Desde las Puertas del Sur

Tabor

21.02.16 | 11:33. Archivado en Diócesis de Jerez-Asidonia

Lectura del santo Evangelio según san Lucas 9, 28b-36

En aquel tiempo, tomó Jesús a Pedro, a Juan y a Santiago y subió a lo alto del monte para orar. Y, mientras oraba, el aspecto de su rostro cambió y sus vestidos brillaban de resplandor.

De repente, dos hombres conversaban con él: eran Moisés y Elías, que, apareciendo con gloria, hablaban de su éxodo, que iba a consumar en Jerusalén.

Pedro y sus compañeros se caían de sueño pero se espabilaron y vieron su gloria y a los dos hombres que estaban con él.

Mientras éstos se alejaban, dijo Pedro a Jesús:

– «Maestro ¡qué bueno es que estemos aquí! Haremos tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías.»

No sabia lo que decía.

Todavía estaba diciendo esto, cuando llegó una nube que los cubrió con su sombra. Se llenaron de temor al entrar en la nube.

Y una voz desde la nube decía:

– «Este es mi Hijo, el Elegido, escuchadlo».

Después de oírse la voz, se encontró Jesús solo. Ellos guardaron silencio y, por aquellos días, no contaron a nadie nada de lo que habían visto.

El episodio en la vida de Jesús que nos trae hoy el Evangelio es un poco difícil de entender. Algunos han querido ver en él hasta un encuentro con OVNI.
Porque es verdad que todo esto que rodea a la Transfiguración de Jesús en el monte Tabor es raro. Sin embargo, ¿qué podemos sacar de él?
Por un lado, vemos la divinidad de Jesús. Jesús no es un hombre cualquiera. Es hijo de Dios y el mismo Dios lo dice: Este es mi elegido, haced lo que él os diga. Ya nadie queda a la altura de Jesús. No tenemos que escuchar a nadie para llegar a Jesús. Es Jesús el centro de todo, de donde nace todo y a donde llega todo.
También la Transfiguración es el futuro. Es lo que Dios nos tiene reservado, pero para eso hay que sufrir. No porque a Dios le guste que suframos, sino porque nos tenemos que esforzar en conseguir las cosas que no es sino en nuestro caminar cristiano, construir el reino de Dios aquí en la Tierra. ¿Cómo? Luchando por la justicia social y en contra de las desigualdades. No es más. Pero no es menos. Esto choca contra los poderes terrenos, como ocurrió con Jesús, que chocó contra el imperio romano y la religión en Jerusalén.
El monte Tabor también nos enseña que el peor enemigo que vamos a tener no son los de enfrente, sino nosotros mismos. Señor, le dijeron los discipulos, hagamos una cabaña y quedémonos aquí.
Nuesta comodidad, nuestro no querer complicarnos la vida, retrasa la venida del reino y al igual que los discípulos, nosotros podemos sucumbir a ello.
No. Debemos levantarnos, saber que la lucha traerá sufrimiento y consecuencia. Debemos aprender a salir del armario que nos tiene preso. A mirarnos en el espejo y decir: somos capaces. Seremos fuertes. Transfigurarnos en nosotros mismos, sacar nuestro verdadero rostro, nuestro auténtico yo. Que seamos quienes realmente somos y no quienes los demás quieren que seamos. Que mejor que parecernos que al Dios que decidió hacerse persona y que habita dentro de nosotros.

www.alfonsosaborido.es


21.02.16 | 11:33. Archivado en Diócesis de Jerez-Asidonia

Lectura del santo Evangelio según san Lucas 9, 28b-36

En aquel tiempo, tomó Jesús a Pedro, a Juan y a Santiago y subió a lo alto del monte para orar. Y, mientras oraba, el aspecto de su rostro cambió y sus vestidos brillaban de resplandor.

De repente, dos hombres conversaban con él: eran Moisés y Elías, que, apareciendo con gloria, hablaban de su éxodo, que iba a consumar en Jerusalén.

