Ya pasó todo. Se desmontó todo y cada cual a su lugar de siempre. La gente a sus cosas y los curas a sus misas.
Los peregrinos de América, se convirtieron justo cuando terminaron en las jornadas, en extranjeros que no podían residir en España.
Muchos jóvenes descubrieron que también entre los cristianos, hay clases y hay clases.
Los curas - según uno me contó una vez - dejaron de estar contentos rodeados de tanto jovencito y jovencita para enfrentarse a la rutina diaria de la misa de cuatro viejas.
Los laicos dejaron de protestar, no por falta de ganas, si no porque hay muchas cosas por las que protestar.
El Papa volvió a su palacio de verano; los pobres siguieron en sus humildes moradas - pobres moradas como El Portal que lucirá en las casas lujosas y pobres esta navidad - en un eterno invierno.
Los periodistas tienen ahora menos cosas de las que escribir.
Las #jmj ya no hacen hervir a twitter.
Hay cardenales gozosos del músculo expuesto por la Iglesia.
Hay curas tristes por la falta de gimnasia de estos músculos con el Evangelio de Jesús.
Muchos jóvenes han descubierto que son verdaderamente pobres - aunque viven en el primer mundo - y no tienen dinero para ir a Brasil.
Y así la vida sigue, como siempre, sin cambios. Al final, nada ha cambiado.
Cada cual en su casa. Los mismos católicos que antes. Los mismos descreídos que antes. La misma crisis de fe que antes. El mismo machismo que antes. Los mismos misioneros que antes. Los mismos homófobos que antes. Los mismos santos que antes.
Sólo que los españoles tenemos 50.000.000 de euros menos.
Y por supuesto, Cristo sigue muriendo en Somalia y en los sitios que no recordamos muertos por el hambre, la guerra y el olvido.
Como antes.
@asaborido
Jerez es una ciudad, grande, de 200.000 habitantes, con una deuda heredada de los gobiernos anteriores que la tiene sin recursos económicos. De hecho, existen verdaderos problemas para pagar la nómina municipal, de una plantilla de miles de trabajadores.
La polémica ha surgido, como en otros lugares de España, por los gastos económicos que producen los fastos producidos por la visita del Papa.
Unos dicen que ocasiona gastos. Otros, que no. Pero no es ahí a dónde voy.
Me preocupa en exceso ese afán de la jerarquía católica de justificar por un lado que no se hace gasto y por otro que un acto religioso pueda producir beneficios económicos.
Pero voy más allá. Es intolerable la reacción de la jerarquía eclesiástica frente a las críticas que se les hace. Suelen decir que la Iglesia también hace muchas buenas obras en otros lugares del mundo.
¿Y quién lo niega? la crítica de hoy se le hace a la jerarquía Papal, por su comportamiento que para nada tiene que ver con la humildad del Evangelio.
No podemos aceptar que personas de la Iglesia que vive en palacios, que se ponen al lado de los poderosos, que no cumplen los preceptos de los Evangelios, que no luchan ni por la igualdad ni por erradicación de la pobreza, se comparen con otros cristianos que entregan hasta la vida por sus creencias y su compromiso con el mensaje del Reino que nos trajo Jesús de Nazaret.
Yo no sé si ustedes que me leen conocen a muchas personas transexuales. El caso es que si lo son, no es por elección propia, es porque son así. Mujeres que han nacido con cuerpo de hombre u hombres que han nacido con cuerpo de mujer.
Las estadísticas muestran que el 50 % de los transexuales mueren cerca de los 30 años usualmente por suicidio.
Así que ya podrán darse cuenta de que estamos hablando de algo realmente serio.
Una de las soluciones a los problemas de las personas transexuales es la cirugía; con ella aliviamos su vida, para que la vivan como el resto de la humanidad. Con su género de acuerdo con su sexo.
Pero los seres humanos somos crueles. Rechazamos lo distinto, lo que no nos gusta.
