No se cansan de repetir que la crisis no sólo es económica sino también de valores. Yo diría que estamos en proceso de trasformación hacia no se sabe bien dónde. Unos son optimistas y siguen con fervor las innovaciones tecnológicas cuya revolución consiste en haber puesto a disposición del pueblo las nuevas tecnologías. Nada es casual y puede ser providencial que sepamos en segundos qué se cuece al otro extremo del mundo. Pero esa velocidad de vértigo se ha impuesto en todos los órdenes, creando un desajuste cuya absorción es difícil de digerir. Estamos colapsados de información, la que nos quieren ofrecer, lo difícil es investigar y sacar a la luz aquello que nos quieren esconder.
Acabáramos, la conclusión del estrellato mediático del Sr. Rubalcaba en el PSOE pasa por anular los acuerdos Iglesia-Estado de 1979 y dejar fuera de la escuela la religión católica. No me sorprende en absoluto, el socialismo está tan muerto que no tiene más ideas de gestión que la ingeniera social. Bien sea con el aborto y el matrimonio homosexual o con la religión católica. Todo pasa por la pátina de una ideología hedonista donde a falta de propuestas de cambio real, le dan leña al mono, que en este caso es la Iglesia. Si seguimos viviendo con esa inquina de laicismo casposo del siglo XIX y principios del XX, que aquí terminó con las cunetas llenas de religiosos asesinados por el único delito de creer en un Dios trascendente, el país es indudable que va directo al precipicio.
Con las nuevas medidas económicas del PP todo el mundo espera la primavera y los brotes verdes que hagan resurgir de sus cenizas a este país. Lo cierto es que, por decirlo de alguna manera, los cambios para que nada cambie, o para que cambie según lo previsto, son casi un juego de luces. Me atrevería a decir que en un país con más de cinco millones de parados, limitar el sueldo de los ejecutivos bancarios es casi un chiste a estas alturas, cuando se nos han prejubilado con miles de euros, financieros que han dejado un erial tras de sí. La ruina de las Cajas de Ahorros ha sido paralela a la prejubilación de sus Consejeros y Ejecutivos. Estos hechos han creado alarma social, indignación de las buenas y alguien tenía que sacar un titular limitando los ingresos a 600.000 euros. Vayan echando cuentas. No parece coherente que se suban los impuestos a quienes menos tienen, o que siempre paguen los funcionarios los recortes, con un salario más que mediocre. Mientras otros Consejeros de Bancas y Cajas, sin ningún tipo de control, pueden destrozar los ahorros de miles de personas.
En Estados Unidos hoy es el día de la marmota. Ese animal que hizo popular la comedia Atrapado en el tiempo protagonizada en 1993 por Bill Murray y Andie MacDowell. La fecha me recuerda que la vida religiosa vive hoy su día de la vida consagrada al estilo de la mencionada comedia. El animalito en cuestión según cuenta la leyenda se despierta de su hibernación el día 2 de febrero y si se puede ver su sombra el invierno dura más allá de seis semanas. El festival rememorado en la película “Atrapado en el tiempo”, nos llevaba a contemplar día tras día el mismo ritual, en una suerte de pesadilla de la que Bill Murray era incapaz de escapar.
Para nuestros queridos y estimados religiosos las crónicas que hablan de su periodo de sequía vocacional, de su invierno demográfico, la pesadilla puede resultar como en la mencionada comedia. Están cansados de escuchar como sufren una sangría permanente y merman sus fuerzas, condenando a muchas congregaciones a la desaparición. Pero lo cierto es que según la oficina estadística de la Iglesia católica, aumenta el número de sacerdotes religiosos y se frena el descenso de vocaciones de religiosas. Se ha encendido por tanto una pequeña candela, como la que hoy celebramos en la Iglesia. Una luz en medio de la oscuridad de ese declive. Lo cuenta religión en libertad y me gusta ponerlo sobre el tapete.
