lo único que debía estar "libre" era el "super-hombre." No deja de existir el riesgo de que muchos ecologistas se conviertan en fieles devotos del principio nietzscheano, pues se puede llegar a un punto en que el cosmos y su armonía se vuelven tan importantes que en sus altares resulta que hay que matar a todos... desde fetos humanos hasta Dios mismo.
Resumen
No podemos llamarnos a engaño en dos cosas:
(1) Necesitamos activar más y mejor nuestra conciencia ecológica.
(2) Necesitamos no dejarnos confundir por la retórica ambigua que lamentablemente usan muchos ecologistas. Frente a la naturaleza, a la que hemos herido con nuestras irresponsabilidades, necesitamos amor pero también sabiduría. De lo que se trata finalmente es de la realización del plan de Dios, que tiene su culminación en Cristo, pues "todo fue creado por Él y para Él." (Colosenses 1,16).
Fray Nelson Medina
Fuente catholic.net
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Lo cierto es que pienso que muchos líderes que se llenan la boca con lo del cambio climático y la supuesta ecología –que no es más que ecoideología- piensan lo mismo que el líder de la derecha española: el cambio climático no es una prioridad entre las necesidades que aquejan la mundo. De hecho, la prioridad para todos los líderes políticos, es conseguir o conservar el poder; para ello c el ecologismo, como nuevo Apocalipsis es un arma impagable en manos del pensamiento oficial de occidente. Pero prefieren irse a cenar con un ecológico vicepresidente americano que bombardeo varios países –Irak, Somalia, Serbia etc- con misiles nada contaminantes, cargadito con explosivos nada contaminantes y con uranio empobrecido nada contaminante. Nos queda Internet para el pataleo. Lo cierto es que, a medida que corren los días, me convenzo de que el ámbito para la libertad que ofrece Internet es más pequeño. Los poderes de siempre acaparan el espacio virtual hasta que asfixian la disidencia; por n...
Estamos en pleno movimiento pendular. Durante los siglos XVIII y XIX se llevó al extremo la separación hombre-naturaleza. Ahora esa separación se tiende a diluir, convirtiendo al hombre en una parte más, sin mayor valor, de la naturaleza. Lógico cuando se niega la dimensión espiritual del hombre.
Hay que mantener la tensión entre la pertenencia al orden natural del hombre y su diferencia respecto al resto de especies.
Mikimoss: es lógico que no haya respuesta a un problema que no existe. EL problema ecológico surge con la industrialización, por tanto, también la conciencia de dicho problema.
"Separación de la moral pública y privada. Ampliación del orbe ético, para que éste comtemple también a los seres no humanos que nos circundan".
Mikimoss, se queda tan ancho. Cierro la puerta de casa y mi moral es privada porque ya no es pública. ¿Hombre, no sé si la compañera o el compañero está de acuerdo?. Por cierto las vacas son sagradas en la India. ¿Cómo aplicamos la ampliación del orbe ético?. Yo desde luego tengo muy claro que incendiar mi casa está igual de mal que incendiar el bosque.
Me parece como más claro y resolutivo el comentario de Mikimoss.
Si hay que destacar dos ejemplos claros de invenciones éticas laicas éstas son la libertad de conciencia y el respeto por el medio ambiente (ecologismo). La primera surge como respuesta a los problemas para la convivencia que plantean los dogmatismos monoteístas y sus aspiraciones -y consecuciones- totalitarias, y la segunda por las consecuencias no deseadas -o incluso imprevistas- del desarrollo tecnológico posterior a la revolución industrial. Ante estos problemas para la convivencia, la inteligencia humana ha desplegado su dinamismo solucionador ofreciendo como respuestas, en el primer caso, la separación entre moral pública y moral privada y, en el segundo, la ampliación del orbe ético para que éste contemple también a los seres no humanos que nos circundan.
