
Fue una sensación extraña. A mí no me gusta el fútbol. De hecho, estaba en misa mientras jugaba España. Ayer, con temperaturas cercanas a los 40 grados , era imposible ir a algún templo, como no fuese pasada las ocho de la tarde.
Estábamos todos de rodillas ante la consagración, cuando tronó el gol de Torres por todos sitios.
Ya luego, en la calle, los uys iban señalando que el partido se seguía jugando.
La alegría y la inquietud de la gente se me contagió, y terminé viendo el partido en un chiringuito en la playa de Valdelagrana, en El Puerto de Santa María.

De pequeño, una de las cosas que más me aterrorizaban eran los truenos. Me asustaba mucho, y cada que veía el relámpago y esperaba con susto el trueno, mi padre me decía: ese es San Pedro, rodando las botas. Las botas, que en mi Jerez, son los barriles donde se cría el vino.
Yo me lo creía a pies juntillas, como se cree todo lo que nos dicen los padres.
Mi madre se bautizó, hizo la comunión y se casó en la Parroquia de San Pedro, en Jerez. Era del barrio del mismo nombre, así que, comprenderán que Pedro esté unido a mi infancia.
Hermano, nos insultas. Quiero a mi pareja con toda mi alma, y él me quiere a mí. Entre nosotros existe el amor, y si existe, es porque Dios quiere.Nos amamos, nos queremos, somos católicos, vamos a misa, intentamos hacer el bien. Trabajamos honradamente, estudiamos para prepararnos y ser mejores.
Leo la noticia de que Su Santidad el Papa dispondrá que cuando se comulgue con él, los fieles tendrán que arrodillarse y comulgar con la boca.
Ratzinger no es que tenga ya capacidad para sorprendernos, pero no deja de ser otro pasito para atrás en el acercamiento de la Iglesia Institucional al pueblo, que en los últimos años se aleja de nuestra Iglesia como si tuvieramos la peste.
Veo al Papa un poco cobarde a la hora de tomar las determinaciones que le gustaría.
Si le gusta la misa de espaldas, en latín, las mujeres con velo, comulgar en la boca y todas estas cosas salidas del baúl de los recuerdos ¿por qué no lo hace ya de una vez?
La percepción del pueblo es que vamos para atrás como los cangrejos.
Cuando yo he tenido ocasión de dar de comulgar, me he podido dar cuenta de que hacerlo en la boca es una completa falta de higiene. Te mojan los dedos, te los llenan de carmín las señoras, le exhalan el aliento a la mano de quien dispense la comunión... ¿Se merece el verdadero Cuerpo de Cristo pasar por éste ritual? ¿y poner en riesgo de falta de higiene a todos los intervinientes?
¿No es mejor partir el pan, repartirlo y comerlo, recordando aquella última cena?
Pero mientras el Papa se preocupa de estos asuntos de pónte de rodillas, de sus palios nuevos y demás boatos, creo que debería preouparse por algo más importante con relación a la comunión.
Que piense cuánta gente se confiesa y acude a la Eucaristía, habiendo recibido el sacramento de la penitencia recientemente. Las colas son grandes para comulgar pero brillan por su ausencia en los confesionarios.
Además, si delante del Papa nos tenemos que arrodillar, entonces, ante el Santísimo qué hacemos. ¿Lo mismo? No creo que el Santísimo – Jesucristo, Dios a fin de cuentas – se merezca el mismo tratamiento que nuestro Papa, con todos mis respetos hacia Benito XVI.
Esta mañana he pegado un repaso a todo el dial de nuestra radio española. Fútbol. Fútbol. Y más fútbol.
A mi no me gusta el fútbol, pero no dejo de reconocer la importancia que tiene y la afición que lleva. La alegría de la afición española anoche nos ha contagiado también a los que no nos gusta.
Todo el mundo contento y disfrutando de la victoria. Una cosa buena ¿no? Pues no. Todas las emisoras contentas, radiando – nunca mejor dicho alegría – menos una, la nuestra, la de los católicos, nuestra COPE de nuestra alma.
Estaban tristes, porque al parecer la población española se olvida de la crisis a cuenta del fútbol. Que España se va al garete, que se hunde, que vamos al final de los finales, y hala, los españoles ahí disfrutando por las calles.
Y encima ¡con las banderas! ¡Con las banderas de España!
Pues claro. A ver si no entendían de quién era la bandera de España.
La bandera de España es de los españoles. Y la utilizamos cuando queremos.