Y si el rechazo ya de por sí es cruel y se manifiesta en comportamientos como el machismo, el racismo, la xenofobia o la homofobia, la transfobia - rechazo a la persona transexual - llega a una gravedad absoluta por el alto índice de tasa de pérdidas de vidas por suicidio.
En Cataluña, el Partido Popular de España ha puesto como condición para apoyar al gobierno catalán, relegar las operaciones de asignación de sexo.
Mientras leía el pasado martes 19 de julio, el Evangelio del día, festividad de las sevillanas santas Justa y Rufina, Jesús nos llevaba a una reflexión sobre el Evangelio.
Las palabras de Jesús siempre son revolucionarias. Van contra el orden establecido. Tanto por el judío y romano de la época, como por el impuesto por la Iglesia Católica de hoy.
Nos habla Jesús de la familia. De su modelo de familia:
En aquel tiempo, Jesús estaba hablando a la muchedumbre, cuando su madre y sus parientes se acercaron y trataban de hablar con él. Alguien le dijo entonces a Jesús: "Oye, ahí fuera están tu madre y tus hermanos, y quieren hablar contigo".
Pero él respondió al que se lo decía: "¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?" Y señalando con la mano a sus discípulos, dijo: "Estos son mi madre y mis hermanos. Pues todo el que cumple la voluntad de mi Padre, que está en los cielos, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre".
¿Os imagináis, lectores y lectoras amigos y amigas, que posición hubieran tenido hoy los segmentos más ultras de la Iglesia contra estas palabras de Jesús?
Lo que está claro que la familia de Jesús no era una una familia al uso.
Elige a una familia pobre. Siendo Dios elige nacer de mujer creando un conflicto con su marido, que poco más que la repudió, si no es por la aceptación del proyecto de salvación.
Jesús decide iniciar su carrera pública, y cuando le dicen que están su madre y sus hermanos, pregunta ¿quiénes son? explicando que sus hermanos y sus hermanas son todas las personas de la Humanidad.
Se levantó temprano y fue a misa como cada día. Llegó con tiempo. Rezó su rosario de rodillas, de manera visible, en voz no muy alta, pero con suficiente volumen para que resonara en el templo. Después de terminar la misa, se quedó otro cuarto de hora, tal como le indicaron un día, orando y pensando en las musarañas en tiempos alternativos.
Cuando terminó, fue al piso, saludó al Cristo encerrado en el sagrario y saludó a sus amigos.
Estuvo un buen rato en la sala de estudios, donde se repasó toda la prensa que su director espiritual se encargaba de escoger cada día.
Ayudó a un chico que tenía un grave problema de matemáticas, y luego fue a su casa a almorzar.
Por el camino, a pesar de no ser mayo, volvió a rezar el Rosario otra vez.
En casa comió un poco menos de lo que le apetecía, por aquello de mortificarse un poco, y se echó una pequeña siesta.
Se levantó, se duchó sin pecar contra la santa pureza como hacía desde hace años, y empezó a hacer las maletas.
Estaba ilusionado con volver a ver al Papa, y tenía mucha ilusión en ir a Madrid. Ya su hermana, que como para las cosas de la casa no hay nada como las mujeres, le había lavado y planchado la ropa con el cariño que merece la ropa de marca.
No, no voy a hablar del escándalo de estos días del cura acusado de 'homosexual', como si la homosexualidad fuera motivo de acusación.
No voy a entrar en los dimes y diretes de este asunto que le está dando vidilla a ese sector de la Iglesia Católica que tiene todo el día en mente el asunto homosexual. Allá ellos. Se están exponiendo a la sociedad tal como son. Ya solucionarán sus problemas, para tener más, porque me temo que cuando acabe este asunto, saldrá otro parecido. Y es que a la jerarquía de la Iglesia católica, esto parece que les gusta, porque de otra manera no se entiende semejante flagelación.