Y de vuelta al post original, cuidadín con los verdes. Es una doctrina absolutamente anticristiana, animista, idólatra, infiltrada de marxismo en su enfrentamiento hombre-naturaleza; es económicamente una aberración y además se apoya en datos científicos más falsos que un Judas de plástico para vender sus patéticos documentales de alarmismo. Otra demostración más de que una opinión pública ignorante traga con las proclamas del primer vendedor de humo que aparezca en la televisión.
Los ecologistas son un cáncer para el bienestar del ser humano. Nietzsche era un capullín, pero al menos lo salvaba una obra literaria esplendorosa. Filosóficamente no tengo ni idea de lo que supuso, porque no sé nada de filosofía. Solo constato que uno suele enamorarse de su pensamiento en la adolescencia, con lo que no parece muy solvente. Filosofaba, decía, a martillazos. Desde luego, escribía a martillazos de genialidad, y solo por eso merece el respeto que toda obra cumbre exige. Y acabo como un cencerro, así que espero que Dios lo tenga en su gloria.
No seas tan simplista, taxista
El artículo que publica Carmen es muy claro y preciso.
Los hehos son los hechos:
- el evangelio, la historia de la Iglesia y la doctina Social marcan claramente los compromisos de respeto a la naturaleza fruto de la fé, pero siempre con la PRIMACIA del SER HUMANO.
- muchos movimientos ecologistas han olvidado la primacía del ser humanos y, como Cousteau echaban la culpa a los pobres de la deforestación y abogaban por "controlar la población".
- El New Age, las teorías de Gaia y el panteismo han sido propmovidas por la teosofía y la masoneria, claras enemigas de la Iglesia.
No todo lo que esté fuera de la Iglesia es diabólico, pero tampoco seamos ingenuos.
A ver si he entendido el fondo del artículo, que sería: ecología sí, pero católica, la demás ecología corre peligro casi inevitable de ser ecologismo, en el sentido negativo de los "ismos". O sea, fuera de la iglesia no hay salvación, y todo lo bueno que pueda aparecer en la humanidad en un momento determinado, en el fondo, o procede de la iglesia, o es maligno.
Feliz día del Señor, Carmen.
No se apure Isaías, yo de Niezstche sólo recuerdo vagamente que trata de la teoría del super-hombre y que terminó con los cables cruzados. Esto último es suficiente como para no adentrarse en su pensamiento.
En cuanto a los extremismos y a la ecologia estoy de acuerdo. Sin embargo a veces me viene al pensamiento "que los tibios ni fu ni fa", y eso me desasosiega un poco.
Feliz día del Señor.
Y en cuanto al ecologismo pues todo está bien pero sin caer en extremismos, porque en los extremismos sean del lado que sean se refugian "elementos peligrosos" que lo único que buscan es poder y utilizan lo que les sirva para obtener ese poder, bien sea a los pobres, la naturaleza, a Jesucristo o a quien sea.
sigue:
Creo recordar que se le denomina el "maestro de la sospecha", pero el "sospechoso" ¿no será él?, sospechoso de "renegado esquizofrénico", porque vamos los escritos de este señor son incalificables y no entiendo como puede tener tantos seguidores entre ciertos sacerdotes, otra cosa es que se estudie en filosifia en los seminarios, en eso ya no entro porque hay que tener cultura y conocer las distintas corrientes filosóficas, pero sacerdotes que lean más a Nietzsche que la Biblia o el Catecismo, que los hay y más de uno por desgracia, eso ya no lo entiendo.
¿Será casualidad o no que todos los sacerdotes que conozco cercanos a la Teología de la Liberación les encanta Nietzsche? ¿Me podría alguien explicar que tiene que ver Nietzsche con Jesucristo para que estos señores que se autoproclaman como la "verdadera iglesia de Cristo" sean tan asiduos lectores de este "anticristo"? ¿No es este señor uno de los mayores "maestros del error de la historia"? ¿No dijo este señor entre otras muchas "perlas filosóficas" que "solo hubo un cristiano y murió en la Cruz?
Lunes, 28 de mayo
Asoc. Humanismo sin Credos
Peio Sánchez Rodríguez
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José Manuel Bernal