La gente corriente utilizamos nuestros símbolos, sobre todo para disfrutar, no para amargarnos. La bandera de España, es nuestra, de todos y de todas.
Qué enfadados se han puesto cuando han visto que la bandera no era sólo de ellos. Cómo había gente que tenía banderas de España en su casa, y nunca las llevaron a las manis del PP.
Qué pena. Qué tristeza. Qué emisora con más enfado y pocas ganas de vivir.
Nosotros, los católicos, desde el domingo de Resurrección estamos que no cabemos de gozo. Nuestra religión, la católica, es la religión de la Alegría. ¿A cuenta de qué esa amargura en la COPE?
Creo que no tienen que vivir la Fe estos señores que hablan por ahí, porque parecen amargados de verdad. Les aconsejo que antes de ponerse a los micros, cojan el Evangelio del día y lo lean. Y alguna que otra oración. Quizás empiecen el día de otra manera, contentos y atrayendo a la gente, no enfadados y espantando católicos.
Alegre la mañana que nos habla de Ti. Así decía la canción. Pues que la canten. Falta les hace.
Y un abrazo a Güiza. No por nada, sino porque es de Jerez, como yo.
Me alegro mucho del premio que se le ha dado a Xabier Picaza, por parte del colectivo de cristianos LGTB, CRISHMON, de Madrid.
Veo que en Madrid, será por ser la capital, el reconocimiento del sufrir que padecen las personas homosexuales cristianas, está más avanzado que en las provincias.
Yo conozco bien el grupo Esperanza de Jerelesgay de Jerez. Un grupo de católicos, porque todos los son, (aunque tienen abierta las puertas cualquier confesión cristiana), homosexuales de la comarca de Jerez.
Este grupo nació hace varios años, por desgracia, fuera de la Iglesia Católica, nuestra Madre. Se forma dentro de la asociación GLTB Jerelesgay, donde personas que acuden a ella, comparten la Fe en Jesús, y deciden formar un grupo cristiano.
Qué pena ¿verdad? que un grupo de católicos se tenga que formar fuera de nuestra casa.
Los pasos no son fáciles. Se tienen contactos con sacerdotes, parroquias más progresistas en las que buscar ayuda espiritual. En general, la respuesta ha sido buena. Pero es muy complejo. Si aún hay muchos homosexuales en el armario, católicos, aún más.
La tónica general es el sufrimiento. Un sufrimiento inhumano que una parte de nuestra Iglesia infringe a los católicos homosexuales con su desprecio y su discriminación. Un sufrimiento que se multiplica por mil, cuando la persona tiene un ministerio sagrado.
Las reuniones al principio eran muy complicadas. Se tiene que quedar con la gente en sitios que no levanten sospecha. Citarse cuando se acercan al grupo, individualmente, porque hay miedo de que unos se conozcan a otros.
Dentro del grupo, la vivencia homosexual es muy distinta: Desde el cristiano de base, que vive su homosexualidad con alegría y como un don de Dios, al católico que pertenece a grupos conservadores y más integristas, que viven su conducta sexual como un pecado, y están plenamente convencidos de que irán al infierno. Así, literalmente como os digo.
Pero el grupo avanza. Con pasos cortos, pero avanza. No es fácil. Nada fácil. Se sufre mucho, pero se lleva por delante a Jesús, que es lo que importa, lo que guía y lo que da fuerzas. Es el objetivo último y primero.
Me consta que el grupo es conocido en muchos ámbitos de la Diócesis, y en general, es recibido con respeto por la mayoría, y con un cierto nerviosismo al no saber como tratar un tema tan nuevo (y a la vez, tan antiguo) en nuestra Iglesia. También, ha habido algunos comentarios homófobos y despectivos, pero bueno...
Si alguien de la zona de Jerez quiere entrar en contacto con este grupo de católicos homosexuales, que me escriba.
Orar cantando es una de las maneras más faciles de dirigirse al Señor.
Una de mis canciones favoritas desde pequeño es ‘Preparad el camino al Señor’.
Esas palabras de Juan El Bautista, cuya fiesta, adaptada de las celebraciones del solsticio pagano por nuestra Iglesia, celebramos hoy.
Juan, el precusor, el que bailó dentro del vientre de su madre Isabel, de alegría al escuchar el saludo de la futura Madre del Redentor y de todo la Humanidad: María, el nombre más bello jamás oído, y que yo tuve la suerte de que fuera también el nombre de mi madre carnal: María.
¿Quién soy yo para que la madre del Señor venga a visitarme?
