Con la próxima beatificación masiva a cuenta de nuestra guerra civil, se pretende una reconciliación que la CEE tendrá que matizar mucho, para que no aparezcan ampollas en quienes andan buscando por ahí a sus muertos. Que la sociedad civil, sin ningún tipo de distinción, admita que fueron mártires como consecuencia de su fe y no de su opción política, supondría entrar en la fase de cicatrización de heridas. Fuera quedan por tanto los miles que fueron asesinados por pensar o sentir de modo diferente, según la zona donde les hubiera colocado la historia. Deberíamos de hablar de víctimas de un bando y otro, para posteriormente hablar de mártires. Más que nada por esa necesidad de buscar la reconciliación y construir nuestro futuro sin crispaciones.
Reconozcamos que murieron muchos católicos que no van a ser mártires. Reconozcamos que la Iglesia pidió perdón en su momento por los errores cometidos. Y puestos en esa tesitura queda pendiente un reconocimiento de quienes se dedicaron a quemar Iglesias y asesinar religiosos y civiles por el mero hecho de mantenerse firmes en su fe. Esta masiva beatificación creo que busca el reconocimiento de que hubo una persecución religiosa en la España del siglo pasado. Algo que nadie ha admitido salvo el Vaticano. Mientras tanto la Ley de la memoria histórica busca satisfacer a un grupo determinado, cuando quienes padecieron persecución por pensar diferente se encontraban en ambos bandos.
En mi modesta opinión no es de recibo anular juicios sumarísimos, por aquello de que los delitos de sangre deben quedar sometidos a la ley. Y es que no se puede equiparar al inocente que sale de su casa a medianoche, con aquel otro que disparó alumbrado por los faros del vehículo. Me viene a la memoria la reconstrucción de nuestra historia cercana en la literatura y la cinematografía: El lápiz del carpintero, La lengua de las mariposas o Soldado de Salamina, son buenos ejemplos de apuesta artística para reconciliar posturas. De ellas se sale con la idea de que cualquier guerra somete al individuo a situaciones límites. Y lo peor y lo mejor de uno mismo es puesto a prueba.
Tenemos ejemplos muy próximos del desatino de los pueblos, de la venganza rastrera cuando alguien le dan una pistola en la mano. Basta recordar las fosas en la antigua Yugoslavia para saber que también en Bosnia se llevó a cabo una matanza sistemática e irracional. Saltamos hacia África y nos queda la misma sensación con el genocidio de Ruanda. De manera que sacar el pasado del armario supone una catarsis muy fuerte que no todos pueden soportar. Cruzando el umbral de otro siglo es el momento adecuado para asumir que en ambos bandos se cometieron numerosos asesinatos. No se le puede llamar mártir a quien se sometió a juicio por ser sindicalista o pertenecer a un partido, tampoco al que pertenecía a falange o a la CEDA, pero todos ellos fueron sacados de sus casas en algún rincón de España y merecen ser reconocidos como víctimas de una guerra incivil. Luego están aquellos que murieron por su fe a quienes la Iglesia considera mártires. Es necesario delimitar muy bien estas circunstancias para no volver a enredarnos. Confiemos que así sea.
...de una saludable memoria histórica.
(No sé por qué se me dividieron las líneas, a mí me da 995 caracteres)
"[Esos SACERDOTES] fueron víctimas por estar vinculados a su tierra, a sus raíces… por ser vascos... por no denunciar a sus feligreses o qué se yo".
Gracias, Carmen. Si es como dices, menos entiendo la justificación
"racional" de esas muertes y más claro veo la injusticia del hecho en sí. Opino que la sangre derramada y no realmente honrada por quienes deberían honrarla puede seguir generando implicaciones sistémicas de separación y muerte que alejan la posibilidad de verdadera unión ente los "herederos" de aquellas víctimas y perpetradores, incluso al interior de la Iglesia Católica. Dios no es burocrático ni se anda con disquisiciones metalingüísticas a la hora de reconocer y amar por igual el sacrificio de quienes murieron injustamente en una guerra fratricida, ya fuera por "ODIUM" a un "antidemocrático y burgués" catolicismo o a un "rojo y diabólico" ateísmo. Y esto no sólo es Ley
"positiva", sino también auténticamente
"humana y religiosa", de una saluda...