Pedro y sus compañeros se caían de sueño pero se espabilaron y vieron su gloria y a los dos hombres que estaban con él.

Mientras éstos se alejaban, dijo Pedro a Jesús:

– «Maestro ¡qué bueno es que estemos aquí! Haremos tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías.»

No sabia lo que decía.

Todavía estaba diciendo esto, cuando llegó una nube que los cubrió con su sombra. Se llenaron de temor al entrar en la nube.

Y una voz desde la nube decía:

– «Este es mi Hijo, el Elegido, escuchadlo».

Después de oírse la voz, se encontró Jesús solo. Ellos guardaron silencio y, por aquellos días, no contaron a nadie nada de lo que habían visto.

El episodio en la vida de Jesús que nos trae hoy el Evangelio es un poco difícil de entender. Algunos han querido ver en él hasta un encuentro con OVNI.
Porque es verdad que todo esto que rodea a la Transfiguración de Jesús en el monte Tabor es raro. Sin embargo, ¿qué podemos sacar de él?
Por un lado, vemos la divinidad de Jesús. Jesús no es un hombre cualquiera. Es hijo de Dios y el mismo Dios lo dice: Este es mi elegido, haced lo que él os diga. Ya nadie queda a la altura de Jesús. No tenemos que escuchar a nadie para llegar a Jesús. Es Jesús el centro de todo, de donde nace todo y a donde llega todo.
También la Transfiguración es el futuro. Es lo que Dios nos tiene reservado, pero para eso hay que sufrir. No porque a Dios le guste que suframos, sino porque nos tenemos que esforzar en conseguir las cosas que no es sino en nuestro caminar cristiano, construir el reino de Dios aquí en la Tierra. ¿Cómo? Luchando por la justicia social y en contra de las desigualdades. No es más. Pero no es menos. Esto choca contra los poderes terrenos, como ocurrió con Jesús, que chocó contra el imperio romano y la religión en Jerusalén.
El monte Tabor también nos enseña que el peor enemigo que vamos a tener no son los de enfrente, sino nosotros mismos. Señor, le dijeron los discipulos, hagamos una cabaña y quedémonos aquí.
Nuesta comodidad, nuestro no querer complicarnos la vida, retrasa la venida del reino y al igual que los discípulos, nosotros podemos sucumbir a ello.
No. Debemos levantarnos, saber que la lucha traerá sufrimiento y consecuencia. Debemos aprender a salir del armario que nos tiene preso. A mirarnos en el espejo y decir: somos capaces. Seremos fuertes. Transfigurarnos en nosotros mismos, sacar nuestro verdadero rostro, nuestro auténtico yo. Que seamos quienes realmente somos y no quienes los demás quieren que seamos. Que mejor que parecernos que al Dios que decidió hacerse persona y que habita dentro de nosotros.

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Desiertos elegidos y desiertos forzados

10.02.16 | 13:50. Archivado en Iglesia, Lecturas Dominicales


+ Lectura del santo evangelio según san Lucas 4,1-13

En aquel tiempo, Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán y, durante cuarenta
días, el Espíritu lo fue llevando por el desierto, mientras era tentado por el diablo.
Todo aquel tiempo estuvo sin comer, y al final sintió hambre.
Entonces el diablo le dijo:
- Si eres Hijo de Dios, dile a esta piedra que se convierta en pan.
Jesús le contestó:
- Está escrito: «No sólo de pan vive el hombre».
Después, llevándole a lo alto, el diablo le mostró en un instante todos los reinos del
mundo y le dijo:
- Te daré el poder y la gloria de todo eso, porque a mí me lo han dado, y yo lo doy a
quien quiero. Si tú te arrodillas delante de mí, todo será tuyo.
Jesús le contestó:
- Está escrito: «Al Señor, tu Dios, adorarás y a él sólo darás culto».
Entonces lo llevó a Jerusalén y lo puso en el alero del templo y le dijo:
- Si eres Hijo de Dios, tírate de aquí abajo, porque está escrito: «Encargará a los
ángeles que cuiden de ti», y también: «Te sostendrán en sus manos, para que tu pie no
tropiece con las piedras».
Jesús le contestó:
- Está mandado: «No tentarás al Señor, tu Dios».
Completadas las tentaciones, el demonio se marchó hasta otra ocasión.