Esta es una carta abierta, una queja con sordina, un desahogo tras constatar año tras año que quienes debieran llevarme a amar más a Dios y a mis hermanos, se han convertido en piedras secas, áridas. Se pasan la vida quejándose de la falta de democracia de la Iglesia, de sus riquezas, de su necesidad de cambio. Todo es hablar para criticar. Y mira por dónde cuando a uno no le gusta lo que ve, lo mejor es proponer medidas que solucionen la situación. Medidas coherentes, lógicas.
Pero no es así, las medidas pasan por ser más mundanos que un ateo guay y solidario, humanista y buena gente. Y así no vamos a ninguna parte. ¿Sería posible que los mismos religiosos agrios y desabridos que aparecen un día tras otro para hacer la cama del laicismo más casposo, pensasen en encender la llama de la fe a su alrededor?. ¿No será que son incapaces de contagiar la fe porque la mal viven?. Se trata de estar convencidos de que llevamos entre brazos un tesoro en vasijas de barro, pero un precioso tesoro. ¿Se lo creen?.
En ocasiones leemos a otras personas para descubrir puntos de vista diferentes o para afianzar intuiciones propias. En el ámbito de la religión una vez salimos de los Evangelios tenemos a los padres de la Iglesia y a muchos santos que han escrito obras que nos sirven para aumentar nuestro conocimiento en la fe que profesamos. Son personas experimentadas en una vida espiritual profunda, que titubean para darla a conocer. Aunque apenas consigamos vislumbrar un rayo de luz, siempre nos iluminan. Y eso que las épocas de la historia que vivieron son lejanas a nosotros, casi parece que para ellos fue más fácil. Aún cuando eso no es cierto.
Por el contrario también tenemos sesudos teólogos que tras arduos estudios se sienten completamente alejados de la fe de la Iglesia, pero no renuncian a seguir proclamando sus opiniones a cuando sepan que difieren mucho de ser fieles al Magisterio. El peligro es encontrarse con los libros de estos últimos y no con los del primer grupo. Porque hallaremos mucho divismo que lleva a decir barbaridades que ningún jovenzuelo inexperto sería capaz de proclamar. Hablan al mundo de hoy ajustándose a sus patrones, sin pedir ningún esfuerzo, hundiéndose si cabe en el marasmo de la autosatisfacción.
Han sido varios los encontronazos de los monseñores en estos días pasados. Y no tendrían mayor importancia ninguno de ellos, si no fuera por ese afán de polemizar contra la Iglesia para dejarla a los pies de los caballos. La crónica del El País escrita por Juan G. Beyoda nos habla de “El jardín de los obispos”. Y al leerla una no puede dejar de pensar que se la tienen jurada a la Iglesia. El afán de buscar polémicas en las declaraciones de los obispos surge de la disociación entre lo religioso y lo laico en un mundo plural. Deberíamos respetar que los prelados orienten a los fieles, es lo menos que se puede esperar de ellos. Pero, ¡ay!, resulta que algunos fieles quieren ir por libre y no les gusta que nadie se meta en su agenda dictaminando lo que está bien o mal.
El catedrático de Psiquiatría y director del Instituto Español de Investigaciones Psiquiátricas de Madrid, Enrique Rojas, ha explicado en una entrevista concedida a Europa Press que "una persona con voluntad llega en la vida más lejos que una inteligente". Quienes nos dedicamos a la educación lo hemos podido constatar a lo largo de los años. Siempre consigue más quien más empeño pone en ello. Mientras que gente muy dotada pero con pocos deseos de mejorar, no alcanza a superar los objetivos. Por eso es importante que la familia sepa educar para crecer como personas. En realidad toda la vida es un largo aprendizaje.
La virtud de la resilencia es fundamental para afrontar con coraje la vida. Y hoy por hoy la misma sociedad tiende a ir en dirección contraria. Hay mucha permisividad, mucho dejar que uno haga lo que le apetece sin educar la voluntad. No son extrañas, por tanto, las sucesivas crisis personales a lo largo de la existencia. Si todos maduramos remando contracorriente, cuando formamos una familia es indudable que el empeño para que aquello salga a flote tiene que estar por encima de nuestros propios egoísmos.
