Una Iglesia en crisis.
16.12.08 @ 23:02:09. Archivado en Iglesia, Diócesis de Jerez-Asidonia

He estado estas últimas semanas en la planta de oncología de un hospital, acompañando a un familiar. Es una planta dura, muy dura, donde el sufrimiento es latente a cada segundo. Allí te das cuenta de la ligereza con las que algunos desde sus cómodos despachos o desde el confort de sus palacios hablan cuando hablan del dolor. Y es que no tienen ni idea porque no lo viven, y por supuesto, no lo vivirán, porque ya se las apañarán, aunque no nos enteremos, para no sufrir dolor.
Entre los muchos rostros de personas que he conocido esta semana, de vista o hablando, destaco la de una monja.
Iba de civil, normal, con ropa de calle, con un sólo crucifijo colgado al cuello, que la distinguía algo en diferencia a los demás. La he observado mucho. Llegaba a la planta. La primera vez me vio sólo en un banco, entretenido con mi pda, mientras limpiaban la habitación de mi familiar. Sé que me miró, tuvo un intento de pararse, pero siguió.
Más tarde, uno de los acompañantes de un enfermo, me dijo: ¿te quieres confesar? Digo, ¿yo, para qué? Dice: no, es que esa que va por ahí es monja. A lo que contesté: las monjas no confiesan.
Y un día, la vi entrar con miedo en la habitación de mi familiar. Saludó, y entonces vió que mi hermana tenía sobre su cama, varias estampitas de santos. Se presentó y dijo que estaba allí para ayudar espiritualmente y para llevar la comunión, si alguien lo quería. Pues muy bien. Mi hermana aceptó, sin problemas, es creyente, como yo.
Pero luego estuve hablando con ella y me contó lo difícil que es hoy entrar en una habitación, decir soy monja y vengo a ofrecer un servicio.
Días antes un amigo cura me dijo que si podía ir a ver a mi hermana. Pues claro. Ya, pero es que si ve a un cura va a pensar que ... no, no, tú ven, que no pasa nada.
Me pregunto: ¿Qué hemos hecho en nuestra Iglesia para que la sociedad nos rechace de esta manera a los cristianos?
No me digan que es el gobierno, porque ni me lo creo ni es así.
Allí, en oncología, he visto mucha fe en Dios, en Jesús. Pero la gente, no quiere saber nada de curas y monjas.
Yo creo que sé lo que pasa. Nuestra jerarquía con todas estas historias con las que nos comen la cabeza desde los últimos años, se ha alejado del pueblo. Y el pueblo entiende, que se puede dirigir a Dios, sin intermediarios, y que no necesita la Iglesia.
Así de claro y así de triste.
Nuestra jerarquía debería cambiar sus actitudes de partido político de derechas y construir una Iglesia más evangelizadora y más del pueblo, porque si no, estamos perdidos.
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Alfonso Saborido Salado
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