San José, Miércoles Santo y el Nazareno (19-03-2008)
19.03.08 @ 12:38:03. Archivado en Marzo 2008
Todos los años, desde que tengo la oportunidad de asomarme a esta venta mañanera de la Costa, dedico este comentario al Señor de Marbella, a Nuestro Padre Jesús Nazareno. Pero en esta ocasión, tienen padre e hijo, casualmente, que compartir protagonismo (con lo difícil que es quitárselo en un día como hoy al de la túnica morada...). Pues bien, San José y Jesús de Nazaret comparten en este miércoles santo, la comercial festividad del Día del Padre (con la consiguiente típica entrega de corbatas, perfumes y resto de regalos tan absurdos como repetidos), con la salida procesional de la imagen que más devotos, que más promesas y más sentimientos logra reunir en las calles de Marbella.
La festividad de San José, que debería ser realmente la fiesta de los pepes, pepas y pepitos, ha tenido que ceder terreno ante la vorágine comercial de una celebración paternal que dista, y mucho, de lo que simboliza el propio San José, entre otras cosas, Padre adoptivo de Jesús, carpintero y de origen humilde, nada que ver con las tornas que han tomado la celebración y honra al padre...
Pero hoy, más que el Día del Padre, o San José, sobre todo es Miércoles Santo. Y esta noche, cuando se abran las puertas de la Iglesia de la Encarnación, los marbellíes o marbelleros, creyentes o no creyentes, y aquellos que nos visiten, podrán compartir con el Señor de Marbella promesas, sueños, ilusiones, deseos, anhelos o esperanzas...

Los habituales oyentes sabrán que las promesas que acompañen al Nazareno esta noche se cuentan por miles. En cambio, los oyentes que ocasionalmente sintonicen COPE porque han decidido pasar unos días de asueto en nuestro pueblo, no deben perderse la devoción que Marbella tiene por su Cristo; la emoción que hacer sentir al pasar por angostas calles de nuestro Casco Antiguo; o como las murallas del castillo son fiel testigo de una historia que sigue marcando con renglones de oro la noche del Miércoles Santo; pero sobre todo, no dejen de pensar en las historias personales que acompañan al Señor de la túnica morada; o como esa mirada perdida del Nazareno consigue acaparar tanto año tras año...

Como dije otros años: una Semana Santa más, y el Nazareno saldrá a las calles de Marbella. Una Marbella que es Nazarena, nos toca llevar muchas cruces sobre el hombro.

Juan Luis Gámez Ortúzar
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