Jon Sobrino pertenece aún a la Iglesia Católica. Lo que el Vaticano ha dicho es que dos de sus obras no respetan la doctrina católica, y por lo tanto, no pueden presentarse como "católicas" y mucho menos como apropiadas para los seminarios.
La Congregación se explica así: "Cuando la Congregación considera que los escritos de un autor determinado presentan dificultades desde el punto de vista doctrinal, de tal manera que de ellos se deriva o puede derivarse un daño grave para los fieles, se inicia un procedimiento".
Curiosamente, junto a la Notificación sobre las obras del P. Jon Sobrino, S.J. "JESUCRISTO LIBERADOR. LECTURA HISTÓRICO-TEOLÓGICA DE JESÚS DE NAZARET (MADRID, 1991) y "LA FE EN JESUCRISTO. ENSAYO DESDE LAS VÍCTIMAS" (SAN SALVADOR, 1999), el ex Santo Ufficcio ha publicado una Nota explicativa a la notificación en cuatro idiomas donde explica:
- El proceso ha durado cinco años, no es una decisión tomada a la ligera.
- Sobrino fue avisado de los problemas teológicos que había en su obra, pero rechazó resolverlos.
- El Papa aprobó la decisión.
- Se siguió el procedimiento urgente (¡¡seis años!!) por la enorme difusión de su obra en los seminarios de América Latina.
- El procedimiento que se sigue para elaborar una "notificación"
En la notificación explicaba que "la Congregación para la Doctrina de la Fe, a causa de las imprecisiones y errores encontradas en dichos libros, en octubre de 2001, tomó la decisión de emprender un estudio ulterior y más profundo de dichas obras".
"Como resultado de tal examen, en julio de 2004 se envió al Autor, a través del R.P. Peter Hans Kolvenbach S.J., Prepósito General de la Compañía de Jesús, un elenco de proposiciones erróneas o peligrosas encontradas en los libros citados".
Ocho meses más tarde, "Jon Sobrino envió a la Congregación una "Respuesta al texto de la Congregación para la Doctrina de la Fe", la cual fue examinada en la Sesión Ordinaria del 23 de noviembre de 2005. Se constató que, aunque en algunos puntos el Autor había matizado parcialmente su pensamiento, la Respuesta no resultaba satisfactoria, ya que, en sustancia, permanecían los errores que habían dado lugar al envío del elenco de proposiciones ya mencionado".
En la explicación, el Vaticano recuerda que "cada cristiano tiene derecho de conocer de modo adecuado, auténtico e integral, la verdad que la Iglesia confiesa y expresa acerca de Cristo. Ese derecho es el fundamento del deber correspondiente del magisterio eclesial de intervenir cada vez que la verdad es puesta en peligro o negada".
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