JLLM, desconozco todos los detalles de esos fusilamientos, pero si la Iglesia no los considera mártires, al menos debieran considerarlos víctimas, pues como bien dices no eran soldados
Carmen como ya he expresado en otro hilo, yo tengo mis dudas de que no fueran asesinados por ser lo que eran, que no por odio a la fe, si hubieran sido simplemente soldados ¿habrían sido fusilados?, no serán mártires en el sentido estricto de la palabra pero en mi opinión si sufrieron martirio.
Américo, no era ironía decir que no fueron muertos por su fe. En ese caso nadie les pidió renegar de Cristo.Pero sí fueron víctimas por estar vinculados a su tierra, a sus raíces. Me temo que fueron muertos por ser vascos, por lo tanto también son víctimas.Y probablemente sus circunstancias les convierte en héroes, por no denunciar a sus feligreses o qué se yo. El caso es que el bando defensor del catolicismo también asesinó a religiosos y estos nunca entrarán en la lista de los mártires.
Gracias por responder a mi ignorancia, Carmen y Montaraz. Si bien es una cuestión que me interesa mucho, reconozco que tengo mucho más acceso a los detalles de la matanza de aborígenes en América que a los de la guerra civil española. Por eso, una respuesta más de amb@s, por favor:
Carmen, lo que decías...
"El matiz es fundamental porque hay sacerdotes vascos asesinados por el bando nacional. Y envidentemente no fueron asesinados por su fe."... ¿Es lo que piensas realmente o era un recurso tuyo a la ironía?
Montaraz, ¿En qué has "visto a la Iglesia reconocer errores y pedir perdón" por esta matanza? ¿Podrías darme alguna fuente consultable por internet? Gracias.
Americo: porque hay grupos sociales, sucesores de los que existían en el 36, a los que no he oido un "nos equivocamos, no se puede asesinar por motivos religiosos. La persecución religiosa del 36 estubo mal". He visto a la Iglesia reconocer errores y pedir perdón, a estos grupos no. Es más, los veo cargados de rencor, como si hubiera llegado la hora de saldar viejas cuentas. No me parece el camino de la reconciliación.
En cuanto a qué es un mártir: el que muere por su fe, el que muere por odio hacia el cristianismo.
Anérico, hablamos de la Ley de la memoria histórica, donde se trata de rehabilitar a los republicanos depurados en la dictadura. El caso de la Iglesia es paradójico. Tuvo víctimas de un lado y otro que eran religiosos. En la zona nacional se les considera mártires por la fe. En la zona republicana son patriotas depurados por la dictadura.
El tema es difícil de explicar en pocas líneas.
Las implicaciones políticoideológicas siguen en pie a pesar de los años transcurridos. Aunque también es verdad que cada vez somos más a quienes nos gustaría pasar página.
Perdonen mi ignorancia, Montaraz y Carmen. ¿Por qué dicen ustedes que:
"Me temo que quien tiene que hacer un mayor esfuerzo por depurar la propia memoria no es la Iglesia. Y me temo que no están dispuestos a hacerlo".
"Pero mártires sólo son aquellos que fueron sacrificados por su fe. El matiz es fundamental porque hay sacerdotes vascos asesinados por el bando nacional. Y envidentemente no fueron asesinados por su fe"?
No sé, me marea un poco este tema, por las impicaciones políticoideológicas que resucita en algun@s "hereder@s".
