Hace aproximadamente un año se produjo un movimiento totalmente espontáneo de repulsa acerca del trato de favor que De Juana obtuvo del entonces Gobierno Zapatero a través de su brazo ejecutor en la Administración de Justicia, es decir, a través de Conde Pumpido.
La repulsa se materializó mediante la aportación voluntaria por parte de miles de ciudadanos anónimos de signos -flores, velas, carteles, etc- de acompañamiento a las victimas del terrorismo etarra, en lugar donde De Juana Chaos asesinó a 12 personas.
Debido a aquellos hechos, la Fundación para la Defensa de la Nación Española (DENAES) promovió la iniciativa de erigir un monumento que representara el arropamiento del dolor de las víctimas del terrorismo etarra por parte del resto de los españoles, para que la memoria de las mismas no quedara ultrajada por el olvido. Monumento que habría de ser sufragado por suscripción popular.
Una vez trascurrido, aproximadamente, un año de aquel homenaje de los madrileños se ha inaugurado dicho Monumento. Es un monumento que recoge con una claridad meridiana que la verdadera víctima de ETA es España y su Libertad. Victimas que se simbolizan con la enseña nacional y con la alegoría a la libertad como elementos centrales de la composición. Aspecto éste muy acertado pues, si bien ETA sesga la vida de personas concretas convirtiéndose así éstas en victimas carnales de ETA, la misión de la banda terrorista no es ésta sino la de acabar, aniquilar, terminar con sus victimas reales, España y la libertad de los españoles.
El año pasado cuando fui con un ramo de flores, como conté en un artículo que titulé velando la dignidad, observé a un señor mayor que cuidaba que todo anduviese en orden, le comenté que yo había ido a dejar flores y lo entrañable que me resultaba la peregrinación continua que se estaba concitando. Y usted ¿Ha venido a dejar sus flores?, le pregunté. ¡No hija no!, vengo dos veces al día, a velar por la dignidad.
Pues bien, este año no pude asistir a la inauguración del monumento, lo que realmente me fastidió. Fue por ello que, cuando llegué por la tarde a Madrid, me acerque a la plaza de la República Dominicana para ver el monumento y rendir mi particular homenaje a las victimas. Observé y me conmovió que, como si no hubiese mediado un año, continuaba la peregrinación continua al monumento de las victimas como una necesidad de los ciudadanos de velar por la dignidad de las victimas de ETA: España y su libertad.
Cuando la pena nos alcanza.
Al llegar a casa he entrado, como acostumbro, a mi cuenta de correo electrónico, y, entre los diferentes correos que he recibido, me ha llamado la atención uno que contenía publicidad de la editorial Libros Libres con el video en you tube que anexo abajo. Se trata de una pieza publicitaria de la obra que Pío Moa ha publicado en la espléndida editorial Libros Libres.
Pues bien, ya el título de la obra es de todo punto elocuente y, la verdad, el contenido video da que pensar y mucho.
A la izquierda se le ha reconocido, por sistema, un plus de legitimidad, todo lo que dice, aún siendo falaz se le supone veraz. Reinventa la historia, da igual, ¿no será que la historia debería de haberse “comportado” como la izquierda quisiera?. Manipula, con magistrales artes, no hay problema. Hoy mismo, Zapatero a un pedazo de CRISIS, sí, con mayúscula, le ha llamado "Desaceleración transitoria ahora más intensa", sin apuros, sin el mínimo escrúpulo, por emitir tamaña sandez, sin sonrojarse. La izquierda entretiene a la parroquia con cambios climáticos y demás falacias oficiales, ¡de cine!. Definitivamente, la izquierda tiene patente de corso.
Sin embargo, la derecha, muy al contrario, ha de pedir perdón por haber nacido. Sufre de un enfermizo complejo que le hace claudicar de su legitimidad, que le hace desertar de la lucha por ganar la batalla cultural, y ocupar el espacio que realmente le corresponde. En definitiva, como muy bien resume el título de este libro, la derecha política y la sociológica también, practican un silente transcurrir, que no deja de ser una cobarde actitud disfrazada de prudencia.
Lo que los españoles celebramos el dos de mayo, y digo los españoles pues no es un acontecimiento exclusivamente madrileño, es el hecho de nuestra conciencia como tales, es decir como españoles. España como realidad tangible, real e inequívoca existía antes del dos de mayo de 1808, pero sí es cierto que fue, en aquel momento, cuando el pueblo se reconoció como el titular de la soberanía nacional de la nación llamada España.
Los hechos celebrados que acontecieron en Madrid Capital y Móstoles fueron el detonante de diversos levantamientos y resistencias a lo largo de toda España. ¿Quién no conoce las historia de Palafox, Agustina de Aragón y Zaragoza, la de Castaños y Bailén y la de Alvarez de Castro y Gerona?.
¿Quién puede olvidar la batalla de Bruch?. Batalla en la que los voluntarios y somatenes catalanes, de Manresa e Igualada, pergeñaron una emboscada que provocó la retirada de la columna francesa. Éstos repitieron su intento días después con resultado bien negativo para las tropas francesas. Épica es la leyenda del niño Isidro Llusá, el niño del tambor el Bruch, que al tocar en solitario su tambor y con la ayuda del eco que provoca las montañas de Montserrat crea la ilusión acústica de la existencia de miles de tambores y las tropas francesas se retiran.