Jesús se va este domingo al desierto donde será tentado por el diablo. Pero no son las tentaciones típicas del pecado que nos han enseñado toda la vida, el de todo lo referente a lo que toca la moral. No. Son tentaciones muy relacionados con el poder, con la soberbia y con creerse un dios. Por cierto, tentaciones muy actuales en nuestra Iglesia. El diablo sabía muy bien cuales iban a ser los puntos flacos de los seguidores de Jesús.
Sin embargo, el desierto también es ese sitio a dónde tenemos que ir de vez en cuando. ¿O acaso no necesitamos del silencio, de la paz, estar en un sitio que nos aparte de los ruidos de la vida cotidiana, que nos alejan de nuestro interior y de la misma voz de Dios?
El desierto planificado, con su principio y fin - bien, pueden ser unos ejercicios espirituales o un año en algún país en vías de desarrollo - nos alejarán de lo cotidiano para enseñarnos a ver otras realidades.
Pero hay otro desierto del que nadie habla. Un desierto que parece ser construido por el mismísimo diablo: un desierto que nace de la discriminación, del rechazo, de la expulsión, de la segregación, de la homofobia, del racismo, de la xenofobia, del machismo y de tantos y tantos comportamientos excluyentes que los humanos hemos aprendido a lo largo de la Historia para separar a los diferentes, a los que no son mayoria, a los que consideramos inferiores a nosotros.

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¿Pescar o espantar a los peces?

07.02.16 | 21:24. Archivado en Diócesis de Jerez-Asidonia


En aquel tiempo, la gente se agolpaba alrededor de Jesús para oír la palabra de Dios, estando él a orillas del lago de Genesaret. Vio dos barcas que estaban junto a la orilla; los pescadores habían desembarcado y estaban lavando las redes. Subió a una de las barcas, la de Simón, y le pidió que la apartara un poco de tierra. Desde la barca, sentado, enseñaba a la gente.
Cuando acabó de hablar, dijo a Simón: «Rema mar adentro, y echad las redes para pescar.»
Simón contestó: «Maestro, nos hemos pasado la noche bregando y no hemos cogido nada; pero, por tu palabra, echaré las redes.»
Y, puestos a la obra, hicieron una redada de peces tan grande que reventaba la red. Hicieron señas a los socios de la otra barca, para que vinieran a echarles una mano. Se acercaron ellos y llenaron las dos barcas, que casi se hundían.
Al ver esto, Simón Pedro se arrojó a los pies de Jesús diciendo: «Apártate de mí, Señor, que soy un pecador.» Y es que el asombro se había apoderado de él y de los que estaban con él, al ver la redada de peces que habían cogido; y lo mismo les pasaba a Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón.
Jesús dijo a Simón: «No temas; desde ahora serás pescador de hombres.» Ellos sacaron las barcas a tierra y, dejándolo todo, lo siguieron.

Quinto domingo del Tiempo Ordinario. Ciclo C. Evangelio de San Lucas, 5, 1-11

Una de las misiones del cristiano es ‘pescar’ personas. Extender nuestra fe. Sin eso, es imposible construir el Reino de Dios aquí en la tierra. Porque en eso consiste el mensaje de Jesús, en construir su Reino de Igualdad y Justicia aquí y no después, para cuando estemos muertos y resucitados.
Para poder pescar necesitamos unas cualidades. Podemos ser grandes oradores, tener mucha palabrería y tal e incluso podremos llegar a convencer a alguna persona, pero si nos faltan las obras que acrediten que lo que decimos lo que creemos y que lo vivimos… entonces, no sirve para nada. Y como decía San Pablo la semana pasada, si no tengo Amor...
Sin embargo, también hay que pescar bien. Saber dónde, cómo y cuándo y tener detalles incluso como saber cuál es la fase de la luna. Porque si no lo hacemos bien, conseguimos el efecto contrario: espantar a los peces.

