Desde las Puertas del Sur

Divorciados católicos en nueva unión.

19.04.09 | 21:32. Archivado en Iglesia
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Podrá nublarse el sol eternamente;
podrá secarse en un instante el mar:
podrá romperse el eje de la tierra
como un débil cristal.
¡Todo sucederá! Podrá la muerte
cubrirme con su fúnebre crespón,
pero jamás en mí podrá apagarse
la llama de tu amor.

Ya nos gustaría como decía el sevillano Gustavo Adolfo Bécquer que el amor fuera eterno. No, no lo es. En algunos casos sí, como en el de mis padres. Pero vemos día a día que no, que hay veces que no, que el amor empieza, crece, se reproduce y muere, a símil con cualquier ser vivo.

Por ello, los pueblos democráticos se regulan con legislación que faciliten estos cambios de situación en el amor, y se dan leyes, como la del divorcio.

Borrón y cuenta nueva, si se puede.

Divorciarse no es fácil. Y no me refiero a la burocracia. Me refiero a los sentimientos. No somos de piedra, y sufrimos por las causas que han motivado la muerte de ese amor. Y también gozamos, porque nos sentimos libres para empezar una nueva vida.

Pero yo me voy a referir concretamente a un grupo de personas que sufre especialmente el divorcio. Son los divorciados católicos.

La Iglesia, como no podía ser menos, no está con los tiempos, y se niega en redondo al divorcio. Lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre.

Efectivamente, cuando una pareja se enamora, existe amor entre ellos. Es obvio. Y si existe Dios, Este está presente. Pero claro, ¿qué ocurre cuando deja de existir el amor? Dios deja de estar, y por tanto la unión no es sagrada.

Pero la Iglesia se empeña en que sí. Es verdad que el cristiano debe hacer lo posible por luchar por una relación, pero ¿y si ya no se puede?

Es inhumano y anticristiano forzar a dos personas a quererse o a convivir hipócritamente.

La situación del divorciado en la Iglesia es difícil. No puede comulgar, que ya es fuerte. Y no puede volverse a casar. Y si lo hace por lo civil, está en pecado. Eso hace sufrir, porque muchos creyentes son cristianos de verdad, buenísimas personas, y la Iglesia les contesta a su amor a Dios con una patada en la cara.

Yo no tengo confianza absoluta en que la Iglesia admita alguna vez, por ahora el divorcio.

Pero lo que les tenemos que decir a estos hermanos es que tienen nuestro apoyo y nuestra compresión. Que creemos que Dios está con el que sufre, y ellos sufren. Que hacen bien, y que luchen, que no pierdan las fuerzas. Que aunque ahora esté, pienso, lejos la meta, quién sabe lo que deparará el futuro. Los cristianos somos gente con esperanza.

Hay un blog llamado La Barca donde expresan sus inquietudes. Animémosles. El primer domingo de mayo es el día internacional de los católicos divorciados en nueva unión.

En cuanto a la anulación de matrimonios, como los que vemos de los artistas en las revistas, con ejemplos pocos virtuosos la verdad, y que consiguen anulaciones matrimoniales para casarse por segunda vez por la Iglesia, hablaré en otra ocasión... o quizás no haga falta. Todos sabemos como la Iglesia se comporta en estas ocasiones.

1 comentario


Los comentarios para este post están cerrados.

Comentarios
  • Comentario por Mundy 26.04.09 | 12:51

    Queremos agradecer el tratamiento serio y respetuoso que han dado al tema de los divorciados en nueva unión.

    Son varis las visitas que hemos recibido provenientes de la publicación que han efectuado, lo cual es buen signo, ya que cuanto menos significa que el tema a alguien le importa.

    Nos gustaría saber, si es posible queel artículo lo publiquemos en La Barca, citando, obviamente todos los datos, fuente, autor, fecha d epublicavvión, etc.)

    Saludos.
    La Barca (www.labarcaglobal.blogspot.com)

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