He visto el trailer del documental “El infierno vasco” de Iñaki Arteta y de entre los testimonios que los protagonistas, a su pesar, de la ruda realidad vasca nos expresan podemos entresacar ideas de gran calado que deberían de hacernos reflexionar acerca de diversos aspectos que se dan cita en dicha realidad.
En primer lugar, muchos testimonios nos inculpan a todos y, muy en particular a la sociedad vasca, de la diáspora indicando que ésta viene forzada por actitudes, palabras y sobre todo silencios del resto de los ciudadanos. Las frases e ideas expresadas en primera persona como: “Hay personas que nunca nos han preguntado porque nos hemos marchado”, o “Tienes que hacer como que no pasa nada”, o “Desconfías de todos, y dices yo no tengo nada que hacer” son más que elocuentes y reflejan la anuencia sorda de la Sociedad.
Aún es más, un testimonio, en concreto, apunta con mayor precisión a los culpables y destaca la connivencia de las autoridades, lo que pone de manifiesto lo crudelísimo de la situación, ya que aquellos que deberían de ser los protectores son los cómplices con su actuación, como expone, con toda claridad, una de las afectadas “El problema en Euskadi mucha gente lo centraliza en ETA. A mí ETA no me ha echado, a mí me han echado los nacionalistas de Gobierno Vasco”. Otro tanto había que decir del Gobierno de España, a modo de muestra señalar que el proyecto de Iñaki Arteta no ha conocido subvención ninguna. ¡Ah!, por cierto ¿Y los artistas subvencionados, para cuándo dejan el apoyo a su compañero?.
En segundo lugar, algunos destacan la dureza del día a día expresando sentimientos como los siguientes: “Parece que… es que hay que ser permanentemente héroes para vivir en tu tierra” o “Se va metiendo uno en la atmósfera de la persecución lentamente”.
Sin embargo todos, de modo más o menos explícito, hablan del secuestro de la libertad y de secuestro del derecho a la vida que acontece en el País vasco, y no deja, estos secuestros, de ser la razón última y, de hecho, la raíz de la situación vasca. Con dolor indica un profesional de los medios: “No se puede hacer una entrevista dando la cara porque no hay libertad, porque hay pena de muerte”. Con responsabilidad y rabia una madre expresa la desgarradora sentencia “No tenía derecho a que mis hijos perdieran la libertad”.
Como canta la canción entreverada en el trailer ésa es una tierra dónde concurren las mayores muestras de valentía con la más cobarde de las pasividades, esa es una tierra dónde la libertad, se compra dónde la pena de muerte está establecida y todo ello desfila ante nuestros ojos como si nada ocurriera. Vean y juzguen:
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Me pregunto, por qué tantos vascos viven en Cantabria?
Aquí SI que gozan de libertad!
PERO me temo que nuestro futuro en cantabria no esté salvaguardado, (reclaman a más de la mitad de cantabria como parte de euskadi) me temo que los políticos nos venderán a euskadi por un puñado de votos.
Euskadi es un Pais reo de sí mismo. Nunca aprenderán a vivir civilizadamente, porque aún están en la Edad Media, como en Irán, o en Irak. La única cultura que entienden es la que aprenden a hostias. Eso lo sabe bien Setién y algunos jesuitas de su cuerda. Talibanes en estado puro. Nada que hacer. Con su pan se lo coman. Estos si que se quedan sin parroquia. Al tiempo. Lo malo son los curas que les jalean, esos tienen mucha culpa, son los peores del rebaño de chacales que es ese territorio comanche.
Lunes, 28 de mayo
Inmaculada Sánchez Ramos
Francisco Rubiales
Pedro Fernández Barbadillo
José Pómez
Vicente Torres
Manuel Molares do Val
Juan Fernandez Krohn
Vicente A. C. M.
Antonio Cabrera
Miguel Torres Galera
Carlos Ruiz Miguel
Josep Carles Laínez
Raúl González Zorrilla