Pues quién vas a ser: la madre del precusor, del que dijo esa frase del comienzo del post.
Una vez que dormí en el seminario diocesano de Jerez, me despertaron esos sones:
Preparad el camino al Señor, allanádle todas sus sendas, preparad el camino al Señor. Que allí queden todas mis penas. Preparad el camino al señor.
Me levanté con fuerzas, con ese ímpetu, con esa alegre mañana que me habla de ti.
Desde entonces, cuando desfallezco, ante la pereza, el insulto, la discriminación, la injusticia y ante cada una de mis faltas, cierro los ojos para que se haga de noche. Y en la oscuridad espero a la voz. A esa voz que clama en el desierto que todos llevamos dentro.
Yo no entiendo la postura de Mariano Rajoy con respecto a la homosexualidad. En este último congreso que ha tenido su partido, ha habido unas propuestas de enmiendas para aceptar de una vez por todas la realidad de las personas homosexuales y su igualdad de derechos reconocidas por la ley, y no mostrar ante la nación, la imagen de homofobia y discriminación que hasta ahora el PP ha dado con el recurso que puso ante el Tribunal Constitucional en contra de las bodas homosexuales.
Las propuestas han sido rechazadas, y la visión centrista y moderada que Rajoy ha querido presentar a España, ha quedado de nuevo mancillada por la imagen derechista del PP que todos conocemos.
Mariano Rajoy olvida que los homosexuales no son sólo Zerolo, el partido socialista y las asociaciones GLTB. Los homosexuales son personas, con sus padres, madres, abuelos, tios, primos, sobrinos, amigos, compañeros de trabajo, etc... que en cada acto de discriminación que se hace sobre todo el colectivo homosexual, piensan en ellos directamente, teniendo una sensación de rechazo a este Partido, el Popular, que sigue oponiéndose a la igualdad de derechos de los homosexuales con el resto de la ciudadanía.
A estas alturas, que el problema esté en el uso de la palabra ‘matrimonio’, ya no lo cree nadie. Los católicos llamamos ‘padre’ a los curas y ‘madre’ a las monjas, y que se sepa, no tienen hijos. Así que no pasa nada.
Antes yo pensaba, que Rajoy le tenía miedo a la reacción de la Conferencia Episcopal, y por eso, le ‘cedía’ este capricho de discriminar a los homosexuales.
Pero la Conferencia Episcopal, a través de la COPE, le está dando un buen vapuleo todos los días a Mariano, así, que yo ahora no entiendo, qué tiene que temer.
La cuestión homosexual y su efecto carambola en la ciudadanía, priva al PP de un gran colectivo del que obtener votos. Me consta que en las últimas elecciones, homosexuales de derechas, que los hay, porque todo el mundo tiene derecho a ser capitalista, indistintamente de la condición sexual, votaron al Partido de Rosa Díez.
En fin, allá don Mariano con sus cosas.
En el fondo, los progresistas nos alegramos. Gracias a actuaciones de Mariano Rajoy con respecto a la homosexualidad, perdieron votos las últimas elecciones y perdieron el gobierno. Si siguen así, lo más probable es que vuelva a pasar lo mismo.
El hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra.
Don Mariano no aprende, y volverá a tropezar, no una ni dos, sino tres.
Ojalá que no se haga daño, pero para la gente de bien, y sobre todo, para los que sufren de la discriminación homófoba, es lo mejor que puede pasar.
“No teman a los hombres. No hay nada oculto que no llegue a descubrirse; no hay nada secreto que no
llegue a saberse”."No tengan miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. Teman, más bien, a quien puede arrojar al lugar de castigo el alma y el cuerpo.”
En la vida tenemos muchos temores, muchos miedos. Todo se reduce a la inquieta sensación de que ponemos en peligro nuestra seguridad.
La amenaza más grave que tenemos, no es la que proviene de la enfermedad o de la mala suerte. La amenaza más grande es el mismo Hombre.
Estamos en el mes de junio. En todo el planeta se celebra el orgullo gay, extensible a las lesbianas, transexuales y bisexuales.
Miedo es una rutina común en la gran mayoría de las personas homosexuales. Miedo a que lo oculto se descubra. Miedo a que el secreto llegue a saberse.
Pero Jesús es nuestro amigo. No debemos tener nunca miedo a los que matan el cuerpo. Con horcas, como en Irán. Con palabras como cuchillos, en cualquier lugar del mundo y en cualquier idioma, en boca del homófobo. No debemos tener miedo porque aunque nos laceren el cuerpo y la mente, no pueden matar el alma. El alma de la que es dueño Dios mismo.
