
Muchas veces me han preguntado que cómo se puede militar en un partido político y ser católico. Luego, te hacen la típica pregunta: ¿a quién obedeces? ¿a las directrices del partido? ¿a las de la Iglesia?
Bueno. Habemos muchos cristianos que participamos en partidos políticos. De hecho, en mi ciudad, recuerdo una legislatura donde todos los partidos tenían miembros de la Iglesia: Los partidos eran Partido Popular, PSOE, Partido Andalucista e Izquierda Unida.
Los cristianos debemos estar implicados en la vida pública. Razones: hay varias.
El cristiano tiene un espíritu crítico ante la sociedad. No es una persona que se quede rezando el rosario extasiado. Que está muy bien. Pero el cristiano, aparte de las actividades propias del templo, vive en la calle. Debe vivir en la calle. Jesucristo eligió la calle.
Luego está el propio mandato de la Iglesia, a través del Concilio Vaticano II.
Ayuda que la Iglesia, a través de sus hijos, procura prestar al dinamismo humano
43. El Concilio exhorta a los cristianos, ciudadanos de la ciudad temporal y de la ciudad eterna, a cumplir con fidelidad sus deberes temporales, guiados siempre por el espíritu evangélico. Se equivocan los cristianos que, pretextando que no tenemos aquí ciudad permanente, pues buscamos la futura, consideran que pueden descuidar las tareas temporales, sin darse cuanta que la propia fe es un motivo que les obliga al más perfecto cumplimiento de todas ellas según la vocación personal de cada uno. Pero no es menos grave el error de quienes, por el contrario, piensan que pueden entregarse totalmente del todo a la vida religiosa, pensando que ésta se reduce meramente a ciertos actos de culto y al cumplimiento de determinadas obligaciones morales. El divorcio entre la fe y la vida diaria de muchos debe ser considerado como uno de los más graves errores de nuestra época. Ya en el Antiguo Testamento los profetas reprendían con vehemencia semejante escándalo. Y en el Nuevo Testamento sobre todo, Jesucristo personalmente conminaba graves penas contra él. No se creen, por consiguiente, oposiciones artificiales entre las ocupaciones profesionales y sociales, por una parte, y la vida religiosa por otra. El cristiano que falta a sus obligaciones temporales, falta a sus deberes con el prójimo; falta, sobre todo, a sus obligaciones para con Dios y pone en peligro su eterna salvación. Siguiendo el ejemplo de Cristo, quien ejerció el artesanado, alégrense los cristianos de poder ejercer todas sus actividades temporales haciendo una síntesis vital del esfuerzo humano, familiar, profesional, científico o técnico, con los valores religiosos, bajo cuya altísima jerarquía todo coopera a la gloria de Dios.
Competen a los laicos propiamente, aunque no exclusivamente, las tareas y el dinamismo seculares. Cuando actúan, individual o colectivamente, como ciudadanos del mundo, no solamente deben cumplir las leyes propias de cada disciplina, sino que deben esforzarse por adquirir verdadera competencia en todos los campos. Gustosos colaboren con quienes buscan idénticos fines. Conscientes de las exigencias de la fe y vigorizados con sus energías, acometan sin vacilar, cuando sea necesario, nuevas iniciativas y llévenlas a buen término. A la conciencia bien formada del seglar toca lograr que la ley divina quede grabada en la ciudad terrena. De los sacerdotes, los laicos pueden esperar orientación e impulso espiritual,. Pero no piensen que sus pastores están siempre en condiciones de poderles dar inmediatamente solución concreta en todas las cuestiones, aun graves, que surjan. No es ésta su misión. Cumplen más bien los laicos su propia función con la luz de la sabiduría cristiana y con la observancia atenta de la doctrina del Magisterio.
Muchas veces sucederá que la propia concepción cristiana de la vida les inclinará en ciertos casos a elegir una determinada solución. Pero podrá suceder, como sucede frecuentemente y con todo derecho, que otros fieles, guiados por una no menor sinceridad, juzguen del mismo asunto de distinta manera. En estos casos de soluciones divergentes aun al margen de la intención de ambas partes, muchos tienen fácilmente a vincular su solución con el mensaje evangélico. Entiendan todos que en tales casos a nadie le está permitido reivindicar en exclusiva a favor de su parecer la autoridad de la Iglesia. Procuren siempre hacerse luz mutuamente con un diálogo sincero, guardando la mutua caridad y la solicitud primordial pro el bien común.
Los laicos, que desempeñan parte activa en toda la vida de la Iglesia, no solamente están obligados a cristianizar el mundo, sino que además su vocación se extiende a ser testigos de Cristo en todo momento en medio de la sociedad humana.
Más claro, agua.
Y ante la pregunta ¿a quién sirvo? Cumplo con lo que me dicta mi conciencia. Si hay cosas que en el partido vayan contra mi conciencia, no la cumpliré. De todas formas, en mi partido no he sido obligado nunca a hacer nada que no quiera. Con la Iglesia, igual. Si mis pastores me indican algo que vaya contra mi conciencia, y contra el Evangelio, tampoco la cumpliré. Por ejemplo, yo no voy a condenar nunca ni el matrimonio homosexual o que la mujer no pueda acceder al sacerdocio.
Alguien se echará las manos a la cabeza. Pues que no se las eche. Ya sabemos que nuestra Iglesia nos habla de doble manera. Lo comentaba en un post anterior en el que me refería a los dos Iglesias.