Cuando alguien se precipita en condenar al Catecismo como un museo de arqueología que ya no tiene sentido, vuelve una vez más a perder la perspectiva de la historia de la Iglesia que lleva tras sus espaldas más de dos mil años de tradición. El Catecismo es una manera de explicar la evolución de la fe dentro de la Iglesia. Allí reconocemos la fe que todos compartimos, la fe que deseamos profesar y dar a conocer. Aquella fe que ha ido creciendo y desarrollándose con el auxilio del Espíritu Santo.
El esfuerzo de la Iglesia para sintetizar el devenir de la historia de nuestra fe es encomiable. En ese supuesto museo de arqueología reconocemos el rostro de miles de hermanos que antes que nosotros oraron de manera similar a la nuestra. Los museos nos enseñan el pasado sin el cual difícilmente entenderemos nuestro presente. Doy gracias por tener a mano la historia de mi fe, allí donde se afirma que Dios es el autor de la Sagrada Escritura. Allí donde se indica que el Concilio Vaticano II señala tres criterios para una interpretación de la Escritura conforme al Espíritu que la inspiró.
Los medios de comunicación nos han dejado la noticia de la negativa de Vargas Llosa a aceptar la presidencia del Instituto Cervantes. El escritor peruano es inteligente, no quiere pasar a ser una figura decorativa, ya que su gestión al frente de la benemérita institución sería meramente honorífica. Tal vez sopese más los contras que los pros. Él es un personaje dinámico que estuvo muy vinculado a la política. Se presentó a las elecciones en Perú. No encaja en su personalidad pasar a ser una simple imagen de la marca hispana. Por otra parte ya es miembro de la Real Academia, ha ganado el premio Nobel, y además posee el premio Príncipe de Asturias y el Cervantes, junto a otros galardones. Parece que en cuanto a aspiraciones, tiene todas las metas cubiertas.
Estamos en la semana de oración por los cristianos. Lo que no deja de ser un evento significativo pero puntual. Existe la preocupación y el interés por el ecumenismo. Hay buen ambiente en una semana que da cumplida cita anual a oraciones entre diferentes confesiones cristianas. Pero no debemos olvidar que los católicos y supongo que el resto de confesiones, oramos por la conversión de todos los pecadores. Y por la salvación de toda la humanidad.
En tiempo tan revueltos como los que estamos viviendo, también se hace necesaria la oración para que Dios inspire a nuestros gobernantes. Hemos visto que cuando se han esquilmado las arcas del Estado con una desvergüenza que clama el cielo, no se piden responsabilidades a los gestores de ese desaguisado. Y cuando el nuevo gobierno intenta aprobar medidas para controlar la gestión pública, no parece que las formaciones políticas estén por la labor.
Es un enfrentamiento dialectico que no debe pasar inadvertido. César Vidal, protestante mimado por los medios de comunicación, arremete contra la Iglesia católica en Libertad Digital con una serie de escritos que están siendo refutados por Bruno Moreno Ramos en su blog Espada de doble filo albergado en el portal de Infocatólica.
La verdad es que como católicos no debemos perdernos esta contienda en condiciones desiguales. Porque el alcance mediático de César Vidal tiene una proyección determinada que le hace ser un buda viviente en cada artículo. Sin embargo, Bruno Moreno Ramos, no se achica ante esa dificultad. Puede que la serie deba ser reproducida en otros portales. Aunque sólo sea para bajar un poco los humos a un protestante que utiliza la demagogia para arremeter contra el catolicismo. Un protestante que formó parte de la cadena radiofónica de la Iglesia católica en la COPE y deberíamos añadir para más INRI.
Miércoles, 8 de febrero
Josemari Lorenzo Amelibia
Pedro Tarquis
Francisco Margallo
Rodrigo del Pozo Fernández
Juan Fernandez Krohn
Desiderio Parrilla Martínez
FCJE
Asoc. Humanismo sin Credos
Vicente Haya
Isabel Gómez Acebo