Y todo pasa por no vivir la vida sexual de una manera natural. Tanta castidad no es buena. Castidad impuesta me refiero. Muchos problemas ha traído a la Iglesia. Desde los lamentables casos de pederastia, a la búsqueda del sexo en el más cercano.
Pero todo se puede resumir en una palabra: la falta de amor. A la jerarquía de la Iglesia Católica y a sus seguidores le falta mucho amor. Amor humano, amor a Cristo, y amor a su Iglesia, representada por cada hombre y cada mujer que asiste asombrado/a e indignado/a a cada espectáculo eclesial.
Decía en la festividad del Corpus el Obispo de Córdoba que (según leemos en Ecclesia Digital)
No puede acercarse a comulgar quien, viviendo en matrimonio, no está casado por la Iglesia.
“Para comulgar es preciso acercarse con corazón limpio”
“Nadie se acerque a comulgar si tiene conciencia de pecado mortal. No basta el arrepentimiento, es necesario confesar los propios pecados ante el sacerdote y recibir de forma individual la absolución”.
Sin embargo, según cuenta El Plural, la Presidenta de Castilla La Mancha, la popular María Dolores de Cospedal, recibió la Hostia consagrada por parte del arzobispo de Toledo.
Leía en el Blog Soy Cofrade no hace mucho el siguiente comentario a colación de un vídeo donde unos ‘cristianos’ entre otras cosas se atrevían a decir que las personas homosexuales no son felices por su forma de vida.
Decía el comentarista que me parece increíble las sumas gilipolleces que mete la iglesia en la cabeza de los jóvenes, no se dan cuenta de que eso fomenta el odio contra ese colectivo. Yo soy homosexual y cargo a 2 titulares de mis hermandades, me he dejado la piel en la Semana Santa, he vestido virgenes, he preparado pasos flores y encima la iglesia me rechaza, me insulta, me humilla pero me da igual, yo sé que mi Madre y su Hijo el Señor me entienden, me comprenden. Y nunca dejaré de participar en la Semana Santa porque no hay nada más grande que ser los pies de El Señor en la tierra.
Hay muchas cosas que no entiendo en el comportamiento de la jerarquía de la Iglesia. Me gusta distinguir ahí para especificar que las responsabilidades de la gente que manda no tiene nada que ver con el pueblo llano.
En estos días estamos viendo todo este montaje que el Papa Benito XVI está provocando con su venida a España para las Jornadas de la Juventud, que ya tiene bemoles, que sea un anciano el protagonista principal.
Pero lo que a mí me preocupa como cristiano es el gasto. Claro que está el Papa en su derecho de gastarse el dinero que quiera en este evento - hasta los límites que le marque la decencia del Evangelio - claro está, pero mi pregunta es: ¿no hay otras necesidades más precisas en estos momentos de crisis mundial que gastarse el dinero en estas jornadas?
Pues sí que las hay, podríamos hablar de todo lo que necesitan las iglesias locales de Africa, de America o de Asia.
El Obispo de Jerez, Monseñor Mazuelos ha constituido, en un acto en el Beaterio, el tribunal que se ocupará de la causa de la fundadora de las Dominicas del Stmo. Sacramento
El nombramiento de los miembros del tribunal y colaboradores en el mismo para instruir el proceso sobre la vida, virtudes y fama de santidad de la Sierva de Dios María Antonia de Jesús Tirado Ramírez, y el respectivo juramento individual, ha puesto hoy en marcha el trabajo diocesano de cara a la Beatificación y Canonización de quien fundó en Jerez, hace 200 años, la congregación de Dominicas del Santísimo Sacramento.

No todas las personas tenemos la suerte de poder vivir en un palacio, rodeado de todo tipo de riquezas, lujos y detalles y con el mejor equipo médico que podamos imaginar, como le sucedió a Juan Pablo II.
