Estoy de vuelta. Después de estas duras semanas, en la que murió mi única hermana el miércoles 18, a los 50 años, me enfrento otra vez a la vida cotidiana. Sin ella. Pero bueno, hay que seguir viviendo e intentar sacar las cosas positivas que como cristiano uno puede encontrar en una experiencia tan dura como ésta.
He estado desconectado, lo último que leí acerca de la Iglesia, era la visita de Bertone. Ahora, que vuelvo y miro las portadas, los comentarios de los blogs, veo las cosas de otra manera. Me da risa. Sí, me dan ganas de reir por no llorar por los 'problemas' de la gente de mi Iglesia. Me doy cuenta de como nosotros los creyentes vivimos tan lejos del pueblo. No, amigos, no. Los problemas de la Iglesia no son los que os gastan las energías en internet. A la gente le importa un pito que si tal obispo va para allá o viene para acá. Les importa poco que os moleste Zapatero, os moleste el ministro de Justicia o que os dediquéis a estar pensando siempre en el sexo.
A la gente lo que le importa es que la Iglesia esté a su lado cuando sufre. Y no está lo suficiente. Lo puedo decir por experiencia. Y me siento defraudado por algunas personas de la Iglesia, sí. Y sorprendidos por otras. Sacerdotes que no me esperaba, me han escrito dándome el pésame. Y sacerdotes que pregonan a voz en grito, ni me han dicho ni mú. En fin. No soy yo quien juzga, sino El que está arriba.
Pero esa es la realidad. La Iglesia, hoy por hoy, la oficial me refiero, no es una Iglesia como tal. Es un partido político como otro cualquiera, en busca del poder, para llevar a cabo sus intereses. Lo cual es legítimo, si se registraran como partido político, no como religión.
Sin embargo, está la otra Iglesia, la otra parte, con sus curas sin nombre, con sus gentes trabajadoras, que son capaces de evangelizar en silencio, desde un pasillo de hospital dando de comulgar, o desde la cama en forma de enfermo. Esa Iglesia, la del pueblo, la que no es jerárquica, es la que no me ha fallado, y mantiene abierta todas mis esperanzas.
Hay que seguir luchando por el Reino de Dios. Estamos en Cuaresma. Qué mejor tiempo para reflexionar y cargarnos las pilas.
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Mi abrazo y oración por la pérdida de su hermana. Ella ya está gozando de la Luz y el Amor.
Un abrazo muy fuerte y sigue trabajando por una Iglesia más libre del dinero y de la obsesión sexual e inclusiva, acogedora, evangélica.
Paz y Bien
Entrañable alfonso.mi mas sentido pesame.como diria Santa Teresa "la vida es una mala noche,en una mala posada".que el Señor le conceda el descanso eterno.un abrazo.acolito
Siento lo de tu hermana; toda perdida cercana deja un vacío que obliga a replntearse a uno todo de nuevo, es un golpe certero a lo más intimo que nos fuerza a seguir, pero sin el apoyo extra que nos proporcionaba.
Es un punto de inflexión en nuestras vidas al mismo nivel que la enfermedad, el accidente,... y siempre salimos reforzados.
Viernes, 17 de febrero
Pedro Tarquis
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