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La palabra periodística como instrumento de guerra.

31.01.16 | 21:32. Archivado en Iglesia, Política

"También hoy, todos los días, en los telediarios, en los periódicos, vemos que hay guerras, destrucción, odio, enemistad. Y también hay hombres y mujeres que trabajan mucho —¡pero mucho!— para fabricar armas para matar, armas que al final se manchan de la sangre de tantos inocentes, de tanta gente. ¡Hay guerras! ¡Hay guerras y está la maldad de preparar la guerra, de hacer armas contra el otro, para matar!

Pero, también están los que sacan a pasear la lengua y hacen la guerra, porque la lengua destruye, ¡hace la guerra!"

Homilías de Santa Marta del Papa Francisco

Sabias y certeras las palabras del Papa Francisco. Salidas de su boca, sin el filtro de quienes tienen el don de interpretarlo todo, de darle la vuelta a las frases, a las palabras, para que parezca que el Papa ha dicho lo contrario de lo quiere decir.

Hacer la guerra con la lengua, con las palabras. ¡Estamos tan acostumbrado a verlas en los medios de comunicación! Desde la televisión, desde la radio, desde la prensa escrita, se lanzan palabras que sólo crean discriminación, odios, rencores… en resumen, la guerra. Esa guerra que no tira bombas, pero que hace que otros las tiren. Esas lenguas que como espadas afiladas apuntan al objetivo, para que otros disparen.

Disparen con balas o disparen también con palabras.

Porque la palabra que es instrumento de paz también puede ser instrumento de guerra.

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Postureo cofrade

24.01.16 | 20:56. Archivado en Iglesia, Jerez


Uno de estos días, zapeando, me encuentro en una televisión local de Jerez a un señor repeinado y engominado, diciendo no sé qué de que alguien quería que hablara en nombre de los cofrades y los cristianos. Dí un respingo. ¿Perdone? ¿de los cristianos? ¿Quién puede tener la osadía de hablar en nombre de miles de personas? Menudo disparate, sobre todo cuando lo escucho durante la Semana de Oración por la Unidad de las Cristianos. Buena puntería la del caballero que pensó tal cosa. ¿Eso es trabajar por la unidad? . No sé que pensarán por ejemplo, el resto de cristianos de Jerez que no son católicos, como los evangelistas.

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Papa Francisco, tienes un problema

19.01.14 | 20:48. Archivado en Iglesia, GLTB

Bueno no tienes uno, tienes muchos. Pero hoy, gracias a uno de tus empleados tienes uno más. O mejor dicho, tienes el de siempre. Porque se ríen de ti. No te hacen caso.
A mí ya no me soprende nada de lo que digan miembros de la Iglesia institucional sobre la homosexualidad. Siempre están con lo mismo. Pensando en lo mismo. No hay día en que no hablen de la homosexualidad. Digno de estudio de psicólogos y sociólogos.
La estrella mediática hoy ha sido Fernando Sebastián, nombrado cardenal por Francisco hace poco.

Suelta la perla publicada en el diario Sur de Málaga:

–Vamos a desobedecer un poco al Santo Padre que ha dicho que los curas no deberían estar todo el tiempo hablando de los homosexuales, el aborto y el preservativo. Ya es famosa su frase sobre los gays en la que afirmó él no era nadie para criticarlos. ¿La comparte?

