
Hoy domingo 28 de junio es el Día del Orgullo Gay. Un día importante. Sí. Porque a pesar de sus cabalgatas tan discutibles, esta celebración ha conseguido hacer visible un problema que viene desde los albores de la Humanidad: la discriminación hacia las personas homosexuales.
Los tiempos han cambiado. En España se vive en entera libertad y las personas homosexuales tienen los mismos derechos civiles que el resto de la ciudadanía.
Mañana será una fiesta. Para estar orgullosos de lo que se es y de lo conseguido.
Pero queda mucho que avanzar.
Serán muchos los homosexuales que no podrán elevar su voz. Son los homosexuales católicos: los laicos y los sacerdotes y demás ministerios sagrados.

Pensemos.
Un país con legislación sobre el aborto, como es el caso de España: las mujeres que quieren abortar van al médico. El médico les explicará lo que es el aborto, y ellas decidirán. Muchas de ellas, ante este paso, pueden decidir no abortar.
Un país sin legislación sobre el aborto, como era España en la época franquista y en los primeros años de la democracia.
Una mujer quiere abortar. No podía ir al médico.
Si no tenía recursos económicos, si era pobre, iba a la bruja de turno y pagaba por abortar en algún sitio escondido. No la informaban de nada. Y por lo general, morían la madre y el feto.
Si tenía recursos económicos, si era rica la madre, iba a Londres de viaje de fin de semana. De turismo. O de compras. Abortaba allí con todas las garantías sanitarias. Y volvía el lunes. Y no pasaba nada.

No todos/as en la Iglesia son homófobos/as, gracias a Dios, pero aún quedan personas, sobre todo en la jerarquía, que padecen de homofobia. Sus palabras hacen daño. No ya a la sociedad, que no les escucha apenas, sino a las mismas personas homosexuales integradas en la Iglesia Católica, y muy especialmente a los sacerdotes, monjas y religiosos/as homosexuales, que son sus compañeros y compañeras, con los que conviven a diario, y sufren sus comentarios homófobos como si fueran lanzas.
El Área de Asuntos religiosos de la FELGTB, ha emitido un comunicado a raíz de los últimos hechos homófobos protagonizado por la Iglesia Católica de España. Aquí lo comparto con vosotros.
No más desprecios hacia la población LGTB creyente católica

Ya uno no sabe qué pensar en estos tiempos de tribulación y prueba en que los responsables de la Iglesia Católica nos ponen a los católicos día a día.
En mi diócesis, la de Jerez Asidonia, están las cosas revueltas.
Todos están pendientes del nuevo obispo. A mí, la verdad, que no me ha llamado mucho la atención. Desde que se nos fue el hermano Rafael, aquí ser Obispo es muy difícil, porque el listón está muy alto.
Todos están pendientes también de la subida del primer equipo de fútbol local, el Xerez, a Primera División.
Y ¿qué tiene que ver una cosa con la otra?

Vía Cristianos Socialistas y Viceversa me encuentro con el magnífico artículo de Rafael Alvarez Gil, de Cristianos Socialistas de Canarias, que se titula así: No condenar a los que no piensan como tú y que aquí lo comparto con vosotros.
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Ante el borrador del proyecto de ley sobre la interrupción voluntaria del embarazo, la Iglesia Católica redobla los tambores ante el temor al aborto. Tema revoltoso donde los haya, como en el resto de asuntos donde lo clerical está presente, está al servicio de la más ramplona demagogia por parte de defensores y detractores.
Lunes, 28 de mayo
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Peio Sánchez Rodríguez
Carlos Corral
Jose Luis Cortés
Josemari Lorenzo Amelibia
JC Rodríguez, A Eisman
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo
Sor Gemma Morató