Hace unos día leía un artículo comparando, los aciagos días que vivimos hoy, con los que vivieron nuestros bisabuelos durante el Desastre de 1898. Lejos de equiparar las dos crisis, si me queda el amargo sabor de boca de lo que realmente representó la Crisis de 1898, y algunas de las ideas que paralizan la acción política hoy: la falta de motivación de una empresa común llamada España, la atonía, la desidia hacia un sistema oligárquico y caciquil, la falta de una conciencia colectiva que moviera a los españoles en la búsqueda de un destino común, la corrupción de una parte de la clase política, el nacimiento de una lucha de clases que pretendía una revolución social, y sobre todo, la falta de esperanza en un sistema político que bajo el lema: “cada uno a los suyo”, dejó la “España sin pulso” que describiera Francisco Silvela: “El efecto inevitable del menosprecio de un país respecto a su Poder central es el mismo que en todos los cuerpos vivos produce la anemia y la decadencia de la fuerza cerebral: primero, la atonía, y después, la disgregación y la muerte. Las enfermedades dice el vulgo, que entran por arrobas y salen por adarmes, y esta popular expresión es harto más visible y clara en los males públicos”.
No voy a describir aquí por enésima vez los problemas que acaecen a la España del siglo XXI, ni quiero clarificarlos. Médicos tiene el país que hace tiempo nos vienen analizando la magnitud de la enfermedad, sus síntomas y, lo más importante, las duras recetas para su cura. Pero lo que con vuestra deferencia me voy a encargar de hacer, es dar unas humildes pinceladas sobre lo representa el pensamiento de izquierdas en la actualidad. Con respecto a la ideología, estas formaciones adquieren a partir de la mayoría absoluta de Aznar en el año 2000, la consciencia de que estaban perdiendo clientes, en una España, irremediablemente más de izquierdas que conservadora. El echarse al monte es la estrategia que ponen en marcha con: Primero, el control de los medios de comunicación, y algo mucho más preocupante, la supuesta supremacía moral frente a sus adversarios. Segundo, y muy unido a lo primero, un gran aparato de propaganda para vestir de luces el traje del siglo XXI, al viejo sayón del XIX. Tercero, difundir por medio de la ingeniería social que los derechos políticos de la persona, que no de las colectividades, cambian, conforme interese al poder oligárquico o político. Cuarto, promover la exclusión del PP del campo de juego político. Quinto, desvirtuar nuestro ordenamiento constitucional para romper con “la hoja de ruta de nuestra democracia”. Sexto, alienarse a los nacionalistas a cambio de apoyo político, con un supuesto y manido federalismo, sea éste asimétrico, desproporcionado o armónico. Y todo lo anterior para ser una opción política con el único objetivo de mantener el poder, a costa de la libertad, la justicia y el progreso de España.
Termino con las palabras de Silvela que bautizan su artículo: “Varones ilustres, ¿hasta cuándo seréis de corazón duro? ¿Por qué amáis la vanidad y vais tras la mentira?”. (Isaías. Salmo IV).
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La visita de este santo es como hechar gasolina al fuego ,pero esta cruzada esta hecho agrede, sin importar lo que suceda, las consecuencias pueden ser fatales un espiral de venganza sin precedentes del que todos saldremos perdiendo y tengamos que arrepentirnos .
Acertada diagnosis Inmaculada. Ahora queda la segunda parte, que es la que importa; y comienza, ahora! Y como punto de partida propongo: primero elevar el nivel de conciencia segundo fijar un objetivo de superacion, sin miedo ni resignacion. Y ADELANTE!
Lunes, 28 de mayo
Inmaculada Sánchez Ramos
Francisco Rubiales
Pedro Fernández Barbadillo
José Pómez
Vicente Torres
Manuel Molares do Val
Juan Fernandez Krohn
Vicente A. C. M.
Antonio Cabrera
Miguel Torres Galera
Carlos Ruiz Miguel
Josep Carles Laínez
Raúl González Zorrilla