Estarán todos ustedes de acuerdo conmigo que lo que te dice un sacerdote del Opus Dei no es lo mismo que lo que te dice un sacerdote de una comunidad de base. Ambos sacerdotes, pero cosas diametralmente distinta. En lo esencial se coincide, por ejemplo, la virginidad de María. Pero en otras cosas, como el uso de preservativos, como que no.
Elijo el partido socialista porque creo que es quién defiende mejor los valores cristianos y mi idea de cómo debe estar la Iglesia en su relación con los Estados, entre los partidos políticos que hay en España actualmente. Otros hermanos católicos eligen el PP. Otros IU. Otros nacionalistas. Las opciones son diversas, porque nuestra Iglesia es diversa.
Así que ¿a quién sirvo? Repito: A mi conciencia, que se me formó el día que conocí de verdad a Jesucristo. No el día que me bautizaron. Si no el día que le vi: en el prójimo, en el evangelio, en el que sufre. Sirvo a quien yo realmente quiero. Esa es la ventaja de ser cristiano: que somos libres.
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«Debe vivir en la calle. Jesucristo eligió la calle.»
Yo creo que eligió el Templo (Lc 2:49) y salió a buscarnos a la calle (Jn 19:5) porque somos unos golfos (Jn 7:7), algunos de cuello blanco, como los cisnes (Ez 34:10).
Sólo hay que ver los denominados cristianos progresistas a qué bando se apuntan cuando hay polémica. La mayoría, sin leer ni informarse sobre lo que piensa la Iglesia, colaboran con los maestros de la infamia en machacar sin conciencia. Así definen su "libertad".
Ya era hora que un militar, Julio Rodriguez, prometiera, no jurara, en su posesión. Los niños no esperan ya la digestión después de comer. A mí me pidieron certificado de bautismo para las milicias universitarias (Instrucción Premilitar Superior).
Rouco júnior dice que nós, los cristianos, estamos contra la nueva materia. Nós debe ser un plural mayestático, no colectivo. Sólo vemos la beligerancia de los obispos ante una pérdida de poder social. (Perez Prieto, lavozdegalicia)
Parece que algunas personas no se enteran. Si nos guiamos por criterios evangélicos, por el magisterio de la Iglesia, la Sagrada Escritura y la Tradicion de la Iglesia, que es el fundamento de la fe, ningun cristiano podría afiliarse ni votar a ningun partido político. Dado que en todos ellos existen cosas antievangelicas. Ya esta la conciencia de cada uno de donde militar y donde votar, según su conciencia, porque en todos los partidos hay cosas buenas e incluso evangelicas, y dudo que un creyente este cien por cien con el ideario de un partido. Aqui esta el tema de la conciencia de cada uno y hay solamente entra Dios, y ninguno somos dignos ni capaces de juzgar a nadie. Asi que Animo Alfonso, porque es necesario que todos los cristianos estemos en todos los ambitos de nuestra sociedad dando testimonio de lo que somos y creemos.
Gracias por vuestros comentarios.
Dos puntualizaciones.
1. El PSOE no odia a Cristo. Eso es mentira. Falso.
2. No estoy a favor ni en contra de que se ordenen sacerdotes homosexuales. De hecho, ya los hay. Yo conozco muchos. Y son tan buenos sacerdotes como el que más.
Alfonso creo que tu conciencia, la cual consideras perfecta no esta bien formada, porque en el caminar en este paso por el mundo, tenemos la riqueza los catolicos, de tres fuentes, la Sagrada Escritura, los Pdres de la Iglesia y el Magisterio, que en base a los dos primeros nos orientan de las actualidades (modas) pasajeras. Por ejemplo tu estas a favor de un martido politico que promueve la cultura de la muerte y que odia a Cristo a los que El dejo y a los que formamos su cuerpo mistico. Tu apruebas lo que va contra natura como los matrimonios homosexuales y estas a favor de que el sacramento del orden se de indistintamente a mujeres y pienso que tambien a los homosexuales, aunque esto te falto mencionarlo. Sin embargo creo que eres de los que se rasgan las vestiduras cuando un cura homosexual abusa de algun joven.
Quien te entiende, o quien entiende tu conciencia?
Pues yo no entiendo cómo se justifica el pertenecer al partido socialista por el hecho de ser católico. De acuerdo que los cristianos debemos implicarnos en la vida pública. Pero yo no puedo pertenecer a ningún partido porque ninguno es fiel al Evangelio, sino que, más bien, tienen posiciones encontradas: Los partidos de derechas, por arrimarse a los que más tienen, descuidando a los desheredados de la tierra; los de izquierdas promoviendo directamente un crimen tan execrable como es el del no nacido (entre otras cosas).
Si alguien pertenece a un partido, lo hará a pesar de ser cristiano, pero no justificando la actuación de dicho partido.
Tal vez algún día se cree un partido en consonancia con la doctrina de Cristo. Ese día yo seré la primera en afiliarme.
Estoy totalmente deacuerdo, esta es la grandeza de la Iglesia que debe ser una familia donde haya sitios para todo, y que lo importante es la conciencia de cada individuo, que es donde habla a Dios.
Ánimo, todos aprendemos a base de errores
Viernes, 17 de febrero
Pedro Tarquis
Juan Fernandez Krohn
Angel Moreno
Juan Antonio Espinosa
Asoc. Humanismo sin Credos
Vicente Haya
Religión Digital
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Josemari Lorenzo Amelibia
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