
Se queda uno mudo cuando siente de cerca una tragedia como la vivida en Madrid. No hay palabras.
Qué curiosa la mente humana. Nos quedamos consternados, hundidos, ante un hecho de una magnitud como la de hoy. Sin embargo, tenemos una mujer muerta a manos de su maltratador cada día. Miles de muertos en la carretera, y ya, parece que lo oímos como quien oye llover.
¿Nos hemos vuelto insensibles o tenemos en el cerebro un chip que nos protege del terror?
Qué más da que la muerte llegue rebozando un vaso, como hoy, o gota a gota, como cada día.
Es la muerte, al fin y al cabo.
Descansen en paz. Y para sus familiares, la presencia cercana de una España que llora.
Viernes, 17 de febrero
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