No son tampoco desconocidas la batalla de los Arapiles en el campo de Salamanca en 1812 y tantas y tantas otras gestas que ocurrieron a partir de los acontecimientos del dos de mayo en Madrid.
Si bien el pueblo se levantó en su calidad de español, no deja de ser menos cierto que estos acontecimientos dieron como fruto más valioso la Constitución de 1812 en la que se ponen explícitamente de manifiesto la unión de España y libertad, de España e igualdad y de España y unidad.
Hoy, en que Zapatero ha creado un Ministerio de la Igualdad bien podría mirase en aquellos espejos para traer la verdadera igualdad entre los españoles para que no hubiese, como quiere él crear, unos españoles de primera y otros de segunda.
Con relación a San Gil, Otaola, Elías, Abascal, Lamaraín, Usandizaga, Mora y tantas otras personas en el País Vasco que se juegan el tipo con un arrojo y un coraje de una magnitud heroica, léanlo despacio h-e-r-o-i-c-a, cometemos, a veces, el grave error de fijarnos solamente en esta cualidad de ellas, quizá porque nos conmueve y nos admira tanto su valentía que este hecho opaca otros muchos valores que poseen.
Hoy, he visto una entrevista hecha a Santiago Abascal, una entrevista serena y amplia, por cierto muy bien trazada por Víctor Gago, en la que se pone de manifiesto no sólo la entereza de Santiago sino que queda patente que él es un hombre con ideas muy, pero qué muy, claras, y con una enorme capacidad de ir a la raíz de los asuntos y a la esencia de los problemas.
En el comienzo de la entrevista le pregunta Víctor que es lo le lleva a quedarse en el País vasco y casi a destajo, sin respirar, a bocajarro, como se dice todo aquello que se tiene sumamente interiorizado, porque piso tierra española, como es el país vasco, y porque es mi tierra. Pues así de simple y así de claro. Andamos oyendo tantos eufemismos, nos han acostumbrado a escuchar el Estado en lugar de España, nos han acostumbrado a que se busquen excusas de toda naturaleza, que si tiene buena calidad de vida, que si esto que si lo otro, para evitar expresar un dato, un simple, claro y aséptico dato, el país vasco es tierra española.
Interesante y clarificadora es también la reflexión que hace acerca de la estrategia que la sociedad civil ha seguido para enfrentarse al terrorismo. Así, señala Abascal que hasta hace poco el acento se había puesto en la libertad, por lo que el movimiento de resistencia al terrorismo vasco se centraba en defender a las victimas y el derecho de los vascos constitucionalistas a poder vivir en libertad. Si bien, es muy loable y necesaria esta defensa, en su opinión se debería de ir más lejos, se debería de atacar la raíz de los hechos. Abascal nos resalta, que el ataque al ejercicio de la libertad de esas personas se lleva a cabo en razón de su característica de españoles. Esto es algo que, aunque obvio, con frecuencia se nos olvida.
Realmente el enemigo de ETA es la idea de España, la nación Española. El objetivo de ETA y el de los nacionalistas es destruir la Unidad de España, no es el matar personas, ya que para ETA esta “actividad” es un medio no el fin en sí mismo. El verdadero objetivo es matar a España. Este es quid y desde este enfoque es el que él señala abordar la lucha al terrorismo. Santiago, en concreto, dice “la mejor respuesta al terrorismo, la mejor respuesta al nacionalismo, no es sólo defender a las víctimas, no es sólo defender las libertades y defender a la constitución, que lo es, es defender, aquello que esencialmente es atacado, una idea determinada España, la idea de la unidad de la nación española, una nación de ciudadanos libres, y de ciudadanos iguales, una nación con una historia magnífica de la que tenemos muchos motivos de los que sentirnos orgullosos”.
Razón tiene, ante un tumor, Es imprescindible tratar sus síntomas pero también lo es atacarlo de frente y extirparlo, es decir abodar sus causas. Hemos perdido muchos años permitiendo que se minara nuestra propia identidad, nuestro propio patrimonio común, nuestra propia historia colectiva, minando así los cimientos de la casa común que nos acoge.
Más, mucho más dijo Santiago, habló de la situación actual del Partido Popular, habló de la reforma constitucional que propuso la Fundación para la Defensa de la Nación Española, junto con otras asociaciones, en su día, habló en definitiva de principios y valores. Tendremos otras ocasiones de exponerlo pero no puedo, ni quiero terminar este apunte sin expresar mi más profunda admiración por este hombre cabal y clarividente.
Lunes, 28 de mayo
Inmaculada Sánchez Ramos
Francisco Rubiales
Pedro Fernández Barbadillo
José Pómez
Vicente Torres
Manuel Molares do Val
Juan Fernandez Krohn
Vicente A. C. M.
Antonio Cabrera
Miguel Torres Galera
Carlos Ruiz Miguel
Josep Carles Laínez
Raúl González Zorrilla