
Tiene su aquél terminar de leer el evangelio y encontrarse en la prensa con las cosas de los obispos y sus líos. ¡Cuán lejos del Evangelio y Jesús de Nazaret!
Resulta que hay gente que se ha sorprendido porque un obispo le ha llamado la atención la situación matrimonial de la Vicepresidenta del Gobierno, que no es acorde por la moral que defiende el Papa y que no tiene nada que ver con la que defiende Jesús.
Yo no me sorprendo. Es más me alegro, porque demuestra la coherencia del obispo con lo que cree. Así que si el Partido Popular ha jugado a querer y hacerle la pelota a la jerarquía católica para obtener votos a través de los púlpitos, pues ahora tendrá que pagar su precio.
Otro obispo salta con el mañido tema de los homosexuales. Hay que ver. Cuánto especialista en la jerarquía católica en homosexualidad. Supongo que un día de estos habrá que inventar la palabra homosexualólogo. Porque es increíble, oigan. A todas horas. Se levantan hablando de gays. Comen hablando de gays. Y supongo, no sé, que se acuestan y sueñan con gays, porque si no es así, es que no lo entiendo.
Pero si el objetivo número uno de los obispos – que debería ser por ejemplo, la pobreza – deja en número dos, o compartiendo podium, a la mujer. También piensan los obispos – qué curioso, solteros y sin saber que se es sentir a una mujer que te ama a tu lado – mucho en las mujeres. Pero la tratan muy mal. Eso de que tienen que cuidar al maridito, pues miren, miren, que ya no. Que ya no. Y las tonterías que dicen. Que nosotros los hombres no podemos parir. Pues claro. Que no podemos. Que las mujeres no pueden decir misa. Pues mentira. Porque poder, pueden, tienen capacidad para ello, lo que pasa es que no las dejan. Es como antes. Hace veinte años los hombres – no sé los curas – no lavábamos con Colón o con Airel. Ahora,lo hacemos, - no sé si todos los curas – por lo menos yo.
Lunes, 28 de mayo
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Peio Sánchez Rodríguez
Carlos Corral
Jose Luis Cortés
Josemari Lorenzo Amelibia
JC Rodríguez, A Eisman
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo
Sor Gemma Morató