El Tribunal Supremo ha dictaminado: no es posible acogerse a la Objeción de Conciencia en la asignatura Educación para la ciudadanía.
Ha sido un triunfo de la libertad, y todo vuelve a su cauce en la Educación en España.
La EpC es una asignatura dedicada a la enseñaza de los valores de libertad y respeto consagrados en nuestra Constitución. Una asignatura nacida para atajar los grandes problemas de los que nos quejamos en la educación hoy: la falta de disciplina, la falta de educación, de respeto por los demás.
Además, los que somos católicos sabemos que dentro del currículo de la asignatura, no hay nada, NADA, que vaya en contra del Evangelio de Jesús.
Con esta sentencia, acaba la polémica que nació en torno a la asignatura.
Una polémica falsa, utilizada por una parte por el Partido Popular para desgastar al gobierno, y por otro lado, por la parte más integrista de la Iglesia que la consideraba un ataque a la libertad de los padres ¡¿?!.
Pero no era así.
Uno de los peores momentos que he pasado fue en un debate sobre la asignatura, porque me di cuenta que los que tenía enfrente me estaban mintiendo.
Me mentían porque me decían que luchaban por la libertad de enseñar a sus hijos como ellos quisieran. Era mentira. Esa libertad nunca se negó ni se le niega a nadie en España. En casa de cada cual, se puede educar a los hijos como se les da la gana.
Pero la verdad era, que estos que discutían conmigo estaban en contra de la asignatura, luchaban por privarle a sus hijos del derecho a una buena educación, que ya es grave. Entre otras cosas, no querían que sus hijos aprendieran a respetar a los demás, a TODOS los demás. A que aprendieran que un gitano, un payo y un negro tienen los mismos derechos. A que aprendieran que la mujer es igual en derechos que el hombre. A que aprendieran que hoy se reconocen muchos tipos de familia. A que para evitar el aborto, existen métodos anticonceptivos que impidan llegar a la tragedia. A que hay que levantarse cuando una persona mayor está en el autobús... y tantas y tantas cosas que son necesarias para una buena convivencia. No querían que sus hijos se “contaminaran” por las ideas y valores que le impedirían en un futuro ser machistas, sexistas u homófobos.
Hoy es un gran día. Un gran día por la libertad de todos y de todas. De los que estamos aquí y de los que vendrán. Hemos sentado las bases de un país más justo, más tolerante, más ciudadano.Mis felicitaciones al Gobierno de la Nación porque van a poder ejecutar las leyes sin problemas. Mi admiración por tender la mano a los niños que por culpa de sus padres han perdido el tiempo, el curso y han suspendido la asignatura, para que puedan recuperarlo.
Hoy es un gran día, repito. Y me siento feliz, como católico, como cristiano y como socialista.La educación toma el papel que le corresponde en las escuelas, y se sigue preservando en las familias. La religión seguirá enseñándose donde tiene que estar: en la familias y en las parroquias, con los curas y los catequistas, esos grandes olvidados. Y también, en los colegios, a quién quiera, sin obligar a nadie.
Alfonso Saborido.
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D. Alfonso: Muy bonito su artículo. Lástima que no tenga nada que ver con lo que en "los propios textos" dice el Gobierno que pretende. Yo los he leído detenida y desapasionadamente, se lo aseguro. Perdone que le diga, pues, que la ligereza y el engaño (que tengo que suponer involuntario), en un asunto tan grave, es a su vez gravísima. Recapacite, por favor: hay elementos claramente incompatibles con la fe católica en EpC, ojalá no los hubiera. Para verlo basta leer con atención. Saludos.
¿libertad? ¿es libertad que me digan cómo he de educar a mis hijos?
Enhorabuena por el artículo. Uno no está acostumbrado a leer, en Periodista Digital, artículos tan sensatos y tan despolitizados como éste. Un soplo de aire fresco en medio de una atmósfera casi irrespirable. Lo dicho: enhorabuena.
Viernes, 17 de febrero
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