–El Papa extrema los gestos de respeto y estima a todas las personas, pero no traiciona ni modifica el magisterio tradicional de la Iglesia. Una cosa es manifestar acogida y afecto a una persona homosexual y otra, justificar moralmente el ejercicio de la homosexualidad. A una persona le puedo decir que tiene una deficiencia que es lo que es, pero eso no justifica que deje de estimarla y ayudarla. Creo que esa es la postura del Papa, lo mismo respecto del matrimonio homosexual o los divorcios. Vamos a estar a su lado, pero la Iglesia no puede cambiar las exigencias de la moral. El amor siempre pide fidelidad y ser irrevocable. El amor humano es lo que es y la Iglesia tiene que defender la verdad y la autenticidad profunda del hombre, ayudando a todos, a los que lo realizan bien y a los que se equivocan o fallan.

–Ha mencionado la palabra deficiencia. ¿Entiende como tal la homosexualidad desde el punto de vista de la moralidad?

–Sí. Muchos se quejan y no lo toleran, pero con todos los respetos digo que la homosexualidad es una manera deficiente de manifestar la sexualidad, porque ésta tiene una estructura y un fin, que es el de la procreación.Una homosexualidad que no puede alcanzar ese fin está fallando. Eso no es un ultraje para nadie. En nuestro cuerpo tenemos muchas deficiencias. Yo tengo hipertensión, ¿me voy a enfadar porque me lo digan? Es una deficiencia que tengo que corregir como pueda. El señalar a un homosexual una deficiencia no es una ofensa, es una ayuda porque muchos casos de homosexualidad se pueden recuperar y normalizar con un tratamiento adecuado. No es ofensa, es estima. Cuando una persona tiene un defecto, el buen amigo es el que se lo dice.

Que ya es grave lo que dice sobre la homosexualidad no lo vamos a discutir. Es indiscutible, ya hay mucho clérigo que piensa así. A lo que yo señalo ya como grave gravísimo es a lo siguiente.

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El aborto: un boomerang contra el centro del Partido Popular.

01.01.14 | 22:16. Archivado en Iglesia, Política


Cualquiera que quiera aprender lo que nunca se debe hacer en comunicación política, le bastaría con ver lo que está haciendo el Partido Popular, que sostiene al gobierno no de España. Yo estoy por pensar que en el equipo de comunicación debe haber un submarino de la oposición, porque si no de otra manera, cuesta entenderlo.

La aparición de la noticia de la reforma de la ley del aborto aparece contemporánea en el tiempo con el registro en la sede del Partido Popular por sus presuntos jaleos en sus cuentas. Podemos pensar que la oportunidad de esta reforma de la ley sea una cortina de humo, una estrategia para desviar la atención de los españoles, echándonos a pelear con un asunto tan delicado y que crea tantas fracturas como es el aborto, y mientras, ni pensamos en registros, ni subidas de luz, tren, paro, etc…

Pero la realidad no es tal como pintan en las cabezas de los teóricos de la comunicación que se han lanzado a las redes repitiendo – haciendo el más lamentable de los ridículos – que este es el año de la recuperación. ¿De la recuperación de quién? pregunta la ciudadanía. Una frase tan desafortunada como la de los brotes verdes.

Para colmo, la ley del aborto no contenta a nadie. Por la derecha, las asociaciones ‘provida’ no están contentas. ¿Cómo van a estarlo si permite el aborto en casos de violación? ¿Qué culpa – y con razón – se pregunta, tiene el no nacido de que su padre sea un violador?

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¿Providas? más bien: proabortistas. Prohibir el aborto, lo favorece.

30.12.13 | 22:09. Archivado en Política


Siempre me ha hecho gracia ese nombre: pro-vida. Como si las personas corrientes no fueran pro-vida. De todas formas, este apelativo se lo auto imponen las personas que dicen estar en contra del aborto. Muchos tienen sinceras contradicciones al utilizarlo, porque estando en contra del aborto, sí están a favor de la pena de muerte de los adultos. Pero ese, es otro tema.

