Mártires de 1934 a 1937
30.04.07 @ 14:32:13. Archivado en Religión, Actualidad
Con la próxima beatificación masiva a cuenta de nuestra guerra civil, se pretende una reconciliación que la CEE tendrá que matizar mucho, para que no aparezcan ampollas en quienes andan buscando por ahí a sus muertos. Que la sociedad civil, sin ningún tipo de distinción, admita que fueron mártires como consecuencia de su fe y no de su opción política, supondría entrar en la fase de cicatrización de heridas. Fuera quedan por tanto los miles que fueron asesinados por pensar o sentir de modo diferente, según la zona donde les hubiera colocado la historia. Deberíamos de hablar de víctimas de un bando y otro, para posteriormente hablar de mártires. Más que nada por esa necesidad de buscar la reconciliación y construir nuestro futuro sin crispaciones.
Reconozcamos que murieron muchos católicos que no van a ser mártires. Reconozcamos que la Iglesia pidió perdón en su momento por los errores cometidos. Y puestos en esa tesitura queda pendiente un reconocimiento de quienes se dedicaron a quemar Iglesias y asesinar religiosos y civiles por el mero hecho de mantenerse firmes en su fe. Esta masiva beatificación creo que busca el reconocimiento de que hubo una persecución religiosa en la España del siglo pasado. Algo que nadie ha admitido salvo el Vaticano. Mientras tanto la Ley de la memoria histórica busca satisfacer a un grupo determinado, cuando quienes padecieron persecución por pensar diferente se encontraban en ambos bandos.
En mi modesta opinión no es de recibo anular juicios sumarísimos, por aquello de que los delitos de sangre deben quedar sometidos a la ley. Y es que no se puede equiparar al inocente que sale de su casa a medianoche, con aquel otro que disparó alumbrado por los faros del vehículo. Me viene a la memoria la reconstrucción de nuestra historia cercana en la literatura y la cinematografía: El lápiz del carpintero, La lengua de las mariposas o Soldado de Salamina, son buenos ejemplos de apuesta artística para reconciliar posturas. De ellas se sale con la idea de que cualquier guerra somete al individuo a situaciones límites. Y lo peor y lo mejor de uno mismo es puesto a prueba.
Tenemos ejemplos muy próximos del desatino de los pueblos, de la venganza rastrera cuando alguien le dan una pistola en la mano. Basta recordar las fosas en la antigua Yugoslavia para saber que también en Bosnia se llevó a cabo una matanza sistemática e irracional. Saltamos hacia África y nos queda la misma sensación con el genocidio de Ruanda. De manera que sacar el pasado del armario supone una catarsis muy fuerte que no todos pueden soportar. Cruzando el umbral de otro siglo es el momento adecuado para asumir que en ambos bandos se cometieron numerosos asesinatos. No se le puede llamar mártir a quien se sometió a juicio por ser sindicalista o pertenecer a un partido, tampoco al que pertenecía a falange o a la CEDA, pero todos ellos fueron sacados de sus casas en algún rincón de España y merecen ser reconocidos como víctimas de una guerra incivil. Luego están aquellos que murieron por su fe a quienes la Iglesia considera mártires. Es necesario delimitar muy bien estas circunstancias para no volver a enredarnos. Confiemos que así sea.
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(No sé por qué se me dividieron las líneas, a mí me da 995 caracteres)
Gracias, Carmen. Si es como dices, menos entiendo la justificación
"racional" de esas muertes y más claro veo la injusticia del hecho en sí. Opino que la sangre derramada y no realmente honrada por quienes deberían honrarla puede seguir generando implicaciones sistémicas de separación y muerte que alejan la posibilidad de verdadera unión ente los "herederos" de aquellas víctimas y perpetradores, incluso al interior de la Iglesia Católica. Dios no es burocrático ni se anda con disquisiciones metalingüísticas a la hora de reconocer y amar por igual el sacrificio de quienes murieron injustamente en una guerra fratricida, ya fuera por "ODIUM" a un "antidemocrático y burgués" catolicismo o a un "rojo y diabólico" ateísmo. Y esto no sólo es Ley
"positiva", sino también auténticamente
"humana y religiosa", de una saluda...
Carmen, lo que decías...
"El matiz es fundamental porque hay sacerdotes vascos asesinados por el bando nacional. Y envidentemente no fueron asesinados por su fe."... ¿Es lo que piensas realmente o era un recurso tuyo a la ironía?
Montaraz, ¿En qué has "visto a la Iglesia reconocer errores y pedir perdón" por esta matanza? ¿Podrías darme alguna fuente consultable por internet? Gracias.
En cuanto a qué es un mártir: el que muere por su fe, el que muere por odio hacia el cristianismo.
El tema es difícil de explicar en pocas líneas.
Las implicaciones políticoideológicas siguen en pie a pesar de los años transcurridos. Aunque también es verdad que cada vez somos más a quienes nos gustaría pasar página.
"Me temo que quien tiene que hacer un mayor esfuerzo por depurar la propia memoria no es la Iglesia. Y me temo que no están dispuestos a hacerlo".
"Pero mártires sólo son aquellos que fueron sacrificados por su fe. El matiz es fundamental porque hay sacerdotes vascos asesinados por el bando nacional. Y envidentemente no fueron asesinados por su fe"?
No sé, me marea un poco este tema, por las impicaciones políticoideológicas que resucita en algun@s "hereder@s".
"Que la sociedad civil... admita que fueron mártires como consecuencia de su fe y no de su opción política". Veo un problema. En el 36 había opciones políticas que defendían el exterminio físico de los religiosos. Hoy hay herederos de dichas opciones que no han renunciado a su memoria. Me temo que quien tiene que hacer un mayor esfuerzo por depurar la propia memoria no es la Iglesia. Y me temo que no están dispuestos a hacerlo.
Estas beatificaciones no favorecen la reconciliación. Al fin y al cabo, la actualmente denostada "memoria histórica" ¿no pretende "beatificar civilmente" a las víctimas del "odio contra el ateísmo"?
Permitidme una precisión no sé si correcta, pero es mi sentimiento: La Iglesia "ensalza", encumbra a "sus" víctimas; la "memoria histórica" busca el "reconocimiento" justo de "sus" víctimas ante un silencio injusto de setenta años. La malicia, el recelo, la mala intención la ponemos nosotros.
Si es humano dar dignidad al recuerdo de los muertos, lo que no lo es, es que se quiera mirar en un solo sentido.
Que la iglesia honre a los mártires, me parece de justicia, que las familias desentierren a sus antepasados de las cunetas es un acto de dignidad humana, que cada uno lo haga y que los demás seamos capaces de respetarles en su dolor y en su reconocimiento, en ese momento será cuando la reconciliación este más cercana.
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Carmen Bellver
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