Sin embargo, la muerte es lo único que nos iguala a todos los seres humanos. Ricos como el Papa, pobres como los curas que dan su vida en Africa, ateos y creyentes, todos morimos.
En España aún vivimos con una cultura que no nos hace vivir la muerte como algo natural, necesitando un largo proceso de duelo y una cantidad de ritos para exorcisar todos nuestros miedos.
Curiosamente, se da la paradoja de una España que la quieren llamar católica, le tiene un pánico horrendo a la muerte, ya que como cristianos y como cristianas no se ha de tener, si se cree en la resurreción.
Hoy, en muchos sitios de España, muchos concejales, concejalas, alcaldes y alcaldesas han garantizado el respeto a la Constitución Española y a las leyes vigentes poniendo a Dios por testigo.
Nunca me ha gustado jurar. De hecho, me enseñaron a no hacerlo.
Primero, por respeto a Dios, al Dios en que uno cree. Porque ya sabemos que hay muchos Dioses distintos para que según qué creencia. Y no me refiero al Dios de los judíos o al Dios de los musulmanes. Me refiero al Dios de los cristianos. Está clarlo que el Dios en que creía Escrivá de Balaguer no era el Dios en que creía cualquier mártir de la Teología de la Liberación.
Es más, los cargos públicos que hoy han ‘jurado’, cuyas vidas son públicamente conocidas, distan mucho de llevar una vida cristiana. Católica al uso puede que sí, pero cristianas, no.
Entonces ¿de qué sirve el juramento de estas personas?
El domingo nos viene - un año más - el Espíritu. ¿Pero qué Espíritu? ¿Una paloma blanca? ¿Una blanca paloma?
No. Nos viene la fuerza de Jesús, la fuerza de la convicción, las ganas para no desfallecer y la serena tranquilidad de que Dios sigue con nosotros.
¿Necesitamos hoy del Espíritu? Sí. Con el nuestro está visto que no basta. Incluso con el de todos los seres humanos juntos, no nos basta.
Tenemos aún - dos mil años desde que Jesús subió al cielo - mucho por hacer. Mucho por lo que luchar. Tanto, que sin Espíritu no podríamos hacerlo.
Jesús es fiel a su promesa. A su compromiso. Nos lo envía.
Se puede decir que he pasado una crisis. Sí. Pero no de fe. Ni fe en Dios, en Jesús, en el Evangelio, que nunca la perdí. Ni fe en la Iglesia, a la que reconozco como el Pueblo de Dios - toda la humanidad - y no como a la jerarquía, como comúnmente acostumbramos a relacionar.
Ha sido una crisis de alegría. No estaba alegre para escribir.
Después de haber sufrido dos duros golpes, la muerte de mi madre y de mi hermana, por la diabetes y el cáncer, me dejó sin fuerzas para escribir con alegría. Quizás me queda ese poso de la educación salesiana. Un cristiano debe ser alegre, no porque se tenga que forzar a ello. Es que el ser cristiano es motivo de estar alegres ya de por sí.
¿Qué alegría mejor que la que te da el saber que todas las personas en el mundo somos iguales en derechos y en deberes para un Dios que decidió abandornar los truenos del Antiguo Testamento para hacerse Hombre entre los hombres y las mujeres?
Doy gracias al Dios que se hace presente en cada ser humano por haberme hecho tener fuerzas para seguir adelante.
Dedico todo mi trabajo y todo mi esfuerzo en expandir la fe en Cristo, su compromiso con los y las pobres, con la clase obrera y su rechazo a todo tipo de explotación y alienación, a cada enfermo o enferma de cáncer, y a cada familiar o amigo que lo sufre.
Comenzamos.
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Volvemos en breve.
Lunes, 28 de mayo
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Peio Sánchez Rodríguez
Carlos Corral
Jose Luis Cortés
Josemari Lorenzo Amelibia
JC Rodríguez, A Eisman
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo
Sor Gemma Morató