A quien hay que temer es a El. A Dios. Y no porque nos vaya a castigar con una plaga al estilo del Antiguo Testamento. Sino porque cuando le perdemos el miedo a Dios, insultando a los demás, discriminando, segregando... nos alejamos de El, y entonces, estamos perdidos. Ama a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo.
Jesús nos tiende la mano. Somos sus amigos. Con él yo no tengo miedo. Espero que tú tampoco.
Alfonso.
Yo soy un hombre de radio. No tanto por hacerla, sino por escucharla. De siempre, desde que tengo uso de razón.
Yo de adolescente, de cuando niño de instituto escuchaba la COPE de Jerez por las mañanas, pues estudiaba en turno de tarde. Había un locutor ya fallecido, el gran Manolo Yélamo, que con su programa de Servicio Público, abría los teléfonos – que es lo que hago yo en radio hoy – a la gente, para que ésta contara sus problemas. Comunicación. Participación. Eso era la COPE.
A las doce, la parada, el Angelus. Sonaba a delicia que a las doce escuchar: “El ángel Gabriel bajó a una ciudad de Galilea llamada Nazaret...” y después la música de Víctor Jara cantando ‘María, abre la ventana, y deja que el Sol alumbre, por todos los rincones de tu casa...’Era una COPE social y cristiana.
Lo de hoy... lo de hoy, no tiene nombre. No hay participación y la comunicación se ha convertido en alborotar al pueblo, en agitarlo como en una batidora hasta que nos duela el alma y la cabeza.
Me alegraría que la COPE cambiara. Que no tuviera trabajadores que fueran condenados por los juzgados. Y me alegraría porque esta situación de hoy nos hace daño a todos y a todas: a la Iglesia, a los obispos, a los sacerdotes, a los laicos, a los colegios religiosos, ...
Siempre se puede rectificar; estamos a tiempo. Ojalá que la COPE retome el camino del Evangelio, de la alegría y de la denuncia constructiva, para que de nuevo, cuando lleguen las doce y nos paremos a pensar en nuestra Madre María, abramos nuestras ventanas y el sol vuelva a inundar todos los rincones de nuestra casa.
Hoy es un día triste para la Iglesia diocesana de Jerez. Un día triste para todos los católicos que vivimos aquí, porque en la Asociación de gays, lesbianas, transexuales y bisexuales de Jerez, Jerelesgay, se pone en marcha el CIPA, Centro de Información para Apostatar.
JereLesGay pone en marcha el CIPA (Centro de Información para Apostatar). Este punto de información del colectivo lgtb de Jerez se encarga del asesoramiento para aquellas personas que deseen abandonar la iglesia católica y orientar sobre los pasos a seguir y la documentación necesaria.
El CIPA es un centro de asesoramiento abierto a todas las personas de Jerez y su comarca independientemente de su orientación o identidad sexual.
Quienes deseen ponerse en contacto con el CIPA pueden hacerlo a través del teléfono 696 917 832 o del correo electrónico jerelesgay@felgt.org
Quien me sigue en mi blog personal sabe que yo soy católico, practicante en lo que puedo. Me es triste el saber que hermanos míos quieren abandonar la Iglesia.
No es nuevo, estoy viene ocurriendo desde hace tiempo: cada vez más gente se aparta de la Iglesia Católica. Lo grave de esta noticia que os comento, es que ya la gente no es que se vaya, es que se ORGANIZA para irse.
Esto no es sino el fruto de un fracaso. Un fracaso de nuestra Iglesia de Jerez que no hemos sabido llegar a un número de hermanos, no hemos sabido explicar los valores del Evangelio.
Es un fracaso. Tenemos que reconocerlo. No hemos sido capaces de encandilar. No somos luz del Evangelio.
Antes, hace veinte años, mi preocupación como católico era contagiar mi fe, apostolar, que todo el mundo compartiera la alegría que yo estaba viviendo. Hoy, veinte años después, la misión es distinta: no contagiar, sino mantener, luchar para que mis amigos, mis hermanos no abandonen la Iglesia.
Es duro, ser cristiano hoy. Sembrar el campo, para que alguien venga pisándotelo después.
Pero bueno, aquí estamos. Yo no voy a desfallecer, sobre todo ahora que corren tiempos difíciles para la Iglesia, o mejor dicho, tiempos difíciles DENTRO de la Iglesia.