Gracias a todos. Yo sigo pensando que víctimas las hubo en ambos bandos. Pero mártires sólo son aquellos que fueron sacrificados por su fe. El matiz es fundamental porque hay sacerdotes vascos asesinados por el bando nacional. Y envidentemente no fueron asesinados por su fe. Y digo asesinados porque este matiz también les convierte en víctimas.
Unnamed: no eres un caro extraño. Yo diría que eres un caso de lo más común. En la vida cotidiana la reconciliación se ha dado y las preocupaciones son las propias de la vida.
"Que la sociedad civil... admita que fueron mártires como consecuencia de su fe y no de su opción política". Veo un problema. En el 36 había opciones políticas que defendían el exterminio físico de los religiosos. Hoy hay herederos de dichas opciones que no han renunciado a su memoria. Me temo que quien tiene que hacer un mayor esfuerzo por depurar la propia memoria no es la Iglesia. Y me temo que no están dispuestos a hacerlo.
Reconozco que es el primer blog que trata de este tema en el que, hasta ahora, se vierten opiniones ponderadas y exentas de partidismos, apasionamientos e intolerancias.
Estas beatificaciones no favorecen la reconciliación. Al fin y al cabo, la actualmente denostada "memoria histórica" ¿no pretende "beatificar civilmente" a las víctimas del "odio contra el ateísmo"?
Permitidme una precisión no sé si correcta, pero es mi sentimiento: La Iglesia "ensalza", encumbra a "sus" víctimas; la "memoria histórica" busca el "reconocimiento" justo de "sus" víctimas ante un silencio injusto de setenta años. La malicia, el recelo, la mala intención la ponemos nosotros.
Debo ser un caso raro porque tengo familiares muertos por ambos bandos (curiosamente también pelearon por ambos bandos,porque lo más que te llegan a reconocer algunos es que sus familiares lucharon en el bando perdedor, nadie lo hizo en el fascista aunque el tito Paco murió de viejo y en la cama). Y aun debo ser más raro porque me preocupa más como llegar a fin de mes que lo que pasó según la memoria histérica de unos y de otros.
Hace tiempo que no veía comentarios tan ponderados como los dos anteriores, junto a unos se colocan coronas de fñores y sobre otrss crecen hermosas amapolas, pero su situación es la misma, somos los vivos los que hacemos distinciones y la sinrazón de unos y otros el que estémn en esas condiciones.
Si es humano dar dignidad al recuerdo de los muertos, lo que no lo es, es que se quiera mirar en un solo sentido.
Coincido con la opinión de JLLM y formulo la mía: mientras l@s implicad@s en esas muertes, que directa o indirectamente somos tod@s, creamos que "mis muertos son superiores a sus muertos" y no reconozcamos que nuestros muertos están juntos e igualados en el mismo "martirio" o testimonio (haya sido por "odio a los que tenían fe" o por "odio a los que no la tenían") y que todos tienen el mismo derecho a ser honrados, no hallaremos reconciliación quienes estamos vivos (ellos ya la tienen). Podemos estar seguros de que el mayor deseo de nuestr@s muert@s hoy sería que no se repitan esas matanzas fratricidas, menos aún por cuestiones de “fe”. Quizá por ansia de poder, a veces generamos divisiones interesadas pero innecesarias.
La reconciliación vendrá en el momento en que cada uno pueda reconocer a las victimas cercanas que tenga sin que nadie le recrimine por el simple hecho de honrarlas.
Que la iglesia honre a los mártires, me parece de justicia, que las familias desentierren a sus antepasados de las cunetas es un acto de dignidad humana, que cada uno lo haga y que los demás seamos capaces de respetarles en su dolor y en su reconocimiento, en ese momento será cuando la reconciliación este más cercana.
Lunes, 9 de noviembre
Pedro Tarquis
Rodrigo del Pozo Fernández
Francisco Margallo
Julián Moreno Mestre
Juan Fernandez Krohn
Mario Bruzzone
Manuel Mandianes
Asoc. Humanismo sin Credos
Vicente Haya
Escuelas Católicas