Te ocultas a los listos y te revelas a los sencillos.
04.07.08 @ 21:08:25. Archivado en Lecturas Dominicales

¿Cómo podemos reconocer a los sabios? Yo siempre he podido reconocerlos en los consejos de mi madre, de mi padre. Pero mis padres no tenían nada externo en que se pudieran distinguir su sabiduría. Mis padres eran muy pequeños. El, aprendió a leer en el servicio militar. Ella, en el colegio, pero tuvo que dejarlo pronto para ponerse a trabajar. Eran pequeños.
Pequeños comparados con los grandes sabios. Con los que utilizan grandes vestiduras, gorros, joyas, ... se sientan en sillones dorados, en grandes tronos, van bajo palio, y su sitio, siempre está por encima de los demás. Bueno, los que se llaman a sí mismos grandes sabios y nosotros, los que no sabemos, le tenemos que rendir pleitesía.
Jesús dijo:
Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, por haber ocultado estas cosas a los sabios y a los prudentes y haberlas revelado a los pequeños. Sí, Padre, porque así lo has querido. Todo me ha sido dado por mi Padre, y nadie conoce al Hijo sino el Padre, así como nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.
Vengan a mí todos los que están afligidos y agobiados, y yo los aliviaré. Carguen sobre ustedes mi yugo y aprendan de mí, porque soy paciente y humilde de corazón, y así encontrarán alivio. Porque mi yugo es suave y mi carga liviana.
Yo no me fío de quien dice ser un gran sabio, y además, se jacta de ello. Me fio de los que saben, pero son humildes.
Me alegro de las palabras de Jesús este domingo: Te alabo por haber ocultado estas cosas a los sabios y a los prudentes, y haberlas revelado a los pequeños.
El mensaje: Venga a mí, que os aliviaré. Jesús es el fin último. Es el objetivo último donde nos encontramos. Porque Él nos aliviará. Nos ayudará. Hijo y Padre. Él es Dios. Por si había alguna duda.
Y se ha hecho de carne y hueso para aliviarnos.
Tenemos que aprender con El, ser pacientes, ser humildes, hacernos pequeños. Entonces, veremos las cosas claras y entenderemos la revelación. Entonces, sólo entonces, el ser cristiano no será una carga pesada, sino una alegría, el motivo para vivir.
Pero si no somos sencillos, y nos creemos entre lo sabios, nos recubrimos de vestimentas para presumir de ello, entonces, no comprenderemos, y lo que es peor, ser cristiano, se nos convertirá en una tortura.
Feliz fin de semana. Alfonso.
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Alfonso Saborido Salado
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