Tiene que ser un disgusto para el Papa, que en el próximo informe que le llegue de la diócesis de Jerez, le digan que no ha nacido una comunidad nueva, sino, que ha nacido un grupo de apostasía.
Qué pena. Qué fracaso más grande.
Un columnista jerezano de la prensa local, cuyo nombre no voy a citar, porque ya no admito que en los tiempos que corren, alguien firme un artículo sin especificar un correo electrónico de contacto con sus lectores, hace un comentario en su columna sobre algo que me da mucho que pensar desde hace algún tiempo. Todo lo que achacamos a la voluntad de Dios.
Este columnista da gracias a Dios porque "Dios nuestro Señor ha tenido a bien hacerme partícipe de su plan de creación dándome descendencia."
Hay que dar gracias a Dios, sí, pero ... ¿lo explicamos bien? Con estos comentarios damos a entender que no hay nada en la tierra que se mueva sin que Dios esté detrás. Si creemos esto así, en un Dios que hace y deshace, estaremos creyendo en un Dios injusto y malvado. ¿Por qué? Porque, en este caso, hay muchos matrimonios que no pueden tener hijos, y yo no creo, que en este caso, sea Dios quien por su voluntad, se lo impida.
Así que dejemos a Dios con sus cosas, no entendibles en nuestra mente porque somos humanos, y no fomentemos la idea de un Dios banquero, que nos da cuando pedimos y nos niega cuando quiere, respondiendo nosotros entonces con 'tengo una crisis de Fe', y pensar en el verdadero Dios, el que se hizo Hombre, y compartió las penas de esta humanidad: con un solo compromiso. Ama al prójimo como a ti mismo y a Dios sobre todas las cosas. Un amor gratuito. Sin precio. Sin condiciones. Sin tener que dar las gracias ni echar en cara. Un amor sin más. Sólo Amor. Como lo que es Dios.
Recibí con mucha alegría, el correo del Director de Religión Digital, Don José Manuel Vidal, animándome a escribir en este sitio. Como creyente practicante que soy, sigo desde hace ya bastante tiempo, todo lo que se escribe en esta blogosfera sobre Religión.
Antes, los comentarios los hacía en mi blog personal. A partir de ahora, los especifícamente de carácter religioso, irán aquí.
Doy las gracias a Religión Digital por dejarme este espacio, así como a vosotros/as que me vais a leer, por dedicarme vuestro tiempo, de antemano.
Es una labor muy importante, imprescindible, el que los cristianos, con los medios que tenemos hoy, difundamos lo que pensamos.
Proclama mi alma la grandeza del Señor. Se alegra mi alma, en Dios mi salvador.
Con eso me quedo en este primer post. En la proclamación del Dios que salva a los humildes, destrona a los poderosos, despide a los ricos y a los hambrientos los colma de bienes. Que la Virgen María me alumbre.
Nací en el antiguo Hospital de Santa Isabel de Hungría, en el barrio de Santiago, un domingo con levante de septiembre de 1965.
No fui bautizado a la manera usual; como creían que iba a morir, una monja me echó lo que se llamaba - y se llamará, supongo - el agua de socorro.
Educado en la fe cristiana por mi familia y un maestro ateo condenado a dar religión por el franquismo - de eso me enteré después - en mi primera comunión (1972), seguí la senda del cristianismo sin compromiso hasta el servicio militar, que hice voluntario mientras compartía el tiempo con mis estudios.
A los 19 años fui tocado - por creyente y por empollón - por el Opus Dei, pero un buen cura de una comunidad de base de Jerez me rescató.
Desde entonces me considero cristiano, profundamente de izquierdas y en rebelión continúa contra la jerarquía de la Iglesia católica, a la que pertenezco, pero que no comparto, entre otras cosas, la dejadez que hace al no cumplir las normas básicas del Evangelio, o su pasividad ante los escándalos de pederastia, homofobia o apego a las riquezas terrenas.
El mensaje de esperanza del Concilio Vaticano II donde se nos pide a los cristianos que participemos en la vida pública, me hizo comprometerme y militar en el Partido Socialista Obrero Español de Andalucía.
Puedes saber más de mí, en mi web http://www.alfonsosaborido.es , en facebook http://www.facebook.com/saboridojerez o en twitter en http://www.twitter.com/asaborido
Mi correo es alfonso.saborido@gmail.com
Gracias por leerme.
Lunes, 28 de mayo
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Peio Sánchez Rodríguez
Carlos Corral
Jose Luis Cortés
Josemari Lorenzo Amelibia
JC Rodríguez, A Eisman
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo
Sor Gemma Morató