Ya saben mi posición contraria al aborto y lo que opino de la ley que el gobierno del Partido Popular de la mano de Gallardón quiere hacer. Pero no puedo aceptar lo de pro-vida. No. Porque realmente quien apoye la nueva ley del aborto del PP está apoyando el mismo aborto, puesto que la prohibición del aborto, no lo evita. Al revés, esta nueva ley, hará que las mujeres ricas aborten en Londres, y las pobres, aborten igual pero en la clandestinidad y en peores circunstancias sanitarias. No. No seamos hipócritas. Porque se prohiba el aborto y se dejen de contar, el aborto no dejará de existir. Por lo tanto, repito, quien apoye la nueva ley del PP, está apoyando el aborto, le duela a quien le duela. Una ley que encima entra en una contradicción tal como la de permitir el aborto en el supuesto de una violación. ¿No hemos quedado en que el embrión es un ser humano? Entonces, señores/as pro-vida ¿en este caso sí vale matar al niño no nacido porque su padre sea un violador?

No. No se sostiene.

El aborto se evita con tres cuestiones: una, la educación preventiva sexual. Hay muchas maneras de no tener que llegar al aborto. Hay que enseñarlas y ponerlas en prácticas para evitar abortos no deseados, con el uso, por supuesto, de métodos anticonceptivos.

Segundo: apoyando a las madres cuando tengan un bebé económicamente y socialmente. Tener un hijo es criarlo, y con las políticas económicas – esas sí que son abortivas – que están poniendo el PP en España, sacar un niño adelante es imposible.

Y tercero: dejando a la mujer en paz y dejando de legislar en asuntos de cama. Que siempre estamos con lo mismo. Que si mariquitas. Que si condones. Que si abortos. Ya lo ha dicho el papa Francisco.

Bergoglio, además, ha recriminado a los religiosos que estén “todo el tiempo hablando del aborto, de los gays y del condón”. “Esto no es posible. Yo no he hablado mucho de estos temas y se me ha echado en cara. Cuando se habla de ello tiene que haber un contexto”, dice.

Pueden hacer los comentarios que estimen oportunos en la imagen de este artículo en mi blog personal.


Las políticas del Partido Popular no son católicas ni cristianas

01.12.13 | 23:31. Archivado en Iglesia, Política

Definitivamente, creo que ya no sé hablar. No sé hablar porque me están cambiando el significado de las palabras sin que yo me dé cuenta. Yo creía que 'concertinas' era un instrumento musical: ahora resulta que son cuchillas para herir a las personas. Yo creía que ser cristiano y utilizar esta palabra, era comprometerse con los valores del Evangelio. Pero por lo que veo, tampoco es así.
Si buscan en Google sobre la ideología del partido que gobierna España, aparece un galimatías sobre un debate que tuvieron en el seno de su partido sobre si utilizar el término cristiano o no en la proclamación de su ideología en un congreso.
Nos tiene acostumbrados el PP a hacerse aparecer como el partido de los católicos, el partido que defiende los valores católicos - cristianos, por tanto - ante tanto rojerío, relativismo y laicismo que recorren España como si fueran demonios.
No es raro ver a personas del PP rodeadas de símbolos cristianos, como la propia imagen que ilustra este artículo: el juramento de Rajoy en su cargo de presidente del gobierno ante un crucifijo.
Pero creo que no han entendido nada. No saben nada de cristianismo. Y si lo saben, entonces el asunto es más grave, porque desde la doctrina católica sobrevuela el pecado mortal.
Miren la foto: es verdad - desde el punto de vista cristiano - que Jesucristo está reflejado en ese crucifijo. Es verdad que, como creemos los católicos, Jesús es Dios y está presente en todos sitios.
En todos sitios: en el crucifijo delante de Rajoy, en un sagrario también en forma del sacramento de la eucaristía... y en el prójimo. Sobre todo Jesús, está en el prójimo.
Llevo espantado desde hace días por las imágenes tan terribles de las heridas causadas a los inmigrantes que intentan cruzar las vallas de nuestras fronteras y espantado también por no haber tenido la inteligencia para haberme dado cuenta antes. Concertinas. Ese prójimo que salta la valla y se corta los brazos es Jesús mismo.

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Sólo ahora al PSOE se le ocurre tocarle las narices a la Iglesia

12.11.13 | 20:09. Archivado en Iglesia, Diócesis de Jerez-Asidonia

Soy cristiano y defiendo el laicismo: la separación de poderes entre Estado e Iglesia, que nunca deben estar entremezclados por el bien de los dos.

Me da la risa – por no llorar- cuando escucho al nuevo PSOE que ha vuelto, que va a denunciar el Concordato con la Santa Sede.

Sólo a un PSOE con unos asesores en comunicación que han permitido decir eso de ‘han vuelto’ se les ha ocurrido ahora que no están en el gobierno tocarle las narices a la Iglesia. Sí, a esa Iglesia Católica, que es la del arzobispo de Granada y sus mujeres sumisas, pero también, es esa Iglesia que a través de Cáritas y otras organizaciones están dando de comer cada día – y lo sé porque lo he visto – a miles de personas víctimas de una crisis – o mejor dicho – una estafa financiera a la que el último PSOE de Zapatero se puso de rodillas y se rindió, entregando España al PP con tan funestas consecuencias. Y no es que yo sea el que defiende más el sistema de Cáritas: no me gusta la caridad, lo que quiero es la justicia social. Pero cuando no hay que comer y está la nevera vacía, lo primero es comer. Luego, vendrá lo demás. Y dar de comer, lo está haciendo la Iglesia en Jerez le pese a quién le pese.

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Nos tratan como a tontos

21.10.13 | 00:12. Archivado en Iglesia

Suelo escuchar Radio María porque tiene programas buenos sobre oración. Pero otros los tiene patéticos. Como el que escuchaba esta mañana de domingo.
Unos contertulios estaban empeñados en transcribirnos , traducirnos y explicarnos lo que el Papa Francisco quería decir en cada frase que ha hablado públicamente desde que es Papa.
Como si fuéramos tontos. Como si no supiéramos escuchar. Como si no entendiéramos nada.
Si algo tiene el Papa Francisco es que habla claro, clarito, muy claro.
Pero lo que pasa es que a mucha gente no le gusta lo que dice el papa Francisco. Y ante la cobardía de decir ‘No estoy de acuerdo con el papa’ (yo llevo diciéndolo todo el pontificado de Juan Pablo II y no pasa absolutamente nada) intentan convencer a la gente de que cuando el papa dijo blanco estaba diciendo negro.
Una de las cosas que ha dicho el papa Francisco es que no podemos estar insistiendo sólo en cuestiones referentes al aborto, el matrimonio homosexual o al uso de anticonceptivos. Pues nada, los contertulios erre que erre con el mismo tema. Haciendo caso omiso de las palabras del Papa que ellos se permiten el lujo de interpretar. Como si la pobreza, la crisis económica que está hundiendo España no existiera. Lo que importa - parece - es todo lo cercano y relativo al sexo.
Luego sobre las declaraciones que el entonces arzobispo de Buenos Aires dijo sobre los homosexuales para ponerlas enfrente de las que ha dicho ahora siendo Papa.
Como si tuviéramos que comparar a Saulo de Tarso con San Pablo. ¿Acaso no saben estos entendidos papales lo que es el voto de obediencia? ¿Acaso no dijo el Arzobispo de Buenos Aires lo que el Papa de entonces quería que dijera? Lo que importa es lo que ha dicho, no lo que dijo.
Así que déjennos escuchar al Papa. El nos habla a nosotros, no necesitamos traductores.


Martes, 27 de junio

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